Hola!!!

Pss aquí les dejo el siguiente capítulo, que va dedicado con mucho cariño para esmeralda-chan.

Gravitation no me pertenece...


Rescatando tu alma

El intenso frío que sentía empezaba a nublar todos sus sentidos y la oscuridad que lo envolvía lo hacía caminar con miedo a tropezar o caer por algún abismo.

Caminó con dificultad por aquel sitio, ya que el gélido viento era tan insoportable que creyó estar apunto de morir a causa de una hipotermia, pero una intensa y hermosa luz que alcanzo a vislumbrar a lo lejos, le lleno de una fuerza que lo hacía sentirse capaz de cualquier cosa con tal de alcanzarla… pero cuando estuvo a punto de lograrlo…


Observaba con atención todo lo que había a su alrededor... todo aquello era nuevo y encantador para él.

Pero su verdadero objetivo se encontraba atrapado en uno de sus habituales sueños… así que sin permitirse seguir curioseando por los alrededores decidió realizar la misión que tenía pendiente, así que sin más, recorrió con sus hermosos ojos violetas aquellas calles cubiertas por la blanca nieve, guardando en su corazón aquel bello paisaje, para luego desaparecer en un instante y reaparecer en una amplia habitación en penumbras.

Aquel lugar se sentía tan triste y frío que sintió una pequeña inquietud en su pecho, pero eso no le importo y se acerco con tranquilidad hasta su objetivo, posando sus bellos ojos amatistas en aquel que reposaba en su cama.

Se trataba de un hombre demasiado apuesto, tanto que se quedo embelesado mientras lo observaba.

- Mmm… en realidad se ve tan guapo, que se me hace increíble que sea tan horrible como persona… es extraño pero me recuerda a lo que siempre me dice Gabriel… * No te confundas Shuichi, el demonio no es como lo pintan, recuerda que él es un ángel caído y su apariencia es tan bella como el de cualquier ángel. *

Poco a poco se fue acercando más hasta quedar solo a unos cuantos centímetros de su rostro…


Su cuerpo se estremeció de tal manera que al acto abrió sus inexpresivos ojos dorados, los cuales contemplaron a un hermoso chiquillo de cabello rosado y de bella mirada amatista que se encontraba muy cerca de él.

- Pero… ¿pero quien diablos eres y que haces aquí? – pregunto al tiempo que apresaba al menor por la muñeca y lo jalaba hasta recostarlo sobre la suave cama y posteriormente subir sobre él, dejándolo aprisionado debajo de su cuerpo.

Shuichi se tenso al instante, una especie de descarga recorrió su cuerpo y la sorpresa por ese acto se reflejo en su hermoso rostro.

- Mmm… ya sé, te mandaron de aquella agencia de acompañantes… aunque es extraño por que no pedí compañía para esta noche… de seguro es un regalo de navidad… ¿pero sabes? En realidad no me gusta la navidad y mucho menos los regalos, aunque contigo puedo hacer una excepción… - comento, mientras observaba con deseo al hermoso ser que mantenía debajo. – La verdad es que estas mejor que las acompañantes que me mandan siempre… - termino de decir al tiempo que recorría con su nariz la tersa piel del cuello del menor y se embriagaba de aquel dulce y suave aroma que emanaba de su cuerpo.

- Yo… yo no soy ningún acompañante… respondió con dificultad ya que la caricia recibida, le causaba ciertas sensaciones desconocidas para él. – Yo soy un… un ángel y he venido a… - no pudo terminar de decir, al ser interrumpido por el rubio.

- Un ángel? Ahh… ya veo, entonces eres parte de un estúpido plan de Tatsuha para hacerme creer en "la magia de la navidad…" - comento con sarcasmo, al tiempo que se incorporaba sobre sus brazos para ver de frente al pequeño.

No sabia como reaccionar, esa fría mirada que se posaba sobre él, lo estaba poniendo demasiado nervioso… así que hizo un leve movimiento con su mano y en cuestión de segundos el hombre sobre él, se quedo inmóvil… lo empujo con cuidado de no tirarlo fuera de la cama, pero dejándolo en la misma posición y se levanto indignado.

Volvió ha hacer un leve movimiento y el rubio cayó de narices sobre la almohada…

- ¿Pero que… que diablos…? –profirió molesto y visiblemente confundido.

- ¿Ehh… diablos aquí? – pregunto sorprendido y buscando a su alrededor a ver si veía algo pero al no encontrar absolutamente nada sospechoso continuo. – no te preocupes la verdad es que ya tuve varias experiencias con demonios y puedes estar seguro de que saldré vencedor… - comento entusiasmado mientras levantaba su puño y la vista, como si mirase el cielo. - Aunque la verdad es que hace tiempo casi caigo en una de sus trampas… como yo no lo conozco en persona, pues casi caigo, lo bueno fue que Gabriel siempre me dice que debo de tener cuidado de los desconocidos con apariencia tan encantadora… bueno ya sabes, después de todo el demonio es realmente bello por fuera, aunque la verdad es que esta podrido por dentro… y… -

- ¡¡¡Ya cállate mocoso!!! – exclamo con molestia, la realidad es que ese chiquillo era realmente hermoso pero simplemente desesperante para el rubio, ya que no estaba acostumbrado a escuchar hablar a nadie, pues todos terminaban por intimidarse al sentir su penetrante y gélida mirada.

- Pero, yo… - trato de protestar, mientras sus enormes ojos se volvían acuosos y en su rostro se formaba un tierno e infantil puchero.

- Ya basta mocoso, si no piensas hacerme feliz… mejor lárgate. – dijo al tiempo que se sentaba sobre la orilla de la cama y encendía un cigarrillo que había tomado de un pequeño mueble que se encontraba cerca.

- Vaya, si que tienes mal carácter... y deberías dejar eso, ¿no vez que te puedes morir? – pregunto con preocupación, olvidándose del berrinche que estaba a punto de protagonizar.

- Aja… como tú digas… - respondió con sorna, al tiempo que observaba al hermoso chico que solo iba cubierto por una túnica de color blanco y la cual solo cubría parte esencial de su pequeño y bien formado cuerpo.

- Mmm… me parece que no tienes buena aptitud y la verdad eso no me agrada. – comento con disgusto.

- Pues eso me tiene sin cuidado, así que desaparece mocoso… - respondió acompañando sus palabras con un ademán de desprecio.

Shuichi observaba con atención cada uno de los movimientos del rubio, pero no se dejo impresionar y decidió actuar antes de cometer alguna imprudencia que lo metiera en problemas… y es que deseaba tanto darle unas cuantas bofetadas al engreído ese, para ver si se ubicaba tantito.

Pero se contuvo como fiel servidor de Dios y solo recito unas cuantas palabras...

- Santos Ángeles, venir en vuestro auxilio, mostrar a nosotros y a todos los hombres su ayuda y su fuerza, para que nuestro corazón se encienda en el Amor de Dios… y puedan guiarnos hasta el inicio de todo… -

En ese preciso instante una enorme esfera de luz los absorbió…

Eiri sintió una calidez tan grande que lo único que pudo pensar es que todo eso se trataba de un sueño, así que se dejo envolver por aquella sensación de paz y cerro los ojos… hasta que un intenso frío lo hizo abrirlos abruptamente.

- ¿En… en donde estamos? – pregunto con nerviosismo, ya que a pesar de la confusión por lo que ocurría, alcanzaba a reconocer aquel sitio en el que se encontraban.

Era un amplio jardín, en el cual se podía apreciar un par de columpios cubiertos de nieve, a unos cuantos pasos había una enorme casa, decorada con distintos adornos navideños…

- Pues dímelo tú… después de todo viviste aquí por muchos años y no creo que un lugar tan hermoso como este sea fácil de olvidar… - respondió el ángel al tiempo que tomaba la mano del rubio y lo acercaba a la entrada de la casa.

El rubio solo bufó con molestia pero en ningún momento se deshizo del agarre.

Al entrar lo primero que llamo su atención, fue un hermoso árbol navideño de gran tamaño y adornado con muchas esferas de diferentes colores y rodeado de luces, en el piso junto al árbol había varios personajes de la más fina porcelana, se trataba de la representación de un nacimiento aunque no se veía ningún bebé, debido a que aún era víspera de navidad.

Había una pequeña pero elegante sala en color verde con tintes blancos y un comedor tallado en la más fina madera con seis sillas que le hacían juego.

El ambiente era tranquilo y se respiraba un rico aroma a pino y ponche de frutas.

Los dorados ojos, recorrieron todo lo que había a su alrededor, desde las finas alfombras que cubrían el piso hasta las tres botas de tela que se encontraban colgadas en la pared justo a lado de la chimenea y cerca del árbol.

Su mirada reflejaba tristeza y añoranza, lo cual no paso desapercibido para el menor.

* - ¿Mamá… te puedo ayudar a hacer la cena? – pregunto una pequeña de cabello castaño, al bajar por las escaleras y dirigirse a la cocina que era la segunda puerta, delante de ellos.

- Claro Mika… ¿Pero antes dime qué es lo que hacen tus hermanos? – respondió una hermosa mujer castaña de intensos ojos dorados.

- Eiri esta ayudándole a Tatsuha a armar el rompecabezas que le regalo papá en su cumpleaños… - *

El escritor sintió un enorme vacio en su pecho… pero no dijo absolutamente nada, solo contemplo a su hermana y a su madre preparar esa comida especial para celebrar noche buena, mientras reían y platicaban de cualquier cosa… ambas se veían muy felices al compartir ese tiempo juntas.

Poco después, se vio a si mismo jugar con su hermano menor, se notaba que en ese entonces se llevaban bien… pero su juego cesó al ver a un señor de cabello negro y tez blanca, que se acercaba a ellos.

* -¡¡Papá!! – gritaron a coro los chicos al tiempo que corrían hasta él y le abrazaban con cariño.

- Vayamos a cenar… - respondió el hombre mientras revolvía el cabello de ambos pequeños y los apresuraba hasta el comedor. *

Observaron a esa familia disfrutar de una deliciosa cena navideña mientras platicaban, reían, cantaban villancicos, para después de haber terminado, levantarse y arrullar al pequeño bebé que ya ocuparía su lugar en aquella pequeña representación, luego se acercaron a la chimenea y abrieron los regalos que había alrededor del nacimiento… todos reían alegres y presumían los obsequios recibidos.

En todo ese tiempo Shuichi no soltó la mano del rubio… y aunque este seguía con el ceño fruncido, agradeció ese gesto por parte del pelirosa, ya que esos recuerdos eran muy lindos, pero también dolorosos.


Shuichi pronuncio unas cuantas palabras en un lenguaje desconocido para el rubio y en instantes apareció una enorme y blanca pluma… subió en ella e invito al escritor a hacer lo mismo, el cual no acepto de buena gana, pero sabía que no tenía una mejor opción, así que subió y se sentó junto al pequeño, luego la pluma se elevo en el aire y comenzó a avanzar lentamente.

El escritor veía con asombro como en vez de atravesar la ciudad o ver lindos paisajes, solo podía apreciar una exagerada cantidad de enormes pantallas en donde podía distinguir fragmentos de su vida…

- Yuki, en verdad que tu familia sabía como festejar en noche buena. – comentaba animado.

- ¡¡Mjaa… deja de molestar mocoso y mejor llévame a casa!! –

- Me parece que eso no se va a poder, aún nos falta muchas cosas que recordar y otras más por ver… - respondió al tiempo que atravesaban una de las pantallas.

Fue entonces que el rubio se percato que se encontraban en el mismo lugar del que acababan de estar, solo parecía que algunos años habían causado estragos en la casa y en la mayoría de los muebles.

La enorme pluma se detuvo una vez que toco el piso, permitiendo que ambos bajaran, se acercaran a la sala y contemplaran lo que ahí ocurría.

Había una considerable cantidad de personas divirtiéndose, en lo que parecía ser una fiesta navideña.

Frente a ellos, un apuesto rubio y un muchacho de intensos ojos azules, platicaban amenamente con sus hermanos, un poco más retirada de ellos se encontraba una linda chica de largo cabello castaño, la cual se veía muy feliz hablando con un Eiri, unos cuantos años más joven.

- Todos parecen estar disfrutando de la fiesta y tus hermanos si que lucen alegres, además de la chica que platica contigo… - comento el ángel mientras sus hermosos ojos se posaban en la muchacha que irradiaba felicidad al lado del rubio.

- El es Touma, el que fue el esposo de mi hermana, el otro chico es Ryuichi… el actual novio de Tatsuha y la chica… ella fue mi prometida, es la hija de un gran amigo de mi padre. –

- ¿Por qué dices que fue tu prometida, acaso murió? - pregunto curioso.

- Ella aún vive, pero jamás se realizo nuestro compromiso. - respondió al tiempo que observaba al pequeño.

Se sintió intimidado al sentir la penetrante mirada del rubio, pero trató de no tomarle importancia, aunque una extraña sensación en su pecho le hizo sentirse confundido.

- Pues se ve una linda persona y se nota que siente algo por ti. –

- Así es… pero yo nunca sentí lo mismo por ella, así que se disolvió nuestro compromiso y se fue a vivir ha otro país. –

- Supongo que para ser feliz a lado de una persona necesitas amarle y si tu no sentías lo mismo por ella, hubiese sido un error quedarte a su lado. – comento con una enorme sonrisa en los labios, lo que provoco una intensa emoción en el escritor, el cual no hizo ningún comentario solo se quedó ahí observando al hermoso chiquillo que permanecía tomado de su mano…

Una hermosa pero demacrada castaña llamó la atención de ambos… ahí cerca de ellos hacia aparición la madre del rubio… sin duda seguía siendo hermosa pero se notaba claramente que no gozaba de buena salud.

* - Eiri, hijo… ¡mira quien vino a celebrar con nosotros! – exclamaba la mujer. – Es Yuki… ¿No te alegra? – termino de decir mientras se hacía a un lado y dejaba pasar al recién nombrado. *

En ese momento la expresión del escritor cambio drásticamente, al tiempo que contemplaba aquella situación con un deje de tristeza y horror.

- ¡¡¡Vámonos!!! – ordeno molesto.

- Pero si la fiesta esta muy divertida además ese chico también se llama Yuki y… - no pudo terminar al ser prácticamente arrastrado por el rubio, hasta la puerta principal.

Al llegar hasta ahí, Shuichi opuso resistencia haciendo que los dos quedaran parados justamente debajo de un muérdago.

Yuki no lo pensó más… simplemente lo tomó por la cintura atrayéndolo hasta su cuerpo y aprovechándose de la confusión del menor, juntó sus labios a los del pequeño en un dulce y delicado beso.

Shuichi no sabía que hacer ni como reaccionar, solo se dejo llevar por las intensas sensaciones que recorrían nuevamente su inexperto cuerpo, esa caricia era tan placentera que cerró con fuerza sus hermosos ojos.

Lo que el rubio agradeció haciendo más profundo y demandante esa caricia… abriéndose paso con su lengua se adentro en la boca de Shuichi, la cual exploro con pasión y deseo… hasta que el indispensable oxigeno les impidió continuar… separándose lentamente pero sin soltar sus manos.

Ambos respiraban con dificultad mientras trataban de disimular el fuerte sonrojo que se había apoderado de sus mejillas.

- Yo… ¿qué, qué fue eso? – se atrevió a preguntar al tiempo que volteaba su bello rostro en dirección contraria al rubio.

- Un beso… ¿Qué no es obvio o es que acaso nunca te habían dado uno? – comento con burla, pero deseoso de saber la respuesta.

- ¡¡¡Ya sé que fue un beso, pero me refería al por qué me has besado!!! – exclamo con un lindo y tierno puchero.

- Pues simple… estamos debajo de un muérdago y cada que eso ocurre se deben de besar aquellos que están en esta situación, pero no lo tomes tan apecho, es una simple tradición. –

- No me importa tus tradiciones, simplemente no se me hace correcto andar besando a cualquiera que se pare a tu lado bajo un muérdago… - dijo, girando el rostro para encarar al escritor. – Y claro que me han dado un beso… es más me han dado muchos besos, Hiro y Gabriel siempre me dan besos de buenas noches y… - no termino de decir, ya que fue inesperadamente interrumpido.

- Tienes razón pero quiero que sepas que yo no beso a cualquiera, además me pareció que lo disfrutabas y no creo que ese tal Hiro y como se llame, te hayan besado del mismo modo que yo. – respondió soberbio mientras se preguntaba quién diablos era ese tal Hiro y el otro tipo que había mencionado el menor.

- Eso… bueno, no tengo por que responderte. – termino diciendo mientras inflaba sus mejillas en un aniñado y tierno gesto, lo que causo la gracia de Yuki, el cual lo hizo caminar hasta los columpios en dónde soltó su mano para que pudiesen ocupar uno cada quien.

- Esta navidad es la ultima que pasé en compañía de mi familia… - confesó cambiando de tema y de semblante.

- ¿Ehh? – ese comentario lo confundió por un instante. – ¿Es por eso que no quieres quedarte? –

- Si… como te habrás dado cuenta mi madre esta enferma y muere unos cuantos días después de navidad. –

- Ya comprendo… -

- Desde entonces todo cambio y ya nada volvió a ser como era. – dijo con tristeza.

- ¿Y por que ese muchacho se llama igual que tú? – pregunto, aún sabiendo la respuesta.

- No quiero hablar de eso… -

- Pues entonces veámoslo… - respondió al tiempo que juntaba sus manos y formulaba una nueva oración.

En ese preciso instante se vieron envueltos en una especie de neblina… hasta que llegaron a una amplia habitación.

En ella se encontraban un apuesto hombre castaño de ojos azules y un Eiri de aproximadamente 16 años, ambos estaban sentados en un sillón mientras el mayor enseñaba unas formulas de un libro al más pequeño.

Yuki se quedo pasmado al descubrir en que momento de su vida se encontraban, pero no fue capaz de formular ninguna palabra, solo veía con angustia lo que estaba sucediendo.

Shuichi sabía perfectamente lo que estaba a punto de suceder y aunque entendía que era muy doloroso para el rubio, no hizo ningún movimiento para evitarlo.

Después de algún tiempo se escucho que alguien tocaba la puerta, el mayor se levanto y se dirigió a abrir mientras en su rostro se reflejaba una malvada y pronunciada sonrisa, dejando solo por algunos momentos al menor.

Luego regreso acompañado por dos hombres, los cuales estaban ebrios e igual de sonrientes que el mayor.

* - Yuki… ¿quiénes son ellos? – pregunto angustiado el mas pequeño, ya que esos hombres le inspiraban desconfianza.

- Ellos... mi querido Eiri, son unos amigos míos y vienen a divertirse un rato… - respondió al tiempo que extendía la mano a uno de los sujetos y recibía un fajo de billetes.

El chiquillo abrió sus ojos aterrorizado de lo que veía y más al escuchar lo que dijo su profesor particular, aquel en el que tanto confiaba y el mismo del que estaba enamorado.

- Es todo suyo, solo no lo dejen muy cansado para que yo también pueda disfrutar… - dijo con malicia.

- No te preocupes Yuki, que este chico se ve que aguanta más de lo que le tenemos preparado. – dijo unos de los sujetos al tiempo que arrinconaba al menor en el sillón y desgarraba abruptamente su ropa. *

El menor se asusto tanto que trato de escapar de su opresor pero sin éxito alguno, ya que lo superaba en fuerza pero dándose cuenta de que este tenía un revolver y que por el momento no podía quitárselo, tomó una vieja lámpara que tenía cerca y se la estrelló en la cabeza, luego lo empujo y le arrebato el arma, pero al ver que su profesor y el otro hombre estaban por abalanzarse sobre él, se asusto tanto que les apunto con el arma y presa del pánico empezó a disparar en distintas direcciones, hasta que no quedo ninguna bala.

El rostro del escritor se encontraba bañado en lágrimas al volver a vivir esa amarga experiencia.

Shuichi se dio cuenta de eso y decidió que ya habían visto suficiente, así que lo tomo de la mano, llamando inmediatamente su atención.

- Es hora de irnos. -

- ¿A casa? – pregunto indiferente, mientras limpiaba su rostro.

- Eso depende de ti… -

- ¿Que no entiendes que después de eso no puedo creer en las personas y mucho menos en la navidad? –

- Entonces esto aún no termina. – respondió el pelirosa mientras soplaba tranquilo, congelando todo aquello que se encontraba a su alrededor.

- ¿Qué mas quieres saber, porque diablos no lo entiendes y me dejas tranquilo? – pregunto con furia.

- ¿Tu crees que eres el único que sufre? Pues déjame decirte algo, "señor soy el centro del universo" el mundo no gira a tu alrededor… no eres el único hombre sobre la tierra y por lo tanto tampoco eres el único que esta sufriendo, agradecido deberías de estar de haberte librado de las terribles cosas que pudieron hacerte y no quiero decir que los traumas que te quedaron por haberte defendido y haberle quitado la vida a esos sujetos y sobre todo al hombre que amabas no sea doloroso, pero deberías de entender que no todos… no todos los que pasan por una situación similar, corren con tu misma suerte… - replico irritado y con la voz entrecortada, no sabía muy bien el motivo por el cual había actuado así, pero un extraño sentimiento de dolor y de tristeza se había apoderado de lo más profundo de su ser, era muy extraño, ya que el no recordaba haber pasado o vivido alguna situación que lo hiciera sentir de tal forma. – Yo solo quiero llegar hasta aquel chiquillo noble y sonriente que eras antes de que todo esto ocurriera… - término el ángel.

- Pues pierdes tu tiempo mocoso… de ese Eiri no queda nada. ¡¡Así que mejor ve ha molestar a alguien más!! –

- Bueno, si no quieres poner de tu parte… - dijo al tiempo en que hacía un leve movimiento con sus manos creando una oscuridad absoluta, en dónde después de unos segundos se empezaba a sentir un intenso calor y luego se vieron alumbrados y rodeados de un supuesto e inextinguible fuego.

El rubio miraba incrédulo el lugar en el cual aparentemente se encontraban, en ese momento solo observaba dolor y desolación en aquellos que ahí purgaban su pena, flotaron entre un circulo de fuego que mantenía en su interior una fuente hirviente y fangosa, en donde una gran cantidad de personas se revolcaban y se azotaban entre ellos con unas largas y fuertes palmas.

El escritor quedo asombrado al distinguir entre esas almas al que en vida fuese el esposo de su hermana.

- ¿Qué, que diablos sucede aquí? –

- Mmm… si te refieres al lugar en que estamos, supongo que ya lo sabes… pero aún así te lo diré, nos encontramos en una parte del infierno y esas almas que vez son de aquellos que en vida tenían una ambición desmedida, aquí es dónde cumplen sus condenas los avariciosos. -

- Pero… ahí esta Touma… -

- ¡Ahh! ¿En serio, ni siquiera imagino por que? – dijo sarcástico. - Ya recuerdo… él fue muy ambicioso en vida y no conforme con eso, te enseño todo lo que ahora eres… después de todo, no solo heredaste su fortuna sino también su mala forma de ver la vida y de actuar en ella.

- Eso quiere decir que él esta aquí por mi culpa... – susurro consternado.

- No… en realidad él esta aquí por las malas decisiones que tomo, fue cruel y no le importo nada ni nadie con tal de obtener lo que anhelaba… lamentablemente te enseño muy bien lo que se puede conseguir al ser arrogante y avaricioso, pero fueron sus malos actos los que ahora lo torturan.

- ……………………. – no dijo más… se encontraba realmente sorprendido y conturbado.

- Si quieres, podemos ir hasta donde se encuentra Yuki Kitasawa y aquellos sujetos que… -

- Qué yo maté… - se adelanto a contestar. – ¿Eso significa que cuando muera, yo también vendré al infierno? –

- No, la realidad es que Dios es bondadoso y justo… si no fuese así, yo no estaría aquí mostrándote todo esto.

Tu fuiste un alma corrompida por aquellos que se dejaron tentar por el demonio, pero la cual aún tiene una esperanza de redimirse, siempre y cuando cambies tu vida, solo debes desear ser una mejor persona y dejar de lado el orgullo y todo aquello que te daña a ti y a quienes te rodean. -

Escucho con atención todo lo que el pequeño decía y aunque tenía miedo de morir e ir al infierno, no estaba seguro de poder lograr el tan esperado cambio.

- ¿Podemos irnos? – pregunto ausente.

Shuichi sonrió alegre al escuchar aquella petición, en realidad no deseaba llevar al rubio hasta donde se encontraban aquellas almas purgando sus culpas, así que hizo una leve inclinación hacia delante y en segundos un par de hermosas y blancas alas se extendieron en su espalda, se acerco un poco más al rubio y envolviéndolo en ellas, se elevaron hasta que pudieron sentir una refrescante brisa acariciar sus cuerpos.

Cuando por fin se detuvieron, las enormes alas se ocultaron en la espalda de Shuichi dejando libre al escritor.

El cual aún no comprendía muy bien lo que había ocurrido y mucho menos el por que tenían que estar en ese lugar, ya que no recordaba haberlo visto antes.

Sin duda era un lugar humilde pero agradable, se sentía una atmosfera realmente acogedora y tranquila, aunque se apreciaba que los que vivían ahí tenían muchas carencias.

En ese momento la puerta de entrada se abría lentamente dejando ver a una mujer castaña, la que enseguida reconoció el rubio por su editora y asistente.

La mujer entro despacio tratando de no hacer mucho ruido, ya que por lo que se podía apreciar era de noche y los demás integrantes de la familia ya se encontraban descansando, se sentó en un viejo sofá que se encontraba entre una pequeña mesa y un árbol navideño un poco más grande, encogió sus piernas hasta la altura de su pecho y las abrazo con tristeza.

* - Ahhh… Dios, ¿cómo les digo que otra vez no podre estar con ellos en estos días? – se pregunto Kanna mientras que de sus ojos empezaron a brotar un sinfín de lagrimas.*

- ¿Qué le ocurre, por que esta llorando? – pregunto sin comprender la situación.

- Mmm… pues no lo sé, quizás sea por que mientras tu estas en tu grande y lujoso departamento y duermes tranquilamente en tu amplia y suave cama, ella tiene que trabajar hasta la media noche y llegar cansada pero con muchas ganas de estar con aquellos que siempre la esperan hasta tarde para solo verla por unos cuantos minutos… o tal vez, por que su hija se siente muy sola y triste por que su mamá tiene que trabajar hasta el cansancio todos los días para poder pagar los gastos de las terapias y los costosos medicamentos del… a sí, "del inútil de su esposo" ¿es así como lo llamas no? O quizás por que tiene varios años que su esposo sufrió aquel accidente y desde entonces no ha pasado una sola navidad ni nuevo año y mucho menos día de reyes en casa para compartir algún momento de alegría con su familia o tal… -

- Ya entendí… - se adelanto a contestar mientras observaba a su editora limpiar con el dorso de su mano los rastros de lagrimas que aún brotaban de sus ojos.

La vio levantarse y dirigirse a un pequeño cuarto el cual parecía ser la cocina y comedor, Kanna abrió la heladera y al cerrarla descubrió una nota, la despego y comenzó a leerla:

* Mamá espero que hayas llegado con bien, te esperamos pero como no llegabas nos fuimos a dormir, te dejamos lista tu cena, solo tienes que calentarla. No te preocupes por lo de mañana, ya me las arreglare para hacer algo de cenar, solo espero que todo marche bien en NG y con el Profesor Yuki… es tan buena gente que espero que tampoco enferme de tanto trabajo. Que descanses mami y recuerda que te quiero… *

Al terminar de leerla la apretó entre su mano y volvió a llorar desconsoladamente.

- ¿Pero que…? –

- ¿Qué, te sorprende que una chiquilla que ni siquiera te conoce, piense que eres una buena persona? Pues no es nada de otro mundo, lo que sucede es que su mamá jamás le cuenta lo mucho que la explotas y siempre que habla sobre el trabajo y de ti, dice que ambos trabajan mucho, así que como es lógico su hija piensa que eres una buena persona por trabajar tan duro como su mamá, además de que nunca te ha culpado de no pasar estas fiestas y los cumpleaños con su familia, simplemente les dice que no te puede dejar con todo el trabajo y como es lógico su familia la apoya.

- Pero dime… ¿cómo puedo ayudarles… que fue lo que paso? – pregunto al observar en la distancia una silla de ruedas.

- Ahh… ¿acaso Kanna no te ha dicho que su esposo esta paralitico? Oups… pero que tonto soy, como le va a decir sus problemas a alguien ha quien no le interesa en lo mas mínimo lo que le suceda, como podría venir a contarte lo que le sucedió al "inútil de su esposo… "

Pero no te preocupes yo te lo diré; era el día del cumpleaños de su hija y como no creo que lo sepas, el "inútil de su esposo" trabajaba para tu cuñado Touma, trabajaba en una de las escenografías de un grupo que le dejaba mucho dinero a tu cuñado y como era lógico le pidió salir temprano para poder regresar a casa para festejar con su familia, pero como era de esperarse, al poderoso dueño de NG no le dio la gana darle el día, lamentablemente las cosas no sucedieron como debían ya que forzó a trabajar por varias horas consecutivas a todos los que armaron el escenario, ocasionando que no hicieran bien su trabajo debido al cansancio y que un reflector cayera, lo que siguió es fácil de comprender, una de las coreógrafas estaba en el escenario y él al darse cuenta que caía el reflector justo sobre ella trato de salvarla y lo logro, lo malo fue que no fue lo suficientemente rápido y termino con ese enorme aparato sobre sus piernas… -

- Entonces… - murmuro mientras trataba de digerir lo que escuchaba.

- Si, prácticamente son ustedes los responsables de lo ocurrido y a eso le agregamos que ni siquiera se le indemnizó adecuadamente para que pudiese pagar los gastos necesarios para su recuperación, desde entonces Kanna trabaja todo el tiempo y lo más curioso es que ella hace todo y vive con más carencias económicas que tú, pero tiene algo de lo que tú careces… ella tiene amor, que a pesar de todo lo que le falte y los problemas que deba afrontar, siempre puede contar con las personas que ama… –

El rubio no supo que decir… en realidad nunca se había imaginado las condiciones en las que vive su editora y mucho menos lo egoísta que estaba siendo, al arrebatarle esos momentos tan especiales e irrepetibles a lado de su familia.

- Yo, no tenía idea… quiero ayudar a Kanna… - comento decidido.

El ángel sonrió satisfecho de aquel comentario por parte del escritor, pero la sonrisa no le duro lo suficiente.

- Pero eso no significa que creo en las personas y mucho menos en la navidad. – termino diciendo.

Shuichi suspiró con cansancio, para luego juntas sus manos en un fuerte aplauso.

Momentos después el rubio miró con angustia una especie de torbellino rosa que se acercaba peligrosamente hasta ellos y sin lograr evitarlo fue absorbido junto al pequeño, hasta que repentinamente desapareció, dejándolos en un enorme y decorado salón.

En el cual se podía apreciar un gigantesco árbol navideño en el centro, alrededor una gran cantidad de mesas con hermosos manteles bordados y con sus respectivas sillas, muchos adornos navideños decoraban el salón al igual que las hermosas luces de colores, en conclusión aquel lugar se veía lindo y acogedor, sin duda se celebraría un gran banquete.

Había unas cuantas personas terminando algunos detalles, entre los cuales reconoció a un apuesto hombre de largo cabello rubio.

- Mjaa… ya me imaginaba que esto tenía que ver con K, seguro que esta es la cena de navidad que preparó para esos indigentes. -

- Así es, este será el evento que realizará K, dentro de unas cuantas horas… - comento sonriente al observar lo lindo que lucía aquel sitio.

- Ya lo imaginaba, aunque aún no comprendo el motivo por el cual gasta tanto en esa… esa gente, y no importa esa tonta excusa de que es por la navidad. – respondió con sorna. – Si al final de cuentas ni los volverá a ver y muchos menos recibirá algo en agradecimiento. –

- Pues en realidad no es la primera vez que K hace un evento de este tipo para las personas menos afortunadas o "indigentes" como les llamas. La realidad es que él, apoya varias instituciones que se dedican a ayudar a esas personas, muchos de ellos son gente que ha perdido a sus familias en accidentes o que lo han perdido todo por alguna mala inversión, otros más, simplemente no corrieron con la suerte de tener una familia o de poder estudiar y el resultado fue un mal trabajo con mala paga, por lo tanto necesitan de este tipo de albergues para tener en dónde vivir y quizás hasta para tener un pan que llevarse a la boca.

Y por lo del pretexto de la navidad, es cierto, quizás en la actualidad las personas confunden la navidad con el dar cosas y esperar algo a cambio, pero eso no es el verdadero espíritu navideño, el verdadero espíritu se lleva todo el año, tal vez no regalando ni haciendo fiestas para celebrarlo, pero si siendo una buena persona y ayudando a quien lo necesite, aunque no significa que solo sea de manera material, muchas veces solo basta una palabra de aliento, un abrazo o con la simple magia de una sonrisa…

En navidad se celebra el nacimiento del hijo de Dios y es por eso que las personas lo celebran haciendo buenas acciones o quizás pasando tiempo con aquellos que le son importantes, aunque como verás nada les impide tener ese comportamiento en el año, pero por cuestiones de trabajo y de tiempo no lo pueden realizar y en otras tantas tampoco pueden andar regalando detalles, es por eso que toman esta fecha para poder hacerlo.

Aunque en el caso de K, el no lo hace por recibir algo a cambio, simplemente el hecho de hacer feliz a alguien aunque sea por un día, es más que suficiente para que se dé por bien servido… pero te contaré algo que tampoco sabes acerca de K… -

- ¿Qué me podrías contar tú, que yo no sepa de él? Por si no lo sabes, lo conozco desde hace muchos años y sé de su debilidad por ayudar a esos aprovechados, que es muy bueno en los negocios y que proviene de una familia adinerada de New York. – debatió altivo.

- Vaya… "señor sábelo todo" lamento tener que contradecirlo, pero no sabes ni siquiera la verdadera procedencia de aquel que se podría decir, que es tú único amigo, pero como no soy yo quien deba de juzgarte te lo contaré…

Aquel hombre al que llamas K, no tuvo una mejor vida que tú y mucho menos gozó siempre de todos estos lujos, la realidad es que Claude era un chico huérfano que se crio la mayor parte de su vida en un orfelinato y como dos años más en las calles de New York, pero un hombre bondadoso y bueno le ayudo de la misma manera en que ahora lo hace él con aquellas personas, le dio la oportunidad de estudiar y le ofreció un trabajo, con la opción de superarse.

Esa oportunidad no fue desaprovechada por K, ganándose así la confianza y el cariño de aquel buen hombre de apellido Winchester, quién no tenía familia ya que su esposa que era lo único que le quedaba murió de una enfermedad, es por eso que decidió adoptar a aquel muchacho bueno y agradecido.

Claude cuido del señor Winchester hasta que este murió, se hizo cargo de los negocios y los hizo crecer a base de su esfuerzo, a base del tiempo ayudo a muchas personas, haciéndose así de grandes amigos y aliados.

Una vez que se aseguro de tener lo suficiente en el banco para poder vivir por el resto de su vida, opto por trabajar, ya no para él, sino para todos aquellos que están en las mismas condiciones en las que el mismo estuvo alguna vez.

Y como es de esperarse, es feliz con el simple hecho de ayudar a los demás y como tu lo has mencionado, no todos son agradecidos pero si de diez personas que ayuda, una sola sale adelante, es más que suficiente, por que quizás esa persona se pueda superar como él lo hizo y pueda ayudar a otras más, es como gran una cadena de favores… -

Yuki volvió a quedar en silencio, nuevamente se dio cuenta de que había tantas cosas que ignoraba… tantas cosas en las que nunca se hubiera imaginado, sucedieran a su alrededor.

- Pero… pero aún así sigue estando solo. – comento soberbio, como si con eso quisiera acallar el fuerte dolor que empezaba a sentir en el pecho.

- Aparentemente lo esta, pero es muy amado y respetado por todos, y créeme cuando sientes el amor de Dios envolver tu vida con esos ángeles que en la vida se llaman amigos, todo es más llevadero y nunca, nunca te sentirás solo… aunque todos opinen lo contrario, pero si te refieres ha el amor de una pareja, es posible que el Señor le tenga reservado a una persona muy especial, una persona tan buena como él y que lo haga tan feliz, como merece serlo… -

En ese momento vieron llegar a un hombre alto de tez morena, que se acercaba hasta el americano y llevaba varias bolsas con alimentos.

* - Ohh Sakano, que bueno que llegas… – saludo el rubio.

- Jeje, es que tuve que quedarme a ayudar a Kanna a terminar algunas cosas, la verdad es que si no me hubiese quedado a ayudarle, la pobre seguiría sin llegar a casa. –

- Ok, ya se me hacía raro que no vinieras más temprano, pero bueno… veo que compraste algunas cosas… -

- Pues no es la gran cosa K, pero al menos sé que servirá de algo… - respondía sonriente. *

Estuvieron un tiempo más viendo aquella escena y Yuki vio con desagrado como es que su empleado era un buen amigo del americano, todos parecían ser tan felices, que sintió envidia, quizás él pudiese ser feliz, aunque aún no estaba muy convencido de eso…

Bueno creo que hemos visto lo suficiente, es hora de realizar una visita más… - comento el ángel, mientras aparecía una puerta blanca y con bordes de oro, delante de ellos, entraron por ella apareciendo en la misma casa en la que vivió el rubio, su niñez…

Ahí pudieron observar a un apuesto joven de cabello negro, el cual era muy parecido a su hermano mayor… se encontraba sentado en el suelo cerca de la chimenea a lado de un hermoso árbol navideño.

* - Tat-chan aquí tienes tu chocolate… - dijo un guapo hombre de tez blanca e intensos ojos azules, al tiempo que le entregaba una taza, llena de aquella caliente y espumosa bebida.

- Ahh… gracias my honey… - respondió ausente, mientras sujetaba lo que le entregaba su novio.

- Oye Tat, no me gusta verte tan triste… - dijo al tiempo que tomaba lugar a lado del moreno.

- Lo siento Ryu, pero es que esperaba tanto que Eiri por fin se decidiera a pasar este día con nosotros… tiene tanto que no lo veo, me parece que la ultima vez que lo vi, fue en el mortuorio de nuestro padre y eso fue solo un año más tarde desde que Mika y Touma murieran en ese accidente. –

- Es cierto, ya tiene cerca de tres años que no se ven… pero no te preocupes, estoy seguro que este año será diferente, algo me dice que pronto encontrará a un ángel que le hará ver todo lo que se esta perdiendo al quedarse solo y amargado en su lujoso departamento. –

- No estoy seguro… pero lo que si sé, es que Eiri no es malo, es solo que ha sufrido mucho y… - no pudo continuar al tratar de contener las inmensas ganas de llorar.

- Tat, sé que tu hermano jamás ha estado de acuerdo con nuestra relación y quizás esa sea la causa de que no quiera venir… - comento con una intensa tristeza reflejada en sus ojos.

- No my honey… estoy seguro de que si tan solo me diera la oportunidad de explicarle lo mucho que te amo y lo bueno que has sido conmigo, quizás pueda entender que soy feliz de estar a tu lado y lo mucho que me has ayudado a superar la perdida de mi hermana y mi padre… - dijo al tiempo que su cuerpo se sacudía violentamente en espasmos causados por el inevitable llanto, que en instantes se había apoderado de él. – Yo… yo solo quiero… que mi aniki sea feliz… y que podamos volver a estar juntos, a pesar de que ya solo quedemos nosotros… quiero que sepa lo mucho que me importa y que aunque ya no están mis padres y mi hermana, seguimos siendo una familia… una familia conformada por él, por Suguru que también se quedo solo al morir Touma, por ti que has sido un ángel en mi vida y por mi, que deseo con todo mi corazón que volvamos a estar juntos… - termino de decir al tiempo que lloraba amargamente y se dejaba abrazar por el mayor. *

Eso había sido suficiente para él… había escuchado aquellas palabras de la boca de su hermano, el cual lloraba como ese chiquillo asustado que aún recordaba y que el mismo había abrazado con ternura para calmar su llanto y mitigar sus miedos, los miedos al perder a la gente que amaba y en especial a su hermano mayor que siempre jugaba y cuidaba de él.

Un fuerte dolor se apodero de su pecho y gruesas lagrimas empezaron a brotar imprudentemente de sus ojos… quizás había sido muy egoísta, quizás creyó que él era el único que sufría ya que su hermano tenía a su novio, pero la realidad es que no sabía cuanto era lo que este lloraba por su indiferencia y por todo ese tiempo que han pasado alejados el uno del otro.

El rubio se llevó una mano a su pecho tratando de disminuir el intenso dolor del cual era objeto.

- Sé que duele… un corazón es una carga muy pesada, pero es necesaria para vivir y para ser feliz… - comento el hermoso ángel al tiempo que enfrentaba al rubio mirándolo de frente y directo a los ojos.

Yuki se vio reflejado en esos hermosos ojos violetas y su pena se hizo más llevadera… se dejo envolver en una cálida y resplandeciente luz que termino alojándose en su pecho a la altura de su corazón y entonces pudo contemplar la bondad de Dios…

Esa misma luz lo trasladó a su habitación, la cual seguía en penumbras pero que ya no se sentía tan fría como antes.

- Espera, no te vayas… que… quédate a mi lado. - suplico temeroso de que aquel bello ángel desapareciera.

- No te preocupes Yuki… ya nunca más estarás solo, ya encontraras a ese ángel que te llenara de calor y de amor por el resto de tu vida, además mi deber es custodiar la luz y las estrellas, así que me tendrás a tu lado siempre que mires el cielo y veas una… – respondió el pequeño al tiempo que empezaba a desaparecer.

- Los ángeles no existen en este mundo… - replico con angustia.

- Te equivocas… Dios siempre pone ángeles en la vida de las personas, aunque estos no tengas alas, ni puedan volar, te enseñan lo valiosa y maravillosa que puede llegar a ser la vida y esos ángeles son las personas que te aman y que siempre se acuerdan de ti, algunos les llaman familia, otros tantos les llaman amigos y otros pueden ser aquellos destinados a compartir su futuro al lado del que tanto aman y se convierten en su pareja hasta sus últimos días sobre este mundo… – termino de decir al tiempo que desaparecía por completo, inundando de un dulce y delicioso aroma aquel lugar.

El escritor miró a su alrededor buscando a ese hermoso ser, por cualquier parte de aquella amplia y lujosa habitación, pero sin obtener ningún resultado, todo aquello se encontraba tal y como siempre había sido, a excepción de él, que aunque parecía ser el mismo, ya era una persona diferente… su corazón dolía pero palpitaba tan aceleradamente que jamás se sintió tan vivo y tan feliz de estarlo…


Shuichi se encontraba sobre un edificio y desde ahí contemplaba gran parte de la ciudad cubierta por la blanca nieve, aún podía distinguir la ventana de la recamara en la que descansaba el escritor…

Suspiro con cansancio, ya que realmente había sido una difícil misión la que acababa de realizar, pero sintiéndose satisfecho con el resultado, sonrió alegre… esa noche había salvado un alma de las llamas del infierno y eso haría feliz a muchas personas relacionadas con el rubio.

- Feliz navidad Yuki… - se despidió el hermoso ángel, al tiempo que sentía una extraña inquietud en el pecho… por algún motivo que aún no comprendía se sentía triste de tener que despedirse, pero sin razonarlo más, extendió sus hermosas y blancas alas, para luego desaparecer entre el azulado y bello cielo...


Espero que este capítulo, si haya sido de su agrado… ojala y los haya contagiado un poco del espíritu navideño.

Muchas gracias a todos aquellos que se toman un tiempo para leer mis locuras…

Yo por mi parte, trataré de subir el último capítulo en navidad, pero por si acaso no me es posible, les dejo todos mis buenos deseos...

Esperó de todo corazón que pasen una feliz navidad en compañia de sus seres queridos, aprovechen la ocasión para abrazarlos muy fuerte, ya que generalmente no lo hacemos tan seguido y siempre es importante hacerles ver lo importante que son en nuestras vidas, pues no sabemos si seguiran permaneciando a nuestro lado... aunque acepto que esas demostraciones no deberian ser solo en ese día.

Se los digo por experiencia propia, ya que me hacen falta muchos de mis seres queridos, a los cuales no tuve el tiempo de demostrarles el gran cariño que les tenía...

Que Dios los bendiga!!!