¡Hola corazones! ¡Aquí esta un nuevo capitulo!

Gracias a Ichiru95 y a SillyKnight12 por sus reviews.

'Buenos Presagios' y todo lo relacionado a ello es propiedad de Terry Pratchett y Neil Gaiman.


Capitulo 9

Los placeres de la venganza.

Algo andaba mal y Crowley lo sabía. Azirafel no quería hablar al respecto, pero él sabía que algo había ocurrido en su ausencia. Lucía exactamente igual que cuando se había marchado, pero algo en los ojos azules…

De alguna forma, éstos parecían más opacos. Vacios. E infinitamente tristes.

Además, cuando se acercaba a él durante la noche, intentando abrazarlo, el ángel se alejaba y le dirigía una mirada de puro terror. Cada vez que se inclinaba para besarlo, el otro se encogía. Y si sus peores temores resultaban confirmados… bueno, Crowley se aseguraría de que quien quiera que hubiera maltratado a SU ángel en su ausencia, pagará caro por ello.

Le lanzó una mirada asesina a la curandera, quien bajo los ojos y balbuceo una respuesta incomprensible. Crowley no se movió, sino que permaneció tercamente en el mismo lugar, con la misma mirada impasible. Finalmente, la chica se quebró.

-Ha sido Hastur, ¿de acuerdo? No se que le ha hecho; solo que lo estuve curando durante dos semanas seguidas, las heridas eran más viciosas con cada día que pasaba- le observo asustada y suplicante- por favor, ¡no le digas que he sido yo quien lo ha delatado!

-No te preocupes- alegó el recién nombrado duque con calma- ni siquiera cruzare palabra con él.

Y con ello, desapareció por el oscuro pasillo.


La puerta se abrió con un sombrío rechinido y Azirafel levantó la vista del libro que había estado leyendo. Crowley se lo había traído al regreso de su viaje y de verdad le estaba muy agradecido por ello. Leer le permitía distraer su mente, aunque fuera tan solo por momentos, de las terribles memorias.

Crowley entró y el ángel se puso de pie de un salto, apresurándose a llegar junto a él. Estaba cubierto de una sustancia de aspecto desagradable que Azirafel tenía la certeza eran partes derretidas de otro demonio. Sintió unas ganas terribles de vomitar, pero se contuvo, más preocupado por su amigo. -¿Pero que…?

Crowley lo abrazo, con bastante más fuerza de la necesaria, antes de besarlo en la parte superior de su cabeza. –No tienes de que preocuparte ya, ángel. Nadie te hará daño mientras yo este aquí…

La terrible seguridad de lo que Crowley había hecho lleno a Azirafel de sentimientos encontrados. Primero, y de acuerdo con su naturaleza celestial, fue lástima por Hastur. Cierto, era un bastardo, pero no merecía tan crudo final. De acuerdo, tal vez si lo merecía, pero era parte de su trabajo como ángel poder perdonar a todos…

El segundo fue alivio de que su tortura hubiera terminado. A manos de Hastur, es decir, pero al menos era algo. El tercero fue algo un poco más complicado.

Era una especie de satisfacción de saber que era tan importante para el demonio, que había luchado con uno de los suyos para protegerlo. Era, admitidamente, una sensación muy agradable.

Le beso. Crowley sonrió y lo beso de regreso, apretándolo con fuerza contra su pecho. Segundos después, estaban ensartados en una larga 'guerra' de besos, sin posibilidad de tregua, que acabo en la cama, con ambos luchando por el dominio y ninguno dispuesto a ceder terreno. Curioso, en verdad, como el amor tiende a florecer en las situaciones más adversas…

Y bueno, el deseo también tenía algo que ver. Pero el amor era el sentimiento predominante*.


*Aja. Claaaaro.