Los días pasaban y Darien y Serena salían juntos casi todas las noches después de que Serena terminara de trabajar, ni siquiera me llamaban ya para invitarme, era obvio que estaban completamente enamorados el uno del otro, me habían desplazado completamente, Serena ya ni siquiera me llamaba para reclamarme el por que no había ido al café a visitarla, estaba seguro de que ni siquiera recordaba mi miserable existencia, durante esos días experimente eso que llaman el olvido, la soledad, trate de no pensar en ello distrayéndome con otras cosas, como leer o estudiar, pero al final siempre me resultaba imposible no recordar que quizá en esos momentos se estarían viendo, solos.

Me resistía también a ir corriendo tras ella, algo de dignidad debía quedar en mí ser, pero eso no me quitaba las ganas de ver su rostro, ese hermoso rostro que yo amaba, que deseaba tocar, acariciar, ver el destello de sus ojos bajo el efecto de la luz de la luna, ver como se agita su cabello con una ráfaga de viento, aspirar el olor que emana de su cuerpo, ¿Qué podía hacer yo contra eso?, era mas fuerte que yo, sabía que pronto debía verla, que no me duraría mucho esa dignidad, por que solo bastaba el verla o el escucharla para salir corriendo tras ella, y me odié por amarla de tal manera.

Note que Zafiro movía algunas cosas en la cocina, me pregunte que estaría haciendo y decidí salir a ver que sucedía. Llegue a la cocina y vi que preparaba algo de desayunar, lo que me saco una sonrisa.

-Debería tomarme una foto, ¿tu preparando desayuno?

-¡Por supuesto hermanito!, te prepare algo de comer.

-Debes estar muy contento o te debió de haber pasado algo como para que te haya movido a hacer tal cosa.

-Efectivamente, que tal si te sientas y te cuenta, ¿de acuerdo?-dijo mientras me indicaba con la mano la silla.

Me acomode en el asiento y espere a que me sirviera algo de café, después se volvió para seguir cocinando y comenzó a hablar.

-Ayer fui al café de Serena, pasaba por ahí y quise pasar a saludarla y tomar un buen café.

Al escuchar su nombre no pude evitar preguntar por ella.

-Y… ¿cómo esta ella?

-Cielos, Diamante, se que mueres por saber de ella y verla, ¿Por qué no simplemente vas a verla?

-No lo se…ella no me ha llamado, ha estado muy ocupada con Darien.-dijo agachando la cabeza.

-Me pregunto por ti, esta algo triste por que no la has ido a ver en varios días.

-Dudo mucho…ella y Darien han estado saliendo mucho, y si no me han llamado…bueno, es por que quieren estar solos, no me meteré en eso.

-Bien, no hablemos de ello por ahora, seguiré contándote lo que paso. Estaba tomando mi café mientras charlaba con Serena cuando de pronto entro una chica de la que me enamore al instante, pero después me di cuenta de que se dirigía a nuestra mesa y me puse nervioso, resultó que conocía a Serena, son amigas.

-¿Cuál es su nombre?

-Mina.

-Mina, por supuesto.

-No me digas que la conoces.

-Si, lo hago.

-¿Por qué nunca lo habías dicho?, ¡me la hubieras presentado!, bueno no importa ahora, la conozco, se sentó con nosotros y mientras Serena le traía un café estuvimos charlando…es la chica mas linda que he conocido, Serena prometió ayudarme, y eso me tiene tan feliz, nos reuniremos hoy en el café de nuevo.

-Me alegro por ti, Mina es una buena chica y se que te hará muy feliz.

Zafiro sirvió en dos platos el desayuno que había preparado, me dio uno de los platos y comimos el uno frente al otro en silencio, Zafiro sabía que estaba muy mal por dentro, y que no sería fácil recuperarme.

Al terminar de desayunar me dedique a darme un daño y a arreglarme para mi clase de las once, aun me quedaba suficiente tiempo.

Ahora iba en mi tercer año en la facultad, al igual que Darien, mientras que Serena y Zafiro apenas habían entrado este año a la facultad, me faltaban ya solo dos años para terminar, y entonces no sabría que hacer con mi vida.

Cuando estuve listo tome mis cosas y me dirigí al coche. Maneje tranquilamente hasta la facultad, concentrándome en el camino, me estacione en el lugar de siempre, me baje y cerré el coche, la rutina de todos los días. ¿Acaso mi vida cambiaría alguna vez?, todo sería lo mismo, pero todo hubiera cambiado si le hubiera dicho a Serena a tiempo lo que sentía, pero ahora toda mi vida estaba a punto de hacerse peor de lo que ya era.

Mientras caminaba hacía la cafetería, pues quería un café matutino sentí que alguien me tomaba del brazo, al girarme me di cuenta de que era Serena, de inmediato el rostro se me ilumino, no me había dado cuenta de lo mucho que anhelaba ver aquel rostro.

Serena se abalanzo sobre mí y me dio un fuerte abrazo, no supe que hacer, mi mente estaba muy confundida, pero no podía resistirme a sus brazos, no podía.

La estreche tan fuerte como pude, aprovechando cada segundo, pero luego sentí como separaba su cuerpo del mío y todo volvió a la normalidad, ella dejo de ser mía de nuevo.

Mi rostro se volvió sombrío y trate de no decirle cosas que quizá pudieran dolerle.

-Tienes días sin ir a verme, o llamarme, ¿Qué sucede?

Cierto coraje entro a mi organismo e hizo que mi estomago se revolviera, ¿era yo quien tenía la culpa de no verla o llamarla?, no quería creerlo así.

-Pensé que ni siquiera habías notado que no he ido al café.

-¿De que hablas, Diamante?, por supuesto que lo noto, vas casi todos los días…

-No he podido.

-¿No has podido?

Se veían dudas en el rostro de Serena, era obvio que no me creía.

-¿No me crees?, ¿crees que no puedo tener otras cosas que hacer?

-No es eso…es solo que…siempre has tenido tiempo para verme, para estar conmigo.-dijo preocupada.

-Oh si, siempre lo he tenido… ¿y tu?, ¿tienes tiempo ahora?

-No comprendo, ¿a que te refieres?

-Es solo que ahora solo sales con Darien, Serena, obviamente no tienes tiempo, no es necesario que me moleste en ir a pararme al café.

-¿Insinúas que ahora solo tengo tiempo para Darien?

Hubo un silencio prolongado, lo que le indico a Serena que la respuesta era si, me miro, extrañada.

-Diamante, solo te pido que me llames, o que vayas a verme, solo quiero saber de ti.

-Yo también quisiera saber de ti, quisiera que tú me llamaras, o que fueras a verme.

El coraje me invadía, los celos, el enojo, no podía controlarme, y sabía que aunque Serena no lo demostrara, la estaba lastimando.

-Han pasado casi dos semanas desde la última vez que nos vimos…no quisiera que nos distanciáramos, es todo.-dijo quitándose un mechón de cabello del rostro.-Por otra parte, sabes mis sentimientos por Darien, si he estado pasando mucho tiempo por el…es por que nos gustamos, es normal, pero no quiero que sientas que me alejare de ti, por favor.

Sopese las palabras de Serena, cada vez que decía algo relacionado con Darien me clavaba mas profundamente la daga en el corazón.

-Lo entiendo completamente, Serena.-fue lo único que pude decir.

Mientras pensaba en lo que le diría a continuación escuche el sonido del celular de Serena, lo saco de su bolso y contesto. Al contestar supe de inmediato que era Darien, por que al responder se le ilumino el rostro, sus ojos brillaban mas que nunca, y eso fue otro golpe mas para mi, no pude resistir, si seguía ahí terminaría por gritar o hacer algo peor.

-¡Darien!-dijo Serena emocionada.

Mientras comenzaba a parlotear por el celular la rabia se subió a mi pecho, no pude contenerlo.

-Ya te has alejado de mi, Serena, desde que conociste a Darien.

Serena me miro confundida y le pidió a Darien que esperara un momento, luego me miro.

-Lo siento, ¿Qué decías?

La mire a los ojos, le dije con la mirada que la amaba y que no quería que se quedara con Darien, pero no lo comprendió. No pude hacer nada más que alejarme.

-Nada.-dije dándole la espalda para seguir caminando.

¿Cuánto más iba a esperar?, quería que lo peor viniera ya, era peor esperarlo, quería que de alguna manera todo acabara pronto, que pronto Serena y Darien se hicieran novios para poder asimilarlo, debía aceptar que mi mejor amigo me había quitado a la mujer que amaba, debía aceptar que mi mejor amigo me había pisoteado hasta casi acabar conmigo.