"Historias que con el lento paso del tiempo se convierten en leyendas."

28. Noche de disparos

Mitche se quedó quieto observando los ojos de Amy. Ella volvió a explicarle que no tenía por qué preocuparse tanto, estaba bien y aunque estaba en una ciudad nueva y algo lejos de sus seres queridos estaba tranquila. Pero él no parecía creerle mucho. Y ella repitió no necesitaba quedarse todas las noches con ella mientras su padre regresaba de su trabajo.

- Cásate conmigo

- No – contestó la niña riendo

- Entonces múdate conmigo… Sabes te amo y sé me amas ¿Cuál es el problema?

- Henok… no lo dejaré

- Pues que venga con nosotros – gritó desesperado

- Sabes si pudiera lo hacía

- Por todos los dioses Amy, eres la criada, niñera, madre, maestra, estudiante, trabajadora, cómo no quieres estar así de enferma… No es normal y necesito, quiero y anhelo cuidarte… Vente a vivir conmigo

- No puedo dejar a mi madre

-¿Y ella si te pudo largar con su responsabilidad?

- No es eso – bajó la mirada – es que vive muy estresada y…

- Olvídalo, no te presionaré… sabes que en mi remolque cabemos los tres y me encanta Henok y a ti te amo niña preciosa

- También yo – besó sus labios con delicadeza.

Las estrellas brillaban en lo alto del cielo contemplando esos bellos amores que se vivían, los desamores, las tristezas y las alegrías… Mitche se estiró perezosamente, observó lo bella que se veía su niña cuando dormía, jaló la cobija y medio levantó la cabeza para ver el reloj, ya era hora de levantarse y escapar de allí como un vil ladrón de sueños. Vio a Amy sonreír, debía fingirse dormida

- Me encanta cuando haces muecas – comento la jovencita

- Me enfada la noche sea tan corta

-¿No tienes a otra? A mí no me importaría

- Pues no –sonrió – es raro pero no, tú absorbes todo mi tiempo ¿Por qué lo preguntas?

- No sé, supongo porque no creí alguien como tú se podría fijar en mí

-¿Alguien como yo? – rió a carcajadas – es que los locos se juntan con los de su especie

- Tonto – lo golpeó con furia en su pecho desnudo – mejor levántate ya mi padre no tarda en llegar y no creo puedas explicar qué haces aquí

- Sí – masculló enfadado – Vente a mi remolque – buscó sus pantalones – Odio esto, me siento miserable… Y no es que sea un angelito pero quiero hacer las cosas bien contigo – se abrochó la camisa – Y Henok me encanta, amo ese niño, lo adoptamos y listo, además apuesto te mudas y ni cuenta se da tu madre

- Cállate bobo – le tiró un almohadazo que falló

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Sami los había visto juntos hacía un mes y estaba tan enloquecido con la idea que decidió hacerlo su amigo. Kared iba en la misma clase que él. Era un año mayor pero su consciencia sobre sí mismo y el mundo lo dejaban en desventaja con la clase. Conocía demasiado bien al tipo de muchachos de su salón, niños privilegiados que nacieron en familias acomodadas y no debían esforzarse mucho para conseguir sus sueños. Aunque Kared era distinto en el sentido de su torpeza Sami no pudo evitar sentir esa rabia y recelo. Lo invitó a una de las fiestas esperando poder averiguar por qué salía con su hermana

- No sé –reía el pobre niño cayéndose de ebrio

- Tómate otra

- No quiero – se cayó por fin al suelo – bueno sí – reía como loco – pero ahora yo pago la botella – sacó de su cartera lo que restaba de dinero – ¿Alcanza?

- Claro Kared – rió otro chico – de haber sabido que le dan tanto para gastar, lo hubiéramos invitado desde hace mucho

- Déjalo

-¡Lindsay! – gritaba gimiendo de dolor

-¿Quién es ella? Si yo sabía que te había visto con una niña muy bonita… demasiado para que se fijara en ti… ¿Quién es?

- Lind… ¿Te gusta mi amiguita Lind? – reía y Sami se sonrojó – ¡Te gusta! Te la voy a presentar es una niña muy linda y buena, muy buena… me quería pero luego me dejó de querer. Es más espero se hagan novios

-¡Cállate no digas esas tonterías! – ya no podía esconder más su rubor – No quiero verte con mi hermana

- Por qué no, ella me ama y yo también

- Porque eres un tonto y ella necesita un mejor muchacho, alguien empezando, porque sea más grande que ella, tenga estudios y más cerebro… eres tonto y punto…

- Eso es cierto

Se sintió mal por él. Sus compañeros pensaban dejarlo en la calle tirado, ya mañana que la borrachera le pasara él se iría a casa pero Sami no quiso así que le llamó a sus padres para que vinieran por él. Kared no tenía malas intenciones con su hermana, solamente se enamoró y pretendió tener ese sueño inalcanzable, algo que él nunca se atrevió con Lindsay. La amó mucho tiempo en secreto. Habían estado en una clase extra juntos y tomaron el mismo curso de matemáticas especiales de verano, ella era también algo lenta para aprender como Kared pero tenía mucho empeño, hasta logró sacar una mejor nota que Sami en la preevaluación esa vez. Pero eso había sido hacía mucho tiempo.

- Kared – llegaba Isaac por él – Mírate cómo estás – lo levantó del piso – ahora sí que te excediste. Muchas gracias muchacho por llamarme es la primera vez que sale a una fiesta así y creo no supo los límites – sonrió observando a su hijo perdido en e l alcohol

- En realidad no creo deba volver a salir con nosotros… Porque él no tuvo la culpa, le dimos de beber demasiado y… Lo sentimos señor Sinclair

- Oh no te preocupes – sonrió el hombre – son cosas que pasan, y se deben vivir… Como sea me da gusto salga y tenga amigos es un muchacho muy solitario

- Sí señor

-¡Papá! – gritó animado

- No te vayas a… Demasiado tarde. Muchas gracias

- No hay nada qué agradecer señor…

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Se iría con Ángela. Fue a su hotel para preparar los detalles. Ella estaba ocupada al teléfono terminando unos asuntos. Mina hojeó los papeles un tanto aburrida de esperarla y no poder ni siquiera encender el televisor. Se fijó en la foto que tenía en una carpeta gris. Sus ojos se abrieron desmesuradamente dándose cuenta que se trataba de William

- Listo , disculpa la interrupción

-¿Quién es él?

- Ah, es William Larost… Está reportado como desaparecido desde hace un año… Su padre era un político importante que intentaba detener el narcotráfico en Inglaterra, emprendió algunas maniobras peligrosas que pusieron en jaque al crimen organizado y lo asesinaron junto con su familia hace dos años… William fue el único sobreviviente, hasta hace un año que desapareció, creemos que pudo haberlo raptado Sorvakov

- No, eso no es cierto

-¿Lo conoces Mina?

- No. Sabes recordé que tengo algo muy urgente, pero regresaré después

-¡Espera Mina! – la sujetó del brazo con fuerza – si sabes donde está debes decirnos, está en un grave peligro y Sorvakov es un hombre de cuidado, no pueden estar jugando con él

- Yo no sé nada… Solo me apreció muy guapo, es todo

Sabía que William le mentía pero nunca creyó que su historia llegara a esos niveles. Corrió lo más rápido que pudo hasta el hotel donde él se hospedaba.

- Lo siento señorita esta mañana pagó su cuenta y se marchó

-¿No dijo a donde?

Marcó desesperada a su móvil. Esperó pero él nunca contestó. Recorrió los barrios bajos de Tokio esperando verlo por allí intentado aparentar ser un mafioso. Y por fin lo encontró. Estaba fumando un cigarrillo afuera de unos viejos edificios. Su primera reacción fue correr a él para abrazarlo fuertemente

-¿Qué haces aquí Mina?

-¡Tonto! ¿Por qué te fuiste así del Hotel?

- Es que la INTERPOL decidió moverme sabes…

-¡No mientas! Lo sé todo – gritó desesperada – sé que eres William Larost, el hijo de…

-¡Cállate! – le tapó la boca y la arrastró hasta el callejón más oscuro que encontró – no digas esas necedades, no entiendes Mina

- Qué no entiendo ¿Pretendes un suicidio? Te matarán si te descubren

-¡Esto es mi asunto!

- Se convirtió en mío también cuando decidiste involucrarme y lo que te pase a ti me pasará también a mí. Ahora dime qué pretendes

- Voy a matar esta noche a Nicolás Sorvakov – y sus ojos se llenaron de esa ira que predice el caos

- No puedes, podemos decirle a la policía y…

- Lo siento Mina pero no puedo permitirte correr riesgos conmigo – y dicho esto puso un pañuelo previamente humedecido con un somnífero.

La jovencita se quedó tendida en sus brazos inconciente. William la contempló con nostalgia, esa edad tendría su hermana y tal vez sería así como ella si no hubiera sido por Sorvakov. Apretó los puños furiosos, esta noche cobraría una cuenta pendiente con el viejo.

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Llovía intensamente en la pequeña ciudad. Isaac caminaba con su sombrilla en mano, era un día perfecto para pasear y el único que tendría ese mes para sentirse libre. Siguió su camino hasta la casa de Haruka. Tocó el timbre.

-¿Se le perdió algo?

- Qué malos modales tienes – rió Isaac – como sé no responderás a mi llamado decidí venir

-¿Eso me debe alagar? – sonrió con burla

- Bueno hiciste que me bajara de mi trono, eso ya es algo a tu favor… Aunque no vengo a verte a ti… ¿Está aquí mi hija?

- Sí pero no para ti ¿Qué deseas?

- Primero pasar, si no te has fijado llueve a cántaros y me estoy mojando, el ser un Dios no evita que me enferme sabes… Y puedo morirme antes de tiempo – Haruka se retiró de la puerta y con la mano le indicó tenía el camino libre para entrar – ahora, supe que se les perdió cierta niña un tanto irascible y confundida… Pobrecita, siempre fue una buena niña hasta que llegó a tus manitas divinas – rió animadamente – ¿Puedes llamar a mi hija?

- No, dime qué quieres

- No te diré si no la llama. Ah ya te estás enojando… te hará daño ser tan malhumorada, eso es muy malo – meneó la cabeza haciendo ese ruido molesto con la lengua – me preocupa Lindsay, ella tiene un destino que cumplir pero está tan confundida que temo le pase algo malo… Hubiera ido con Melissa para pedir su ayuda pero no creo sea la persona indicada para esto… Es una criatura hermosa esa niña ¿Sabes que fue mi contraparte quien le escogió el nombre? Fue tan lindo verla bendecirla ¡Ay qué cursilerías!

-¿Por qué siempre te refieres al otro dios como a una mujer?

- No me digas que sigues creyendo que tu padre es el otro Dios… De verdad que eres un crío tonto… Como sea, sé donde está Lindsay, Isaac en su bruta humanidad la encontró por error, prometió guardarle su secreto pero no es bueno guardando nada y antes que se lo diga a Melissa mejor decírselo a Michiru ¿No lo crees?

- Dime dónde esta y vete

- No, se lo diré a ella, de escoger que esté contigo a Melissa me voy por mi esposa

- Si te dejo hablar con Michiru prométeme fingir que eres Isaac

- Hecho, no tengo ganas de explicar mi vida a esa niña malcriada – y Haruka se fue a buscarla – no sacó tú inteligencia – musitó para sí – pero sí tu belleza y necedad… Qué lastima no la viste crecer

-¡Encontraste a Lindsay! – llegó corriendo Michiru

- Sí, por error, me pidió no dijera nada y juré lo haría pero no creo sea buena idea es aniña ande rodando por allí… Se ve mal y está algo perturbada…

-¡Dime donde está!

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Hotaru jugaba feliz con Artemis. Estaba contando mientras el gato se escondía cuando ambos oyeron un fuerte ruido. Corrieron para ver qué había sucedido. Rió animadamente observando que su hermano mayor, Bruno, se había caído de otro árbol cercano a donde jugaban. De inmediato el gato se erizó creyendo que el chiquillo los espiaba.

-¿Qué tienes en la mano? ¡Es un pajarito! ¿Ahora te gusta cazar aves indefensas?

- No es eso tonta – se levantó del piso adolorido – estaba intentando regresarlo a su nido pero fallé al subir

-¡Qué tonto eres! – le arrebató el pequeño pajarito – es tan fácil

- Espera te vas a caer

-¿Apuestas?

Y con una habilidad increíble subió hasta la rama donde estaba el nido. Bruno fue detrás de ella asustado y alerta del momento en que resbalara para sujetarla. La niña depositó al pequeño en su nido y entonces se dio cuenta lo alto que había llegado en su titánica misión. Comenzó a llorar aterrada

- Te lo dije

-¿Y ahora cómo me bajo?

- Pues si quieres te ayudo puedo guiarte

-¿Y si me caigo?

- La otra opción es llamar a mi madre y entonces sí a ambos nos irá muy mal

- Elegir entre la muerte segura – se fijaba en lo lejos que estaba el piso – o linchada por una madrastra ¡Auxilio!

- Espera, podemos decirle a Setsuna

-¡Sí! Ve y dile que me baje ¡No mejor no te vayas porque me da miedo quedarme solita aquí arriba!

- Tu gato puede cuidarte ¿Verdad Artemis?

- Miau

Y Bruno se marchó. Tardó tanto que el gato y Hotaru ya habían creído los abandonó. Se alegró de verlo llegar con Setsuna. La mujer casi se muere del susto al ver qué tan alto estaba la chiquilla. Se rascó la cabeza inquieta y por fin se decidió, subiría por ella. Bruno levantó la ceja divertido, no estaba vestida para tal proeza y dudaba supiera cómo trepar un árbol

-¿Tienes otra solución?

- Sí, que se deja caer y la atrapamos

-¡Estás loco! – gritó la chiquilla aferrada al árbol

- Voy por ti Hotaru, no te sueltes

- Ni que fuera Bruno

Se arriscó la faldita, dejó los tacones y comenzó a subir. El niño hubiera reído hasta morir si no estuviera tan tenso pensando que Hotaru se caería. Era la escena más graciosa y conmovedora jamás vista. Setsuna se esforzó mucho en llegar hasta Hotaru. La sujetó con fuerza de la cintura y ella comenzó a llorar creyendo se caería. Entre grititos y lágrimas bajaban hasta que la mujer resbaló y cayeron al piso.

-¿Estás bien? – preguntó el chiquillo asustado

La dama del tiempo protegió a Hotaru con su cuerpo. Ahora estaba a salvo. La niña se abrazó a ella llorando como un niño pequeño, besó sus mejillas agradeciéndole la salvara.

- Y ya no vuelvas a subirte tan alto

- Gracias – se abrazó a su cuello con fervor

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Llovía mucho. Sus zapatos quedaron embarrados de lodo al igual que su vestido, pero ya casi llegaba y cualquier cosa valía la pena por volverla a ver. Se introdujo al callejón donde la había visto. Trabajaba en un pequeño restaurante, estaba en la calle barriendo. Apenas la vio se quedó pálida como si hubiera visto un fantasma. Quiso correr pero la impresión no le dio tiempo de reaccionar

- No te vayas – la sujetó Michiru

-¿Qué haces aquí?

- Vine a verte… Estaba muy preocupada por ti… Y Kared te extraña

- Sí, he olvidado escribirle. Ya casi termina mi turno, si quieres pasa y tómate algo, podemos platicar en cuanto termine

- Esta bien

Se veía muy perturbada y asustada. En su mirada leía esa infinita soledad y tristeza. Nunca notó que su carácter cambiara como le dijo Yang o la propia Melissa, la niña estaba tan fuera de control que era difícil predecir sus reacciones. La observó atenta temiendo que en un descuido escapara.

-¿Quieres ir a mi departamento?

-¿Rentaste un departamento?

- Es un cuarto muy feo en realidad – sonrió alegremente

- No puedes estar así sabes

- Y qué – se encogió de hombros

Era un cuarto sucio y lleno de cucarachas así como otras alimañas. Le buscó un lugar más o menos decente para que se sentara y ella se tendió en la cama observando el techo. Michiru le ofreció la comida que le llevaba.

-¿Por qué escapaste?

- No sé – rió observando sus ojos – es más linda la azotea – y con un ademán la invitó a fuera – Puedes ver la ciudad

-¿Confías en mí?

- Sí – sonrió – Natalie me dijo que mi madre me llevaría a una Institución especial donde ya no saldría nunca… Creo eso me asustó, luego discutí con esa niña tan pesada y ya no supe… Qué tonta soy ¿Verdad?

-¿Por qué querría tu madre encerrarte?

- No sé – volvió a sonreír – he intentado pensar en cómo regresar pero no tengo idea qué hacer o decir…

- Vine por ti… Kared te extraña

- Supongo

Arreció la tormenta cuando regresaban a Tokio. Michiru se estacionó en un Motel. El clima volvía peligroso el viaje. Pasarían allí la noche y ya mañana regresarían a casa. Miró a Lindsay de reojo, se veía tan asustada y es que parecía un cachorro indefenso, mojada, hambrienta y con esa mirada melancólica. La tomó de la mano para besarla en ambas mejillas. Ella frunció el ceño como respuesta y la violinista rió pensando que equivocada estaba. Haruka no era la persona más recelosa de Tokio.

- Me voy a cambiar – dijo la niña yéndose al baño

- Esta bien – comenzaba a marcar al móvil de Haruka – Está conmigo, se ve extraña… ¿Qué crees que le pase?

- No sé – contestó entre suspiros

- Te llamé hace una hora y no contestaste

- Estaba ocupada – rió con cierta picardía

-¿Sabes lo que te costará una infidelidad?

- Sí – musitó respirando profundamente como si contuviera un sentimiento

-¿Estás ocupada?

- Un poco. Ya que vengan platicaré con esa niña – y otro suspiro escapó, esta vez más profundo

- Dime qué te costará una infidelidad

- Tú – rió con burla – ¿Necesitas algo?

- Llamaba para decirte que llegaré hasta mañana – silencio

- Ah

-¿No me preguntarás por qué?

- No ¿Quieres lo haga?

- No, mejor para mí así no debo mentir

- Como quieras… ¿sabes lo que te costará una infidelidad?

- Déjame pensar quedar al parejo contigo – y le colgó

Su mirada colérica se clavo en el móvil. No podía engañarla y quizá por eso no hizo la pregunto crucial. Bastaba de Haruka, que hiciera lo que quisiera con su vida. Desvió la vista encontrándose con los inquietos ojos de Lindsay. La niña le sonrió y con una muequita de desprecio la animó a no darle importancia a esas tonterías.

-¿Me dirás que tienes?

- Si tu me dices qué te puso de mal genio sí

- Haruka

- Bien. Tú

-¿Yo? ¿Te he hecho algo malo?

- No, la verdad es que lo pensé mucho y creo no puedo perder nada si te lo digo ¿Tienes una idea de lo mucho que te quiero? Yo creo no… Me desprecias y cuando se te da la gana me tratas bien. Pero si escapé fue por mi madre, no te apures por eso… Te amo Michiru, con todo el corazón y no espero me correspondas o algo por el estilo es sólo que esperaba por lo menos fueras mi amiga y no lo hago bien, no logro nada

- Eres mi amiga. También te quiero Lind

- A veces no lo parece… Y últimamente todo te interesa menos yo… Y eso es… triste…

- Tú tampoco tienes idea lo mucho que te quiero – masculló bajando la mirada – he estado trabajando mucho para poner un restaurante… Sé que ese es tu sueño y quiero ayudarte, que puedas trabajar de Chef y estudiar para cumplirlo pero si te largas de Tokio no puedo hacer mucho

-¿Compraste un restaurante?

- Es una inversión, de hecho cooperaron todos… Pero igual pretendo un día puedas adquirirlo para que sea tuyo

-¿Y con qué dinero? Mi padre me desheredará ¿lo sabes?

- Y qué, eres excelente chef y puedes ganar tu propio dinero… Es un lugar pequeño pero de ti dependerá crezca, aún eres menor de edad así que estará a mi nombre y tómalo como un préstamo, en cuanto seas mayor será tuyo… Y sobre desheredarte no te preocupes tanto, sucede cuando pretendes perseguir tus sueños

-¿Te desheredaron?

- Sí – rió alegremente – y dudo que yo pueda heredar algo de la fortuna Sinclair, sabes que a estas alturas el heredero universal sigue siendo Kared, ni Melissa ha movido un dedo para hacerme parte de esa familia… Pero no me importa… Y tampoco te debe interesar a ti

- Supongo – rió alegremente – te amo de verdad. Me encantas – se sentó cerca de ella – y he estado enamorada de ti

- Ya no digas nada – posó su dedo índice sobre sus labios – te tardaste sabes

Y sus labios se unieron en un beso lleno de amor y pasiones encontradas. Michiru se aferró a su cuerpo desesperada creyendo que al amanecer la perdería. Lindsay descargó en ese delicado beso todo el romance y amor que le guardó por tanto tiempo. Poco a poco el móvil cayó de las manos de la joven violinista hasta que el ruido de su caída terminó con el silencio. Una pequeña chispa ecléctica surgió de ese beso. La descarga recorrió ambos cuerpos produciendo destellos en ellos. Las luces se fueron y en ese silencio y oscuridad continuaron besándose, ajenas a todo cuanto en el mundo exterior sucediera.

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Mina Aino tenía desaparecida dos días. Rei había enloquecido y desesperada trataba de recordar si algo en es último día que la vio pudo haber estado mal. No, Mina no huyó, algo malo le sucedió. Lita y ella acudieron al hotel de Ángela, ella ya les esperaba. Tenía los ojos rojos del llanto y desvelo de esos terribles días. Estaba a punto de llamar a sus padres para informarles sobre Mina pero Lita le aconsejó esperar un poco más

- Esta es la foto, tuve que pedir de nuevo el archivo

-¡William! – gritaron las jovencitas – ha estado con Mina, dijo que venía de Inglaterra y lo presume como su novio – continuó Lita – Algo muy malo le pasó

- No puede ser, seguramente fue advertirle la policía lo buscaba ¡Dios! Cómo pude ser tan ingenua, tenía esa mirada temeraria… ¡Irán a ajustar cuentas con Sorvakov!

Y no estaba lejos de la verdad. Ya unas noches atrás se le escapó pero hoy sería distinto, estaba tan cerca que saboreaba ya la dulce venganza. William pasó tantas noches imaginado ese delicioso momento que hoy su ánimo estaba más que efusivo. Le quitó la mordaza a Mina y le invitó un poco de su pay pero la chica enfadada volteó el rostro a otro lado

-¿Cuánto más piensas tenerme aquí?

- Hasta que mate a Sorvakov. No voy a permitir eches a perder todo

- Esto es un secuestro sabes

- No me importa ¡Él mato a mi familia y es hora pague!

-¿Crees que una venganza los devolverá a la vida? Lo único que conseguirás es que te maten también a ti

- Te ves mejor calladita – y de nuevo le puso la mordaz – volveré en la madrugada, cuando halla matado a Sorvakov y podrás irte a casa… te lo prometo

Estuvo puntual esperando por él pero nunca llegó. Apagó su cigarro viendo que ya casi amanecía y la tormenta había arreciado. Quizás el clima le habría echo cambiar de idea. Caminaba lentamente cuando sintió que alguien lo seguía. Preparó su arma.

-¡William! – gritó una voz varonil

-¡Quién eres!

- Tengo un mensaje de Sorvakov niño tonto… Deja de interferir en sus asuntos, hoy arruinaste un gran negocio

- Dile que venga en persona a decírmelo – rió animadamente – ¿o qué me tiene tanto miedo?

- No, ésta es la primera advertencia, la próxima te volaré los sesos – dicho esto sacó del auto a Mina – Qué linda es tu amiguita… es una lástima que ahora sea propiedad de Sorvakov

-¡Suéltala! – gritó furioso. Corrió a ella pero dos hombres fornidos le impidieron continuar. El primero lo tumbó de un golpe

- Debiste seguir con tu vida niño. Tienes amigas muy hermosas, de buena gana me la quedaba para mí

-¡No lo permitiré! – disparó acertando en el hombro del hombre

Los otros dos corrieron para desarmarlo pero William fue más hábil y de una patada se quitó a ambos. Se fue hasta el líder. Lo sujetó con fuerza apuntando a su cabeza.

- Diles que no se acerquen o te mato

- Atrás, obedezcan

- Vas a soltar a Mina y me llevarás con Sorvakov

-¿Quieres morir?

-¡No es tu problema imbécil!

- No claro que no – sangraba mucho

- Detente ya – gritó Mina – no lograrás nada matando a Sorvakov, eso no devolverá a nadie a la vida… ¡Detente!

- Vete Mina, esto no es asunto tuyo

-¡Lo es!

Y en medio de la discusión ninguno notó que uno de los hombres fornidos sacaba un arma. El disparo sonó. William estaba de lado sin tener una visión clara de su tirador y Mina aun en el piso. En una proeza veloz la jovencita corrió a protegerlo. El sonido terminó y en el suelo quedaron los dos muchachos. Las sirenas se escuchaban ya, la policía estaría allí en unos minutos más.

- Vamonos señor

- No, este mocoso me las debe

-¡Señor! – gimió viendo su fin

-¡Mina! – gritaba desesperado viendo cómo la jovencita se desangraba en sus brazos – Mina no te mueras, resiste un poco por favor

- Prométemelo, prométemelo que terminarás con esto… La venganza nunca te llevará a nada bueno

- No te mueras, por favor resiste un poco más

-¡Morirás! – escuchó el gatillo que se disparaba sobre su cabeza.

Se aferró al cuerpo de la jovencita cerrando los ojos, éste era el desenlace de su vida. Esperó por ese intenso dolor que nunca llegó. Abrió los ojos observando a otras Sailors frente a él. Una de ellas, la que vestía de color rojo, golpeaba con furia al hombre mientras la otra detenía los otros dos que pretendían huir.

-¡Mina! – gritó Sailor Marts

- Perdóname Rei – musitó escupiendo sangre

- No digas nada boba – lloraba sujetando su mano