¡Hola a todos! Aquí esta un nuevo capitulo; espero que les agrade.
Gracias a mis reviewers: Ichiru95, SillyKnight12 y The Hawk Eye.
'Buenos Presagios' y todo lo relacionado a ello es propiedad de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
Capitulo 8
Tormento.
Había pasado casi un mes desde que fuera hecho prisionero por las legiones del infierno. Los recuerdos de las batallas parecían lejanos y descoloridos. Las memorias de lo que había ocurrido después de su captura se mantenían curiosa y desoladoramente nítidas.
No ayudaba el hecho de que hubiera revivido una buena parte de la tortura la noche anterior.
Crowley había tenido que ir a ver a un escuadrón de soldados del Infierno que tenían que ejecutar una misión particularmente difícil y delicada. Todo era parte de un nuevo plan que, de resultar, los acercaría un paso más a la victoria definitiva. Aquello perturbaba a Azirafel, pero lo turbaba más que su amado tuviera que dejarle. Sabía que era poco probable que algo le ocurriera, aun así…
Después de la discusión con Hastur, Crowley no había estado de muy buen humor y constantemente tenía peleas con el duque. Ahora que oficialmente había sido ascendido, sus poderes se asemejaban bastante y nada ni nadie podía frenarlos cuando iniciaban una riña. A sus Jefes no parecía importarles; era algo bastante normal en el Infierno. Nunca había un ganador claro y la única razón por la que los Príncipes del Infierno llegaban a intervenir era porque alguno estaba a punto de matar al otro y no podían permitirse perder a miembros valiosos de sus tropas. Así que, antes de que pudieran causarse autentico e irreparable daño, los detenían.
Naturalmente, la 'protección' no se extendía a sus 'pertenencias'. Y con Crowley lejos, Hastur había decidido hacerle una pequeña 'visita' a su 'mascota'. Sobra decir que no había sido nada agradable para el pobre e indefenso ángel.
Se estremeció. Las heridas de su cuerpo no le preocupaban, pero…
La chiquilla que lo había curado la primera vez estaba ahí de nuevo, maldiciendo en voz baja mientras se encargaba de cubrir con ungüento las cortaduras. Hastur le había dado instrucciones de hacerlo ver en perfecto estado, como si nada malo le hubiera pasado; confiaba en que Azirafel no le diría nada Crowley. Y no lo haría, principalmente porque temía por la seguridad de su amigo. No lo haría ponerse en riesgo por él.
Pero…
La puerta se abrió y Hastur entró, con una sonrisa sádica en los labios. La demonio sanadora lo observó de reojo y se apresuro a hacer una reverencia, al tiempo que le dirigía una mirada de compasión al ángel. Un gesto curioso en un sirviente demoniaco, pero no por ello menos apreciado por el enviado celestial.
-¿Cómo va la recuperación, angelito? ¿Listo para otra ronda?
Contuvo un temblor y se forzó a si mismo a ponerse de pie, irguiéndose cuan alto era y luciendo tan altivo como le era posible. El duque se rió y ordeno a la curandera que se marchara. A penas ésta hubo llegado a la puerta, el demonio ya había arrojado al ángel contra el suelo y se encontraba sobre de él, mordisqueándole el delicado cuello.
Oh Crowley, por favor vuelve pronto…
Cortito, lo sé. Se pondrá mejor, lo juro… ¡no desespereis!
Bueno, espero que les haya gustado. ¡Gracias por leer!
