¡Un nuevo capitulo! Gracias a SillyKnight12 por su review.

'Buenos Presagios' y todo lo relacionado a ello es propiedad de Terry Pratchett y Neil Gaiman.


La calma antes de la tormenta.

A veces era difícil imaginar una vida en otro lugar. Azirafel estaba consciente de que, en algún momento, había vivido de otra manera y que aunque Crowley había estado presente, no de la misma forma en la que estaba ahora. Sin embargo, aquello era un recuerdo difuso y lejano. Al igual que sus días como guerrero celestial. Honestamente, era imposible concebir una existencia distinta. No tenía sentido. No tendría propósito.

Sería una vida vacía.

Su compañero estaba profundamente dormido y Azirafel disfrutaba verlo así. En el pasado, en pocas ocasiones se había detenido a observar al demonio dormir, pensando que era una autentica perdida de tiempo. Ahora, apreciaba mucho mejor aquellos momentos. Eran, sencillamente, cautivadores. Quizás era la forma en la que el cabello negro le caía despeinado alrededor del rostro, la sonrisa complacida o las sombras que las pestañas dibujaban sobre las mejillas. Tal vez era todo él. Fuera como fuera, era encantador.

-Buenos días- murmuró Crowley, abriendo un ojo, después de sentir la mirada del otro sobre él durante un buen rato.

-Hola- respondió el Principado, inclinándose para depositar un beso sobre sus labios- ¿Qué tal dormiste?

-Maravillosamente. ¿Tú?

-No estuvo mal- se encogió de hombros y el otro se rió. Aquellos saludos matutinos se habían vuelto una rutina y Azirafel no imaginaba una mañana distinta. Las cosas estaban muy tranquilas últimamente y el demonio pasaba casi todo el día con él, tumbados en la cama. Nadie los molestaba y a nadie parecía importarle la relación que el demonio podía o no tener con el ángel. Azirafel no tenía ni idea de cómo iba la guerra o que estaba pasando fuera de aquellas cuatro paredes pero poco le importaba.

Su mundo entero consistía en él y en Crowley.

La facilidad con la que había olvidado sus obligaciones divinas le sorprendía y a veces le perturbaba. En la mayoría de las ocasiones, no le importaba. Así que, en cierta forma, todo estaba bien, ¿no?

-Tengo que presentarme en la sala del Concejo- explicó el demonio de pronto, poniéndose de pie aunque era claro que preferiría quedarse donde estaba- Prometo que no tardaré.

-No te preocupes- murmuró el otro, sonriendo amablemente- te veré más tarde- agregó, con un guiño y dándole un rápido beso en los labios. El recién nombrado Duque le sonrió, antes de ponerse un traje nuevo y salir de la habitación, dirigiéndose a cumplir con sus labores.

En aquella cálida y aparentemente normal mañana, ninguno de los dos anticipaba lo que estaba por ocurrir.


Super cortito, lo sé. Pero bueno... la actualizacion estará lista pronto!