Imán (continuación de magnet)
La música había parado, pero Rukia no había detenido el CD. de esta, y otra ves la canción comenzaba a sonar, pero era otra versión, la misma melodía, pero con una letra un poco distinta, e interpretada incluso, por otros cantantes, no se movió siquiera de los labios de su hermano para callarla, y dejo que la canción volviera a sonar.
"Todo mi cuerpo enloquece cuando tu llegas, y cuando me tocas siento que me derrito", la mano izquierda de el, no se apartaba de la nuca de ella, impidiendo separarse, y la derecha, comenzaba a bajar lentamente por su cuello, una caricia suave, con una mano calida, "era inocente hasta que caí ante ti, y ahora me enloqueces con todo lo que tienes", el se separo de sus labios por primera ves, la miro fijo con los ojos entreabiertos, Rukia levanto su mano, y le acaricio apenas el rostro, invitándolo a seguir con el juego, volvió a besarla, quería conocer cada parte de ella, incluso en lo mas intimo, "desde el día en que te conocí, nació una llama dentro de mi", y ya había bajado las mangas de su traje de baile, el se había quitado la pesada bufanda, y la capa de capitán, tan rápido que ella no lo había notado, "no se que fue lo que me paso, mi corazón, de pronto se acelero", sentía los fuertes latidos del corazón de Rukia, cuando tenia su mano derecha sobre su pecho, pequeño y joven, la miro al rostro, estaba sonrojada, sin embargo no decía nada, dejaba que el la tocara a antojo,
"Ven pronto quiero sentir, que no te alejaras de mi", dejo que su cuerpo cayera lentamente sobre el de ella, para que sintiera su peso, su calor, "quiero saber si no me equivoque, al entregarme a ti. Por favor no te escondas, déjame ver tu realidad, yo me entrego y seré solo tuyo, nadie mas puede tocarme".
La pollera de baile, ya estaba por sus rodillas, la remera que llevaba antes, estaba separada de su cuerpo, lentamente su hermano, había corrido las prendas de baile con sus manos, a medida que exploraba su cuerpo, y el también, de a poco se las había ido quitando, la acariciaba entre las piernas, mientras besaba su cuerpo, quería saber hasta donde llegaría, hasta donde se dejaría manipular por esos impulsos que no le permitían alejarse del cuerpo de Rukia, sentía el suave aliento de ella sobre sus hombros, aquella sensación era tan placentera, quería que aquel suspiro fuese mas fuerte.
Bajo su mano hasta el entre pierna de ella, y se volvió a mirarla al rostro otra ves, tenia los ojos cerrados, y las manos sobre la espalda de el, lista para lo que el deseara hacerle, "Como lo esperaba, soy la primera ves, y aunque eres inocente pediste mas placer", sentía la agitación de Rukia bajo su cuerpo, y aquellos leves suspiros, que habían transformado en gemidos, disfrutaba de ellos, y del placer que volvía a sentir luego de tanto tiempo, eran distintas aunque parecían iguales, pero sentía por dentro, el mismo calor en el pecho, y las mismas sensaciones, un pequeño sonido lo hizo salir de sus pensamientos, un sonido producido por Rukia, que ponía en evidencia el echo de estar perdiendo la virginidad, así y todo no se aparto de el, "como un ladrón robe tu virginidad, y ahora tengo tu fidelidad".
"Nuestra escénica puede desaparecer, tu y yo ahora somos uno solo, nuestro encanto es para siempre, ámame mas, y no retrocedas".
Salio de adentro de su cuerpo, volvió a mirarla al rostro, seguía con los ojos cerrados, pero tenia una pequeña sonrisa en los labios, volvió a acariciar su cuerpo, ahora sudado por al agitación, "desde hace mucho tiempo soñé, que esto se hiciera realidad", se recostó a su lado, y la cubrió con su traje shinigami, el cual había quedado a un lado, "no quiero que se vaya, la felicidad", ella abrió sus ojos lentamente, estaban colorados, y con pequeñas lagrimas en la comisura, pero no parecía estar triste, lo miraba con una sonrisa, se acerco a el, "lo que hicimos quedo atrás, y ya nada será igual, tu eres mi vida y lo único que amo, no te alejes de mi", se aferro al cuerpo de el con sus brazos y no lo soltaba, el acariciaba su espada aun desnuda y la llamaba suavemente por su nombre…
"Esa noche desperté de un brinco", se incorporo rápidamente con los ojos cerrados, la canción que practicaba la tarde anterior seguía resonando fuertemente en su cabeza una y otra ves, abrió los ojos, estaba en su habitación, en su cama, ¿un sueño?, miro a los lados, y descubrió a su hermano despierto junto a ella, estaba a su lado aunque fuera de la cama, lo miro fijo a los ojos, "te mire y comenzaste a llorar, de pronto yo también llore, algo estaba mal y no sabia que", no podía para las lagrimas que caían por sus mejillas, el se empezó a levantar de donde estaba.
"Ven pronto quiero sentir, que no te alejaras de mi, quiero saber si no me equivoque, al entregarme a ti", con un rápido movimiento, salto a sus brazos con la cabeza agachada, en el momento correcto, la levanto y lo miro a los ojos en busca de una respuesta, de una palabra, "por favor no te escondas, déjame ver tu realidad, yo me entrego y seré solo tuyo".
"Quiero que seas mi imán, para ir directamente a ti, quiero ir contigo a donde quiera que vallas, que nunca nos separen", puso su pequeña mano sobre el rostro de el, lo acaricio y lentamente se fue acercando, corrió los restos de sus lagrimas con su mano, y luego la deslizo despacio hacia su nuca, "nada será igual, tu eres mi vida y lo único que amo.
-No te alejes de mi"- dijo con una voz muy baja, y lo beso, ella a el, por primera ves.
