Carretera 93

(Edward)

-"Te pido que me des un poco de tiempo con Jasper".

Bella insistía pasar un rato con él. Y es que soy simplemente un idiota pues la amo tanto que no le pude negar aquella petición tan hiriente. La podía oír gemir del placer y no del dolor como la hizo conmigo. Jasper lo hacía de la misma manera. Se escuchaba como una composición perfectamente sincronizada. Ambos la estaban pasando muy bien. Pero entonces paso. Jasper me pidió que ocupara su lugar ya que tanta sangre lo ponía sediento; lo entendía a la perfección, ya que yo también me había ido de casería por un lapsus de quince minutos mientras ellos daban rienda suelta a su amor.

Entre a la habitación y camine a oscuras pues no quería prender las luces ya que la despertaría. Y ahora quizás desde que la conocí estaba durmiendo tranquila. La admire unos segundos y luego me senté en la cama con mucho cuidado, le acaricie una mejilla y luego levante su brazo para que pudiera apresarme con él.

-Sshh- tome el rostro de mi preciosa diosa y la acurruque en mi pecho- Duerme mi dulce amor. Estas agotada.

-Edward- susurro, todavía adormecida- Te amo.

-Yo igual amor.

El aroma que de ella emanaba era embriagante y me llevaba al delirio completo. Aun tenía un poco de pureza guardada, una parte de mi se obsesiono con deshacerse de esta. Más no lo hice.

La noche fue una tortura exquisita, la cabeza me daba vueltas y los ojos me dolían. Esto sucede a causa de que un vampiro no puede llorar y la única manera de saber que el llanto viene es el dolor por el que el llanto fue cambiado con los nuestra especie.

-Buenos días amor- Bella se estiro y un pequeño dolor hizo que tomara una posición fetal- aahh.

Una sabana totalmente roja mostraba los acontecimientos sucedidos en la madrugada.

-¿Estás bien amor?- rápidamente la levante de la manera más dulce que pude y la acomode- ¿Qué sientes?

-No es nada, quizás un pequeño tirón de músculos eso es todo ya paso.

-¿Segura?

- ¿Me crees capas de mentirte?-pregunto bastante molesta- Edward primero me muero antes que mentirte- Bella se levanto muy a prisa lo cual le provoco un mareo repentino-.

-Bella- insistí preocupado pues ella de nuevo se cubrió el vientre con los brazos y pude notar entre sus manos que sangre reposaba de la manea más cruel-.

-Cállate- se coloco una toalla y camino en dirección al baño- Edward… perdón.

-Vamos te ayudo y no seas tonta no pasa nada- la encamine a la regadera y ella procedió a retirarse la toalla acto seguido me retire de la regadera-.

-No te vayas- me grito desesperada y angustiada- no te vayas, ayúdame.

-¿En qué te puedo ayudar?- pregunte distante pues no deseaba mirar el despojo de lo que antes yo admiraba y calificaba como el monumento a la pureza y ahora era solo escombros perfectos como los de Atenas en Grecia. Sabia de ante mano que había acabado con toda inocencia-.

Sin más Bella me tomo por sorpresa y me adentro a donde ella para terminar completamente mojado. Mi playera negra, mis pantalones de mezclilla, incluso mi ropa interior quedaron empapadas. Descalzo y mojado me acerque lo más que pude a ella y la tome entre mis brazos. Todo mi ser la deseaba así, indefensa, frágil, vulnerable. Isabella se estaba convirtiendo en algo más que un martirio; era más como una pena que llevaría de por vida y la pagaría gustoso.

-Isabella- susurre cerca de la comisura de sus suaves y húmedos labios- Te amo.

-Bésame.

Lentamente comenzó a retirar las prendas que impedían que mi cuerpo rozara al suyo. Primero la camisa, luego los pantalones; en fin ya parecía toda una experta en esto. Más sin embargo el deseo de ser yo quien la tuviera por los siglos de los siglos me inundo el pensamiento y prácticamente le arrebate el puesto de dominante. La levanté para que quedara más o menos a mi altura y la pudiera ver mejor a los ojos, Bella astutamente me envolvió entre sus suaves, blancas y esculturales piernas.

"Mi deseo… qué demonios significa eso para mí, sino vanas y egoístas palabras lanzadas al aire. Lastimar el alma de la indefensa criatura; violar cada sentido de la cordura; abusar de la confianza de mi propia mente; ser el maleante de la tez pálida y ojos verdes que te embrujan a cada paso y tristemente ha sido el primero en tu vida, el primero que dejaste entrar al santuario de Venus sin queja alguna. Y tu……….. Tu mi dulce ángel perdido en la faz de la inmensa tierra de viles y crueles seres humanos, te has dejado hechizar por el mismo Satanás en persona. No deseo ser un demonio sino un santo. Un santo para poderte socorrer cuando más lo necesites mi amada diosa de los ojos purpura.

¿Cómo dejaste que te sucediera? ¿Cómo permitiste que yo te lastimara? ¿Por qué tu afán de querer perder la pureza de tu cuerpo? Amargas preguntas, obvias respuestas. Soy yo un depredador, el depredador más hermoso, tú confiaras en mí y nunca dudaras. ¿Y sabes porque? Porque cada parte de mi te excita, te invita a ser parte de esto. Mi rostro, mi cuerpo, incluso mi olor.

Odiada y amada al mismo tiempo ¿Cómo es que sucedió?

Mírame ahora; en estos momentos te estos persuadiendo a que cometas el peor error de toda tu vida, pues ni las drogas, ni tus absurdas peleas son suficientes a comparación de lo que ahora estamos efectuando.

Mírate tú; envolviéndome en tus delicadas piernas de porcelana como si fueras una enredadera de hermosas flores. Tu pequeño y rígido algodón palpita y mis manos son testigos de la bella escena, yo trato de no ser tan agresivo y no penétrate tan fuerte. Mas sin embargo tu pareces ser persistente en tus objetivos y te aferras a las idea de ser tú la que tenga el mando de la situación; te sitúas entre la pared que será tu respaldo para no caer y mis brazos que serán una ayuda más. Buscas la manera de penetrarte, una vez lograda la situación juegas, tú ríes…, y luego gimes, gimes de la manera más excitante posible, eso claro que estremece todo mi ser. Me es inevitable; te tumbo en el suelo y de manera suave y caballerosa abro tus piernas para lograr ser yo quien diga la última palabra. Me hundo entre tus preciosos muslos y abro aquellas puertas a lo divino. Entro y tu simplemente me recibes con otro gemido y un delicioso TE AMO. Me estremezco aun más. Juego con tu parte intima y esta parece estar feliz de recibirme.

Subo y me encuentro con un cuerpo que lucía mas como un campo de batallas que un monumento a la belleza. Tu exquisita piel está marcada por el diablo y eso es a lo que le temo. A que rechaces la oferta que el diablo te propone. Entrar el mundo de los muertos vivientes. Asientes con la mirada y nuevamente entro en ti. Primero suavemente y luego mi ritmo se acelera para dejarte en un trance al cual me invitas alegremente. Una y otra vez nuestros cuerpos se rozan y la fricción genera calor; el calor nos manda al clímax y tú simplemente tienes dulces espasmos que me contagias y los espasmos son un orgasmo bien efectuado.

Te levanto, te baño como si fueras una bebe pues te acaricio en vez de limpiarte lo cual sería un mal baño, todo esto porque simplemente tengo miedo de romperte y herirte más. Salimos de lo que llamaría la escena del crimen.

-Gracias- menciona Bella cansada y feliz-.

-Me lo dices como si fuera una persona a la que le pagaste por hacerte el amor.

-¿Si verdad?- ríe harmónicamente

-Te ves aun más hermosa así

-Vaya ¿terminaron?- una voz estremeció a Bella la cual entro corriendo al baño a vestirse

-Jasper- dije molesto

-Es hora de irnos- grito aun más molesto-.

-Tranquilízate- dijo Bella ya afuera del baño-.

-Vaya, luces hermosa con esa ropa- Jasper la analiza y la toma de la cintura para llevarla a su lado, ella le recibe con un desesperado beso-.

-Basta- mencione tajante- Bella vete.

-¿Qué?

-Haz lo que te digo.

-Pero… Pero…

-Hazlo mi amor. Obedece- Jasper habla tan dulcemente con ella que me hace ver como el maleante-.

Bella salió de la habitación y fue en ese momento cuando los dos entramos en una batalla mental. Lo odiaba y deseaba matarlo; la causa; que Bella sintiera tanta devoción por él, que lo amara tanto como a mí, o quizás más.

-¿Supongo que ya leíste la mente de ambos?- pregunte altanero y triunfante-.

-Sabia que pasaría, por lo tanto no te hagas ilusiones.

-Jasper debes tener en cuenta que hemos cometido el peor error de nuestras vidas.

-Pero ambos lo tomamos como un juego. Ahora enfrentémoslo y admitamos la culpa.

-Eres increíblemente irresponsable.

-Y tu amigo mío no eres tampoco la excepción.

-Andando. Camina o Bella se preocupara.

Salimos y la reacción de ella simplemente fue revisar a Jasper para ver si tenía alguna señal de agresión. Una vez ya hecho su inspección se sentó en el asiento delantero de mustang y nosotros le hicimos segundas.

El camino en dirección a Phoenix seria terriblemente tedioso y para llegar serian alrededor de ocho horas. De ahí salimos más o menos como a las dos de la tarde. Seguramente llegaríamos como a las nueve de la noche.

PRIMEAS DOS HORAS (de las dos a las cuatro)

Bella estaba de un insoportable, el calor la estaba desesperando y las ganas de desnudarse le impedían estar quieta.

-Jasper estas tan frio que parece hielo ¿no?

-Supongo.

-¿Que pretenden?- pregunte serio-.

-Jasper voy atrás contigo.

Bella se paso al asiento trasero y abrazo a Jasper comenzó a desnudarse y luego a desvestir a Jasper; ambos se quedaron simplemente con sus prendas interiores. Ella durmió un rato.

(DE LAS CINCO A LAS SEIS)

-Jasper….

-¿Y ahora que quieres Edward?

-Te estoy vigilando.

-Jodete.

-¿Qué se joda quien?- Bella se había despertado y miro a Jasper con ojos de amor-.

-Nadie, preciosa- respondió Jasper.

-Jasper será que repetimos lo de anoche.

-Bella… - fue todo lo que pude decir-.

Entonces desde el retrovisor observaba como Bella desvestía a Jasper a toda prisa. Le tomo las manos y se las llevo a la cintura. Jasper le fue quitando las pantaletas y ella se recostó en el asiento, entonces el desgraciado de Jasper la penetro y mi hermoso ángel simplemente se retorcía del placer. La miraba yaciente sobre el asiento de cuero gimiendo a diestra y siniestra. Yo por mi parte decidí no parar de manejar y continúe apreciando semejante situación. Me hería verla con él, pero por amor a mi diosa encerré todo impulso.

(DE LAS SEIS A LAS OCHO)

-¿Acabaron?

-Cállate. Se volvió a dormir.

-Estúpido.

-Dime como quieras. Me da un reverendo igual.

-¿Qué es eso?

-¿Qué?

-Eso.

Algo no invistió de manera que este nos llevo a la orilla de la carretera. Supuse casi de inmediato que la hora de pagar por nuestro grave error ya había llegado. Mi reacción inmediata fue salir del auto y mirar que o más bien quien nos ataco de esa manera.

-¿Demetri?- gruñí- ¿Qué mierda haces aquí?

-Tratar de llevarme a la chica. De llevarla a donde pertenece.

-Nosotros nos estamos encargando de ello.

-Edward por favor- dijo arrogante- tu realmente crees que yo te voy a creer semejante estupidez.

-Demetri no es broma lo estamos haciendo.

-Mira Edward me la llevo yo y fin de la discusión. Ella ya no está segura con ustedes.

-¿A qué te refieres?

-Edward, Edward, Edward. No ya te habías encontrado con Garrett. El te dio las instrucciones al pie de la letra según tengo entendido.

-Sí. Me las dio.

-Vaya, vaya, vaya. Pero si es la maldita mascota de los viejos.

-Jasper tantos años sin verte esa mierda arrogante que por cara.

-Bastardo…- Jasper se le abalanzo a Demetri y este le ataco mordiéndole lo que le provoco a Jasper un severo dolor.

Yo en apoyo a mi amigo me acerque a la pelea y ataque a Demetri por la espalda, lo arroje a lo que parecía un cactus y este se quebró, la sangre se hacía notar en el pavimento. Jasper salto sobre él y le arranco un dedo. Demetri lo tumbo a la carretera, esto provoco un gran daño a esta pues el pavimento se levanto. Yo por mi parte corrí en dirección a donde Bella pues Demetri se la había escapado a Jasper. Con leer sus pensamientos supe de inmediato que se la llevaría y eso por ningún motivo lo podía permitir.

-Déjala donde esta- gruño enfurecido Demetri-.

-Ni lo pienses- contesto Jasper agitado y mal herido-.

-Edward… ¿Qué jodidos sucede?- pregunto asustada Bella mientras era sacada del mustang- ¿Quién es él?

-Querida brujita, mi nombre es Demetri y tu lugar esta con los Vulturi- hizo una reverencia como en la antigua Europa y luego soltó una carcajada-.

-Pero yo quiero seguir con ellos. No me iré de ninguna manera contigo.

-Es solo que… es solo que no te estoy preguntando-dijo calmado- Andando.

-Demetri suéltala.

-¿Jasper a dónde vas?- fue lo último que pude decir pues Jasper se estaba llevando a Demetri a lo que parecía como una formación rocosa.

-Edward tengo miedo.

-Tranquila saldrá todo saldrá bien. Nos vamos.

-¿Y Jasper?

-No te preocupes por él; se recupera fácil y también es rápido corriendo.

(DE LAS OCHO A LAS NUEVE)

La subí nuevamente al coche y el único sonido que emitía era un leve quejido el cual se agudizaba a cada kilometro que avanzábamos. Bella estaba sufriendo y lo más terrible es que este dolor solo sería una pequeña punzada en el corazón a comparación de lo que le sucedería más adelante. El único lugar donde la tendría a salvo sería la casa de Alice. En Phoenix.


BUENO PUES HASTA AQUI CON ESTE CAP. QUE EN MI OPINION ESTUVO PESIMO Y LO PEOR ES QUE TERDE SEMANAS

PERO ESPERO LES GUSTE

PROMETO MAS ACCION Y MAS SUSPENSO PARA EL PROXIMO

AAAAAAAAHHHHHHHHHHH Y MAS SANGRE

JIJIJIJI