— ¡Tobi! —Exclamó ya harto. — ¡Idiota, suéltame ya! —Sintió una mano enguantada bajo su camisa. El sonrojo invadió sus mejillas. — ¡Tobi!
— ¡Dejen de ensuciar la habitación de Jashin-sama! —Exclamó Hidan indignado, cerca de una crisis de nervios. Y no era el único, aunque Itachi mantenía su cabeza hundida en el cuello de su capa, algo sucedía en su cabecita azabache.
— ¡Pero, qué demonios le pasa a Madara! —Exclamó su mente vuelta un lío total. ¡Madara se había vuelto loco… y homosexual!
— ¡Ayuda! —En momentos como éste, Deidara tragaba su orgullo. Por muy difícil que fuera de digerir.
— ¡Por Jashin-sama!
— ¡Tobi!
— ¡Basta ya! —Exclamó una modelo de pelo morado, tan esbelta y con ojos que encantarían a cualquiera…, se valía fantasear. Era Konan llegando de la peluquería, nada más. — ¡¿Qué significa esto?!
— ¡Que me van a violar! —Respondió Deidara frustrado. — ¡Eso significa… Tobi!
— ¡Que están ensuciando el recinto de Jashin-sama! —Dijo Hidan desesperado.
—Que ésos dos son homosexuales. —Dijo Itachi, una vena saltó de la cabeza de Deidara.
— ¡Soy heterosexual!
—Y se nota… —Habló por primera vez Madara relamiéndose los labios. Itachi estuvo tentado a patearle, pero su orgullo estaba sobre todo lo demás.
—Tobi, violar a tu Sempai no es buena idea. —Sugirió Konan. Madara le ignoró, miró a Deidara, éste intentó zafarse. Pero, tenía los brazos soportados por las manos del moreno. ¡Era vergonzoso! Él era Deidara…, él era un artista…él era…
— ¡Katsu! —Él era explosivo. Nadie le ultrajaría sin pasar por su camino de arcilla. Una luz blanca envolvió la habitación para dejar ver el escenario que se había formado. Madara estaba en el suelo, con un gran trozo de arcilla en su cabeza y la máscara a medio poner. Konan estaba con curiosos remolinos en los ojos y tirada en el suelo. Itachi tenía un interesante peinado luego de la explosión, sus largas mechas que cubrían sus mejillas estaban totalmente levantadas. Sobre su nariz había un manchón negro.
Deidara que estaba en el lado contrario de Madara, sólo se levantó con gran molestia y varios trozos de arcilla adheridos a él. Parecía la mu…el hombre de barro.
— ¡Jódanse! —Gritó para salir del lugar, pisando el cuerpo sin cabeza de Hidan (la cual salió volando en la explosión, maldito Kakuzu al no usar hilos de calidad por ahorrar).
La boca del albino se abrió, casi tragándola sangre que dejó su cuello.
— ¡Por Jashin-sama, mi cuarto!
