Hola, gracias a Clau Palacios, Patty Ramirez de Chiba, Seiya-Moon y lOve-MoOn por leer (: espero les guste este capítulo.


Mientras conducía con Darien en el asiento copiloto no hable ni una sola palabra, por dentro me consumía el temor de pensar que Serena y Darien se habían gustado, solo esperaba que eso no fuera así, que por alguna razón inexplicable al día siguiente eso desapareciera y Serena volviera a ser para mi.

Estacione el coche y Darien se despidió de mi, con una gran sonrisa en la cara, solo pude hacer una mueca, me dirigí rápidamente hacía mi departamento, tenía que controlarme y despejar mi cabeza de todos esos pensamientos, quizá los celos me estaban volviendo loco.

Me tumbe sobre la cama y coloque la almohada sobre mi rostro, tratando de dormir, no pude conciliar el sueño tan rápido como me lo propuse, no podía sacar de mi cabeza la imagen de Darien y Serena bailando.

Logre cerrar los ojos, pero no dormí tranquilamente, solo rogué por que al siguiente día todo volviera a la normalidad.

Al despertar mi cabeza daba vueltas, dolía como nunca, tome algunas píldoras y luego tome un baño. Me aliste y me dirigí a la facultad, en donde me encontré con Darien, quien se iba a inscribir.

-Buenos días, Diamante, ¿te sientes bien?-dijo Darien acercándose a mi.

-Por supuesto, solo un poco de dolor de cabeza, por los tragos.

-Ya veo, me da gusto que hoy pueda empezar las clases.-dijo mientras me abrazaba.

-Yo también, estoy contento de que volvamos a ser esos viejos amigos.

Lo acompañe a que entregara sus papeles y pagara la inscripción, después nos dirigimos hacía donde le darían su horario y después nos fuimos a almorzar algo en la cafetería.

Mientras esperábamos a que nos trajeran nuestro pedido, Darien se veía nervioso, como si algo lo inquietara.

-Diamante, no me habías dicho que Serena era…tan hermosa.

Mi estómago se revolvió, lo que temía se estaba volviendo realidad.

-¿Ah no?-dije indiferente.

-¡No!, oh Diamante, me encanto desde el primer momento en que la vi, y es muy agradable, hable con ella todo el tiempo, siempre tiene algo que decir, es la chica perfecta, además, creo que le agradé.

-Creo que…me pude dar cuenta de eso.

-Tengo que conocerla mas, estoy seguro de que entre nosotros puede haber algo.

Estuve a punto de vomitar, pero me contuve, la sola idea de ver a Darien y Serena juntos hizo que quisiera darme un tiro allí mismo. Pero debía ser fuerte, y fingir, Darien era mi mejor amigo, yo no sería capaz de confesarle mis sentimientos, no sería capaz de enfrentarlo y decirle que se alejara de ella, así como tampoco sería capaz de robarle a alguien que le gustara.

-Entonces…hazlo.-dije no muy convencido.

En ese momento nuestra comida llego y Darien comió la suya contento, estaba seguro de que Serena estaba en sus pensamientos, y lo lamente, lamente no poder quitar pensamientos por que de haberlo sabido habría arrancado la imagen de Serena de sus pensamientos, no quería que la viera ni siquiera en su cabeza.

Después de almorzar yo me dirigí a mis clases y Darien se fue a casa, pues comenzaba hasta el día siguiente, lo cual fue un peso de encima, así tendría tiempo de asimilarlo y no actuar extrañamente frente a el cada vez que saliera el tema a colación.

Llegue a mi departamento cansado, solo quería tirarme en el sofá y ver televisión hasta quedar dormido, por lo que tome comida de la nevera y me recosté en el sofá a ver programas al azar.

Pasaron algunas horas, mire el reloj y marcaban mas de las diez de la noche, no había hablado con Serena en todo el día, y la verdad era que tampoco me atrevía, no me atrevía a escuchar lo que tenía que decir, pero al mismo tiempo ya no soportaba mas estar un segundo sin escuchar su voz, por lo que descolgué el teléfono y comencé a marcar, pero en ese momento el timbre sonó y tuve que colgar para poder abrir.

Al abrir la puerta me sorprendió ver a Serena delante de mi, se veía tan linda como siempre, con una de esas faldas largas que me gustaban, pro un momento olvide todo y no pude mas que observar su bello rostro radiante, se abalanzó sobre mi y me dio un fuerte abrazo, al principio dude, pero no pude resistir y termine por envolverla con los míos.

-Pero Diamante, ¿Por qué no me has llamado en todo el día?, ni siquiera te paraste por el café.

-Lo siento…-dije cerrando la puerta.-Tuve un día ocupado, apenas iba a llamarte cuando tocaste.

-Descuida, ya estoy aquí.

Serena se echo sobre el sofá, me quede de pie frente a ella, mirándola, no pude apartar la vista por que tenía un sentimiento extraño, sentía que pronto se iría lejos, que aunque permaneciera en la ciudad, para mi estaría mas lejos que nunca, sabía que pronto la perdería para siempre, así que me contente con tenerla allí.

-¿Sucede algo?-dijo extendiendo su mano.

Tome su mano y sentí como un escalofrío me recorría toda la piel, me senté junto a ella y recostó su cabeza en mi hombro.

-No pude hablar contigo ayer por mucho.

-Me di cuenta de que con Darien si.-solté.

-Oh, Darien, el es tan agradable, debo admitir que me gusto mucho, ¿Por qué no me habías mencionado que era tan guapo?

-Yo…no sé.

Quería desmayarme, saber que a Darien le había gustado Serena había sido un golpe fuerte, pero saber que a Serena también le gustaba, fue una puñalada por la espalda, di gracias por no tenerla de frente, así sería fácil ocultarlo todo.

-Diamante, ¡estoy feliz!, se que puede haber algo entre el y yo, es el chico perfecto para mi, me ayudaras, ¿cierto?-dijo girando su cabeza para poder verme.

-Por supuesto…-dije fingiendo una sonrisa.

Serena lleno mi rostro de besos, de no haber sido por los sentimientos de ella en ese mismo momento me hubiera atrevido a confesarlo lo mucho que la amaba, pero tuve que reprimir el impulso, tuve que fingir.

-Eres el mejor amigo que alguien pudiera tener, estarás siempre conmigo, ¿cierto?, no me dejaras nunca.

Me regalo una de esas miradas que habían hecho que me volviera loco de amor por ella, esa mirada tierna y sincera, que me decía que me quería mucho, no pude resistirme ante la dulzura de sus ojos y asentí con la cabeza.

-Serena, nunca te dejare sola, siempre voy a estar contigo.

Le di un fuerte abrazo, quise que nunca acabara.

-Es algo tarde, será mejor que me vaya.

-De ninguna manera, yo te llevare hasta tu casa.

-Pero Diamante…

-Por ningún motivo te dejare irte sola.

Serena sonrió y salimos del departamento para tomar el coche e irnos. Llegamos a su casa en unos diez minutos y antes de bajarse me miro.

-Promete que mañana vendrás al café con Darien.

-Lo prometo…

Me dio un beso en la mejilla y salió dando saltitos.

De regreso a casa me sentí ciertamente vacío, por alguna razón desee devolver el tiempo e impedir que Darien regresara, ¿estaba siendo muy egoísta?, quería a Serena solo para mi, pero Darien era mi mejor amigo, ¡no podía pensar así!

Pero el amor podía mas, el amor que le tenía a Serena sobrepasaba todo, y no podía controlarlo, mucho menos ocultármelo a mi mismo.

No podía hacer nada contra eso, no podía arrancar el amor de pronto y no pensar más en ella, y es que no existía para mi nadie mas que no fuera ella, era mi vida completa, no había parte de mi que no pensara en ella, no había momento del día en que no pensara en ella, y es que el amor estaba tan profundo dentro de mi que era casi imposible borrarlo, pero no podía hacer nada contra mi mejor amigo, no podía decirle que yo la amaba y que no permitiría que nadie me la arrebatara, simplemente no podía por que el había sido la única persona además de Serena capaz de escucharme, capaz de entenderme, y yo le debía muchas cosas.

Al llegar al departamento me di cuenta de que tenía un mensaje nuevo en la contestadota, por lo que me dedique a escucharlo. Era de Zafiro.

"¡Diamante!, ¿Dónde rayos estas?, seguro que con Serena, ¿o me equivoco?, mañana regreso del viaje, espero este todo bien por allá, recuerda ir por mi a las siete."

Sonreí, Zafiro se había ido hace dos semanas a ese viaje escolar y ya comenzaba a extrañarlo, el era la única persona que sabía sobre mis verdaderos sentimientos por Serena, era el único miembro de mi familia que me quedaba, el, junto con Serena, eran toda mi vida, y yo lo adoraba, lo protegía, si algo le pasaba yo moría, por lo que me angustiaba mucho el viaje.

Me sentí feliz por un momento debido a su regreso, aunque no pude pensar en ello por mucho tiempo, pues de nuevo me vino a la mente Darien y Serena.

Dolía hasta el alma, dolía en lo mas profundo del corazón.