Notas del capitulo:

¡Feliz día de los enamorados!!! Que el confeti, los globos de helio y la forma de corazón os caigan encima hasta que os de diabetes de tanta dulzura ;)

En este capi hay dos parejas: SiriusXGinny y RemusXLuna

Picosito también.

Enjoy it.

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2º La ilustre ciencia de la pollología.

Sirius se quedó solo en la cocina, con un pequeño problema fuera de los pantalones (eso de pequeño es solo una manera de hablar). Con un magitel* húmedo se limpió los genitales y tras darle un buen trago al ron de pirata se recargó contra la pared y procedió a hacerse una paja con los recuerdos frescos y excitantes de la preciosa nena rubia.

No contaba con que, preocupada por la tardanza de su amiguita, Ginny bajó a buscarla a la cocina, y lo que vio casi la hizo morirse del gusto. Si, del gusto, porque la pequeña Ginevra Weasley estaba bien curada de espanto: había visto tantas pollas, de familiares y novios, en plan no erótico y guarro que podía fundar la ilustre ciencia de la pollología. Y la polla que en esos momentos Sirius Black jaloneaba como si se la quisiera arrancar seria la de la portada del libro: era perfecta, grande, ancha, con una cabeza lista para hendir lo que fuera…

La pelirrojita se lamió los labios y apretó las piernas. La intensidad de su mirada hizo levantar la vista a Sirius, quien por tercera vez en esa noche vio a alguien que no esperaba ver parado en el umbral de la cocina.

-¡Oh no! – exclamó Sirius pillado otra vez con las manos en la masa.

-¡Oh si! – exclamó Ginny, quien se había quedado decepcionada de que el profesor Lupin aguara la fiesta antes de que se pusiera salvaje.

-¡Nonono! – dijo Sirius guardando su tesoro bajo los pantalones de cuero – Moony me mata si me encuentra con otra niña esta noche.

Ginny alzó una ceja, "¿Otra?"

-Pero Sirius… - se le acercó de manera provocativa, el padrino de Harry era un MHAP: Material Humano Altamente Potable, osease, un tío que le gustaba de a madres.

– Ya no soy una niña; voy a cumplir quince.

-¡Anda, mi especialidad! – dijo Sirius dejando que la pelirroja le llegara y le acariciara los pectorales por sobre la camisa. - ¡Nonono! – dijo de nuevo sacudiendo la cabeza como para sacudirse la borrachera – Tu mamá me mata si te toco.

La matrona Weasley daba más miedo que los dementores montados en dragones.

-Solo si se entera. – dijo Ginny picarona.

Luego pegó un brinco y se colgó del cuello de Sirius, besándolo en la boca. El pobre hombre intentó resistirse a esa devorahombres pero Ginny no soltaba presa. A ella no le regresaban los toros vivos al corral. Estrechó la cintura de Sirius con sus piernas desnudas; el camisoncito azul que llevaba subió hasta su cadera, los diminutos shorts que llevaba como calzones no le tapaban la mitad del trasero. Sirius se rindió a su agresivo beso y plantó sus manos sobre aquellas nalgas femeninas.

Las sobó y Ginny se frotó contra él. Sus pechos, más grandes que los de Luna se aplastaban contra el torso musculoso del prófugo y ambos lo gozaban de lo lindo. Sin dejar de besar de lengua a la jovencita Sirius se lo volvió a sacar, camino cargándola hasta la mesa, la recostó en ésta, le quito los indecentes shortcitos y hundió el rostro entre los muslos de Ginny, lamiendo esa matita de vello rojo y sus delicados pétalos, hundiéndose entre ellos hasta dar con el anhelado hoyito, sorprendiéndose al encontrarlo semicubierto por el himen pues la niña era muuuy apasionada.

Se levantó y la miró demandándole una explicación.

-Oh, esto… - Ginny se rascaba detrás de la oreja – bueno… es que mamá me puso un hechizo para que conservara mi virtud – la prevenida sra. se lo puso cuando la encontró comiéndose a Luna - ¿Qué cosas no? – terminó con una risita nerviosa.

Sirius la miraba con una ceja muy enarcada. Ginny se sentó, se bajó de la mesa y se arrodilló delante de Sirius, dispuesta a compensarlo con un blowjob. El sexy ídolo madurito no tuvo de que quejarse pues la pelirroja engullía con verdadera gula su miembro, se lo metía todo en la boca y lo chupaba con ganas, deseosa de probar el semen del hombre.

El la miraba y le acariciaba sus largos cabellos rojos, lacios y con corte de niña buena que la petit Weasley estaba muy lejos de ser. Le movía la cabeza para penetrar su boca y en el instante de máximo placer la apretó contra su entrepierna, eyaculándole tal cantidad que la blanca sustancia escurrió por la barbilla de Ginny, cuyos ojos brillaban y se relamía apretándose los pechos.

-Que pequeña tan juguetona. – Sirius meneaba la cabeza. Luego la levantó y le lamió la barbilla y el contorno de los labios probando su propio sabor.

Le quitó el camisoncito y volvió a tenderla sobre la mesa de la cocina, inclinándose a devolverle el favor. Ginny apoyó sus tobillos en sus hombros y disfrutó de la habilidad oral de Sirius un buen rato, ¡Oh Merlín! Ese hombre era un dios del sexo, con su lengua cosquilleaba su clítoris a velocidades insospechadas, Ginny se apretaba los pechos y pedía por mas, pellizcándose los pezones cuando él chupaba su botoncito de placer y ahogando sus gemidos hasta quedar enteramente satisfecha.

Se puso su ropa y con un último besito se despidió de Sirius, antes de que volviera a ponerse duro o de que alguien bajara a preguntarse que clase de espíritus chocarreros armaban tal escándalo en la cocina.

Sirius, a quien el ron de pirata y dos bellezas adolescentes en una misma noche había hecho olvidar que estaba castigado a dormir en el sofá se retiró a la planta alta a dormir, extrañándole que Remus no estuviera en la cama.

***

Remus Lupin había llevado a Luna a uno de los nobles y ancestrales baños de los Black, a que se limpiara aquella falsa evidencia circunstancial. La jovencita estaba muy apenada y de nuevo le dolía la barriguita, por lo que el comedido licántropo lleno la bañera de agua y la coronó con espuma de aroma a jazmines, su favorita para cuando las cosas se ponían románticas en el H2O.

Se volvió a mirar obstinadamente la pared de azulejos negros mientras Luna se quitaba la ropa y se metía en la bañera. Hasta que imaginó su curvilíneo cuerpo sumergido en la espuma se volvió. Y lamento haberlo hecho. La jovencita se veía preciosa con sus cabellos empapados y pegados a su cuello, a su espalda y a su pecho: la espuma le llegaba a medio pecho y los mechones rubios flotaban a la altura de los pezones, esas pequeñas protuberancias rosadas que había visto erguidas mientras Luna gozaba en el regazo de Sirius.

En dos años esa pequeña había pasado de ser una promesa de belleza a una belleza, con su carita angelical y sus labios carnosos, con el corazón del labio superior perfectamente delineado…

El treinañero se encontró a si mismo mirando con excesivo deleite la imagen de Luna en la bañera. Lleno de vergüenza notó que la erección que levantó al sorprender a Sirius con la niña no había bajado. Es mas, hasta había endurecido. Se apoyó en el lavabo y se concentró en monjes viejos en ropa interior pero ni eso le valió. El espejo mohoso le devolvió la imagen de un pelicastaño de ojos dorados, con unas cuantas canitas (la mayoría producidas por Sirius) y unas incipientes ojeras (ejem, también producidas por Sirius).

Ya no estaba tan pálido, pero seguía siendo delgado. Su complexión era delgada pero masculina; los músculos no se le marcaban tanto como a Sirius pero ahí estaban. Y para tener con que resaltar la naturaleza le había dado, además de sus preciosos e inusuales ojos dorados un trasero de lujo. Cuando se sentaba, Remus Lupin se daba el lujo de reposar sobre un par que ya hubiera querido Lucius Malfoy (en cualquier sentido) para el día de su cumpleaños.

-Profesor, ya me acabe de bañar. – la vocesita soñadora lo sacó de sus fracasados intentos por bajarse la calentura con el poder de la mente.

-Espera un segundo Luna, voy a lavar tu ropa.

Con tres sencillos hechizos, uno para lavar, otro para secar y el ultimo para que las fibras quedaran pachoncitas Remus dejó mejor que nueva la ropa de la jovencita. Sin embargo, había tanta sangre (la sangre mancha muy escandalosamente), la niña era tan inocente y Sirius tan pervertido que dudaba si realmente solo habría sido menstruación.

-Umh, Luna… - Remus estaba rojo como un tomate – quisiera revisarte, para ver que Sirius no te haya hecho daño.

-Muy bien profesor. – Luna tenia ciega confianza en ese mago tan gentil que fuera su profesor.

-Sa… sal de la bañera. – Remus tartamudeaba y se quedo de plano sin aliento cuando Luna salió de la bañera tan cual, desnuda y chorreando de agua. Cogió atolondradamente una toalla y se la dio. –Tttoma, cúbrete… bien este, siéntate. – bajó la tapa, forrada de terciopelo, a la taza del baño para que Luna se sentara – Este, voy a subir un poquito tu toalla… - el hombre se arrodilló delante temblando y sus dedos resbalaron y tocaron la piel tersa de los muslos – Ehhh a…abre tus piernas… mas… mas… aja, voy a…

Pero Remus ya no pudo decir que iba a hacer. Separó los labios vaginales de Luna y se encontró frente a frente con su virginal entrada. Estaba intacta, ese cochino de Sirius sabia lo que hacia. Pero ahora era él quien no sabia lo que hacia. Tocaba los rosados pétalos con la yema de su índice y la pasaba una y otra vez sobre su entrada.

Su rostro estaba tan cerca, su piel olía tan bien, su sexo olía tan bien… los instintos del lobo salieron y le ganaron, comenzó besando el interior de sus muslos y poco a poco llegó hasta sus ingles y hasta su vulva. La besó y la ensalivó y dejó que su lengua se deleitara por toda la feminidad. Luna se sostenía la toalla con una mano y con la otra se chupaba un dedo, aquello estaba sintiéndose maravillosamente bien, su exprofesor también era guapo y lo que le estaba haciendo era… Y lo que se estaba haciendo, ¿Qué era?

Remus chupaba el sexo de Luna y atendía su erección a dos manos, frotándosela recio y duro, disfrutando aun mas gracias a sus sentimientos de culpa, se arrepentiría de lo que estaba haciendo pero en esos instantes no había poder humano ni mágico que lo separara de la deliciosa chica. El acto no se prolongó demasiado, el ojidorado terminó en su propia mano y Luna estaba en vías de alcanzar su segundo clímax con ese mago.

Remus se paró, se lavó las manos y la cara, le indicó a Luna que se vistiera y le advirtió que no debía volver a dejarse hacer esas cosas.

-¿Por qué? – preguntó con sus pupilas aun dilatadas de placer – Es solo un juego.

-No Luna, no es un juego, son relaciones sexuales. – Luna abrió mucho los ojos.

-Pero no puede ser, Ginny y yo jugamos así todo el tiempo.

A Remus casi le da. De nuevo. ¡Ginny! Tendría que hablar seriamente con Molly, si su pequeña pelirroja andaba por ahí seduciendo compañeritas de estudios.

Con mucha pena y el espejo empañado como pizarra Remus le dio a Luna un curso express e intensivo de educación sexual. Luego la acompaño hasta su habitación, despreocupándose de haberla puesto a dormir con Ginny al oír roncar a la pelirroja. Salió al jardín a caminar para calmarse y considero que no seria mala idea impartir un curso asi en Howgarts.

Continuara…

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Notas finales:

Ojala haya sido de su agrado. Dicen por ahí que cada que lees y no dejas review Bellatrix tortura hasta la muerte a un lindo perrito; tu sabras…

Se aceptan sugerencias de parejas para capis futuros.

Besitos malvados.