..: Las Chicas de la Lista :..
III
Más irascible de lo habitual, James paseaba como una fiera enjaulada por la habitación de Gryffindor que compartía con sus dos mejores amigos. Acababa de contarles cómo había estado a un paso de la tan ansiada y merecida cita con Lily, pero inexplicablemente, la pelirroja había vuelto a evaporarse ante sus ojos sin que él hiciera nada por meter la pata. Al llegar a la última parte de la historia, Sirius resopló y se dejó caer sobre su cama con los ojos en blanco: James siempre – ¡siempre! – acababa metiendo la pata. Remus, por su parte, se guardó el velado "Te creemos, Prongs", más que nada porque no consideraba correcto mentirle a uno de sus mejores amigos.
.- ¿Qué opináis? – James frenó en medio de las camas de los dos Merodeadores, al parecer buscando respuesta a una pregunta que ninguno había escuchado.
.- Esto… – Sirius volvió a sentarse en la cama implorando a Remus con la mirada.
.- Yo opino que he quedado en cinco minutos con Alyssa en la biblioteca y me torturará si llego tarde.
Pero Remus había dejado de escuchar hacía tiempo los desvaríos de James con respecto a Lily. Así que recogiendo pluma, pergaminos y libro de DCAO, salió de la habitación sonriendo burlonamente a Sirius, que a su vez le dirigía una mirada que prometía venganza.
.- Padfoot… - llamó James - ¿Qué es lo que estoy haciendo mal?
.- ¿Me preguntas sobre temas delicados a mí? - habló Sirius incrédulo - ¿Precisamente a mí?
.- Bueno, tú eres el entendido en chicas.
.- Sí – admitió con cierto orgullo – Pero para no más de dos días… y lo que tú buscas con la Prefecta neurótica es algo mucho más serio que yo con cualquiera del castillo.
.- Pero aún así estuviste con Lyss más de una semana antes de… - James calló. Sabía lo delicado que era el tema de Alyssa para Padfoot y estaba tan concentrado en su pelirroja que no midió sus palabras.
.- ¿Antes de joderla a lo grande? – pero Sirius acabó la frase por él.
.- Exacto – Padfoot le miró con fingido dolor – Oh, venga, resbalaste un montón con todo eso. Moony no te dirigió más que monosílabos durante dos semanas y con razón.
Muy a su pesar, era cierto. Alyssa era una de las mejores amigas de los Merodeadores. De James por su afición al Quidditch, no por nada entraron juntos en el equipo durante su segundo año como buscador y cazadora. De Remus por su inexplicable fijación por DCAO. Y de Sirius por su mentalidad oscilante entre los tres años y los diecisiete físicos. Precisamente de ahí se derivaba todo, de haber pretendido tener los entonces dieciséis años físicos y comportarse como adolescentes hormonados.
Recordaba perfectamente que ni a James ni a Remus les había gustado que se hubiera fijado en Alyssa, a la que consideraban una protegida dentro del coto de caza en que se convierte Hogwarts cuando sus alumnos entran en la adolescencia. Y al final de cuentas, ellos tuvieron razón, por lo que ahora Sirius se daba de cabezazos contra las paredes.
.- ¿Y por qué no le preguntas a ella? – sugirió de repente en mitad de sus divagaciones sobre su morena compañera.
.- ¿A Lyss? – James le miraba como si hubiera sugerido invocar al diablo para arreglar las cosas.
.- Vamos, son amigas. Algún consejo te puede dar.
.- ¿Se te ha ocurrido esto por mí o por ti? – preguntó James suspicaz.
.- Por ti – Sirius se dio cuenta de que había respondido demasiado pronto a la pregunta de su amigo en cuanto vio su cara.
.- De todas formas – James se replanteaba la propuesta del moreno – no es tan mala idea… ¡Aunque no te quiero rondando cerca de ella! ¿Entendido? – le advirtió mientras Sirius componía una expresión de inocencia. Fracasó estrepitosamente - Lo menos que necesito es a Lyss robándole el bate a Bobby en el próximo entrenamiento de quidditch para convertirlo en arma homicida.
.- Oye, Alyssa está molesta conmigo… ¡vale! Está muy molesta conmigo – admitió ante la mirada irónica de James – Pero tampoco es como si pudiera darme una paliza, ¿verdad?
James cogió el último número de su revista de quidditch favorita y se tumbó a echarle una ojeada en la cama. Cinco segundos después recibía el impacto de una almohada en la cara.
…sss…SSS…sss…
No era cierto que hubiera quedado con Alyssa en cinco minutos en la biblioteca. De hecho, había quedado con ella en media hora. Pero Remus decidió pasar por encima de sus principios, esos que le decían que mentir a tus amigos estaba mal, y poner en práctica una rápida evasión en la que Sirius no tenía lugar. En fin, alguien debía dar la cara. Y vale que de los tres Merodeadores, Remus era quién tenía un lado emocional más desarrollado para aguantar los desvaríos de James, pero eso tampoco significaba que fuera él quien siempre cargara con las desgracias del buscador.
Entró en la biblioteca maldiciéndose por tener que ser siempre tan moral y ético, y reprimiendo el impulso de dar media vuelta para volver a la habitación, se sentó en su mesa favorita de la zona de estudio. La zona más apartada, oculta entre las estanterías de los libros de literatura muggle – aquellos que los sangre limpia eran incapaces de apreciar – y la magnifica cristalera con vistas a los terrenos y el lago del colegio.
Se encontraba repasando uno de los capítulos del libro de DCAO que creía que les podía ser de ayuda para el trabajo cuando la vio. Sophie hablaba con un compañero de su casa cerca de su mesa, al parecer algo cohibida por la cercanía del joven Ravenclaw… ¿quién era? ¡Ah, sí! Precisamente el mismo Ravenclaw de su clase de DCAO. Jake Philippe le susurraba algo a su ex mientras esta planeaba mentalmente formas huir. De pronto Sophie le miró. No fue más que un momento ya que Remus enseguida apartó la vista. Aún así pudo distinguir, gracias a su visión periférica, cómo Sophie hacía un gesto de disculpa apresurado y se dirigía a su mesa. Segundos después se sentaba frente a él.
.- Ya sé que utilizarte así es vil y rastrero – comenzó la rubia Ravenclaw – pero eres mi única opción.
Remus, quién había mantenido los ojos fijos en un punto inexacto de alguna página de su libro, levantó sorprendido la cabeza.
.- Llevo un rato intentando deshacerme de él – se disculpó – ¡y no se cansa! No te preocupes, no te molestaré, y me iré tan pronto como pueda salir por la puerta sin que me vea.
Remus sonrió levemente, a pesar de que en el fondo se alegrara de que su compañero de clases fuera a tener tan mala suerte con la chica.
.- No te preocupes, puedes quedarte todo el tiempo que quieras – y Sophie le dedicó una de esas sonrisas que tanto le gustaban – Creo que también lo intentó con Lyss – habló Remus para evitar poner la cara de estúpido que le salía cuando la miraba demasiado tiempo – Aunque ella fue más práctica y le dijo a dónde podía irse. Nos costó "diez puntos menos para Gryffindor por lenguaje soez" – imitó el tono altivo de su estirado profesor de DCOA.
.- Uy, pues si sólo fue soez entonces es que tenía un buen día – rió Sophie – Bueno, para matar el rato, ¿qué es de tu vida? El otro día en herbología tampoco es que tuviéramos mucho tiempo para hablar.
Remus cerró el libro de DCAO. ¿Estaba preparado para hablar con ella? Sinceramente, no. Seguía demasiado colgado como para concentrase en algo que no fuera el maldecir su licantropía, que había fastidiado una de las mejores cosas que le habían pasado en Hogwarts.
.- En realidad, nada en especial – comenzó vacilante – Estoy esperando a tu amiga para hacer un trabajo… voy un poco agobiado con todo lo de los EXTASIS y los deberes de Prefecto, sobre todo últimamente, que no sé qué es lo que pasa entre la población de alumnos.
.- ¿A qué te refieres?
.- A la lista esa… - Sophie jugueteó nerviosa con la pluma de sus manos – Ha causado demasiado revuelo para ser sólo un artículo de una revista sensacionalista de dudosa objetividad. ¿La has leído?
.- Algo he oído, sí – Sophie se irguió en la silla - ¿Y tú?
.- Sí – la carcajada que soltó Remus (que le costó su primera mirada severa de Madame Pince en siete años) la desconcertó – La verdad es que me reí bastante.
.- ¿Por qué?
"Demasiadas preguntas", se regañó a sí misma. Y si Lily la viera hablando sobre la lista con uno de los causantes de la misma, ya podía empezar a correr. Además con uno de los causantes más perspicaces. Tenía que llevar cuidado, pero no podía quedarse sin saber qué era lo que el Gryffindor opinaba sobre algo que había inspirado. Si al final iba a salir algo bueno de aquello.
.- Bueno, ¿tú la has visto bien? – preguntó con incredulidad – No digo que no haya algunos puntos que sean razonables y ciertos – "¿cómo cuáles?" se reprimió de preguntar Sophie – Pero los otros… en fin, supongo que ha sido demasiado para el ego de muchos chicos – terminó con una gran sonrisa que Sophie acompañó.
Iba a continuar, por supuesto, preguntando cuáles eran esos puntos razonables y esperando que entre ellos se encontrara el número tres, que sea de fiar. Afortunada o desafortunadamente para ella, Alyssa llegó en ese momento, saludando a Remus con su perenne sonrisa.
.- Rubia – la llamó – ¿distrayendo a un miembro de la casa rival? Mira que Remus no está en el equipo.
Cierto, este fin de semana había partido Gryffindor vs. Ravenclaw. Siempre interesante para las dos amigas, que no paraban de molestarse mutuamente durante la semana previa.
.- No exactamente – Sophie se levantó recogiendo sus cosas – Y aunque estuviera en el equipo, tampoco sería necesario distraerle: seguís sin opciones de ganar.
En realidad, las estadísticas estaban a favor de los Gryffindor. Desde que entraron a primer año, Gryffindor siempre había ganado la Copa de Quidditch, pero desde que Potter había asumido la capitanía era aún peor: los leones no habían sido derrotados en ningún partido desde hacía dos años. Estas mismas estadísticas estaban a unos meses de otorgarles a James y Alyssa el récord de jugadores con más copas de quidditch acumuladas, ya que ambos eran los miembros más veteranos del equipo. Junto a ellos, Black completaba el trío de los de séptimo año, a pesar de que él entró en cuarto año como golpeador.
Conocedora de estas estadísticas, Alyssa rió satisfecha mientras dejaba sus cosas en la mesa.
.- Voy a buscar un libro que creo que puede servirnos – se dirigió ahora a Remus – Enseguida vuelvo.
Posiblemente sí que fuera a buscar un libro de verdad, pero a Sophie, y a juzgar por la cara a Remus también, les sonó más bien a excusa para dejarles que se despidieran a solas. No por nada, Alyssa sabía, a través de los propios protagonistas, cómo estaba su incómoda relación de amistad post – ruptura.
.- Bueno – comenzó la joven – Yo os dejo solos – dirigió una fugaz mirada por toda la biblioteca – Creo que Philippe se ha ido ya.
.- Eso creo – corroboró Remus – Ya nos veremos por ahí.
.- De acuerdo… Adiós.
.- Adiós…
Remus la observó desaparecer por una de las estanterías antes de volver su mirada al libro cerrado de DCAO. Suspirando, lo abrió por donde lo había dejado antes de que Sophie apareciera y él se complicara un poco más la vida.
Pero Sophie no llegó a la puerta. Por lo menos no inmediatamente porque Alyssa se cruzó en su camino con, ciertamente, un libro de DCAO en las manos.
.- ¿Tú te has vuelto loca? – le preguntó en un susurro mientras la arrastraba a un pasillo vacío entre estanterías.
.- ¿De qué hablas?
.- Hablo de que como Lily se entere de que has estado comentando la lista con Remus será mejor que busques un buen agujero en el que meter la cabeza.
.- ¿Me has espiado? – preguntó ofendida.
.- No – Alyssa se excusó – He llegado un poco antes, pero como estabais tan monos los dos juntos, me he perdido mirando algunos títulos – abarcó con la mano las estanterías de la biblioteca – Aunque menos mal que me he cansado pronto porque un poco más y terminas confesándole allí mismo que el es uno de los protagonistas.
.- No iba a decirle nada.
.- No hacía falta que lo dijeras con palabras, Sophie. Las dos conocemos a Remus y sabes que no necesita más que unos gestos y unas frases mal expresadas para sacar una conclusión correcta.
Cierto. Maldita sea.
.- No le digas nada a Lily, ¿vale? – le rogó – Él sacó el tema y necesitaba saber.
Alyssa le dio un beso en la mejilla.
.- Yo sólo he visto cómo le tirabas los tejos a un compañero Gryffindor – sonrió.
.- ¡Eso no es cierto!
La cabeza de la Señora Pince asomándose entre el hueco de dos de libros de la estantería de al lado puso fin a la conversación. Y con una sonrisa en la cara que indicaba que no le importaba si Sophie le había tirado los tejos o no a Remus, Alyssa se fue dando saltitos hacia la mesa. Mientras, Sophie salía de la biblioteca mordisqueando su pluma: ¿había vuelto a ponerle ojitos a su ex y no se había dado cuenta?
…sss…SSS…sss…
Ciertamente había cambiado. Y mucho. Vamos, que si su madre y su padre se enteraran de a qué se dedicaba últimamente en los oscuros pasillos del castillo, no llegaría hasta los EXTASIS. Observando su reflejo en una de las vidrieras del colegio, Amanda desplegaba todo su ingenio para ocultar con la bufanda azul y bronce una incipiente mancha morada en la base de su cuello. Al otro lado del pasillo, un Slytherin desaparecía tras la esquina con el andar sibilino de los de su casa.
En efecto, un Slytherin. Por eso intentaba ocultar las pruebas, porque sus amigas pondrían los ojos en blanco al verla aparecer con el pelo desordenado (otra vez) y empezarían las preguntas. Y aunque con diecisiete años no se debería ver más allá de un chico y una chica cargados de hormonas, en la sociedad mágica actual, un Slytherin y una traidora Ravenclaw no deberían ni de respirar el mismo aire. Por consiguiente, era seguro entonces que la serpiente no fuera a irse de la lengua, no le convenía ganarse enemigos dentro de su propia casa.
Y en eso estaba, colocándose la bufanda por décima vez cuando algo llamó su atención. Un pequeño insecto recorría la pared de piedra, justo al lado de su reflejo en la vidriera. Amanda se acercó un poco más a él, para identificarlo.
.- ¡Arg! – exclamó con una mueca de asco – Bichos.
Y reprimiendo las ganas de aplastar al escarabajo, se fue del pasillo dirección al Gran Comedor.
Lo que no vio fue al mismo escarabajo emprendiendo el vuelo mientras la seguía a una prudencial distancia, guardando siempre la altura necesaria para no chocarse con ningún otro estudiante del colegio y lo suficientemente cerca de una pared para posarse sobre ella en cuanto la joven Ravenclaw frenara.
Ya en el Gran Comedor, la chica fue a sentarse… ¿a la mesa de Gryffindor? ¿pero no llevaba una bufanda azul? ¡Ah! ¡Claro! Su amiga la pelirroja, otra de las artífices de la infame lista estaba ya sentada con el reluciente escudo de los leones en el pecho, al lado de lo que parecía ser la insignia de un Premio Anual. Si los escarabajos pudieran sonreír, en este momento Rita Skeeter iluminaria en Gran Comedor ella sola.
.- Hey, Lils.
Saludó la Ravenclaw mientras el escarabajo se situaba prudencialmente debajo de la mesa, agarrándose por debajo a la madera. Una postura incómoda, pero era arriesgado buscar un hueco encima con todo el movimiento de una cena.
.- ¿Y el resto de la tribu? – preguntó la pelirroja.
.- No lo sé – la Ravenclaw se encogió de hombros mientras se sentaba a la mesa – Me parece que habían dicho algo de la biblioteca.
La Gryffindor miraba ceñuda a su amiga. Con un hábil movimiento le quitó la bufanda, descubriendo lo que con tanto entusiasmo había ocultado.
.- ¡Amanda! – demandó la pelirroja. Rita ya tenía el nombre de una de ellas, tampoco creía que fuera a haber muchas "Amandas" en Ravenclaw.
.- ¿Es que no vas a parar? –siguió la Gryffindor.
.- Oye, fuisteis vosotras quiénes me dijisteis que saliera con todo ente de cromosoma XY que se me pusiera por delante cuando se acabó lo de Matt, así que ahora no me critiques si me divierto de vez en cuando.
.- Eso no es cierto – se defendió la pelirroja – Más bien fue Alyssa sola quién te animó a todo esto. Y resulta curioso que le hagas más caso en esto que en lo de aplicarte más en DCAO.
Otro más: Alyssa. Debía de ser o la rubia o la morena. Y mientras hacía su nota mental, un par de piernas más aparecieron al lado de la Ravenclaw.
.- ¿Otra vez nos sentamos aquí? – habló la nueva – Deberíamos ir turnando las mesas, Lily, algunos de los Gryffindors empiezan a parecerse a leones de verdad cuando nos miran.
La pelirroja, la Gryffindor Premio Anual: Lily. Sinceramente, Rita no esperaba tanta suerte, a pesar de que no podía ver la cara de la recién llegada. Suponía que debía de ser una de las dos restantes.
.- Pues que se atrevan a decir algo, no hay ningún protocolo que diga dónde debe sentarse cada uno.
Y tras el breve gruñido de Lily, la conversación giró en torno a los estudios. Pasado un buen rato, que a Rita le pareció una eternidad por eso de estar pegada a la parte de debajo de una mesa, otra alegre voz exclamó:
.- ¡Oh, joder, Mandy! ¿Quién ha sido el vampiro?
Otro par de piernas aparecieron por debajo de la mesa, sentándose esta vez al lado de la pelirroja Gryffindor. Mejor para Rita, no esperaba reunir a las cuatro aunque, nuevamente, no les viera las caras. Al menos, ya tenía a dos fichadas.
.- ¡Oh, venga ya, Sophie! – la recién llegada volvió a hablar, por lo que Rita hizo los cálculos que le faltaban: Alyssa debía ser la que acababa de llegar, por lo que la tercera debía de ser la tal Sophie.
.- Te dije que iba a exprimirte hasta el último knut que tuvieras si seguías diciendo tacos. Así que apoquina, Lyss.
.- Pues enhorabuena entonces, rubia, lo has conseguido: ya no me queda nada suelto encima.
.- Pero sigues hablando mal, luego evidentemente no has aprendido la lección.
En lo que pareció el susurro de una verborrea malsonante, Alyssa buscaba en su mochila algo de dinero con lo que poder pagar su "deuda". Con un golpe seco dejó el dinero encima de la mesa mientras sus amigas cogían su parte y se la guardaban.
.- Panda de arpías… ¡y eso no es un taco ni un insulto! Las arpías son seres vivos, aunque tengan sus defectos… como las amigas.
La conversación siguió, aunque Rita no podía asegurar hacía qué rumbo. La suerte se había puesto de su lado y había conseguido lo que buscaba, ponerles nombre a las chicas de Las Tres Escobas que le habían asegurado un puesto de redactora en la redacción de Corazón de Bruja.
.- Lyss – una nueva voz, sorprendentemente masculina, interrumpió al grupo de amigas – ¿Tienes un momento? Me gustaría comentarte una cosa.
.- Para mi capitán tengo todo el tiempo del mundo – el tono de voz de la aludida evidenciada que estaba bromeando – ¿Me lo cuentas de camino a la sala común?
.- No te esfuerces, Potter, por muchas estrategias que le expliques, Lyss no podrá ayudaros en el partido del sábado: va a estar demasiado ocupada esquivando bludgers – Sophie impidió que James respondiera.
.- Tú ni caso, Jimmy – Alyssa recogió su mochila del suelo mientras se llevaba al que debía ser el capitán del equipo de quidditch de Gryffindor – Está picada porque sabe que van a sufrir.
Rita aprovechó el espacioso hueco que la joven dejó al levantarse de la mesa para salir sin riesgos a estamparse contra algún alumno. Rápidamente, se situó en una de las armaduras para localizar a las otras tres que seguían sentadas. La pelirroja se llamaba Lily y era Premio Anual; la castaña era Amanda y se podía observar en su túnica, ahora que se había desecho de la bufanda, la insignia de Prefecta; sólo quedaba la rubia, Sophie, y por lo visto, era una de las jugadoras del equipo de Ravenclaw de quidditch. Por descarte, Alyssa debía de ser la morena y otra jugadora de quidditch, pero Gryffindor.
Rita volvió a emprender el vuelo, esta vez hacia el hueco en lo alto de una de las paredes del Gran Comedor, el mismo por el que las lechuzas hacían su entrada todas las mañanas para llevar el correo a sus destinatarios. Cuando se encontraba fuera de los terrenos de Hogwarts, cerca de Hogsmeade, volvió a su forma humana y se apareció en su casa. Ahora sí, con una gran sonrisa en la cara, cogió pergamino y pluma y empezó a escribir.
…sss…SSS…sss…
.- En realidad no me ha quedado muy claro… - Alyssa vaciló sentada con los pies recogidos sobre la cama de Remus. El propio Remus la observaba con expresión divertida tumbado en el hueco que la joven le dejaba, a pesar de que era su cama – ¿Por qué quieres que Lily me mate?
.- Porque quiero salir con ella… – James contestó inconscientemente – ¡No me líes! – gruñó alertado por la risa de Remus – Lily no va a matarte porque no va a enterarse.
Esta vez fue Alyssa quien se rió.
.- ¿Y cómo piensas ocultárselo? – cuestionó con inocencia.
.- Pues no diciéndoselo – James hizo rodar los ojos como si hablara con un niño pequeño, pero la pequeña risa de la chica había evolucionado a unas sonoras carcajadas que le hicieron preguntarse a sí mismo si ocultarle información a Lily era beneficioso para su salud.
.- Oye, la pelirroja es peor que los perros policía de aduanas, ¿vale? – explicó Alyssa como si hablara de un desconocido en vez de su supuesta mejor amiga – Olfateará cualquier "plan" desde una media de tres kilómetros a la redonda. Descubrirá que te he ayudado en algo, aunque sólo sea en anudarte la corbata a derechas – la Gryffindor señaló lo que se identificaba como la corbata del uniforme alrededor del cuello de la camisa de James – Después acabará con los dos.
James se sentó frustrado en la cama. Ya había conseguido un milagro cuando consiguió convencer a su compañera para que subiera al dormitorio de los chicos. "No hay peligro", había argumentado, "Sólo está Remus y él no aparecerá en un buen rato". Y Alyssa había tragado.
El capitán de Gryffindor estaba por utilizar las medidas drásticas para conseguir sus objetivos – es decir, el clásico lloriqueo de ininterrumpidos "por favor" –, cuando Sirius apareció por la puerta. Como si de un inmobilus de tratase, la habitación se paralizó. Incluso Remus, que disimuladamente había estado empujando a Alyssa poco a poco hacia el borde de la cama, desistió en su intento cuando vio la cara de la joven clavada en el nuevo huésped.
.- ¿Y esto es "un buen rato"? – preguntó mirando a James.
El moreno se encogió de hombros, a pesar de que sólo llevaban en la habitación cinco minutos. Por su parte, una vez superada la sorpresa inicial de encontrarse con Alyssa en su habitación (por su propio bien, Sirius prefirió obviar el hecho de que estuviera en la cama de Remus como si fuera la suya propia), decidió que esa era su habitación, y no tenía por qué cortarse de nada. Así que quitándose la camiseta, se metió en el baño para darse una ducha. Cerrando la puerta tras él, pudo escuchar a James:
.- ¡No! Oye, venga, Lyss – verdaderamente estaba al borde del lloriqueo – No te pongas así.
James se había levantado al par que Alyssa para cortarle el paso hacia la salida.
.- Puedes quedarte un poco más: Sirius tarda una eternidad en la ducha. ¡Siempre acaba con el agua caliente!
.- Es cierto.
Conocedor de que el propio Sirius estaría a la escucha de la conversación que se desarrollaba en la habitación, Remus no pudo evitar el comentario. Si no quería ducharse con agua fría, que fuera más rápido en la hora de acaparar el baño. En plan venganza, el animago decidió que iba a darse la ducha más breve de la historia.
.- De acuerdo – se rindió Alyssa - ¿Quieres el primer consejo? – A James se le iluminaron los ojos – Deja de intentar llamar la atención de Lily como un pavo real en celo y simplemente sé tu mismo.
La risa de Remus decía todo lo que se necesitaba saber para imaginar la cara de James.
.- ¿Que sea yo mismo? – preguntó incrédulo – ¿No es eso lo que se les dice a todos los que no tienen ninguna oportunidad?
.- Tu problema, Jimmy – explicó la Gryffindor con paciencia – es el mismo que el de todos los chicos: creéis que sois mejores cuanto más llamáis la atención, pero lo único que conseguís es comportaros como auténticos gilipollas.
Remus se irguió finalmente en su cama. Puede que la mala idea de pedir ayuda a Alyssa para solucionar el problema de James no fuera tan mala idea.
.- Compórtate con ella como si estuvieras conmigo – siguió hablando la chica – Conmigo no te pasas la mano por el pelo como si tuvieras un tick; conmigo no maldices a todo Slytherin que se te cruza en el camino; y conmigo no te transformas en un loro para pedirme un cita cada tres minutos… Jimmy, que un día te cronometré.
Remus volvió a reírse, aunque en el fondo se lamentaba de lo patético que podía ser James sin proponérselo. Cuando se dio cuenta de que él era el listo y el sensible y nunca había percibido nada de eso, se calló.
Alyssa sacó unos cuantos knuts de su mochila y se los tiró a los amigos.
.- ¿Soy yo el que te pide ayuda y tú eres la que me pagas? – preguntó James curioso.
.- Es por la palabrota – explicó – Idea de Sophie por mi mal lenguaje: cada vez que diga palabras malsonantes en presencia de otro, pago como penitencia.
Y guiñándoles un ojo, Alyssa volvió a su habitación suplicando que Lily no le preguntara qué era lo que quería James. Dos minutos después, Sirius salió a la habitación con una toalla a la cintura dispuesto a molestar a la Gryffindor.
…sss…SSS…sss…
Amanda las había reunido a todas en su pequeña habitación secreta con cara preocupada. Ni siquiera Sophie, con quien compartía habitación, sabía de qué iba la cosa. Con el rostro pálido, les había tendido una pequeña carta escrita con una caligrafía que rozaba todo lo que la palabra snob abarcaba.
Queridas Señoritas A, B, C y D:
Debo admitir que cuando recibí vuestra nota comunicándome que no os interesaba saber nada más relacionado con la polémica lista, muchas de mis esperanzas sobre un reportaje que explicara los motivos de la misma se desvanecieron.
No obstante soy una periodista con recursos y un jefe muy insistente. No me gustaría llegar a estos extremos, pero supongo que a la Junta Directiva de Hogwarts (en su mayoría hombres), le complacería saber quiénes son "Las Chicas de la Lista".
En fin, sería muy triste que ni Sophie ni Alyssa pudieran jugar el próximo partido de Gryffindor contra Ravenclaw. O que Amanda perdiera su puesto de Prefecta y Lily, además, el de Premio Anual. Por no hablar de las drásticas medidas que os podrían acarrear la expulsión.
Por favor, no consideréis esto como una declaración de guerra, si no más bien como una ofrenda de paz. Mi única petición es una entrevista en exclusiva con las cuatro, cuanto antes mejor. Espero vuestra respuesta antes del fin de semana.
Atentamente:
Rita Skeeter
Y por primera vez en los siete años que las cuatro amigas se conocían, Lily explotó:
.- ¡Será hija de…!
…sss…SSS…sss…
Heme aquí de nuevo, resurgida del sofocante calor de Agosto. Sinceramente, no pienso perder el tiempo en poner excusas sobre por qué tardo tanto en actualizar. Soy consciente de que han pasado – muchos – meses, pero ¿qué se le va a hacer? Cuando tengo tiempo libre, no tengo ganas de escribir, y cuando tengo ganas de escribir, no tengo tiempo de escribir. ¡Qué curiosa es la vida, ¿eh?! Todo eso sumado a una serie de cambios que he decidido hacer en mi vida después de dos años de universidad… Espero centrarme más de cara al nuevo curso, lo que implicaría una mayor organización a la hora de escribir.
A ver, sólo una pequeña aclaración, antes de que nadie me diga nada de plagios y demás: la idea original, en la que se basa el fic, pertenece a Linda Howard y su libro El hombre perfecto. Yo sólo me he limitado a extrapolar la lista que elaboran sus personajes y recrearlo en Hogwarts con los míos. Bueno, evidentemente, todo lo que reconozcáis es de JK, menos Sirius, que me lo ha vendido.
Así que muchas, muchísimas gracias a las que leéis y os molestáis en dejar un review, que sé que cansa mucho eso de darle al GO. No es coña, a mí me cuesta mucho. Y si hay alguien que lee y se queda en el anonimato, pues muchas gracias también. Ala, be happy todos.
