!!!
y aqui esta, damas y caballeros, luego de hijuemil puquientos años he vuelto a actualizarrrr!!!!
si si, pueden matarme si quieren... pero si lo hacen ya no habra quien actualice XD el hecho es que lo crean o no esta historia la he escrito en hojitas del cuaderno de la universidad... pero del semestre de hace hijuemil puquientos años asi que no encontraba estas vainas y hace unos dias me puse a enfrentarme contra el monstruo del armario y encontre estas bellezas, ahora si a ver si puedo continuar con la historia... Xb
perdon a las y los lectores por esta increible demora... perdon!!!!!!!!
NEKO NO GIN: ^^ gracias por tu apoyo, aqui esta la continuacion y ojala me perdones por la demora, si te hace sentir mejor puedes lanzarme huevos podridos a la casa XD
ArehFreak: A MI INCREIBLE LECTORA la que siempre me deja reviews bonitos... perdoname mil veces mas por ser tan tonta y no actualizar... y por no guardar esas hojas en un lugar donde las pudiera encontrar facilmente U_U espero que este capi te guste... si no entonces escribire otros que si te gusten... y si no entonces... perdooooonameee...
Lady Babsy Angel: me encantan las criticas constructivas ^^ tratare de usar una terminologia mas coloquial, perooo.. a, ya que, es mi profesion la que me obliga a expresarme de este modo, el cual no odio ni amo, es secillamente la costumbre, pero te prometo que hare mi mejor esfuerzo para no ser tan rebuscada XDDDDDD
Shadir: tambien, perdoname por no actualizar, espero que este te guste...
y el disclaimer esta en el capi 4, no lo repetire porque me da pereza y las intenciones ya se conocen, y saben que? si los hace sentir mejor pueden no dejar un review en este capi... a ver si asi me pongo cumplidita ^^°
y aqui señoras y señores, el capitulo 5
CAPITULO V
LAS FLORES PARA LOS MUERTOS
La noche transcurrió de forma lenta. Isabel veía con anhelo el horizonte esperando al sol en vano. Estaba muy nerviosa. Su esposo dormía plácidamente, acababa de recuperarse de un terrible dolor de cabeza que lo obligo a guardar reposo, por suerte el día que vendría era festivo y la mujer tenia planes de irse a dar una vuelta. Alphonse le dio una idea de cumplir con la promesa que le había hecho Elliot antes de escapar de la escuela…
-creo que es eso- se dijo resignada la enfermera cerrando los ojos y suspirando- no le he contado a Elliot lo que hizo Alphonse, ni pienso hacerlo. Que diría en el estado que se encuentra, es mejor que se mantenga donde esta, sobretodo la parte del lugar donde lo encontraron…
Un suspiro final y una oración al dios del sueño para finalmente lograr dormir.
-°-°-°-°-°-°-°-°-°
Eran ya casi las 11 de la noche y en las oficinas del Fhurer había mucha gente y lo mas sorprendente de todo es que todo estaba en silencio.
Ahí estaban los hermanos Tringham, Winry, Riza, Breda, Farman, Jean, Alexander y por supuesto Roy. Lo que la rubia trajo como noticia de su visita al cementerio mas las sospechas de los hermanos alquimistas traía como resultado una sola cosa: que su búsqueda había finalizado.
Al terminar de contar lo que vio en el cementerio Winry se quedo en un meditabundo silencio, cada movimiento estaba impreso en sus ojos y como una película lo veía reflejado en el vacio al que miraba. Cuando ella llego no sabía si era lo que creía que era o quien creía que era… ahora estaba muy segura… ese era sin duda Edward, aunque había crecido… mucho… estaba muy alto hasta donde pudo apreciar… si… eso fue lo primero que la hizo dudar.
Y entre sus manos mantenía la flor que cayo a sus pies.
Riza por su parte trataba de mantener las esperanzas lo mas lejos posible, tanto de si misma como de Roy, pues muchas veces habían sido defraudados y aunque una mas se contaba con el montón, esta vez las cosas parecían demasiado verídicas y eso le daba miedo… de hecho le daba miedo a todos. Porque no estaban preparados para ese momento, pues durante muchos años se estuvieron sugestionando sobre lo que harían cuando lo encontraran, lo que le iban a decir y se imaginaban lo que les iba a responder.
Pero siempre era un Edward solo, errabundo, sucio, harapiento, abandonado… jamás llegaron a pensar que lo iban a encontrar con una familia, sin memoria y con otro nombre.
-estamos perdiendo el juicio- dijo Riza en un susurro sacudiéndose la cabeza frenéticamente- esta es solo una esperanza mas, una de tantas que ya hemos tenido… puede que parezca diferente pero hasta que no se confirme no lo es.
-creo General que eso ya esta confirmado- dijo Breda con algo de temor- la información de los hermanos Tringham mas lo que nos ha traído Winry…
-y si a eso le sumamos el increíble parecido del pequeño Al conmigo- añadió Alphonse
-y el hecho de que tenga exactamente las mismas prótesis mecánicas que tenia Edward- dijo Fletcher
-y que solo recuerde sus últimos seis años- siguió Russel
-¡ya basta!- grito la rubia perdiendo la paciencia, todos se encogieron en sus puestos- entendí, ¿contentos? Este parece que si es Edward Elric.
-este es- susurro Roy, la rubia lo fulmino con la mirada
- ya ha dicho eso otras veces su excelencia, ¿Qué le hace pensar que esta vez es distinto?
- todo…
Desde que Edward desapareció muchas cosas habían cambiado en el Cuartel General y una de ellas era Roy Mustang, y junto a él Riza Hawkeye. Ambos tomaron bajo su tutela a Alphonse, pero siempre estaban imaginando formas de encontrar al mayor de los Elric, mantenían las esperanzas aunque no pudieran moverse mucho debido al, ahora si, excesivo trabajo. Pero nunca dejaron de buscar directa o indirectamente… sin embargo…
- porque nos evita- dijo Alexander con voz meditabunda.
- no recuerda que fue Edward- explico Russel- creo que es por eso.
- aun así no debería comportarse de esa forma- dijo Jean subiendo cada vez mas el volumen de su voz a medida que su razonamiento se estaba formando- ni aun con la cabeza en otra parte al menos su subconsciente debería ser capaz de identificarnos como algo parecido a una familia, porque eso fuimos para él verdad? una jodida familia que se las arreglo para sobrevivir las duras y las maduras ¡pero en cambio nos evita! Porque…
Y en ese momento, cuando Havoc iba a continuar con su apasionado discurso se escucho un portazo y una presencia que dejo de estar en la estancia. Riza Hawkeye había abandonado el lugar olvidando sus pertenencias (Blackhayette y sus papeles) tratando de huir del pensamiento que destemplaba sus nervios de acero.
Edward Elric los odiaba…
-°-°-°-°-°-°
Por fin en casa. Vacía, sola, oscura… ahí recordó lo que había dejado en la oficina, su perro, sus papeles y su cordura, ¿desde cuándo ella se comportaba de una manera tan infantil?, pero es que no quería regresar a ese momento
-nunca mas
Se repetía a cada segundo mientras caminaba lentamente escaleras arriba a su habitación. Había algo en ese día que la obligo a sacar sus temores mas profundos, a desear llorar como muy pocas veces lo había hecho… como por ejemplo la noche en la que Edward se perdió. Porque ella también sufrió, ella también perdió una parte de su cuerpo y cambio una parte de su alma. Se dio cuenta de lo corta que era la vida y de las prioridades que debía mantener, las que debía cambiar y aquellas que tenia que desechar. Aprendió a usar la Alquimia y ya no le temía al dolor o a la muerte sino al olvido, al abandono y a la soledad. Por eso no podía explicarse la razón de que dejara todo literalmente botado en su oficina para llegar a su casa solitaria, por eso no sabia porque aun no encendía las luces y porque se quedo viendo la luna.
Por eso veía su mano izquierda, totalmente de automail desde el antebrazo, pero con su mente en otro pensamiento, ella, Riza Hawkeye, debía hacer algo para evitar que ese alguien que ocupaba sus pensamientos se ausentara mas de su existencia. Edward compuso una pesadilla o un sueño para Riza, ella se acerco a Alphonse mas que ninguno en el equipo y sabia ahora que el Alquimista de Acero debía regresar no solo por los que lo esperaban, sino también por los que le retenían en la memoria como un amable recuerdo del alma.
La rubia conocía bien los sentimientos que rondaban en esa oficina, pero no en el lugar en el que ahora se encontraba. De la pequeña habitación en la que antes vivía, paso a una casa cuando acogió a Alphonse y a Winry. Ahora vivían los tres ahí, pero esperaba que sus dos protegidos tardaran bastante. Seguro que se pasarían por el cementerio, aun a media noche, para visitar la tumba vacía de Edward. Desgraciadamente el sexto sentido de Riza le advertía que esa no iba a ser la ultima vez que se toparan con el ahora llamado "señor Arcenaux" ni tampoco iba a ser la cosa mas conmovedora…
Todo paso hace tanto tiempo y tan rápido… King Bradley desapareció misteriosamente, el equipo quedo dispersado, Roy y ella en medio de una vorágine de relámpagos, fuego y escombro que temblaban raquíticamente y resquebrajaban el suelo donde se encontraban. Cuando Edward les dejo con el recuerdo de su mas grande sonrisa antes de condenarse en lo oscuro.
Cuando esa explosión sacudió a la nación entera.
Sus ojos, generalmente fríos, ahora miraban suplicantes al cielo. Esa noche ella hizo algo que en otras circunstancias no habría hecho, pero con una posibilidad de morir tan próxima no podía esconder mas lo que guardaba, porque parecía no haber otra oportunidad. Cerro los ojos con fuerza… no supo como es que esa "otra" oportunidad había llegado.
-FLASHBACK-
-no me agrada esto- dijo María Ross cuando bajaron hasta llegar a los niveles inferiores de la mansión del Fhurer.
-a nadie le agrada, pero hay que hacerlo rápido- dijo el Coronel Mustang mirando a todos lados. El aire estaba seco.
Entraron en filas ordenadas, con las armas listas y en máxima alerta, la advertencia estaba dada, las pruebas eran contundentes, pero solo los mas fieles se atrevieron a escuchar y arriesgarse en esa misión. Fue entonces cuando una explosión desde el interior los puso en posición de batalla a todos pero nada podían hacer contra un temblor, una bola de fuego y una criatura que parecía dominarlo todo desde atrás.
Un momento después una gran cantidad de rayos salían en todas direcciones.
Mas caos.
Mas caos.
Todo era demasiado rápido.
Riza sentía que estaba en un torbellino, luego miro a Roy y trato de correr hacia él, lo empujo para evitar que varias filosas hojas de acero lo partieran en dos, pero su brazo izquierdo pago la equivalencia por la victima.
De nuevo todo muy rápido y borroso.
Entonces Riza recordó a Edward, seguro que él sabría que hacer en estos momentos. Pero no se encontraba ahí.
Solo podía ver su sonrisa confiada y alegre.
Sintió la voz de Roy y fue hacia él. Los dos estaban juntos agazapados en algún rincón, mientras el suelo se ondulaba bajo los fuertes choques que la criatura provocaba. Mas rayos, mas fuego.
-Roy- dijo Riza con las fuerzas que le quedaban, saltándose sus reglas y protocolos militares, llamándolo por su nombre, pensando en él como persona y no como superior. Iba a continuar pero el pelinegro la interrumpió
-tranquila, saldremos de esta.
-no me importa- dijo ella, luego sonrió, su vida estaba al limite- solo quería decirte que... te amo…
… una explosión
… una tormenta
… la inconsciencia
Y una desaparición.
-FIN FLASHBACK-
La luna aun continuaba con ella y acompañaba sus recuerdos, murmuraba mil perdones a todos los que murieron esa noche, mil perdones a sus compañeros que aun vivían con las consecuencias, mil perdones a su actual Fhurer, mil perdones por sus palabras y mil perdones a quienes ahora protegía. Su mano de automail se cerro en un puño y ahora las lagrimas fluían dolorosamente deprisa, y trataba de ahogar sus suspiros de dolor, y se quedaba así sin percatarse de que acababan de llegar sus protegidos y se encontraban en el primer piso, al pie de las escaleras mirando al vacio oscuro de arriba, ambos sabían donde estaba ella, Blackhayatte en brazos de Winry gemía despacito conociendo por la atmosfera que se respiraba en aquella casa de tanto dolor y junto a ellos el Fhurer.
-quédense aquí, iré a hablar con ella- susurro Roy a Alphonse y a Winry, los cuales muy a pesar de no querer apartarse de Riza, obedecieron pues era el Fhurer y no otro quien mejor la conocía.
Pero Riza seguía llorando en silencio, seguía sumergida en sus recuerdos y en todas las cosas que despertaban dolor y alegría al tiempo. Porque esa noche se sentía desgraciada sin poder especificarlo aun. Roy subió las escaleras lo mas silenciosamente que pudo, y la encontró en su habitación, ordenada metódicamente como siempre, pero ella estaba en medio de todo, dando la espalda a la puerta abierta, mirando a la ventana, temblando despacito cada vez que quería ahogar un suspiro.
-Riza- susurro el pelinegro acercándose lentamente a la mujer, ella giro inmediatamente con los ojos abiertos por la sorpresa, tratando de secarse las lagrimas tan pronto como se lo permitieran sus temblores.
-lo siento señor- luego ella se paro firme y saludo como correspondía- perdón por salir sin un propósito…
-ya basta Riza- dijo el pelinegro- ¿Qué no vez que ya no estamos en la oficina? ¿Qué ya no quiero mas rangos y obstáculos entre nosotros?
- ¿disculpe señor?
- deja de decirme señor- dijo Roy acercándose mas a la rubia, ella se quedo quieta- llámame Roy, por favor…
- lo siento- dijo Riza, con voz firme pero casi en un susurro, esta vez no se molesto en secarse las lagrimas- lo siento…
Por supuesto que Roy recordaba lo que Riza había dicho aquella noche, y él estaba muy seguro de su respuesta, pero luego de todo aquello algo de la rubia se había perdido… mas frialdad y misterio se sumo a esos ojos que el tanto amaba y temía, pero esa noche pudo ver nuevamente a Riza, la mujer, la persona que sufría, que dudaba que sentía y que lo necesitaba.
-no tienes porque disculparte- sonrió el pelinegro acariciando el rostro de la mujer frente a él- a menos que te arrepientas de lo que me dijiste.
-yo… no- esta vez Riza se sonrojo levemente, como tan pocas veces lo hacia.
-entonces yo tampoco- susurro Roy.
Y se acerco a la rubia lentamente, dudando de sus acciones, de las posibles consecuencias… mas que todo las inmediatas que podían incluir un par de agujeros en el cráneo por tanto atrevimiento, pero es que lo pospuso por mucho tiempo, añorándola. Y para sorpresa de él fue Riza quien culmino sus intenciones… y se acercaron rápidamente, pero sin precipitarse, a finalmente cumplir un deseo de hace tantos años… un sencillo beso, uno que valía por todos los años de silencio, por todas las noches en vela, por todas las veces que pudieron hacerlo y no tuvieron el valor para culminarlo… como ahora, que saboreaban el deseo y lo prohibido, las reglas rotas y los labios hambrientos el uno del otro. Casi salvaje, delirante, perfecto.
Que tontos fueron.
Por no haberlo hecho antes, claro esta.
