¡Hola a todos! Aquí esta un nuevo capitulo. Espero que les guste.
Gracias a mis adorados reviewers: The Hawk Eye, SillyKnight12 e Ichiru95.
'Buenos Presagios' y todo lo relacionado a ello es propiedad de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
Capitulo 7
Miedo
Azirafel se sintió paralizado por puro y autentico terror. Cada vez que las cosas comenzaban a pintar prometedoras, algo malo tenía que ocurrir.
Era la historia de su vida. Uno pensaría que ya había aprendido la lección.
Primero en el Edén. El Paraíso había sido tan hermoso y él había estado viviendo tan a gusto… Y Crowley, quien en aquel entonces era Crawly había estado ahí y se habían llevado bastante bien. Claro, a veces lo hacia rabiar pero en términos generales…
Y luego había ocurrido lo del árbol y la expulsión del Paraíso y todo aquello.
Luego, a lo largo de los siglos en la tierra, circunstancias similares habían acontecido. Cada que comenzaba a sentirse bien con un lugar, una región o un grupo de individuos, algo ocurría. El Diluvio, luego la salida de Egipto, etc, etc. Y Crowley generalmente se las arreglaba para estar involucrado en todos sus problemas… Incluso después del Acuerdo, la suerte sencillamente no solía estar de su lado.
¡Y ahora esto! Haber ido a parar al Infierno había sido algo MALO, pero en compañía de Crowley había sido bastante tolerable. Y cuando por fin se había decidido a actuar de acuerdo a los sentimientos que venían atormentándolo desde un milenio atrás, tenía que llegar un Duque del Infierno, a convertir su vida en… bueno, literalmente, un infierno.
Maravilloso. Simplemente maravilloso.
-¿Qué quieres, Hastur?- pregunto Crowley, sentándose y luciendo sorprendentemente calmado y seguro de si mismo. Como si no lo hubieran descubierto besando a un ángel con toda la dulzura del mundo. Hmph. A veces envidiaba su aplomo…
-Tenemos una reunión, Crawly. Una reunión muy importante- le lanzó una mirada significativa y el otro demonio se puso de pie de un salto- te veremos en el Concejo en cinco minutos- miro con solosayo a Azirafel y luego sacudió la cabeza, como si estuviera decepcionado- Y de verdad estas siendo muy suave. Si planeas divertirte un poco con un ángel, no lo haces en una cama, Crowley. Tienes que ser un poco más… ¿cómo decirlo? Agresivo. El suelo estaría bien. O contra la pared, porque francamente…
El Principado sentía las orejas ardiendo de vergüenza y se las ingenio para lucir apenado y aterrado. Lo cual no era muy difícil, porque de verdad se sentía así. Crowley bufó. –Algunos de nosotros preferimos la comodidad- replicó con tranquilidad, remplazando su arrugado traje por uno nuevo y limpio con un simple chasquido de dedos- y es mi mascota, Hastur. Yo decidiré que hacer con él.
Otra carcajada y Azirafel no pudo evitar estremecerse. Ese Hastur de verdad que parecía ser un desgraciado. –Ciertamente. ¿Confió en que no has olvidado quien te lo regalo? Podrías ser un poco más compartido, Crawly.
-Le pones una mano encima y sufrirás el mismo destino que Ligur. ¿Confió en que tampoco lo has olvidado?- el tono era bajo y amenazante y el ángel recordó quien, o mas bien que, era en realidad su amigo –soy extremadamente posesivo, como bien sabes. No me gusta que nadie más juegue con mis cosas, Hastur.
-Ah, conque muy valientito, ¿eh?- una sonrisa sarcástica y cruel- Aun no eres un Duque, Crawly. Y aun cuando lo fueras, no significa que tengas oportunidad en un combate contra mí… Así que, si yo fuera tú, no andaría por ahí, lanzando amenazas que no puedes cumplir.
-¿Eso es lo que crees?
Era un desafío y todos lo percibieron así. Azirafel se tensó, temiendo que se desatara una pelea. Si ayudaba a Crowley, ambos estarían en serios líos; si no lo hacía y el demonio resultaba herido, no podría perdonárselo. Independientemente de lo que pasará, ellos salían perdiendo.
-Ya veremos. Por ahora, vamos. Se nos hace tarde para la reunión- el tono de Hastur era conciliador aunque cargado con veneno. No obstante, Crowley había abandonado su posición a la defensiva y salió, sin dirigirle ni una sola mirada al ángel aun tumbado en su cama.
Hastur le miró una última vez y se relamió los labios, de manera bastante lasciva, logrando que Azirafel se replegara a un rincón de la cama, temblando ligeramente. Sabía que últimamente era muy fácil de intimidar, pero era imposible no vivir con miedo permanente después de lo que le había ocurrido.
Riendo maquiavélicamente, el duque salió del cuarto, cerrando con varios seguros tras de si. El rubio permaneció donde estaba, aun temblando.
Sus días prometían volverse mucho más tortuosos.
Cuando Crowley volvió, encontró a Azirafel sentando en el suelo, trazando figuras amorfas en el piso. Se acercó a él de inmediato, preocupado por su salud mental y éste le arrojo los brazos al cuello, antes de prorrumpir en sollozos. El demonio lo estrecho contra si, tratando de tranquilizarle lo mejor que podía, sin saber muy bien como. Después de todo, no estaba en su naturaleza el consolar y representaba un autentico reto.
Finalmente, lo tomó entre sus brazos y lo cargó hasta la cama, donde lo depositó con suavidad. Se acurrucaron el uno contra el otro y eventualmente, el ángel se quedo dormido. Su compañero se encontró a si mismo incapaz de conciliar el sueño, demasiado preocupado por él. Nunca volvería a ser el mismo y él lo sabía. Nada de lo que hiciera o dijera podría ayudar a sus heridas mentales a sanar. Lo único que le quedaba…
Lo único que le quedaba era ser paciente y estar ahí cada vez que lo necesitara.
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