-Ey, Sirius, te quieres divertir?
-Si, que tengo que hacer Bella?
-Ven, vamos a la cocina…
-¿Qué vamos a hacer en la cocina, Bella?- pregunta con su carita de inocencia un Sirius de tan solo 5 años, mientras camina detrás de su prima de de 14.
-¿Recuerdas que hoy vienen los Lestrange, pequeñín?
-Si, Bella
-Bueno, pues los Lestrange son alergicos a la pimienta y por eso hoy no le pusieron pimienta a la comida.
-ah, ya entendí…lo que quieres hacer es ponerle pimienta a la comida, para que los Lestrange se enfermen…
-Exacto, pequeñín…¿quieres acompañarme?
-Si, Bella.
OoOoOoOoO
-Mmm…la comida esta deliciosa Walburga, cocinas increíble.
-Gracias Musca, la pequeña Andrómeda me estuvo ayudando- respondió con una media sonrisa la madre de Sirius a la señora Lestrange.
-Tiene un sabor tan especial, hace mucho que no pruebo este tipo de comida- insistió Musca, quedando claro que estaba muy satisfecha con la labor que habían hecho la madre de Sirius y Andrómeda.
-De, li, cio, so.- agrego el señor Lestrange con voz emocionada aunque su expresión no cambio mucho.- Cambiando de tema…
OoOoOoOoO
-Andrómeda, corre por el frasquito naranja que tengo en mi tocador, ¡Apúrate niña!
-Voy, mamá.
Papá Lestrange y sus hijos estaban llenos de ronchas.
Obviamente la pimienta había surtido efecto.
-Bien hecho, pequeño Sirius- murmuro Bellatrix al oído de su primito.
-Fuiste tú, verdad mocosa? Tu echaste pimienta en la comida?- susurro el mayor de los Lestrange a Bellatrix a la cual tenia agarrada del cabello.
-Claro que no, y si no me sueltas gritaré.
De golpe, Rodolphus Lestrange soltó a Bellatrix y la empujo fuerte.
-Me las vas a pagar.
El pequeño Sirius corrió hacia Bellatrix y se aferro a sus piernas, mientras miraba asustado a Lestrange
-Uhmmm, Lestrange, que bueno estas, y con esas ronchas te ves mas guapo.
Rodolphus salio del comedor.
-No me agrada él.- dijo todavía asustado Sirius.-No les volvamos a hacer bromas.
-Claro que les vamos a seguir haciendo bromas, a Andrómeda también le caen mal los Lestrange.
-No me agrada, me da miedo.
-Y yo me tengo que casar con él.- murmuro Bellatrix mas para si misma que para su primo con la vista fija en el umbral por donde había salido lestrange y una sonrisa en los labios.
