Advertencia:

AU. Degradaré un poco al personaje de Sakura (sólo al principio). Pero saben que el Angst requiere una trama compleja, por lo que no puedo asegurarles un curso feliz en la historia. Amor enfermizo/Obseción/Machismo, feminismo (desde el punto de vista que quiera verse). OoC. Escenas de sexo recurrentes (por eso subí el rated a M).

Disclamer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto.

Let's go ppl!


Capítulo 06:

Arrepentimiento


Naruto abrió sus ojos sorprendido, al principio sin darse cuenta a qué se refería Hinata. Ésta estaba delante de él, furiosamente sonrojada pero como un brillo de determinación en sus pálidos ojos. Tenía las manos hechas puños y los músculos de su cara tensados. Él jamás la había visto en ese estado. Era como si estuviera liberando algo que la frustrara.

– ¿A qué te refieres Hinata?– Preguntó, confundido pero con una nerviosa sonrisa. Quería alivianar el tenso ambiente que se había formado de pronto. – ¿De quién estás hablando? ¿A quién crees que estoy eligiendo?

La chica Hyuuga permaneció en silencio, tranquilizándose y perdiendo poco a poco aquella repentina adrenalina que había invadido su sangre. Cuando se dio cuenta de lo que había dicho, sus ojos se horrorizaron ¡Qué demonios le había pasado! Estuvo a punto de mandar todo al infierno, por un simple impulso de coraje. Su rostro se sonrojó aún más, y su cara se relajó. Tal había cambiado mucho su semblante, porque Naruto dejó de mirarla con sorpresa para pasar a la confusión.

– ¿Te encuentras bien Hinata?– La cara de la muchacha fue perdiendo el color que la caracterizaba, y se tornaba de un blanco enfermizo. Negó suavemente con la cabeza, como si estuviera cansada. Sus ojos se entrecerraron y se tambaleó, perdiendo el equilibrio– ¡Hinata!– Naruto llegó a tomarla antes de que cayera al suelo. Tenía a la chica desmayada en sus brazos, sin saber qué era lo que le había pasado. Miró desesperado alrededor, pero las calles estaban desiertas. Lo peor de todo es que el cielo se estaba oscureciendo en lo que parecía ser una fuerte tormenta, así que no podría estar mucho tiempo al aire libre.

"¡Mierda!" Maldijo mentalmente, agarró firmemente a la chica y caminó lo más rápido que pudo hacía su propia casa. No era conveniente llevarla a la mansión Hyuuga en ese estado, no si no quería ser asesinado por Hiashi Hyuuga. Era un hombre muy sobreprotector con sus hijas, y por alguna razón, él nunca le cayó bien. No, ir al hogar de Hinata no era buena idea.

Tal vez mantendría a Hinata en su casa hasta que se recuperara, y luego de asegurarse de que estaba bien, la dejaría marchar hacía su mansión. Sí, era lo mejor.


Había algo en su pecho que se había fundido. Su corazón dejó de latir, helado. No sabía cómo actuar, qué hacer. Los labios de Sasuke presionaban contra los suyos, exigiendo más de lo que ella estaba dispuesta a dar. Pero sus pensamientos habían sido bloqueados y su mente estaba en blanco. Cerró sus ojos, porque sabía que si veía al Uchiha besándola haría algo de lo que luego se iba a arrepentir. Éste la acorraló aún más contra la estantería, dejándola sin escapatoria y haciendo que sus torsos estén en contacto permanente.

Sería tan fácil pasar sus brazos detrás de su cuello y corresponderle. Dejarse llevar por aquel cosquilleo incesante en su estomago que le gritaba que devorara a ese chico. En ese momento se dio cuenta de la cruda realidad. Podría no amarlo ni quererlo como antes, pero Dios, como lo deseaba.

Era como si el cuerpo de él la llamara, pareciendo ella la hechizada en esa ocasión. La mano de Sasuke se posó en su nuca, impidiendo un posible escape. Estaba controlando perfectamente la situación. La obligó a separar los labios con los suyos propios, y besó cada uno de ellos, degustándolos. Sakura se dejaba hacer, no siendo consiente de que estaba cayendo en su propia trampa. Él mordió levemente su labio inferior, haciendo que soltara un jadeo y con la maestría de experto, profundizó el beso introduciendo su lengua.

La acariciaba con su lengua en cada recodo de su boca, en su paladar, en sus dientes. La quería volver loca.

Sasuke se sentía endemoniadamente bien. Era como tomar agua luego de meses de sed. Una sensación de desenfreno le llenó el cuerpo, obligándolo a ansiar más. Bajó una mano hacía su cintura, acariciándola; y una vez estaba asegurado de que Sakura no escaparía, sacó la mano de su nuca y la bajó por su columna, simulando un abrazo que se tornaba posesivo. Ella no correspondía, pero no se apartaba. Era como si fuera una muñeca, dispuesta a que se haga con su cuerpo lo que él quiera.

Él lo sabía, lo podía leer en signos tan disimulados como su acelerada respiración y lo tenso de sus músculos. Estaba reteniéndose, pero en el fondo quería eso también. Sakura quería besarlo con el mismo fervor con que él lo hacía. Pero si quería eso, si lo deseaba… ¡Por qué no le correspondía!

Salió de sus labios y fue directamente hacía su cuello, mordiéndolo y provocando que ella jadeara de nuevo. Siguió repartiendo besas hasta su clavícula, degustando el sabor de la piel de ella y sabiendo de antemano que se volvería adicto. No podía parar, su mente ya tenía un solo objetivo. El mundo había dejado de existir a su alrededor, y sólo podía concentrarse en las sensaciones tan potentes que se desataban en su cuerpo. Con una necesidad urgente volvió a sus labios, ahora introduciendo la lengua y besándola como si su vida se fuera en ello.

Las piernas de la chica temblaban, y su sangre corría pesada. Sentía que no podía más. O lo apartaba o le correspondía. Y las dos opciones tenían sus cosas buenas, pero la segunda le tentaba mucho más. Sus recuerdos se esfumaron y todo el rencor y el dolor habían desaparecido. No se daba cuenta de que Sasuke la estaba atrapando una vez más, la estaba seduciendo. Estaba perdiendo en su propio juego. Ella era la que saldría lastimada de eso. Porque Sakura sí tenía un deseo genuino, no como él, que había sido victima de un embrujo retorcido para desearla.

"Es falso. Todo lo que él está haciendo… no lo siente en verdad. No te desea. Te desprecia" Una voz dura acudió a su aturdida mente, devolviéndola a la realidad. Sus paralizados brazos cobraron fuerza y lo empujó, alejándolo de su cuerpo. Sasuke no opuso resistencia, pero sí se veía muy contrariado. Ambos estaban agitados. Él la miraba aún sin poder creer nada, y ella estaba horrorizada. Pero más consigo misma que con todo lo demás.

¡Había estado a punto de besar a Sasuke! Eso era tirar todo su sufrimiento por la borda y entregarse a una mentira. Porque sabía que todo lo que le pasaba a Sasuke con ella había sido en contra de su voluntad. Si él estuviera consiente de sí mismo, jamás se hubiera acercado a ella ni la habría besado de esa manera. Era sólo una fantasía, un capricho. El hecho de querer vengarse de Sasuke siempre fue eso. Un capricho. Herida tanto en su corazón como en su orgullo, sólo había planeado una cosa: humillarlo.

Pero… ¿No había más formas de hacerlo que buscar que él la deseara y no prestarle atención? Si, claro que sí. Mas ella había apelado a lo más básico. A buscar en su hombría y dañarlo allí. ¿Acaso eso le haría sentir mejor? Si… si… ¿O no?

¿Qué hubiera pasado si sólo hubiera ignorado lo que pasó con Sasuke y hubiera continuado con su vida? Tal vez las cosas serían más simples, más felices. Él no repararía en ella, ni ella en él. Estaría cada uno en su mundo, y no entrelazados de una manera tan torcida y por unos métodos tan bajos. Sakura abrió la boca en una perfecta 'O', paralizada.

Luego de meses y meses planeando ese momento, el momento en que rechazaría al Uchiha, en que lo rebajaría hasta el punto de que éste no querría escucharla más. Le haría sufrir desde todos los puntos de vista. El momento en que alcanzaría a disfrutar con todo goce su venganza… se había dado cuenta de que no tenía sentido. De que él sólo era un muchacho cansado de lidiar con mujeres, quien no sabía como alejarlas y que había acudido a la crueldad para lograrlo. Que era un adolescente normal, al que ella le había arruinado la vida de modo indirecto, porque no sabías las consecuencias que ese embrujo tendría en la vida de él.

Ya había visto como su rendimiento escolar había bajado y como se alejó prácticamente de todo, sólo por el deseo insano que sentía por ella. ¿Y si pasaba algo peor? ¿Y si Sasuke estaba dispuesto a cometer una locura para poder tenerla? Se sentía tan… desquiciada. Por primera vez fue verdaderamente consiente del error que había cometido, de lo bajo que había caído, ¿Qué ganaba ella con todo eso? Nada. Porque humillar a Sasuke no borraría el dolor que sintió, ni repararía los errores que había cometido en su pasado.

Estaba tan… perturbada. Era como si de repente la hubieran golpeado en la cabeza, reordenando sus ideas. Un sentimiento que le apretaba el pecho le hacía cristalizar los ojos. La culpa… la maldita culpa. Estaba madurando de repente. No quería llorar, no frente a él. Estaba tan decepcionada de sí misma. Se sentía un monstruo. La peor de las basuras. No sólo había involucrado en todo eso a Sasuke, si no que también a Ino, a Karin, a Naruto… incluso a Hinata, indirectamente. Todo por su deseo egoísta y su despecho descontrolado.

– T–Tengo que irme– Susurró con la cabeza gacha, sin mirarlo. Sasuke iba a decir algo, pero Sakura caminó con rapidez hacía la puerta y se marchó, sin importarle desobedecer una orden de la directora.

Una vez su ella desapareció, Sasuke descargó su frustración golpeando un estante que estaba a su lado. Tenía suerte de que el mueble estuviera cargado de libros y pesara casi una tonelada, porque si no hubiera tirado todo y eso si hubiera sido muy problemático.

Al fin, cuando había logrado avanzar en algo con Sakura, ésta lo apartó y se fue, sin más. Aquella situación lo estaba desesperando. Ya había probado el sabor de sus labios y su piel y en ese momento sólo quería más y más, tal y como un adicto reclama su droga. Tenía que conquistarla.

Fuera como fuera.


Hinata se removió, siendo consiente de su alrededor. Abrió los ojos y lo primero que distinguió fue una penumbra asfixiante. Se movió un poco más y parpadeó con fuerza al mismo tiempo. Por el cómodo soporte que tenía en su espalda, podría decir que estaba acostada en una cama. Miró enrededor, pero no reconoció el lugar. Abrió los ojos con pánico y ahogó un grito. ¿Qué le había pasado? ¿Dónde estaba? ¿Quién la había llevado allí? No recordaba mucho, sólo que salió del instituto, caminó con Naruto… ¡Naruto! ¿Dónde estaba él? ¿Y si le había pasado algo?

Se levantó apresuradamente, siendo consiente en ese momento de que estaba calidamente abrigada por una gruesa manta. Al instante, una luz tenue se encendió y los opalinos ojos de la chica Hyuuga chocaron con los celestes de Naruto, quien estaba del otro lado de la habitación.

– Veo que ya has despertado, ¿Eh?– Dijo alegremente. En sus manos llevaba una bandeja con lo que parecía ser un vaso de leche y algunas galletas– Supongo que debes tener hambre, ¿No, Hinata-chan?

Ella no entendía nada, pero sus mejillas se sonrojaron sólo por la presencia del rubio. ¡Estaba con Naruto-kun! ¡Y a solas!

– U–Un poco…– Concedió, con un balbuceó. El chico sonrió y se acercó a ella con la bandeja con comida. Afuera, se escuchaba el fuerte sonido de la lluvia, y los ensordecedores truenos.

Sí, haberla llevado a su casa era lo mejor.

– Ne, Hinata-chan ¿Te sientes mejor? – Naruto tomó una galleta y la comía con gusto, al mismo tiempo en que estaba atento a lo que respondía su amiga. Ella, quien había tomado el vaso de leche, casi se atraganta cuando escuchó su voz. Tosiendo levemente y con el rostro ardiendo, le contestó temblorosa.

– S–Si… ¿Q–qué fu–fue lo q–que me pa–paso?

– ¡No tengo la menor idea!– Respondió él, con su tono bonachón– De un momento a otro te desvaneciste ¡Así como si nada! Te traje aquí, a mi casa, porque tu padre me mataría si te llevaba así a la tuya, a parte, se avecinaba una tormenta y no podía dejarte abandonada.

¿Desmayado? ¿Pero cómo…?

¡Por qué la eliges a ella!

Oh, ahora sí recordaba todo. Había sido demasiada emoción para ella, y seguramente se habrá desmayado allí. Había cometido una locura al decirle eso. Pero por primera vez experimentó de manera vivida la ira y el despecho. Estuvo demasiado tiempo cargando con su enojo en silencio, que llegó el momento en que explotó. Si su psiquis no fuera tan frágil, le habría dicho más cosas a Naruto de las que luego se habría arrepentido. En ese momento, en que podía analizar la situación de una manera más fría, no cabía en ella el espanto.

Ella no era nadie para meterse en la vida de Naruto. Era su amiga, sí, pero no pasaba de eso. Él podía hacer de su vida lo que quisiera y ella no tendría por qué juzgarlo. Si amaba a Sakura… se apartaría y lo dejaría ser feliz. Ella lo quería, lo quería mucho; pero si él no sentía lo mismo no podía hacer nada. Sólo resignarse y ponerse a un lado. Sabía que Naruto sufría por Sakura, como ella –Hinata– lo hacía por él. Si hubiera algo que podría hacer para que él no tuviera que pasar por ese dolor, pondría todo su empeño en hacerlo… pero ella no era la persona que Uzumaki quería.

Debía aceptarlo de una vez.

– Oye, Hinata…– La voz del rubio la sacó de sus pensamientos. Lo miró, y casi sufre un colapso nervioso por la cercanía del rostro de él al suyo. Al parecer, Naruto no era consiente de lo que su inocente acto provocaba en la mente de Hinata.

– ¿S–Si? – Iba a morirse, iba a morirse, iba a morirse. Estaban demasiado cerca. Si ella corría la cara unos centímetros hacía delante podría besar sus labios… "¡No pienses en eso! Además, él te correría el rostro" Su vergüenza bajó al pensar aquello. "Naruto-kun no me quiere, ¡No me quiere! Tengo que asumirlo"

– Antes de desmayarte… – Vaciló un poco– me dijiste algo que me dejó pensando– El corazón de Hinata se aceleró– ¿A qué te referías con 'por qué la eliges a ella'? ¿De quién estabas hablando?

Su sangre se congeló. Debía suponer que él le preguntaría eso en cualquier momento. Pero no podía decirle que estaba celosa de Sakura. No si no quería que sus sentimientos por él salieran a flote. Tenía que escapar de esa situación como fuera.

– Ehm, yo… uhm– Agachó la mirada, apretando la manta con sus puños por el nerviosismo. A su lado, Naruto esperaba expectante– De n–nadie, Naruto-kun. Fue u–una tontería del mo–momento.

Los ojos de Naruto se tornaron desconfiados– ¿Segura? – Ella asintió, aún cohibida– Ya veo… ¡Hey, Hinata-chan!– Su semblante cambió rápidamente a uno de alegría– ¿Quieres ver una peli? Afuera sigue lloviendo y ni de coña te dejo ir a tu casa ¡Eh, ¿Qué dices?!

Los labios de Hinata se curvaron hacía arriba, en una cándida sonrisa.

Como amaba a ese chico.


La puerta de su casa se abrió con un tétrico sonido, y ella entró pasivamente. Estaba empapada y mojaba el suelo por el cual caminaba con las gotas que caían de su cuerpo, pero no le importaba mucho. Agradeció a todos los dioses que sus padres no se encontraran en casa, ya que si se vería sometida a un sermón ridículo y a incomodas preguntas sobre su semblante triste. Sakura fue a su habitación, arrastrando los pies. Sus ojos estaban ausentes y sus labios contraídos en una fina línea.

Una vez que llegó a su cuarto, se sentó en su cama y miró al vacío. No se preocupó por cambiarse su mojada ropa, y tampoco le interesaban mucho los temblores que sentía a causa del frío. Simplemente no le importaba. Esa situación le recordaba peligrosamente al ataque que había sufrido hacía dos años, tras el rechazo de Sasuke. Pero en ese momento la situación era muy diferente. No estaba enfurecida, más que eso, se sentía… perdida. Como si hubiera estado transitando el camino incorrecto durante toda su vida. Se miró al espejo de su habitación, contemplando sus ojos sin brillo y su cara demacrada. El pelo rosado se pegaba a su rostro, y estaba más pálida de lo estrictamente normal. Una sola pregunta recorría su mente.

"¿Qué he hecho?"

No pudo contener más las lágrimas que luchaban por salir, y comenzó a llorar desgarradamente. Nunca había estado tan consiente de su propia personalidad como en ese momento. Era… una basura. Desde el día en que se peleó con Ino por el amor de Sasuke, desde allí, se transformó en una escoria. Se había priorizado a sí misma ante que todo lo demás. Había actuado tan egoístamente.

Sus hombros se sacudían por la fuerza de sus sollozos y los ojos comenzaban a arderle, al mismo tiempo en que parecía que su cabeza iba a estallar. No tenía ganas de nada, sólo quería permanecer allí, encerrada y no enfrentarse a lo que ella había provocado. Se quitó su ropa y quedó en ropa interior. Se acostó en su cama y se tapó hasta la coronilla, mirando la lluvia caer a través del vidrio de la ventana. Se quedó en la misma posición durante horas, hasta que sus padres llegaron.

Le inventó a su madre la excusa de que se sentía mal, y sosteniendo esa mentira, estuvo tres días sin asistir al instituto. No tenía el valor para ver la cara de sus compañeros. Se sentía una cobarde, pero su mente se paralizaba ante la idea de ver de nuevo los ojos de Sasuke o Naruto… incluso los de Ino o Hinata. No, no podía ir.

Ino la había llamado por teléfono, y al parecer también le creyó aquello de que se sentía mal. Le ofreció ir a visitarla, pero Sakura se negó a eso de una manera elegante y discreta, alegando también que su madre no quería que recibiera visitas hasta que estuviera completamente recuperada. Cosa que, por su puesto, era mentira.

En esos días no había logrado encontrar con qué distraerse. La televisión le parecía aburrida y monótona; por obvias razones no quería ver a ninguno de sus amigos –no es que tuviera muchos; había terminado toda su tarea y había estudiado para todos los exámenes de allí a un año. En ese momento leía aburrida un libro de física, cuando vio algo en su biblioteca que le llamó la atención. Era de una tapa dura, de color negro mate. Lo reconoció al acto. Era aquel libro que había utilizado para embrujar a Sasuke.

Lo tomó con cuidado y corrió distraída las amarillentas páginas. Los embrujos que había allí eran tan retorcidos. Sólo una mente enferma podría utilizarlos. Una mente como la de ella. Bufó, cerrando el libro de golpe, cuando una idea fue a su cabeza. Si allí había encontrado el método de hacer que Sasuke se sintiera atraído a ella… también podría encontrar el método de contrarrestarlo.

Comenzó a buscar aquella página en donde estaba aquel embrujo que utilizó contra el Uchiha. Cuando la encontró, la leyó, ávida. Reconoció enseguida aquellas palabras que había tenido que pronunciar, junto a las cosas que había tenido que hacer. No le traía muy buenos recuerdos. La desilusión acudió rapidamente a su faz al no encontrar nada productivo. Iba a volver a cerrarlo, cuando un pequeño apartado llamó su atención.

"Por el contrario, si un ser querido se ve afectado por este…

–"… no hay hechizo capaz de vencerlo– Leyó en voz alta. Aún tenía la esperanza de hallar algo–. Pero si una manera no convencional de quitar los efectos. Se dice que hay un método sólo al alcance de las emociones de un humano que podría curar a la victima. Emociones como la amistad, compasión o amor son imposibles de crear con la magia; por lo tanto, son las armas perfectas para combatirla. Es decir que la mejor manera de contrarrestar el hechizo en una victima es…"– Se detuvo al acto– Oh mi Dios…

"… enamorándolo."


ÒwO

Giro en la trama owo.

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