Cambiando el curso

(Jasper)

Dejamos a Bella en su casa. Edward subió al automóvil donde yo le esperaba, más no pidió que arrancara el motor.

Ya era de suponerse el regaño que le daría su abuelo por retrasarse, nuestro oído es tan agudo y sensible al sonido que prácticamente el regaño lo sentíamos como nuestro. El escuchar sus absurdas ideas de encerrar a Bella en casa para que no se vuelva una descarriada me provocaron defenderla pero Edward mentalmente me recordó que debíamos mantener nuestra identidad en secreto.

Imaginarla sufrir me destrozaba el corazón; a la mente me venían imágenes de su melancólico rostro. Queme mis neuronas ideando un plan para permanecer a su lado y así secar sus lágrimas y velar su sueño.

Nos iríamos al amanecer y la dejaríamos imaginar que todo lo que acaba de sucederle fue solo un sueño utópico.

Irnos… era nuestra responsabilidad ir a ver a los antiguos y darles señal de que aun seguimos con vida.

-Pienso llevarla con nosotros-Edward irrumpió en mis pensamientos- los antiguos nos darán su opinión.

-No se puede Edward-conteste tajante a sus comentario- sabes que está prohibido romper las reglas y no respetar las leyes, actualmente para la sociedad Bella aun es una niña y no solo para la sociedad también los antiguos respetan esa leyes.

-Tiene dieciséis años por favor no seas ridículo- gruño arrastrando las palabras.

-No soy ridículo, además es verdad- mi tono de voz sonó más a queja que a reclamo-. Vamos a viajar durante un año solo para llegar hasta New Orleans solo porque tu extraño capricho de poseerla es más inmenso que tu ego.

-Deja tu drama para después- de repente la preocupación ensombreció su rostro y la seriedad con que me hablo activo cierto sentido que considero se puede llamar don el cual percibe los sentimientos si alguien siente miedo yo tendré miedo. Y también puedo hacer que x persona sienta lo que yo quiera sea miedo, alegría, hasta pasión o lujuria-. Además que el cariño que me profesas es más grande que tu enojo- una sonrisa totalmente hermosa ilumino su rostro. El sabía cómo jugar con mi don y burlarlo-.

-Tuche- esboce una sonrisa más seria que la de Edward pero igual de hermosa-. ¿De manera que quieres llevar a Bella con los viejos?-suspire-.

-Así es-suspiro de igual manera- ya verás que lograremos llegar cuando ella tenga diecisiete y entonces la convertimos, ¿Te parece?

-¿Tengo otra opción?- un desgane notorio apareció en mi voz-. ¿Tanto la deseas?

-Tanto o más que tu amigo mío-susurro.

-Cambias el curso y nos será más difícil-dije con un hilo de voz- será mejor que investigues cuanto falta para que cumpla los diecisiete y como nos conviene irnos-declare como último-.

-Tengo cosas que hacer- me tomo un mechón de rizos de mi cabellera rubia cobriza y jugueteo con el- Iras tu. Habla con ella he investígalo.

-Pepepepe… pero…- tartamudeaba tanto que mi nerviosismo era notorio- Ella se siente más a gusto contigo a penas si me conoce y ni siquiera se digna a hablarme bien.

-Sal del maldito auto, anda que ella todavía no se duerme- el hombro donde el poso su mano de repente fue impulsado por una gran fuerza la cual me dejo fuera del auto y de haber sido un ser humano cualquiera me hubiera roto el hombro- Ve y pregúntale todo lo que se te ocurra- grito ya una vez arrancado el auto.

No había otra manera de entrar a su casa sin que sus abuelos se percataran de mi presencia, por lo que decidí trepar una reja que tenía una enredadera ya seca y rezaba que no me fuera a equivocar de ventana. El subir me fue muy fácil lo difícil serias hablarle de nuestros planes y que ella los aceptara. El temor, la exaltación y la preocupación, me hacían sentir extraño y nerviosa. Entre a la ventana que no tenia cortinas y de lo primero que me percate fue de una hermosa figura envuelta en sabanas de algodón blanco, supuse de inmediato que no había errado en la absoluto, era Bella tan fina y exquisita de figura. Todo el panorama era perfecto hasta que olvide un pequeño gran detalle, la ventana se quedo abierta y una corriente de aire recorrió el cuarto.

-Quien quiera que sea si no se larga llamo a la policía-Bella se levanto de golpe y tomo lo que parecía un bate-.

-Tranquila no grites soy yo Jasper-susurre mientras le tomaba del brazo donde tenía el bate y se lo arrebate para luego tirarlo al suelo-.

-¿Jasper?- dijo dubitativa y temerosa-.

-Sí, pero por el momento solo limítate a sentarte y a escuchar que te voy a decir, es muy importante y sé que te va interesar.

Ella tomo asiento en su cama y se acomodo de manera que tomo la posición de las piernas entrelazadas la una sobre la otra.

-¿Como de que me vas a hablar?- camine en dirección a ella y luego Bella con su mano palmeo un lado de la cama simulando una invitación a invitarme-. Soy toda oídos.

-Pues veras nosotros nos iremos mañana por la mañana de aquí- mientras le decía esto tome asiento al lado de ella y en un acto de cariño tomo mi mano-.

--Sabia que este sueño se iría a acabar, ustedes son tan perfectos y yo tan inferior- soltó mi mano y un suspiro emano de su interior, note que una lágrima rodaba por su mejilla-. Fue increíble haberlos conocido y si regresan a Hawthorne un duden en visitarme.

-Es solo te quiero proponer algo- la tome nuevamente de la mano afortunada o lamentablemente la tenía sobre su pierna por lo que sin malas intenciones (claro está) la roce y un deseo inmenso invadió mi cuerpo-. ¿Te parece la idea de venir con nosotros?, yo sé que es una estupidez que te este pidiendo esto, pero es solo que… es solo…

-Me parece una buena idea- unos delicados brazos que deliberadamente podría decir que son tan frágiles como la seda rodearon mi torso, unido a esto un respirar alterado y tibio rozaba mi oído enloqueciéndome más-. Pero… hay dos pequeños problemas que tendrás que responderme ahora o puedes olvidar la idea de llevarme- una voz melodiosa y sensual me invito a un ritual extraño pero a la vez tan normal en los humanos-. Para empezar, ¿Sabe Edward que piensas llevarme o ambos fueron los de la idea? y después tienes que decirme que son en realidad.

-A tu primera pregunta la respuesta es, si Edward sabe y la idea fue de ambos. A lo segundo te puedo decir que somos simples y corrientes seres humanos.

-Pues no te creo- insistente y casi semidesnuda pues solo llevaba unos shorts y una blusa con tirantes todo negro, me tomaba del torso y respirando aun más profundo comenzaba a darme vueltas la cabeza mi don era incontrolable la lujuria me invadía. Controlar los sentimientos es bueno a veces porque sacas provecho de ello y tengo bastante práctica. Pero este sentimiento es muy fuerte. Comencé a acariciarla de la manera más obscena deseoso de poseerla como nunca nadie lo ha hecho-. No te detengas- un gemido muy suave escapo de sus labios-.

La tenía justo como yo la soñaba desde que la conocí, de alguna manera y no sé cómo se acomodo para que yo quedara debajo de ella. Me tumbo y una vez acomodada sobre mi abrió las piernas y las entrelazo de manera que no pudiese zafarme (como si pensara hacerlo), tomo mis manos y las llevo hacia su cintura. Pero mi calentura se salió de mis cabales y en un movimiento agresivo y rápido sin soltarla de la cintura la acomode de manera que yo quedara encima de ella. Alzó una pierna y de inmediato la tome de su delicado muslo, fue una experiencia increíble, era como tocar seda, satín y algodón, era extremadamente suave. Mis labios no podían esperar a probar los suyos así que no demore más me acerque y la bese, la bese con una pasión incontrolable. Bella me correspondió de la misma manera y jugueteaba con mis labios que cada vez se encontraban más ansiosos de los suyos por lo que comencé a ser más agresivo y a forzarla a pagarme con la misma moneda. Su lengua trataba de atrapar a la mía y de someterla a un juego el cual no dejaría que ganara. Un hormigueó extremadamente maravilloso invadió la parte baja de mi cintura (si justo dentro de mis pantalones). Mire más de cerca sus rostro y una cara de satisfacción denotaba la excitación que ella sentía, la lujuria era el dar y recibir entre ricos. Nuevamente tomo el control de la situación colocándose por encima de mí y yo solo pude disfrutar de lo posesiva que se convertía cuando yo trataba de pelear con ella.

Solo cerré un momento los ojos ya que el mareo se hacía más intenso. Claramente la escuche emitir un leve gemido, lo que hizo que abriera los ojos. Un objeto metálico (y no puedo asegurar si era una navaja) destello en la oscuridad de su habitación. Una gota de sangre rodo por mi mejilla donde se deposito en la comisura de mis labios y de inmediato mis instintos de asesino se activaron como un interruptor que enciendes para iluminar un cuarto.

-No sabes cómo me gusta que me besen el cuello- susurro de la manera más sensual superando así a la anterior, acerco su cuello en dirección a mi boca se me ofreció y yo no pude detenerme, como un imbécil caí y ya no pude detenerme-. Aahh- gimió luego de que yo posara mis labios sobre la herida-.

Me era imposible beber de su sangre con tan pequeña herida por lo que perfore esa hermosa piel nívea con los colmillos y comencé a beber más y más. Bella gimió de la manera más exquisita lo que hizo de mis ganas de matarla se volvieran imparables, pareciera que le gustaba el dolor. Muchas cosas me vinieron a la mente, recuerdos d su vida, recuerdos muy dolorosos.

"Ahí esta Bella de niña, la muerte de su madre, el abandono de su padre, el amor que su abuela le profesa, el odio que su abuelo le tiene, sus "amigos" drogadictos, ella sola y triste. Bella y Edward en aquel lugar lleno de pasto húmedo, Edward le dice "te amo", un plan que ella ideo inicialmente para saber que era Edward y ahora yo también estoy involucrado".

Me separe de ella y me percate de que su cuerpo ya estaba totalmente debilitado me miro con los ojos llenos de lagrimas (y quiero suponer que fue por el dolor físico que esto le causo y no por lo decepcionada que estaba de saber que somos algo más). Se tumbo a mi lado y suspiro para luego cerrar los ojos.

-Vampiro- dijo juiciosa y derrotada- perdón por haberte usado- un suspiro entrecortado de esos que se tiene cuando alguien estaba llorando escapo de su pecho- sé qué sonara estúpido después de lo que te hice hacer pero quédate conmigo por favor- tomo mi mano y se la coloco en su corazón que peleaba contara la adversidad para seguir latiendo- te necesito.

-Sí, lo hare, pero por favor no llores más- la acomode en su cama y la arrope bien par que no tuviese frio ya que cuando se pierde sangre uno se debilita y pierde calor.

-Duerme a mi lado- manifestó en un bostezo ya que se dio cuenta de que me dirigía hacia la silla que estaba al lado.

-Pero yo no duermo- conteste indiferente y serio por lo que le había hecho y lo que aun le quería hacer.

-No importa, quiero sentirte cerca de mi- levanto la mano en dirección a donde yo estaba, no pude negarme a su invitación y me acurruque a su lado. Me abrazo de una manera maternal junto a su pecho- Si mi corazón deja de latir tú serás el primero en saberlo.

Me abrazo más fuerte y se aferro aun dormida, lo único que pude hacer ante esta circunstancia era meditar lo que había hecho. Para empezar había traicionado a mi amigo y eterno compañero, y todo por la más hermosa mujer que en la vida hubiera visto. Quizás lo que hacía hacer sentir peor era que había bebido de su sangre, sangre que por derecho le pertenecía a Edward, sangre que tome de la manera más atroz, lo más terrible fue que desee beber hasta matarla y embriagarme del éxtasis de la vida que eta niña me ofrecía.

Trate de despejar todas esas absurdas y asesinas ideas de mi cabeza y comencé a tener visiones que me dejaron en trance.

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(TRANCE)

"Bella… ¿esta chica que efecto tiene en mi?, me estaba volviendo loco aunque no más que a Edward. Jamás tuve la oportunidad de que en toda mi vida pudiera conocer a tan maravilloso ser.

La belleza la rodeaba como el aire al que pronto le tendré celos por ser el único que puede acompañarla todo el tiempo y ser constante en su entorno. Todo de ella me vuelve un zombi seguidor y fanático. Sus ojos, sus labios, su nariz y hasta sus manos me son un misterio que invita a descubrir y adentrarse.

Yo la he visto (¿En sueños?, ¿en un viaje?, ¿en mi imaginación?), pasear su dolorosa belleza de ojos desvelados y piel de cera, por barrios oscuros y mugrosos o en reuniones decadentes. Yo la he visto yacer astrosa y derrotada.

No puedo dejar de pensar en ella.

Yo no sé nada de ella, ni siquiera la conozco, yo no soy quien desde luego para juzgar sus acciones o para hurgar en sus intimidades.

La he visto pasera pálida por las calles de Hawthorne.

Verla aunque sea momentáneamente es para mí como aprecia la bella arquitectura de las pirámides de Egipto o la perfecta pintura de la Mona Lisa; una experiencia totalizante, traumática y abrumadora pero a la vez infinitamente deseada: un rito contradictorio, temible y relajante al mismo tiempo como el que ella realizo con las manos temblorosas y el corazón al llevarse por primera vez un cigarrillo de mariguana a la boca que desde luego le había entregado Ben. Y en un inmenso calidoscopio de imágenes, pensamientos, sensaciones, vivencias, temores alegrías y tristezas que es la vida y personalidad de ella, en la que yo me hundo como parte integrante porque la amo.

Fue el sueño que junto con la sangre le robe a Bella y lo volví mío, me había perdido completamente. Voltee la cabeza para buscarla pero no la halle lo que me hizo levantarme a velocidad de vampiro y vi que el reloj digital que tenia a lado de su cama marcaba las 5:00 am. "Se me ha hecho tarde" pensé para mis adentros y entonces pude ver como se abría la puerta y de ella una hermosa silueta mas rehabilitada me saludo y extendió una carta.

-Léela, se la voy a dar a mi abuelita- esbozo una tierna sonrisa la cual derretiría a cualquier asesino.

La tome, la extendí y comencé a leerla.

Querida abuela:

Yo sé que es muy precipitado y nada tiene que ver con el cómo me has tratado la vida que me das por es hora de que emigre y busque nuevos horizontes.

Soy muy feliz a tu lado pero se me ha dado la oportunidad de conocer diferentes lugares más exóticos y por si no me crees, te escribiré una carta cada que me cambie de lugar. Te lo prometo.

Ah, se me olvidaba. Nunca calles tus dolencias, sino mi abuelo nunca sabrá que tienes. Yo se que lo que menos quieres es causar problemas y lo entiendo pero yo algún día volveré y te quiero aquí esperándome para cuando lo haga.

En fin no me olvidare de ti y tampoco lo hagas, recuerda que me voy porque quiero y porque me voy a ampliar mis horizontes, no te asustes.

Te ama tu nieta querida BELLA.

Justo en donde ella firmo una lágrima la humedeció e hizo que la tinta se corriera. Bella tomo solo dos maletas grandes y una pequeña.

-Me ayudas- dijo en un acto de querer levantar las tres al mismo tiempo.

-Sí, haber dame las dos grandes- tome las maletas y las acomode sobre mi espalda para salir por la ventana.

-Bueno ya es hora- dijo emocionada, miro por última vez su habitación.

Salimos por la ventana en silencio, y caminamos por la acera, tenía las claras y precisas instrucciones de esperar a Edward entre la avenida Williams y la 95. Para aprovechar el camino comencé con el interrogatorio que había dejado pendiente en la noche.

-Entonces ¿cuántos años tienes?-pregunte tan bajo para no romper el sonido de las aves matutinas-.

-Dieciséis ¿y tú?- esbozo una sonrisa deslúmbrate-.

-Ciento ocho años- una carcajada escapo de mi boca- pero aparento veintiuno.

-¿Y cuándo es tu cumpleaños?

-En realidad lo he olvidado y han pasado tantos años.

-Pues a mí solo me faltan cinco meses para cumplir los diecisiete.

-¿Cinco meses?- manifesté sorprendido- guau es mucho tiempo.

-¿Mucho tiempo?- se detuvo y solo pudo reír entre dientes-. Tienes cinto ocho años y para ti son muchos años. Qué ironía.

Es solo que viajaremos por cinco meses.

¿Qué…? –Bella no podía salir de su asombro- cinco mese viajando- suspiro hondo y dejo caer la maleta pequeña-.

-Perdón que te de la noticia así- tome la maleta y se la regrese- es solo que tenemos algo planeado para ti.

¿Y… como que es eso?- tomo la maleta pero es este movimiento algunas prendas y cosméticos cayeron al suelo-.

-Se te dira en su debido momento- dije serio y me agache para ayudarla a levantar sus cosas-. No trates de especular. Además necesito que trates de ser más discreta con el secreto de nuestra identidad.

El mustang rojo comenzaba a divisarse como a tres kilómetros de distancia y Bella solo pudo pronunciar una palabra "Edward".