Cap. 15

Hoy tuve un sueño bastante extraño y sin sentido, una pelota roja revotando en lo que parece ser un parque, por lo general solía olvidarme de los sueños al despertar pero este sueño renovaba en mi mente mientras devoraba mi desayuno, ¡oh por dios! Estaba comiendo unos brounies de chocolate como si no hubiera mañana y al buscar a mi madre la encontré mirándome fascinada incluso creí que lloraría, porque cualquier olor fuerte o dulce me causaba vomito y ahora parecía lo más normal del mundo, mire el plato con los deliciosos panes esperando alguna reacción, pero nada, no podía negar que eso me había alegrado la mañana, tal vez no tendría que ir al doctor después de todo, después del "milagro" mi madre beso mi frente y se fue, era viernes y hoy era uno de los días en que podía meter las manos al fuego apostando que Sasuke no vendría, su horario era así, lunes si le entraban ganas, martes algunas veces lo veía fuera de la escuela, los miércoles venia a torturarme, jueves por lo general faltaba y si venía como el caso de ayer era solo un rato a veces ni lo veía y viernes como dije nunca venia, el fin de semana se aparecía por la noche en mi casa invariablemente, pero hoy estaba disfrutando al máximo mi repentina salud, comprando por el camino todo lo que se me antojase, que era bastante, incluso me veía menos pálida según me dijo TenTen, después la note nerviosa y recordé su charla con Hinata, no sé porque me tocaba siempre la mala suerte de estar en el momento preciso viendo o escuchando lo que no debería, tal vez ella se tensaba ante la causante del dolor de su nueva mejor amiga, pero ni el hecho de que me cambiara podría amargar el chocolate que saboreaba, me despedí y decidí buscar a Garaa para compartirle mi felicidad, pero no lo encontraba y faltaba poco para que iniciaran las clases, comenzó a desesperarme y mi gire para hablar con los chicos tras de mí que mantenían una conversación muy divertida, eran Kiba, Neji, Shikamaru, Lee y Naruto, no preste atención al último, me dirigí a Lee.

-Lee ¿no has visto a Garaa?- pregunte

-Dijo que no vendría, seguro tuvo algún problema- Naruto hablo quitándole las palabras de la boca a Lee y me observo como si buscara alguna reacción diferente a la que tenia, me di cuenta por su expresión.

-Gracias- comencé a caminar hacia el salón pero su voz me detuvo.

-¡Espera! ¿Quieres que te lleve?- pregunto.

-Si, gracias- sabía que podría causarme problemas con Sasuke, incluso con mis "amigas" pero no podía darme el lujo de rechazar amistades y la amistad de Naruto es irremplazable.

Hoy comí con Lee y Kiba, ambos me sacaron si no son mil sonrisas no es nada, me sorprendió, que vinieran a comer conmigo, tal vez les dio lastima la pobre chica sin amigos, pero en el fondo de mi alma se los agradecía, aunque seguía extrañando la presencia de Garaa que después de pensármelo un momento, mi conclusión fue que tuvo problemas con Temari, una de las amigas de Karin, de hecho ella no me molestaba, ella estuvo presente cuando Karin planeaba pegarme, aunque su hermana tuviera un carácter rudo e intimidante, no era mala persona, ella tiene problemas de asma y le dan ataques con regularidad a pesar de su edad, una vez me toco ayudarla y ahí fue cuando Garaa me lo dijo, aunque su hermana lo quería mantener en secreto, pero yo no diría nada, de hecho nunca cuento los secretos ajenos.


El sol brillaba en mis ojos, sentía mi cuerpo pesado pero tenía que levantarme, maldije las cortinas corridas, intente levantarme, entonces me fije en el cuerpo de la mujer a mi lado ¡maldición! Ni siquiera la recordaba, pero estaba acostumbrado, asique la empujo a un lado sin mucha delicadeza, se volteo a observar a la mujer que se despertaba con pereza, al sentirse observada la chica pelinegra le sonrió seductora.

Te conviene salir de aquí en cinco segundos- dije con tono seco, ella lo miro molesta y luego fingió indignación mientras se iba.

Me di cuenta de su falsedad al encontrar un número telefónico en la cama, -puta descarda- pensé, observe mi habitación, justo como lo imaginaba hasta una cantina de mala muerte se veía mejor y no quise ni imaginar lo que había al otro lado de la puerta, la abrí con resignación, aprecia que un huracán había pasado por aquí dejando demasiadas botellas de alcohol vacías, algunos idiotas seguían ahí tirados, busque a Suigetsu y lo encontré en el baño junto con una chica rubia, mi mirada se concentro en la bolsa con polvo blanco sobre el lavabo – cocaína- el imbécil se había atrevido a drogarse sabiendo que tenían cosas que hacer hoy, pero ya sabía cómo cobrármela, le di una fuerte patada en el estomago que lo hizo gritar de dolor.

-¡Maldito Sasuke bastardo!- dijo encogiéndose por el dolor- ¿¡era necesario!?

No, pero te lo merecías, nada de drogas aquí idiota, para eso está la bodega y muévete hay cosas que hacer- azote la puerta, si creía que lo despertaría con una taza de chocolate caliente y música de fondo estaba idiota, busque el botón de las bocinas lo encendí y comenzó a escucharse algo parecido al claxon de un carro, observe con burla como todos se levantaban a duras penas y buscaban la salida, unos minutos después lo apague, Karin estaba aun en el piso atontada,

Juugo acostado en el sofá y Suigetsu apoyado en la pared.

-Sasuke-kun tienes que ser tan agresivo- Karin se veía patética arrastrándose hasta el sofá a un lado de Juugo.

-Sasuke son las cinco de la tarde rompiste un nuevo record- dijo jugando con unas pantaletas, yo lo observe interrogante, el absorbió el aroma descaradamente y Karin hizo un gesto de asco.

-Eres repugnante- musito.

-Al menos yo conservo mi ropa interior, zorrita- le dijo y ya sabía lo que vendría una estúpida discusión.

-¡Cállense! ¿Ya saben lo que tienen que hacer?- ellos asintieron- entonces muévanse- les dije y caminaron a paso lento hacia la salida.

Tire la basura del sofá y me senté, me sentía atontado e intente fijar la mirada en una botella verde sobre la mesa, verde, ojos verdes –Sakura- murmure, solía hacerlo cada mañana cuando veía el mundo en el que estaba sumido –¡todo por el bastardo de Itachi!- grite arrojando la botella al suelo, eso estaba haciendo con ella, la destruía, me negaba a observar lo que hacía con ella, era tan egoísta que no podía alejarme de ella, ni siquiera por su propio bien, incluso le dije que fuera al doctor, debí mandarla al sicólogo para que le dijera que se apartara de mi, pero seguro la mandarían al manicomio, solo alguien loco me soportaría o alguien….. Que me amara demasiado – tks, solo tiene miedo- me dije.

Regrese a mi habitación, me puse cualquier cosa, saque las llaves del auto de uno de los cajones, ya no me molestaba en cerrar con llave las cosas importantes, todos sabían lo mal que les iba a quien me desafiaba, hoy tendría que ir con una mujer que me daría información sobre la organización de su Itachi Akatsuki, -que nombre más estúpido- había dado con el paradero de la mayor parte de los integrantes, incluso logre matar a dos de ellos con la ayuda de un ex integrante de la organización, Orochimaru, el era quien ahora controlaba mis pasos o eso era lo que yo quería que el pensara, que realmente podía controlarme.

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Esperaba a Naruto frente a su auto, mientras leía un libro, tan sumergida estaba que no sentí su presencia frente a mi hasta que me quito el libro y empezó a hojearlo, mis ojos salieron de sus cuencas, no recordaba en que pagina estaba.

-Sakura-chan ¿Por qué les esto?, no tiene dibujos- las hojas iban y venían hasta que se lo arrebate furiosa y se lo estrelle en la cabeza.

-¡Idiota! Hiciste que se me perdiera la pagina- grite y al parecer no me veía tan amenazadora como me sentía porque Naruto rompió en carcajadas.

-Con que volvió la antigua Sakura-chan, mi cabeza sin golpes te extrañaba-

-No necesitamos quitarme mi libro para eso- lo mire molesta, abrí la puerta y entre al auto mientras buscaba mi última lectura.

Apenas arrancamos comenzó a hablarme.

-Me sorprende que hayas querido venir conmigo, las cosas entre nosotros no iban nada bien- dijo serio

Metí el libro a mi bolsa, al parecer necesitaría toda mi atención en esta conversación.

-Naruto, han pasado tantas cosas que lo mejor seria olvidarlo- dije observándolo.

-No es tan fácil, no hay que huir de los problemas-

-Si es así entonces ¿porque sales con Hinata si no sientes nada por ella?- pregunte

-Porque quiero olvidarte, quiero amar a alguien que me ame o almenos lo intente- dijo con una sonrisa melancólica.

-Y decías que no se debe huir a los problemas- ambos sonreímos.

-Yo le llamo superarme-