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.:Fetiche:.
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El decir que Kurosaki Ichigo estaba enojado o molesto era poco, estaba completamente cabreado.
El era muy abierto a intentar cosas nuevas y más en su vida sexual, pero esta vez su amante se había pasado de la raya. Quería que tuviera tacones puestos mientras tenían sexo.
¡Tacones!
Santa madre de Aizen, ¿de donde habría agarrado semejante idea?
Grimmjow viendo que su fetiche no se cumpliría arreglo el asunto con un simple; -¿Acaso tienes miedo de caerte o no verte bien en ellos?-
Esto último ocasionando que una vena le resaltara en la frente al joven. Pero Ichigo siendo el típico hombre que no se echa hacia atrás ante un reto, acepto inmediatamente ponerse los tacones negros sencillos de 10 cm de alto.
Al menos eso suponía el joven shinigami porque al ponerselos ya alcanzaba a Grimmjow en estatura.
Estando completamente desnudo con su miembro erecto y en los tacones, parado enfrente se su amante quien estaba cómodamente sentado en el pequeño sillón situado en el cuarto, se sintió vulnerable y deseado a la vez, al ver la lujuria que tenía en los ojos Grimmjow al verlo.
Esa noche los gemidos de placer y gritos de Ichigo pidiendo más junto con el sonido del tacón del zapato rozando en el suelo con cada embestida que daba el peliazul dentro de Ichigo, fue lo único que se oyó en el callado departamento en que vivían.
Al despertarse la mañana siguiente y sentir un dolor por toda su columna al intentar levantarse, Ichigo supo que tal vez…solo tal vez le cumpliría sus fetiches más seguido a Grimmjow.
