Phoenix

(Bella)

Mi temor más profundo era perder a alguien más. Ya no podría cargar con esa culpa. En cualquier momento me volvería loca; una psicópata. Estaba a punto de matar a alguien y nada y nadie me detendría.

-Tranquila amor. Te estás poniendo ansiosa- me susurro Edward que también mostraba serios rasgos de preocupación. Sus ojos estaban profundamente hundidos, lucían como dos aceitunas negras. Ese negro era más denso que la misma noche sin luna.

No pude contestar por miedo a decir algo que lo perjudicara y lo inquebrantable ahora simplemente se volviera polvo frágil e inservible. Pensé detenidamente las cosas que debía decir exactamente y como debía hacerlo. Le amaba; y quizás por eso no me atrevía a herirle más.

Por otra parte pensaba bastante en Jasper. En la manera en como aquel vampiro lo desmembraba y viceversa. El momento en el cual Jasper le arrancaba el dedo. O como el otro vampiro Demetri lo arrojaba al pavimento y este se levantaba en olas como si fuera simplemente agua. Lo que más me provocaba dolor era el rostro de Edward al creer que todo estaba perdido. Sus ojos enfocados en el temible y dolorosamente hermoso dios Demetri. La manera en como lo miraba y luego a mí. Era como si dudara de mi capacidad y de alguna manera yo los abandonaría a costa del amor que les tengo. Su rostro era precisamente el de un novio que lo cree todo perdido cuando su chica le dice la mala noticia de que lo deja por alguien mejor. Y ese rostro es quizás el más doloroso que en la vida me toco sostener en mucho tiempo.

En su ropa aun había manchas de sangre las cuales no podía evitar mirar.

-Supongo que querrás una explicación acerca de lo sucedido ¿No?

Yo solo asentí con la cabeza baja.

-Muy bien. Primero: Demetri es un sirviente de los Vulturi; De esta se desprende la siguiente explicación. Los Vulturi son como la realeza de los vampiros, como los manda más. En fin, Demetri te vino a buscar porque los viejos te necesitan y pues… tu vida cambiara a mejor créeme. Pero no por ahora. Por ahora simplemente permanecerás aquí a nuestro lado. En cuanto a lo de Demetri. ¿No tuviste alguna sensación diferente, extraña? Quiero decir ¿no te sentiste atraída por él?

-No.

-Vaya que extraño. Su poder siempre es efectivo. Todos caen en su encanto excesivo. Vaya- susurro impresionado-.

En momentos negaba y en otros solo asentía desganada y deprimida.

-Mira ahí hay luces ya llegamos.

Lo primero que divise fue una hermosa casa blanca con planta baja y un piso, un lindo balcón, un jardín, alberca, una hamaca, una mesita con sombrilla en la parte de enfrente. Era más de la que yo hubiera querido en la vida. Claro si yo tuviera aun diez años.

-Ven ellas estarán felices de verte.

Caminamos por un pequeño camino de piedra que llevaba a la entrada de la casita. Lo que mire a continuación fue quizás lo más hermoso e impresionante que en la vida jamás lograre ver. Unas bellísimas chicas que apostaba toda mi paga a que también eran vampiras. Pero lo que más me dejo boquiabierta fue que ya las conocía. Claro las chicas de mi sueño. Solo hacía falta alguien en este cuadro tan perfecto. El chico de la piel cobriza y el cabello largo. Ese de los exquisitos ojos.

-Bienvenida Bella- dijo con entusiasmo la duendecillo de piel nívea-.

-Hola ¿qué tal?- menciono amable la chica rubia-.

-Mira Bella, la rubia es Rosalie, y la pequeña es Alice.

De inmediato supe que esta ultima sería como mi puerto seguro, el ser más precioso que me llevaría al delirio y me calmaría de cualquier tontería que yo quisiera cometer. Mi imaginación no me hizo justicia. Desee hacer con ella todo lo que mi cuerpo me exigía.

"Un ser tan perfecto que en la vida poeta más ambicioso podría describir, un ser extraordinario y sacado de un cuento para reyes jamás contado a simples mortales."

-Hola- susurre apenada y tímida ante tal cuadro tan perfecto.

-Bella… ¿Eres italiana?- la exquisita rubia preguntaba exaltada y curiosa. Parecía una pequeña niña de cinco años tratando de llenar su cabecita de más información de la que podría retener- ¿Tienes novio? ¿Te gustaría vivir en Francia?

-No. No lo es. Deja de ser tan imprudente. En estos momentos lo que necesita es descansar- menciono dulcemente la hermosa hada que no obstante con torturar mi vista de la manera más deliciosamente cruel con su precioso rostro, cuerpo y voz, llevaba encima una bata de dormir de seda color negro, esta prenda estaba extremadamente ajustada a sus pequeñas pero amplias curvas. Su estatura era un poco menos que la mía por lo que lucía más joven.

Me condujo a la habitación contigua a un baño. Tomo unas toallas y me indico el camino, entre al baño y simplemente me obsequio una bella sonrisa.

Ya dentro del baño me tome la confianza de oler todos los perfumes que estaban en el gabinete. Todos eran deliciosos y me imagine a aquella dulce aparición con estos aromas encima. Y aun así no se le aproximaba siquiera a lo que mi torpe cabecita ideaba mientras pensaba como sería estar entre sus brazos e inhalar su delirante y caótico aroma (a como yo me lo imaginaba). Dulce, embriagante, abrumador.

Lo único que estaba a mi alcance era meterme a bañar en agua helada para que el bochorno pasara así como llego. En la vida me había sentido de esta manera y menos con una chica, pero en este momento era justo como la primera vez que mire a Edward y a Jasper o a Demetri. Era el mismo deseo reprimido que me hacía pensar que no se atrevería a tener algún tipo de relación (aun siendo mera amistad) por miedo a un fenómeno como yo.

Mi ducha se convirtió en un baño de dos horas, que yo sentí como solo quince minutos.

-¿Ya estas más tranquila mi dulce niña?- pregunto Edward que estaba en la sala sentado en el sillón de tres lugares junto a Jasper, quien sorpresivamente no tenía ni un rasguño.

-Jasper- grite emocionada y asustada, acto seguido me le abalance y le abrace efusivamente- ¿Estás bien? ¿No te hizo daño?

-Tranquila no paso a mayores. Hable con Demetri- hablo fuerte con la intención de que todos lo escucháramos- Nos ha dado una oportunidad más. Pero a cambio no solo debemos darle lo ya pedido sino también debemos buscar cierto lobo que anda merodeando por todo Texas.

El escuchar la palabra lobo me erizo la piel y me paralizo el cerebro que ya suficiente tenía con sufrir por muertes, peleas y una linda hada.

-¿Lobo?- mi voz se difumino en un susurro que incluso yo como emisora no lo pude oír bien- .

-No te preocupes es inofensivo- musito la bella hada de la voz cantarina- Lo he visto pasear en su forma humana por estos lugares.

-Así que, ¿No solo he andado con vampiros sino también con lobos?

-Pero tranquilízate. Parece que te hubieran dicho que tu madre murió recientemente- menciono la despampanante rubia-.

-Rosalie podrías ser más discreta- le murmuro Edward al oído-.

-Oh ya entendí. Perdón Bella, es solo que no era mi intención ser tan grosera. Te pido mis más sinceras disculpas- menciono Rosalie en acción de haber leído la mente de Edward-.

-No te preocupes. Ya estoy acostumbrada.

-Bella por ahora solo limítate a ir a dormir no te quiero cansada ni nada por el estilo para mañana- le hermosa chica de pequeña complexión me tomo de la cintura y me condujo al cuarto contiguo al baño que con anterioridad ya había notado. La habitación era lo suficiente grande como para que veinte niños durmieran cómodos en el suelo perfectamente alfombrado, mientras que otros diez bien podrían dormir en esa cama matrimonial-. Adelante siéntete como en tu casa.

-Gracias.

Me acomode en la gran cama y note de inmediato un par de libros en un pequeño buro que estaba situado en el lado izquierdo de la cama. "Magia negra" y el otro tenía por título "Santa biblia" vaya que aquí aplicaban la regla de que no te vuelves un lector consumado si no has leído la biblia con anterioridad. Hojee por alrededor de media hora el de la magia negra y lo vote a un costado mío. Me acomode en forma fetal y totalmente descubierta del cuerpo pues el calor seguía siendo demasiado insoportable.

Ya entrada la noche y siendo costumbre en mi, las pesadillas ocuparon todo mi atención. Nuevamente era aquella visión profética que me mostraba con mucha claridad a estas hermosas mujeres de piel nívea, y a mis ya conocidos dioses, pero la duda ahora se centraba en el chico de piel cobriza, cabellos largos, una musculatura deseable pero sobre todo eso ojos de inocencia y determinación que en mi vida jamás había visto en alguien adulto; más bien será la mirada de un niño con el cuerpo de un hombre bastante atractivo. La duda me aquejaba y no dejaría que esto pasara pues la ignorancia me iba a matar un día de estos. Trate de mil y un maneras de hablar pero sin logran nada. La voz simplemente era un suspiro del aire infeliz que se desvanecía ante la fuerza de una montaña que le impide el paso. Me sentía tan insignificante, la angustia de no poder hablar me volcó en un tremendo mareo que me aturdió. Ahora el vacio que servía de fondo en este hermoso cuadro se difumino y cambio a lo que sería una cueva húmeda, un aroma a sal y algas marinas profundizo el surrealismo de mi tremenda imaginación. El chico peleaba con una sombra de aspecto tenebroso, unos puntos que le iluminaban el rostro como llamaradas fue lo que desvió mi atención de lo que ahora parecía más bien un lobo de pelambre rojizo. Al parecer algo tenía que ver este con mí perdido chico.

-Bella despierta cariño estas sudando- susurro la voz angelical y fría en mi oído derecho-.

De un salto salí de la cama como un cohete y note que la noche ahora era el hermoso alba que los pajarillos anunciaban gustosos y extrañamente con un aire de intriga. La cabeza me daba vueltas y mi frente estaba totalmente perlada en sudor, mis manos temblaban, mis pies estaban semi atrofiados pues en cuento di el primer paso desvaríe y caí sobre mis rodillas.

-No estás tan bien que digamos chica, mejor hoy no salimos- anuncio la rubia- Andando, toma una bata y baja a desayunar que es más seguro que eso sea lo necesitas.

-No puedo levantarme- mencione agotada y un poco distante-.

-Vamos yo te ayudo- una pequeñas y delicadas manos me ayudaron a levantarme, claramente sentí como yo no aplicaba ningún esfuerzo por ayudarla pues ella (de no sé dónde demonios saco fuerzas) me tomo por la cintura como si un hombre me hubiese levantado.

-Gracias Alice.

-¿Te ayudo a vestirte?- pregunta apenada pues me imagino en estos momentos acaba de leer mi mente lo cual es muy vergonzoso-.

-No yo sola puedo, gracias de todos modos.

Alice y Rosalie salen de la habitación con una exquisita gracia inigualable que me deja pensativa por unos momentos. Suspiro y me lleno los pulmones nuevamente de aire para que mi cerebro se ventile, me tomo unos segundos para recapacitar y medito lo sucedido y el porqué del ensimismamiento cuando esta mujer se me acerca. Me tumbo en la cama otra vez y miro el techo en el noto unos candelabros muy victorianos y la manera tan tranquila en como el despreocupado aire los mueve el son de una silenciosa melodía que algún músico cuidadoso y respetuoso hacia el arte compuso secretamente para que el viento la interpretara limpiamente. Agradecí de todo corazón aquella sinfonía silenciosa que enfrió mi cuerpo. Se sintió tan reconfortante. Opte por solo mojar mi rostro por lo que me dirigí al baño, lave mi cara y la seque con una toalla que a mi parecer era demasiado suave. La deje en su lugar y nuevamente camine a en dirección a mi habitación.

-Bella cariño. Tu desayuno está listo baja pronto- oí gritar a la rubia que estaba en la planta baja-.

Baje lentamente pues no quería terminar en el suelo. Una vez reconciliado todo sueño y dejar de bostezar mire con recato y detenimiento aquel cuadro dignó de pintar. Este era dos bellos Adonis y dos preciosas Venus que me miraban con tremenda curiosidad.

-¿Cómo te sientes?, ¿Ya mejor?- pregunto preocupado Jasper-.

-Mucho mejor, ya me puedo mantener de pie.

-Ok, ¿Entonces te sientes capaz de hacer algo después de que comas?- mientras Alice formulaba la pregunta tomo una rebanada de pan tostado y me la ofreció con un gesto en el rostro que desbocaba cualquier sentimiento de lujuria.

Si quizás era solo eso, no era amor, no era cariño, ni siquiera admiración, solo simple e innata pasión y deseo.

Bien termine mi desayuno y me levante de la mesa todos me harían segunda medio segundo después y caminaría a la puerta con pasos cortos para no caer. Ayer por la noche no había notado que detrás de la casa había un pequeño prado que daba lugar el comienzo de unas montañas que de momento impactaban y minimizaban cualquier presencia.

-Ven por aquí- grito Rosalie que ya nos llevaba buen ventaja-.

-¿Bella confías en mí?- pregunto Edward serio-.

-Supongo que sí- mi respuesta fue un boleto a su espalda y un tour por toda la montaña hasta atravesarla y llegar al otro extremo-.

Lo que a continuación vieron mis ojos fue la visión más impactante. Un llano se extendía por toda esa zona árida, y a pesar de esto el lugar no desagradaba en lo absoluto pues la escena es si era perfecta. Edward me bajo y opto por solo tomarme de la mano y conducirme a lugar donde se suponía me haría algo.

-Bien, veamos busca algo que te llame la atención- la bella hada me dio a escoger cualquier objeto de aquel lugar el que fuera. Yo escogí una roca-. Ahora trata de moverla.

-De moverla. Si lo hare- no me negué pues si mal no recuerdo en varias ocasiones ya lo había hecho.

Primera vez. Fallo. Segunda. Fallo. Tercera. Mierda qué carajo está saliendo mal. Noto que la rubia les susurra algo a los chicos y después me miran.

-Ya entendí- grita Jasper- déjenme eso a mí que para eso me pinto solo- me mira ansioso y extiende una mano-. ¿Bella, que es lo que te pasa, es que lo de tus poderes era falso o qué? me impresionas; vaya que fraude. Al parecer no eras lo que pensábamos, será que te regresas para tu casa. Aunque en las Vegas ni te extrañan.

De repente y tras haber pronunciado esas palabras sentí como mis manos me hormigueaban y el suelo empezaba a temblar hasta hacerse inexistente entonces la roca que lucía más pesado que yo (equivalente a tres yo) se desmorono y se unió a la tierra.

-Bella estas flotando- oigo a lo lejos la que quizás sea la voz más dulce que en la vida oiré.

¿Qué? Impresiónate lo había logrado nuevamente y me sentía totalmente recuperada de la letanía que llevaba a cuesta mía. No solo me sentía orgullosa de mí, sino que ahora ya sabía que era lo que me deparaba el futuro. No le temería más a lo desconocido y enfrentaría con valor los obstáculos. Sería un ser todo poderoso, si tan solo fuera un vampi…

No, no quiero ser inmortal, no quiero penar por el mundo y tener que vivir una eternidad pagando por mis pecados. Pagar por la muerte del ser más importante en mi vida. No. No deseo más la fuerza, ni la inteligencia ni siquiera la superioridad, deseo solo una cosa más que nada en la vida y esa es morir. La inmortalidad es algo con lo que no estoy dispuesta lidiar aun así esta me prometa belleza, sabiduría y fuerza extraordinaria.

-Bella- oí de nuevo mi nombre mas no era el de la hada ahora sonaba áspera pero de igual manera con un tono de delicadeza- Amor tranquilízate ya paso. No he dicho nada.

Sin más sentí como la cruda realidad humana me despertaba pues caí desde muy alto y el golpe resulto terriblemente doloroso. Note de inmediato mi codo izquierdo y de el salían brotes de sangre.

-Tranquila- me susurro Jasper quien fue el primero en auxiliarme- anda vamos de nuevo a casa- me tomo por la cintura y me cargo para llevarme por el mismo camino por el que habíamos llegado-.

Una vez abajo y en la casa de Alice, la misma me reviso y curo las heridas, afortunadamente no hubo que coser nada, pero el dolor persistía. Analicé cuidadosamente el recuento de los daños y me percate de que mi ropa estaba totalmente desecha. De la nada una manta cubrió mis piernas que estaban raspadas y descubiertas. El pantalón de mezclilla no soporto el filo de las rocas. Luego, estornude.

-Salud- oí decir de Edward que era el responsable de que mi frio en las piernas cesara- Deberías darte un baño o ese polvo provocara que la nariz se te caiga.

-Yo la baño- dijo mi preciosa diosa de los ojos oscuros y piel de granito-. Andando

-Pero... espera. No te molestes yo puedo hacerlo sola.

-Bella ni loca te dejare bañarte sin ayuda y así de mal herida. Entendiste.

Lentamente me desnudo y comenzó a sacudir el polvo que se alojaba en mi malherido cuerpo. El que ella pusiera especial atención en las mordidas que mis dos ángeles me habías obsequiado me estaba poniendo nerviosa pues no quería que pensara que soy una tipa cualquiera, claro y yo a sabiendas de que ella es la esposa de Jasper me cohibía a sobre manera. No lograba calcular que tan importante era el uno para el otro. Quizás los celos y la envidia eran los que me hacían pensar de tal forma. Pero no llegar a una conclusión causo un revuelo en mi mente y sobre todo en mi conciencia. Sabía que había hecho mal. De igual manera sabia que Alice ya tenía una clara suposición (si no que hasta la certeza) de lo sucedido entre los chicos y yo.

-Bella deja de pensar que me desconcentras de lo que tengo que hacer.

-Lo siento.

-Sabes eres muy graciosa, pides perdón hasta porque respiras. Eres muy complicada. Ah y por cierto no te preocupes por lo de Jasper, lo conozco y sé muy bien que él te quiere pero debes mantener a raya tus sentimientos y emociones y pensar fríamente. ¿Ok?

-Sí, supongo. ¿Pero entonces no éstas enfadada por mis inmaduros actos?

-No solo fuiste tú. ¿Éstas, consciente de ello? Ahora metete a la bañera, tengo que quitarte la tierra restante o tendrás una tremenda infección en esas heridas.

Me introduje en la tina que ya se encontraba llena de agua tibia. Alice me ayudo a entrar para no resbalarme. Me acomode y luego ella se sentó fuera de la tina a mi lado. Tomo un estropajo y comenzó a bañarme.

-Oye, ¿Qué se siente hacer al amor con un vampiro siendo humana, duele?

-Supongo que debe doler porque era virgen. Pero el placer pudo más que el dolor, así que creo que no te di una respuesta coherente y satisfactoria. ¿Verdad?

-Bella deja de querer causar lastima haciéndote la victima ¿Quieres?

-Lo siento.

-Bella.

Unas lágrimas inevitables rodaron por mis mejillas y casi antes de que a mí se me ocurriera sollozar Alice ahogo el llanto con un beso sofocante. La escena de primera instancia fue algo bochornoso pero pasado los segundos comencé a sentirme más cómoda y solo entonces dejaba que ella tocara lo que gustase con tal de que no me dejara sola.

"¿Cómo describir algo tan anormal, tan inhumano, tan glorioso? Era el rozar de sus labios con los míos lo que me tenía totalmente perdida o la manera en que me tocaba sinuosamente. Vaya, la cosa es que no importa. Sus labios eran tremendamente suaves y su aliento dulce como la miel. La perfecta escultura que ahora tenía entre mis brazos era fría y dura. Y aun a pesar de todos estos detalles seguía siendo como una compresa caliente sobre mí".

El beso va subiendo de tono y mis manos ya son dos cosa muy independientes de mi, se niegan a obedecerme y simplemente me repito: "La imaginación es el límite"

Le arrebato las prendas que se atreven a negarme el paso, le muerdo los labios con el afán de de saber cuál es el misterio que oculta con beber su sangre bendita. Mi esfuerzo para nada es recompensado. En cambio lo único que recibo es una mordida más severa en los míos. Borbotones de liquido rojo manchan el agua limpia y estás parecen una tremenda invitación a lo prohibido. Ahora simplemente temo por el hecho de ahogarme en mi propia sangre, la cual brota como cascada desbocada. Siento como sus suaves pechos rozan los míos y juntos parecen terciopelo y seda. Mi pequeño y ya no virgen monte de Venus ahora esta tan ansioso de que su preciosa mano descubra nuevos laberintos y el éxtasis hiciera acto de presencia. Mi rígido algodón no podía esperar por lo que comencé a estimularlo yo misma, ella simplemente noto mi desesperación y jugueteo unos instantes para luego dirigir mi mano a su pequeño y extremadamente virginal algodón. La experiencia que a continuación explicare fue como hablar con el mismo Dios, era como si él se tomara el tiempo de escuchar mis plegarias por fin.

De recompensa por tanto placer recibo más atención en mi parte intima. Nuevamente con sus delgados dedos frota sinuosamente y sin dejar de mover la mano con un ritmo que es obvio me hará terminar en cualquier momento. Me retuerzo en la tina y gimo como jamás. La beso y la trato de poseer, tanto es mi afán que casi instintivamente mis dedos se dirigen hacia su maravillosa cavidad que por dentro esta fría pero inexplicablemente tentador y adictivo. El que estas emociones me invadan la mente me lleva a tomar como decisión el no para lo que a mi acompañante le emociona más y entonces ella introduce dos dedos lo que me hace gemir a sobre manera. Ella tiene pequeños gemidos que a cada momento son como una sinfonía que después cambio a canto de sirenas. No podía creer que estuviera haciendo estas cosas con una mujer. Pero ahora no me importaban esas pequeñeces sino la idea de cuánto poder llega a tener sobre uno.

Entre el instante en que me contraje contra su pecho y el momento donde ella muerde uno de mis pezones logrando así una herida al rojo vivo. Logro terminar y agotada me tumbo a su lado y simplemente quito el tapón de la bañera.

Nos levantamos una vez descansadas y me acompaña a mi habitación, me ayuda de ponerme el pijama y me arropa bien.

-No te vayas, no me dejes sola- chillo nerviosa por volver a estar sola en la noche- Quédate.

-Lo hare, pero con una condición. Yo duermo en la parte derecha- dijo alegre y despreocupada-.

Se junto a mí y con su cuerpo totalmente frio regulo la temperatura y el calor desapareció. Era muy reconfortante estar así.

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Bueno y ahora si perdon por la tardanza pero es que entre el trabajo y la escuela.

Antes que nada este cap esta inspirado en un hecho que me gustaria vivir. Y solo algo mas Alice (Luisa) te amo. Amore.

Por lo demas graxias por las chiks k me leen yo no se si esto sea de su agrado se que me he demorado con el maldito suspenso pero ya en el prox cap lo hago.

Por lo demas sigan leyendo. Y nos vemos para mi prox fic. Que quiero creer k estara bueno.