Código Nibelheim
Capítulo cinco: Las piezas del puzzle
"Siempre se sintió distinto al resto hasta que se percató de que simplemente era superior"
Libros... montones de libros y la luz tenue de aquella biblioteca eran sus únicos acompañantes en ese instante, pero él no se sentía solo pues nunca había tenido mucho más. Llevaba sentado en aquella butaca frente al escritorio desde hacía ya unas horas... justo desde después de que Génesis le hiciera entender su cruel realidad. Debía informarse, tenía el anhelo de saberlo todo: de dónde había salido él, qué relación exacta tenía con Jenova, por qué... por qué él siempre había sido distinto....
Sephiroth caminaba a paso calmado por la placa superior de Midgar. Había conseguido huir de aquel laboratorio en el que Hojo adoraba encerrarse, pues no estaba dispuesto a pasarse otro día ayudando a ese lunático con sus experimentos. Por alguna extraña razón a ese científico de pacotilla le encantaba someterlo a toda clase de pruebas sin sentido y parecía no cansarse nunca de ello. Lo único bueno que había sacado era...
Miró su espada con deleite: siempre, desde que tenía uso de razón, había estado con él pero Hojo nunca le había dejado sacarla del laboratorio o de la sala de entrenamiento. Pero ese día era distinto, la llevaba colgada del cinturón a modo provisional, hasta que llegara a la armería y encontrara un sitio donde enfundarla, o como mínimo donde llevarla.
En un momento dado su mirada se fijó en un grupo de niños que jugaban cerca de donde él estaba. Tendrían más o menos unos siete años como él, pero ninguno tenía un comportamiento parecido al suyo: tan maduro y frío. Entornó los ojos extrañado, pues en su vida había oído a nadie reírse tan alegremente... siempre había oído risas falsas de empleados que hacían la pelota a sus superiores, o risas de superioridad de los mandamases de la empresa, por lo que aquel sonido de algún modo lo perturbaba. Curioso, se acercó para ver qué se traían entre manos. No tardó en verlo: una bestia pequeña y peluda correteaba por el suelo y aquellos niños la miraban casi hipnotizados, por lo que él hizo lo mismo. Por lo menos hasta que uno de esos críos decidió tomar a la criatura-un "hamster" según ellos- entre sus manos tras lo que gritó:
-¡Au!¡Me ha mordido!-inmediatamente soltó aquella bestia mientras veía sangrar una pequeña herida que tenía en el dedo.
Sephiroth tenía muy claros sus deberes y entre ellos estaba el de proteger a la gente de Midgar-por lo menos hasta nueva orden-así que desenvainó su espada sin dudarlo ni un segundo y atravesó a aquella criatura haciéndola agonizar. Una sonrisa de extremo deleite se dibujó en su cara cuando le arrancó la espada a ese pequeño monstruo permitiendo que se desangrara por completo y dejándole ver como se le escapaban sus últimos segundos de vida. Poco después empezó a oír gritos de pánico de aquellos niños por lo que levantó la mirada, extrañado. Aquellos críos, tras mirarlo horrorizados durante unos segundos, salieron corriendo hacia los adultos que estaban a su cargo mientras gritaban entre llantos "¡¡Mamáááá!!". El niño de cabellos plateados no tardó en recibir más miradas de pavor y reproche por parte de aquellas mujeres, mientras abrazaban de forma protectora a sus niños. Sephiroth miró cerca de sus pies a aquella criatura aún desangrándose lastimosamente, sin entender qué había sucedido. ¿A caso no disfrutaban al ver cómo la sangre de aquel bicho que había herido a uno de los suyos manchaba el suelo?¿No se alegraban de su agonía, viendo cómo la vida lo abandonaba lentamente?
O quizás... ¿Quizás el problema era que se había equivocado al elegir el objetivo, y el enemigo fuera la criatura a la que el hamster mordió?¿Era eso? ¿Simplemente había errado al distinguir a sus aliados?
Frunció el ceño empezándose a plantear que el raro fuera él, que las enseñanzas que había recibido en Shin-Ra no fueran las mismas que habían recibido aquellos mocosos... Los miró con rencor, por hacerle sentir que era un bicho raro, y por tener esa técnica de la que él carecía: cada vez que gritaran "mamá" algún adulto acudiría a consolarles... Él simplemente estaba rodeado de una panda de soldados incompetentes y una sarta de científicos que no sabían hacer más que molestar.
Notó una mano en su hombro y su mirada se dirigió a la nada, volviéndose más seria y gélida de lo que ya estaba. Sabía perfectamente de quién se trataba... Hojo había salido a buscarle.
Una vez de vuelta al laboratorio el científico empezó con sus incomprensibles pruebas mientras Sephiroth permanecía inmerso en sus pensamientos. Nunca antes se lo había preguntado pero había algo que lo estaba empezando a carcomer: su madre.... no sabía casi nada de ella, tan solo que había muerto al dar a luz. Observó a aquel científico al que tanto odiaba con recelo, sabiendo que él era el único a quien podía preguntarle. Sin embargo sus ojos se desviaron hasta la libreta en la que en ese momento estaba escribiendo... tal vez ahí encontrara algo. Cuando Hojo se apartó aquel crío fijó su mirada en aquellos apuntes desde la lejanía, pudiendo distinguir a la perfección casi todas las letras. Empezó a leer toda aquella jerga científica ininteligible hasta encontrarse con algo que le llamó la atención: "la herencia de Jenova es realmente increíble..."
-Jenova...-murmuró. Aquello pareció llamar la atención de Hojo, que volteó a verle. Sephiroth tomó un tono frío y pregunto:-¿Ese es el nombre de mi madre...?¿Jenova...?-aquello hizo reír al científico.
-Sí...-dijo cuando paró de reír.-Sí, ese es el nombre de tu madre...-sus miradas se cruzaron durante unos segundos en los que el más joven pudo percibir que le estaban escondiendo algo. Mas no preguntó.
Pero ese momento... rodeado de libros y de esa luz tenue en la Mansión Shinra... ESE era el momento de encajar las piezas del puzzle, de descubrir la verdad.
Fueron siete días en que Sephiroth leyó cada una de las letras con detenimiento para descubrir lo que esos archivos escondían. Jenova fue encontrada 2000 años antes en las ruinas de los Ancianos y él mismo había sido creado a partir de sus células. En los informes había escrito el nombre de la mujer que habían usado para el embarazo mas no le importó... no era más que un recipiente para aquel experimento.
Al descubrir toda la verdad se sintió diferente a los demás, más de lo que jamás hubiera imaginado... y aquella sensación le agradaba más que nunca... No era distinto, era SUPERIOR. Era algo más grande, más poderoso, más importante... tenía la fuerza y la destreza suficientes para conseguir aquello que se propusiera y todo aquello que se interpusiera en su camino no eran más que sobras que debía eliminar. Tan solo había una persona con la que deseaba compartir ese poder, alguien a quien debía agradecerle lo que era y lo que podía hacer.
-Madre...
Sí, iría a buscarla, iría a por Jenova y se la llevaría con él. Juntos, como seres supremos que eran, harían sucumbir al Planeta bajo sus pies y buscarían la Tierra Prometida que les pertenecía... Ellos dos cumplirían el propósito de los Ancianos.
Salió a paso lento pero seguro de aquella mansión, derribando sin pensárselo a todo aquel que se pusiera en medio. Cuando al fin vio de nuevo aquel insignificante pueblo una chispa de odio se encendió en su mirada: aquellos eran los que habían mantenido encerrada a su Madre todo ese tiempo... los que la habían tenido lejos de él, escondiéndola... Queriéndola sólo para explotarla en su insignificante reactor...
Tomó su Masamune y la clavó en el suelo mientras invocaba el poder de la materia que tenía su arma enlazada. El suelo tembló durante unos segundos para después dejar paso a una pequeña explosión de fuego que se inició en la base de algunas casas. Pronto todo el pueblo quedó sumido en el delicioso vaivén de las llamas, en la dulce y lenta destrucción a la que Sephiroth lo había condenado. Hubo gritos, gente que corría para intentar salvarse e incluso algunas personas que lo miraron con terror en sus ojos, mas él no les hizo caso. Pronto se dio la vuelta adentrándose en esa hoguera, sintiendo como el calor y la satisfacción inundaban sus venas por igual, camino al reactor de Nibel.
Pronto... muy pronto se reuniría con su Madre. Podrían estar juntos al fin... sin que nadie lo impidiese.
Uhm... Suena mal que yo lo diga... Y esa es una de las razones por las que nunca lo hago (a parte de que siempre encuentro a faltar algo en mis trabajos) PERO... ¡me he enamorado de mi propio escrito! No sé quién o qué me ha poseído (quién dice poseído dice inspirado) pero me encanta la fuerza y el toque que le he puesto... No sé... tiene un aire especial... Un aire Sephiroth total xD (sobretodo por el pobre hamster muriéndose... qué penitaaaa TT_____TT perdón a todos los que tengáis hamsteres... pero me pareció la criatura a la que menos pena me daría matar... ya que ellos mismos se comen la cabeza los unos a los otros ¬¬U)
Por cierto, un agradecimiento especial a Dafne SchlossHerz por haber contribuido a inspirar este capítulo con su fic "Predestinación" (¿¡QUÉ?! ¿Qué no lo habéis leído? Pues si os ha gustado este capítulo cogéis, leéis su fic y le dejáis un review diciendo lo fabuloso que es :D)
Bueno, espero vuestra opinión, como siempre. Se aceptan malas críticas para bajarme los humos :D
Reviews:
Tifa Sumomo de Strife: Jajaja, pues en este fic hasta el final no se encuentran... bueno al final del próximo capítulo y al final del siguiente, que es ya en Midgar. La parte del reactor no la escribo porque no hay nada que añadir ;) Pero no sufras que se encuentran igual jajaja
aguante yo: Bueno, en este capítulo no creo que tengas dudas porque todo esto se explica en el juego original ya ;) Excepto, claro, lo que me he inventado xD
tamborilero: Pues aquí está el punto de vista de Sephiroth, necesitaba un capítulo entero para hacerlo, no podía compartir capítulo con los demás ;) Jajajaja
Aurenare: Este capítulo lo considero transición o acción pura y dura? Jajaja, realmente no lo sé ;) Pero espero tu siempre sabia opinión al respecto :D
Princesa del silencio: Aquí sigue, sin Cloud escondiéndose ni nada, el petardo del capítulo es Hojo xD
