El día de la cita con Esmeralda me arregle lo mejor que pude, quería verme bien. Maneje hasta su casa, pues había quedado de pasar por ella, y así lo hice. Esmeralda lucía bien cuando subió al coche, pero seguía sin llenarme completamente, había algo en ella que provocaba que no me satisfaciera completamente.
Llegamos al restaurante, al sentarnos en la mesa el mesero nos trajo la carta y yo me dedique a leer lo que había para poder escoger un buen platillo, no le preste mucha atención a Esmeralda.
-Diamante, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Adelante.-dije sin apartar mí vista de la carta.
-¿Por qué tantas atenciones?, es decir, lo agradezco mucho, pero me resulta bastante extraño debido a que…
-Escucha, Esmeralda, yo te gusto, ¿no es así?, de que te quejas.
-Es que no quiero pensar que lo estas haciendo por Serena Tsukino.
Tan solo escuchar su nombre provoco que se me helara la sangre, deje de leer y la miré.
-¿Qué tiene que ver Serena Tsukino?-conteste molesto.
-Por favor, Diamante, cualquiera se puede dar cuenta de que mueres de amor por ella, y con esa nueva noticia de que tiene novio…
-No me importa, puede hacer lo que se le pegue en gana, y si no te sientes cómoda, puedes irte en cualquier momento.
Esmeralda se quedo callada, prefirió seguir leyendo la carta y así lo hice yo también, hasta que nos interrumpieron unos minutos después.
-¡Diamante!
Mire a Darien parado a un lado de mi asiento y Serena venía con el, iban tomados de la mano, no pude evitar que mi estómago se revolviera.
-Que hay, Darien.
-Hace mucho que no sabía nada de ti, ¿Dónde te has metido?
-Por aquí y por allá, ya sabes.
-Pediré que traigan dos sillas mas, me da gusto encontrarlos por aquí, hay que compartir la cena.
No me agrado nada la idea, pero no podía negarme tampoco, debía aguantar el verlos juntos, el tenerlos tan cerca y ver como se querían el uno al otro.
Pronto el mesero trajo dos sillas mas y ambos se sentaron en frente, Esmeralda cambio de actitud y comenzó a hablarme mas y a actuar mas melosa, lo cual me gusto, por que así podría distraerme de tenerlos cerca.
Hablamos de muchos temas en general, yo le seguía la corriente a Esmeralda, quizá por que deseaba darle celos a Serena, aunque dude conseguirlo, mientras que Serena me lanzaba miradas inquisitivas, sabía que mi comportamiento para con ella no le estaba gustando nada.
Al terminar la cena pedimos algunos postres, y mientras esperábamos Darien me pidió que lo acompañara un rato afuera.
-¿Qué sucede?-dije impaciente.
-Diamante, debo comentarte que Serena me ha dicho que esta preocupada por ti, dice que estas comportándote raro.
-No sucede nada, simplemente he estado bastante ocupado, tú sabes, nada importante.
-Ya veo, de cualquiera manera…si hay algo en lo que pueda ayudarte, puedes decírmelo, sabes que para eso estoy.
-Gracias…-respondí sin muchas ganas.
-Por otro lado, no he podido compartir mi felicidad contigo, ¡estoy tan contento!
De inmediato mi humor cambio, no quería escuchar las palabras de Darien.
-Por fin Serena y yo estamos juntos, yo la adoro, no podría estar mas contento, siempre estamos juntos, siempre hablamos, ella es tan dulce, tan bella…no podría ser mejor lo que me pasa.
-Me da gusto por ti.-mentí.
-Sin embargo puedo notar que tu estas en las mismas con Esmeralda, ¿cierto?
-Tan solo estamos saliendo, para ver que sucede.
-Es una linda chica, me da gusto que también hayas conseguido a alguien, aunque debo decir que no es tan hermosa como Serena.
El corazón se me había encogido, hubiera querido golpearlo en esos momentos, odiaba ver como me restregaba en la cara que había sido el quien se había quedado con el amor de mi vida.
-¿Qué tal si volvemos?
Al volver Serena y Esmeralda se encontraban ambas cruzadas de brazos, a leguas se notaba que acababan de discutir, no quise preguntar, simplemente lo ignore. Nos sentamos a disfrutar del postre y cuando acabamos le pedí a Esmeralda que nos fuéramos, nos despedimos y salimos del restaurante.
En el coche aproveche para preguntarle a Esmeralda lo que había sucedido.
-¿Qué sucedió mientras no estuve?
-Simplemente…hablamos, digámoslo así.
-Ya dime, no andes con rodeos.
-Esta bien, me pregunto que que había entre nosotros y yo…alardee un poco, la hice enojar, te ayude un poco en ese plan que tienes en la cabeza.
-¿Cuál plan?
-A mi no me engañas, Diamante, se que quieres ponerla celosa, ignorarla, no se que planees, pero te ayude.
No quise seguir hablando de eso, la deje en su casa y maneje rápido de regreso.
Al llegar al departamento Zafiro se encontraba viendo televisión, parecía despreocupado y desee estar en sus zapatos.
-Por la cara que traes dudo que haya sido una buena noche.
-Dudas bien, no lo fue.
-¿Esmeralda estuvo tan mal?
-No…lo que estuvo mal fue que nos encontráramos a la pareja del año y que se sentaran a cenar con nosotros.
-¿Qué?, no puede ser…
Asentí con la cabeza mientras me sentaba a su lado.
-Lamento que tengas que pasar por esas cosas, pero creo que no debes tratar así a Serena.
-Debo olvidarla, debo sacarla de mi cabeza, como sea, y si eso implica tratarla mal, lo haré.
-¡Eres tan terco!
Continuamos viendo televisión sin hablar, a decir verdad el programa estaba muy interesante y quería distraerme un rato, había transcurrido aproximadamente una hora, y sonó el timbre.
-Yo iré.-le dije a Zafiro.
Me levante con algo de pereza y al abrir la puerta mi corazón se detuvo.
-¿Qué haces aquí?, es muy tarde.
Zafiro pareció darse cuenta de lo que pasaba y decidió intervenir.
-¡Serena!, que bueno que estas aquí, adelante.
Me aparte de la entrada para que pudiera pasar, se había cambiado de ropa, ahora iba con una de sus típicas faldas, las cuales se le veían muy bien.
-Bien, chicos, iré a mi habitación, los veo luego.
Zafiro se encerró en su habitación, yo cerré la puerta, no supe que decir.
Serena me miro con esa mirada triste, dulce, yo me perdí en sus ojos, me hundí en ellos, era tan difícil salir de ellos, dejar de mirarlos.
De pronto note que Serena caminaba hasta a mí y me rodeaba fuertemente con sus brazos.
-Diamante, no quiero que estés molesto conmigo, por favor, dime que es lo que te esta molestando.
Serena estaba a punto de soltar algunas lágrimas, su voz estaba a punto de quebrarse.
La tome de la mano y caminos juntos hasta el sofá, no pude evitar sentir su suave piel entrelazada a la mía, quise dejar nuestras manos así para siempre, hubiera querido que nunca se separaran.
Nos sentamos en el sofá, viéndonos de frente.
-¿De verdad te importa?-le pregunté.
-Por supuesto, tu eres mi mejor amigo, ¿no?, no quiero que dejemos de serlo por eso o lo otro, tu eres importante en mi vida.
-Serena…no quiero separarme de ti, sabes que no, tú eres la única persona que yo…que yo…
Debía decírselo, era el momento perfecto.
-Tú eres la única persona que yo…
-Y es mi deber como tu mejor amiga decirte que Esmeralda no te conviene.
De nuevo había perdido mi oportunidad, era un cobarde.
-¿A que te refieres?
-Yo no lo se…simplemente se que Esmeralda no es una buena chica.
-Serena, no quiero que vengas a hablarme sobre eso, se supone que estas aquí por que quieres arreglar las cosas conmigo, ¿no es así?, no escuchare ninguna queja de Esmeralda, yo no me quejo de Darien.
-Diamante, si vine hasta acá fue por que…no quiero que te alejes de mi, soy feliz, pero no lo sería totalmente si siguieras portándote como un idiota.
Serena volvió a abrazarme, esta vez mas fuerte, tenerla tan cerca era mi debilidad, le correspondí el abrazo, coloque mi cabeza en su cabello y aspire su olor, su cabello olía a rosas, la textura era muy suave y delicada, de haber podido le hubiera dicho que la amaba ahí mismo, ¿Por qué era tan difícil decirle que por dentro moría de amor?, ¿Por qué era tan difícil decirle que no soportaba verla con Darien?
De nuevo había caído, de nuevo me tenía a sus pies, ¿era un tonto?, no, simplemente estaba enamorado. Profundamente enamorado.
-¿Quieres que te lleve a casa?
Serena negó con la cabeza.
-Quiero ver una película contigo, como antes.
-Como desees.
-Diamante…no dejaremos de ser mejores amigos, ¿cierto?, por que eso somos…somos mejores amigos que se quieren…que están juntos…
Asentí con la cabeza, no soportaba verla triste.
Escogimos una de nuestras películas favoritas, Serena se recostó sobre mi, y yo en ese momento no pude pensar en nada mas que no fuera ella, amaba el hecho de tenerla junto a mi, de sentir sus brazos, su piel, de sentirla cerca, de saber que en ese momento era mía, no de Darien. Y al mismo tiempo me mataba la idea de pensar que en la mañana todo volvería a la normalidad, que ella volvería a los brazos de Darien y que la perdería de nuevo, como cada día.
