"Historias que con el lento paso del tiempo se convierten en leyendas."
Los dos cristales restantes
Amy no le disgustaba la idea de vivir con Mitche, esperaría para marcharse con él en cuanto la guerra de sucesión terminara. Le pediría como recompensa al Ángel le devolviera su libertad. Acaba de regresar apenas y su madre ya le había encomendado trabajo, estaba contenta de saberla cubriendo el turno de noche, nunca le gustó tanto estar sola en casa. Se acomodó de nuevo para abrazarlo, aún falta mucho para amanecer. Estaba quedándose dormida cuando escuchó la puerta del departamento se abría, saltó fuera de la cama aterrada y con un brusco movimiento despertó a Mitche
- La puerta
-¿Un ladrón?
- Los ladrones no tienen llaves – renegó la chiquilla – es mi mamá
- Dios y ahora cómo me escapo – se levantó de la cama medio desnudo dando vueltas por doquier – Dios esto no le simpatizará de por sí me odia… Lo tengo, me saldré por la ventana
-¡Mitche! – ¿No recordaría estaban a una altura impresionante? – Usa las escaleras de emergencia, haré tiempo para que salgas por la puerta de emergencia
Salió al encuentro de su madre, la mujer estaba un poco molesta, había tenido una mala noche y dos cirugías canceladas por falta de espacio. Ella maldijo mientras repetía que era tan buen cirujano como… Pero Amy ya no escuchó veía a su novio pasarse a la habitación de Henok, desde allí también podía llegar a las escaleras de emergencia. Movió la cabeza en negativa ¿No se daba cuenta se mataría? Por lo que sabía de sus andanzas no era la primera vez escapaba así, claro que siempre era de un marido furioso al que temía y no a su suegra. Rió y su madre la observó con preocupación
- Oh sí qué mal le dieran la sala al cretino ese – desvió la atención
- Como si fuera mejor cirujano que yo – se reía con saña
- Bueno mami, ve a bañarte mientras te preparo una rica cena
- Veré a Henok
-¡No! – gritó aterrada – Lo despertarás y entonces llorará toda la noche, si vieras qué latoso estuvo hoy, mejor lo ves al rato, apenas pude dormirlo
- Como quieras – ya iba a su habitación cuando su madre volteó a verla – Dile al estúpido ese que puede matarse y a ti más te vale no quedar embarazada ¿Así me pagas mis esfuerzos? No eches tu vida a perder con un bebé como yo… No lo permitiré… Y ese hombre la pagará caro si lo veo cerca de ti así que más vale termines cualquier amistad con él
Amy se quedó petrificada, hasta derramó el café ¿cómo lo supo su madre? Tardó unos minutos en reaccionar. La mujer ya se había metido a bañar, ella se asomó por la ventana del niño observando Mitche estaba a salvo y en pleno descenso. ¿Cómo lo supo? Y mejor aún ¿la escuchó bien? La vida de una persona no se echaba a perder con un hijo, frunció el ceño y molesta golpeó la mesa que al momento se le dobló la pata y se quedó inclinada tirando cuanto tenía encima de ella.
Haruka se recostó a su lado y terminó riendo como una loca. Michiru abrió los ojos extrañada de su repentino buen humor. Encendió la lámpara de noche y se quedó atentan observando sus ojos para saber si había tomado de nuevo o estaba ingiriendo algún tipo de drogas. Ella negó con la cabeza, se acomodó en su pecho invitándola a la calma.
- Pensaba
-¿Y qué es tan gracioso?
- Nada pensaba – se quedó quieta – nunca he entendido por qué Dios se refiere a su contraparte por el término femenino… Y ahora lo sé… Mi padre no es el otro Dios
-¿Ah no? – se quedó perpleja
- No, así que yo nunca rompí el complejo equilibrio del universo – volvió a reír animadamente – Mi madre lo era, eso explicaría por qué se refiera a su contraparte como ella… Lo gracioso es que "ella" murió hace muchos años… Cuando yo nací ¿Eso también me convierte en culpable? Digo si no hubiera nacido el mundo seguiría su equilibrio – volvió a reír enloquecida – de una u otra forma termino siendo la culpable… ¡Ah qué mal! Con lo que me encanta vivir
- En ese caso el mundo debió haber colapsado hace mucho tiempo ¿No crees que algo más interfirió?
- Sí, tu madre… esa mujer tiene un secreto muy oscuro… Y Lindsay, ¿puedes explicar cómo un Dios necesita un tributo tan costoso para un ser humano?
- No sé – ahora era Michiru la que reía – eso nos deja fuera del juego…
- Sí, nada tenemos que ver, hagamos lo que hagamos siempre pasará lo mismo. Necesitamos los dos cristales restantes, si no se activan no puedo encontrarlos… Tu cumpleaños está cerca
-¡Nuestro!
- Como sea y necesitamos ascender ese día al trono juntas o esto será un caos
-¿Y si te dijera que sigo sin querer hacerlo?
- Pero lo harás así que no importa que pienses ahora
-¡Malvada! – la golpeó con furia con la almohada – Cómo no te importa lo que opine o desee
- Hueles a ella – se recargó de nuevo en su pecho. Cerró los ojos
Michiru se mordió el labio. Con temor acarició su cabello rubio cenizo y besó su cabeza. Haruka comenzaba a quedarse dormida. Mañana tendría un día duro, conocería la vida de Haruka antes de que se conocieran y quizá así entendería cómo perdió el rumbo. Pero pasara lo que pasara no la dejaría porque aún la amaba con la misma intensidad de antaño.
- Qué harás si te soy infiel
- Nada, no me interesa – musitó la rubia entre sueños – me amas más a mí ¿no es así? O no regresarías a mí
- Haruka – musitó preocupada – lo siento de verdad
-¿El qué? – abrió los ojos – ¿Me dejaste de amar? – y ella meneó la cabeza – entonces ¿Cuál es el problema?
- Ninguno – bajó la mirada sintiéndose muy culpable – ¿Me eres infiel?
-¿Quieres escuchar la respuesta?
- No, mejor olvídalo – y besó sus labios saboreando el anhelo y deseo
Mina estaba delicada de salud apenas ayer había salido de observación y esperaban darla de alta hasta dentro de un mes. Ángela ya había hecho los trámites necesarios para que en cuanto estuviera bien podérsela llevar a Londres con ella. William tuvo que ser llevado a Inglaterra en un complejo de seguridad donde estaría hasta que Sorvakov fuera capturado. Esa noche terrible cayó su mano derecha así que era cuestión de tiempo para que todo terminara.
- Tienes dos policías afuera cuidándote – comentó Serena entusiasmada – pareces persona importante – y Rei la pellizcó con furia
- No le digas eso que no ves le aterra la policía
- Sí, creo me siento en peligro – jadeaba pues le costaba mucho trabajo articular palabra alguna
- No hables, descansa – la animó Darien – ahora señoritas vámonos, es tarde y Mina debe descansar
- Vendré al rato – le musitó Rei a su oído
Hoy era la primera presentación de Lita. No podían creer que se estuviera convirtiendo en una talentosa violinista. Hasta el incrédulo Orión decidió asistir pensando que tal vez era una broma macabra del destino. Pero a Serena no le hacía feliz la nueva Lita. Anhelaba que volviera hacer esa joven dulce y tierna preocupada por ellas. Ni siquiera había tenido tiempo de ir a visitar a Mina y su carácter se volvió tan arrogante. No había día en que no peleara con Lindsay
- Qué gusto verlas – saludó Lita a las recién llegadas
- Decidimos madrugar, no podemos llegar tarde al evento del año
- Pasen por favor – invitó uno de los empleados
- Lita, ¿no estás nerviosa?
- No, soy muy buena y lo verán ahora
¿Cómo una persona cambiaba tanto? La niña de coletas se rascó la cabeza pero la pregunta quedó en el olvido cuando vio a su querido Kared. Corrió a él y se aferró a su brazo balanceándolo de forma graciosa. Darien frunció el ceño molesto, había olvidado ese pequeño detalle. También el chiquillo se sintió a disgusto con él en la presentación. Sonrió con cierta amargura y se llevó a su novia lejos
- Es muy celosos – comentó el joven a Rei
- No es para menos, tú le hiciste mucho daño a Serena-
- No podemos mandar en el corazón
- Ya lo sé – contestó enfadada – iré a ver a Lita
Lita se veía espectacular. Nunca fue tan popular ni admirada. No podía estar un momento a solas, siempre había alguien que quería escucharla, verla, admirarla. Hasta recibía cartas de amor. Su vida tomó un giro sorprendente y de la antigua niña inocente y sin muchas expectativas no quedaba nada. Hoy tenía todo para triunfar. Su mirada se clavó en Lindsay, acaba de entrar al recito acompañada de Haruka. Se veía tan hermosa como un ángel.
- Qué mal compartamos escenario – musitó como primer saludo
- Bien ¿Querías competir no?
- Por supuesto que no – rió animadamente la niña – yo no ocupo competir contigo… Entre tú y yo hay una enorme brecha de diferencia
-¿Y como cuál diferencia? – la respuesta, ese gesto despectivo que tanto usaba con ella
- No te enfades – se rascó Haruka la nariz – está nerviosa y sabes le encanta fastidiar
-¡Que fastidie a su abuelita!
- Sí – se acercó a su oído para susurrarle – suerte preciosa
- Gracias – se sonrojó notablemente
Se fueron al camerino para alistar los últimos detalles. Allí les esperaba ya Michiru. Cuando Lindsay pasó cerca de Darien éste sintió una poderosa energía corriendo en el ambiente, como si algo se hubiera activado ante su sola presencia.
-¿Lo sentiste también? – musitó Orión subiendo a su hombro
-¿Qué es esa niña?
- El alma de los condenados
-¿Cómo?
- Después de la presentación de Lita necesitamos hablar, el tiempo de que conozcas la verdad ha llegado príncipe
- Es mi impresión – interrumpió Kared – pero Lita parece clon de Michiru
-¡No es cierto! – le riñó Serena – ¿Verdad que no Darien?
- Pues… La verdad no sé
No se había fijado mucho. La observó con cuidado y para su desventura debía darle la razón al muchacho. Parecía una pequeña copia de Michiru Kaioh, se vestía de forma similar, sus movimientos eran muy semejantes y hasta el peinado; el color de cabello y la altura era la única diferencia. Ahora estaba despidiéndose de Haruka y hasta en esos movimientos se veían idénticas.
- Creo un poco
- Bueno es que se ha vuelto una hermosa niña y muy elegante
Y el concierto dio inicio. Los estudiantes salieron para presentarse. La primera pieza fue interpretada por Lindsay Castelo. El príncipe pudo sentir ese llamado, su energía equilibraba las fuerzas de la naturaleza y si no se equivocaba estaba intentando despertar algo más en el mundo con su melodía. Se levantó de su asiento para buscar al gato, ya no aguardaría más por esa charla.
- Todo está preparado príncipe, debe convencer a Serena que le de el cristal de Plata… Ella no podrá enfrentar al Heredero y tan sólo faltan tres cristales por activarse
- Cada cristal es un pedazo de la divinidad de Dios, un poder celestial que va más allá del entendimiento humano – continuó Andrómeda – y entonces el Heredero subirá al trono, es decir, Michiru Kaioh
- En un mes más cumplirá veintiún año creemos que ese será el día de la guerra de sucesión
- Pero Michiru no es hija única ¿Cómo saben que no será Kared el que inicie la guerra? ¿Por qué lo dejan estar con Serena?
-¿Estar con Serena?
- Eso no lo sabe Orión – masculló Luna un poco preocupada por la reacción que el gato tendría – es que no creí fuera necesario separarlos aún, ella no corre peligro y yo la vigilo siempre que salen juntos
-¡Explíquenme! – gimió el gato
- Después – musitó la gata – no creemos Kared pueda usurpar el trono… Es extraño pero su energía siempre se mantiene en el mismo nivel como si nada de lo que afecta al resto de su familia pudiera tocarlo
- Tal vez sea la conexión con Serena
-¡Artemis!
- Nunca me invitan – lloriqueaba – he estado investigando y pudiera ser que nuestra princesa equilibre el poder divino en Kared, si existe en él. Nunca estuvo contemplado dos herederos así que pudo haber nacido normal
La plática fue interrumpida por los gritos provenientes del salón de conciertos. Corrieron a ver qué ocurría. Todos los invitados habían caído al piso, en el centro del sitio el poderoso Ángel Negro sujetaba a Kimiro Yang con una de sus garras y con la otra buscaba expulsara el cristal que estaba alojado en ella desde hacía tantos años
-¡Detente! – suplicaba Lindsay – Yo te lo daré
-¡Cállate mocosa! – y de su boca expulsó una fuerte energía que la impactó contra la pared
-¡Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia!
-¡Fuego de Marte!
Y el cristal por fin estaba fuera de su cuerpo. Resplandecía como ningún otro había hecho antes. Los pequeños destellos cegaron a los presentes y Tuxedo aprovechó para robarlo. El Ángel furioso se lanzó contra él. De sus garras desprendió varias bolas de energía haciendo que el joven cayera al piso
- No se metan humanos, esto es entre Dios y yo – apretó la mano haciendo que los destellos del cristal cesaran
- Espera por favor – suplicó Sailor Moon – Te podemos ayudar, déjame darte un poco de paz y podrás ser normal
-¿Y crees lo quiero? ¡Ilusa!
Sus alas se extendieron para después sacudirse provocando fuertes vientos. El techo se abrió dejándolo en libertad para ir al cielo. Sailor Moon gritó pidiendo la escuchara y Júpiter descargó su potente rayo sobre la criatura. Demasiado tarde, estaba ya muy lejos para poderle hacer algún daño
-¡La nave! – gritó Artemis observando entre las nubes a la Estrella
- También vino por el cristal ¿Quién manipula esa cosa?
- No sé Sailor Júpiter pero será mejor protejamos a la princesa… No permitiremos se lleve el cristal de plata
- Señorita Yang – corrió Lindsay desesperada – Por favor hábleme
-¿Qué pasó? – musitaba volviendo en sí
Mina tenía razón y eso le preocupaba, el mundo debería estar muy mal. La verdad era que ella perdió el rumbo, el cariño e idolatría que sentía por sus padres la llevaron al punto de cegarse. Se vivía una sola vez, no volvería a ser joven ni tener otra oportunidad ¿Por qué no irse con Mitche? Henok no era suyo y ya era hora que sus padres se hicieran responsables de sus errores ¿No le llamó así su madre a los hijos? ¡A ella! pero la decisión la tomó hacía unas horas, cuando su madre la abofeteó a fuera de los laboratorios. Estaba platicando con Mitche y ella llegó solamente para llamarla "una cualquiera". Terminó de empacar mientras el niño seguía llorando pues quería ir con ella. Volvió a explicarle que debía irse. Miró a todos lados, ya no quedaba nada, deseó con fervor poderse llevar a su hermanito con ella pero eso solamente dificultaría su salida, lo besó en ambas mejillas y esperó por su madre. Cinco, cuatro, tres… la puerta se abrió
-¿Te vas de viaje? No sabía la universidad tuviera algún congreso
- Me voy definitivamente – y la señora se quedó perpleja, observó a su hija intentado averiguar si le jugaba una mala pasada o intentaba vengarse por lo de esa tarde
-¿A dónde?
- Me voy con Mitche… En cuanto termine el semestre nos casaremos, por lo menos al civil y me encantaría estuvieras ahí… con papá y Henok
-¿Te vas? ¿Y él te mantendrá?
- No lo sé pero es hora viva mi vida madre y no la tuya – se colgó su pesada maleta al hombro
- Si te vas no pienso ayudarte en nada , olvídate de entrar al hospital, estudios en el extranjero, que te pague la carrera o lo que deseas
- Lo siento madre, pero eso nunca me ha detenido, lo hizo el amor que te tenía… esa espera por el sueño de un día… qué más da, ojala no cometas los mismos errores con Henok
-¡Amy! – gritó enfadada
Pero la joven ya había tomado su decisión. Salió de los edificios para abrazar a Mitche sin poder evitar el llanto. Él la abrazó con fuerza mientras la besaba en sus rozadas mejillas, un día las cosas cambiarían y su madre se daría cuenta que debía dejarla vivir su vida. Se separó de su hermosa niña para limpiar sus lágrimas y besar sus bellos ojos. Bromeó buscando hacerla reír: ahora viviría en un remolque y en un tiempo más viajarían por todo Tokio en su pequeña casa rodante, ella rió. Era tiempo del cambio.
El mes del amor y la amistad se había ido. Lita seguía pensando en ese hermoso catorce de febrero que Haruka le regaló. La invitó a salir por iniciativa propia, la llevó a ese hermoso sitio que tanto les gustaba y le regaló unas rosas, esas que tanto le fascinaban. Lita por su parte le había cocinado un pequeño pastel y unos dulces tradicionales. Pero eso ya había pasado y ahora soñaba con otro día tan especial
- Te ves rara – musitó Orión – pareces tonta
- No es cierto – se sonrojó al sentirse descubierta suspirando por amores imposible
-¿Saldrás con esa mocosa?
-¿Haruka? No, está ocupada… con Michiru
- O alguna de sus amantes – rió el animalito buscando provocarla – vamos por qué debía tener un solo amor si es toda una divinidad ¿O Cómo le llamaste el otro día?
-¡Déjame en paz! – y sin más le lanzó un almohadazo
- Yo decía – miró la ventana – Nunca entendí qué tiene de especial el catorce de febrero
-¿No te lo explicó Luna o Andrómeda?
- Después de esa mirada romántica y sus cursilerías me llamaron gato tonto y me echaron del club
-¿Club?
- Andrómeda fundó un club "Solo para gatos" a veces va el Artetonto pero igual nos divertimos… Estábamos tan solos… Y ahora que nos tenemos por lo menos ya no nos sentimos desamparados
- Estás muy melancólico
- Es que te extraño – se recargó en ella ronroneando – eres la única de las Scouts que me quiere y te extraño… Ocupas todo tu día en lucir elegante, aprender violín, escultura, pintura, etc.… Y Buscar que esa persona especial te ame… Cuando yo te amo tanto
- Pero no es lo mismo – acarició su pelaje – quiero un amor diferente… de pareja… No entenderías Orión, vives para cumplir tu destino
-¿Y podemos hacer algo mejor?
- Amar – masculló mirando esa hermosa Luna – llueve
Tocaron a la puerta. Lita se levantó de la cama para abrir. Allí estaba, mojada y con esa sonrisa encantadora. Tenía en la mano una pequeña florecita silvestre que cortó. Lita se sonrojó notablemente y con un ademán la invitó a pasar.
- Te traeré una tolla para que te seques, no queremos te de pulmonía
- Gracias
-¿Qué te tiene tan noche en la calle Haru?
- Tenía ganas de verte – tronó los dedos llamando al inquieto gato que la veía con recelo – tienes un gato muy celoso
- Sí, algo – reía regresando con la toalla y una blusa seca
- Vine a invitarte a la inauguración de nuestro pequeño restaurante… Será mañana y casi lo había olvidado, es que – se rascó la cabeza – como sea ¿Quieres ir con nosotros? Te advierto que es el día de Lindsay y deberás soportarle sus necedades
- Qué mal, pero con gusto… Si te molestaste en venir hasta acá lloviendo claro que iré… Puedo hacer un sacrificio
- Bien – tomó su mano – entonces hasta mañana – besó su mejilla provocándole se cohibiera
-¡Espera! – reaccionó muy tarde, ella se había marchado
- Ay sí Haruka, Haruka, Ha, Harukita ¡Apesta el amor! – e hizo un gesto de querer vomitar
Por fin se inauguraba el pequeño restaurante "Castelo & Sinclair" Kared era el más fascinado con ello, él sería el segundo chef y tal vez un día su madre lo dejara dedicarse a ello. Melissa lo miró con cierto desprecio, meneó la cabeza en negativa y en susurro le comentó que eso era algo mediocre. El niño soltó una gran carcajada como respuesta. Lindsay estaba muy nerviosa, no había salido de la cocina y hasta tenían la impresión estaba asustada.
- Tu padre y Natalie vinieron
-¿Y eso me lo dices para…?
- Animarte tonta – rió Michiru – Está bien sigue aquí escondida, pero déjame decirte que a todos les encanta la comida
- Qué bien – se asomó ligeramente al restaurante
- Hola preciosas – llegaba por fin la desaparecida – Siento no haber llegado a noche a dormir – le musitó al oído – Lindsay – se quedó quieta aspirando el dulce aroma a jazmines en el cuerpo de la niña – hueles a Michiru… Supongo que entonces no estuviste tan sola ¿Verdad?
-¿A dónde fuiste Haruka?
- A ningún lado en especial – mordió una manzana – como sea es hora de saludar a los invitados
Se portaba muy extraño desde que la llevó a su casa paterna. Michiru habría apostado cualquier cosa que encontraría el oscuro secreto de Haruka Tenoh en esa casa pero solo halló muebles viejos, fotografías y miles de antigüedades que nada importaban en la vida de una persona como lo era su viento. Por lo menos conoció a sus padres, aunque solo fuera en imágenes. Haruka sin duda se parecía mucho a su madre, sus mismos ojos, esa mirada penetrante y creí que el carácter lo sacó de su padre por los pocos relatos que su amante le contó cuando estuvieron allí.
- Tal vez ni ella conoce ese oscuro secreto – interrumpió sus pensamientos
-¿Lo crees Lindsay? Entonces qué le pasa
- Anhelo de libertad mal entendida… Como sea, yo que tú la vigilaba con atención y por nada del mundo la dejaba… Sabes que pronto la tumba se abrirá y tal vez esos secretos que serán revelados no le gustarán mucho…
-¿Qué crees haya en la tumba?
- Quizá también muchas antigüedades que nada nos interese
Lita había llegado ya, estaba sola y en espera de su príncipe. Apenas vio a Haruka salir de la cocina se emocionó mucho pero la joven rubia la pasó de largo para ir a recibir a Joan. Su mirada se tornó triste y estuvo a punto de llorar
- Bueno pero vine yo – sacó su cabeza el gato pinto
-¿Cómo te metiste en mi bolsa? – rió alegremente
- Bien pues tuve que sacar todas las chacharas que cargas y ya cupe yo… Debo ponerme a dieta ¿Ya puedo salir? Esta algo apretado aquí adentro
- Eres tremendo – rió animadamente – Pero gracias
- Te digo que no te ilusiones mucho con ella
-¡No es lo que piensas! – y sin más le dio un coscorrón – es mi amiga y punto
- Como quieras – lloriqueó el animalito
Kared corría de un lado a otro, estaba enloquecido con su restaurante. Serena se sentía dichosa de verlo tan entusiasmado gritando ¡Cocinaré para cien personas! Como grabadora descompuesta. Salió de nuevo a la calle y ahora regresó adentro aterrado, tomó a Serena de la mano y corrió hasta la cocina arrastrándola con él.
-¿Qué sucedes?
- Ven Lind – también la tomó de la mano – Nos vamos
-¿Por qué? – se quedó la niña sorprendida de su mirada horrorizada
-¡La Estrella Negra! ¡Viene para acá!
- Llamaré a las demás
Efectivamente, acaba de hacer su aparición en los cielos. Tormentas eléctricas comenzaron a desatarse y la tierra vibró sintiendo el colosal objeto surcando su atmósfera.
-¡Qué pasa! – gritaba la gente – ¡Terremoto!
Orión alertó a Lita. Ahora todas las chicas, incluyendo a Amy estaban afuera y listas para detenerla.
-¿Qué puede querer?
- Un cristal, estén alertas niñas
-¡Vamos chicas! – animó Sailor Marts
La nave se detuvo encima de ellas. Un pequeño rayo se generó en el centro y se disipó por todo el espacio. Sailor Júpiter lanzó un poderos rayo mientras la rapsodia acuática de mercurio la atacaba desde atrás. La Estrella comenzó a avanzar lentamente hasta que se detuvo justo encima del restaurante
- Creo que allí está el cristal
-¡Alerta! – gritaba Orión ya en posición para robarlo
Estaban tan atentas en la nave que no se dieron cuenta el primer rayo que lanzó regresaba a ellas. Pasó a cada Scout hasta llegar a quien debía atacar: Sailor Júpiter. El haz luminoso la traspasó y de inmediato el cristal salió de su cuerpo. El pequeño broche que Orión le había regalado cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos y generando energías malignas. Ambas fuerzas comenzaron a fusionarse para dar todo su esplendor al penúltimo cristal.
-¡Lo tengo! – gritó el gato atrapándolo
Pero esta vez no sería tan sencillo. Un nuevo rayo cayó sobre el animalito dejándolo inconsciente. El cristal subió a la nave. Sailor Moon aterrada comenzó a bailotear hasta que se fijo que una especie de campo de energía estaba jalando el restaurante
-¡Kared!
-¡Ayuda! – la nave se lo tragaba
Sailor Moon corrió desesperada. Lo sujetó de los dedos y a pesar que ella también estaba siendo elevada no lo soltó. Marts enloquecida corrió buscando rescatar a su amiga.
-¡Tumba del silencio! – resonó la magnificencia de Sailor Saturn – No te lo permitiré
-¡Sailor Plut también vino! – gritó Marts emocionada
- En realidad solo pudo transformarse así que no esperen mucho – sentenció la niña – Muy bien si quieres llevarte a la princesa te llevarás a todas – amenazó
Sailor Moon había caído encima de Kared. El chiquillo había perdido la consciencia. El Ángel negro surcaba los cielos. Descendió lentamente y en sus brazos tomó al muchacho para elevarse de nuevo
- Espera – gritaba la joven
Y ambos desaparecieron bajo ese nuevo haz luminoso que generó la Estrella Negra
- Kared – lloraba Serena – Kared – fritaba persiguiendo desesperada la nave que se desvanecía – Kared
