BELLO DESASTRE
Sin remordimientos
-Cissa, ¿Qué pasa?
-Es Bella, llego de nuevo malherida, esta vez peor, esta inconsciente. Mamá opina que debemos llevarla al hospital, pero tu papá dice que si vamos al hospital, se la van a llevar a Azkaban.
¿Por qué Narcisa se alarmaba tanto, si eso pasaba casi todas las semanas?
Bellatrix, Voldemort y los mortifagos.
-Mi papá tiene razón, se la van a llevar a Azkaban, y aunque no la lleven al hospital, Bella va a terminar en Azkaban.
-¡Que optimismo! Levántate y ayuda en lo que puedas.
-Pero si sólo se desmayó. Se le va a pasar y la semana que viene de nuevo ira a matar mas "impuros". Esta rematadamente loca.
-Deja de decir eso y ayuda.
Desganado, Sirius se levantó y bajo la escaleras.
Regulus tomaba café caliente en la cocina junto a Andrómeda, el padre de Sirius y el de Narcisa discutían sobre que hacer con Bellatrix, la madre de Sirius curaba las heridas de Bella en la sala, y la madre de esta lloraba desconsolada.
Bella recuperó el reconocimiento, realmente venía peor que otras veces; la ropa desgarrada y manchada de sangre (que seguramente no seria toda suya), heridas y moretones por todas partes.
-Sirius, tráele un té a tu prima
-Sí mamá.
Aburrido y con sueño, Sirius se dirigió a la cocina, donde Andrómeda y Regulus continuaban revolviendo el café.
-no les parece que estamos alimentando un monstruo? Estoy aquí preparándole un té, porque la niña esta cansada, mato muchos "impuros" hay que comprenderla.
-Vivimos en una casa de monstruos, lo olvidas hermano?- siseó Regulus apenas levantando la vista de su café.
-Ahora vengo.
Arrastrando los pies, Sirius, con el té en las manos, se encaminó hacia la sala.
Ya no había nadie allí, mas que Bellatrix.
La madre de Sirius consolaba a la de Bellatrix en la habitación de a lado.
-Toma- espeto Sirius dandole el té a su prima- ¿A cuantos has matado hoy?
-Muy pocos o al menos, no tantos como esperaba.
-Estas enferma.
-Lo sé.- respondió sarcástica Bellatrix mientras daba un sorbo a su té.- ¿Sabías que Andrómeda sale con un sangre sucia?
-No- respondió Sirius abriendo los ojos de par en par.
-Si, y hoy maté a sus padres, destruí su casa y queme la foto que tenia de Andrómeda.
Indignado Sirius abrio aun mas los ojos.
-Lo mataste a él?
-No estaba, si no, no dudes que lo habría hecho.
-Tienes conciencia?
-Me queda poco, pero dentro de no mucho tiempo, ya no tendré nada.
-¿Y acaso eso te alegra?
-¿Acaso tu no te alegras de no tener conciencia, cuando te acuestas conmigo?
Silencio.
