Este es el segundo capitulo siento decir que crecerán rápidamente jeje Bueno espero que os guste gracias por los reviews!

Capitulo 2:: Colegio

No paraba de moverme en mi habitación, hoy era el primer dia de colegio, y yo no sabia que ponerme de ropa bueno la verdad ese no era el problema! El problema era ir a un colegio donde no conocía a nadie y ser una niña pequeña e insegura, ese era mi gran problema, oí a mama preparar el desayuno pero yo no pensaba bajar hasta el ultimo momento.

- Esme el desayuno cielo!- grito papa.

- No tengo hambre!- conteste yo.

oí pasos en la escalera y me senté en la cama fingiendo leer un libro muy gordo que papa se había dejado ayer por la noche cuando me acostó para dormir. Abrió la puerta y se sentó a mi lado, me quito el libro de las manos y lo puso en su regazo mientras me apartaba unos cabellos de la cara.

- Cariño tienes que comer antes de ir al colegio.

- No tengo hambre papa… - suspire cansadamente.

- ¿Estas nerviosa cielo?- pregunto él al verme jugar con mis manos.

- Un poco… ¿y tu estas nervioso por el trabajo nuevo?

- Si, mucho! Pero tengo una solución que hace que no me arrepienta- me dijo como si fuera una solución a todo.

- ¿A si ? ¿Qué?

- Esto.

Saco la cartera y me enseño una foto mía y de mama, me la quede mirando un rato, comprobando que la sonrisa de mi madre era la mas bella del mundo y que se veía lo mucho que me quería con solo ver como me abrazaba.

- Esta foto hace que me acuerde de que sois lo mas importante de todo el mundo y que este trabajo significara vivir mejor para nosotros, y lo mas importante es que vosotras seáis felices, si vosotras lo sois yo también.

Me puse de pies encima de la cama y le bese la coronilla de la cabeza como hacia él cada vez que yo decía algo bueno de ellos.

- Gracias papa- susurre antes de bajar corriendo las escaleras.

Desayune deprisa y mama me arrastro hasta el colegio, me arrastro literalmente dado que me abrace al palo de la escalera sin querer soltarme de allí, entre por una enorme puerta junto con un montón de niños que me miraban con curiosidad, mas curiosidad de la deseada por mi. Una profesora al verme me acompaño a mi clase y allí me tuve de presentar delante de todo el mundo.

- Me llamo Esme Anne Platt…tengo 6 años y ya esta.- dije mirando al suelo.

- Muy bien Esme ¿A ver quien se quiere sentar a su lado?- dijo ella.

Muchas personas levantaron la mano pero yo mira justamente en la esquina donde el niño del otro dia estaba sentado, una sonrisa asomo por mi rostro y dije casi gritando.

- Me quiero sentar con él- señale al niño rubio.

- OH, vaya… ¿Carlisle te parece bien?

El niño se limito asentir con la cabeza, pase por el pasillo de mesas pero en el trayecto el niño tonto del otro dia puso su pie y me caí al suelo, provocando que toda la clase se riera de mi, toda la clase menos el ángel del otro dia que me ayudo a levantar.

- Angelito de dios!- dijo el otro poniendo una cara de idiota.

Me senté en mi sitio mirando a Carlisle, por cierto su nombre me encanto, que tenia la vista fija en el libro.

Las horas pasaron en silencio hasta que llego la hora del recreo cogí mi bocadillo y me gire hacia Carlisle decidida hablarle.

- Hola Carlisle- dije sonriendo.

- Hola Esme…- me contesto.

- Oye ¿puedo ir contigo y tus amigos?

Me miro extrañado antes de preguntarme

- ¿Qué amigos?

- Tus amigos, ya sabes esos con los que pasas jugando en la hora de recreo, los que te cuentan sus secretos y tu a ellos… ¿acaso no tienes amigos?

Miro apenado al suelo y de pronto fijo su vista en mi.

- Yo soy un bicho raro… no tengo amigos…

- Eso no es verdad!- grite enfadada.

- ¿El que? ¿Qué soy un bicho raro o que no tengo amigos?

- Yo soy tu amiga ¿no?- pregunte a punto de estallar en llanto, odiaba que no me tuviera en cuenta, aun que no sabia por que… quizás eran los nervios de no conocer a nadie mas.

Se acerco lentamente y poso su mano en mi hombro, como si intentara reconfortarme, luego cuando levante la vista vi sus ojos azules junto con una sonrisa perfecta.

- Supongo que si…

Después de esa contestación pasamos todas las horas hablando de nosotros, dio la casualidad de que era mi vecino de al lado, justo su ventana daba a la mía, a la que siempre había tenido cerrada. Cuando se termino el colegio me pregunto.

- ¿Quieres venir a jugar a mi casa?