¡Hola! ¡Aquí esta un nuevo capitulo!

Muchas gracias a The Hawk Eye por su review; si alguien más dejo review una disculpa del tamaño del mundo por no mencionarlo, pero algo ocurre con mi correo y tal parece que no he recibido la notificación…

En fin, 'Buenos Presagios' y todo lo relacionado a ello es propiedad de Terry Pratchett y Neil Gaiman.


Capitulo 13

¿Rescate?

En los últimos meses, Azirafel había aprendido a tejer. Crowley se había reído mucho cuando le había informado de su intención de aprender y le había preguntado si después aprendería a cocinar y decidiría que quería adoptar un bebé para que pudieran jugar a la casita. Azirafel había respondido que era una idea tentadora y que creía que Crowley sería un magnifico padre, siempre y cuando no le intercambiaran los niños en un hospital.

Sobra decir que al demonio no le hizo ni pizca de gracia.

Como sea, se encontraba sumido en la mecánica labor de tejer una bufanda*, cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe. Levantó la vista de inmediato, con una boba sonrisa en su rostro y estaba a punto de hacer algún comentario acerca de lo mucho que lo había extrañado cuando noto que la persona de pie en el umbral no era Crowley.

-¡¿Miguel?!- exclamó, poniéndose de pie de un salto, incapaz de creer a sus ojos. ¿Qué hacia el Arcángel ahí? ¡No tenía sentido! Quizás estaba alucinando aunque… ¡lucía tan real!

-¿Azirafel? ¿Eres tú?- preguntó el Arcángel, tan sorprendido como él, acercándose- ¡Te creíamos muerto!

-Eh…

-¡No hay tiempo para explicaciones!- le miro de pies a cabeza- no pareces herido. ¿Podrás ayudarnos a cargar a algunos heridos?

-Oh, si, claro, por supuesto- murmuró y aprovechando que el otro ángel estaba asomado en el pasillo, asegurándose de que nadie venía, metió su bufanda a medio tejer en un morral, al igual que su ungüento para las heridas y el libro que Crowley le había regalado- ¿Qué…?

-Vamos, debemos revisar las otras habitaciones- instruyó el ángel de mayor rango- si encuentras a alguien, ves si esta en condiciones de caminar y si no lo cargas, ¿entendido? Te veré aquí en diez minutos.

Y con eso, el Arcángel desapareció por el pasillo, dejando a un muy confundido Azirafel detrás.


*Absolutamente innecesaria, porque en el Infierno nunca hacía frio. Tampoco en el cielo, por cierto.


No encontró a nadie en las habitaciones contiguas, así que volvió al cuarto de Crowley y espero el retorno de Miguel. Éste reapareció unos minutos después, acompañado de otros guerreros celestiales, cada uno llevando a cuestas a un compañero herido. En total, eran 7 ángeles, además de Azirafel y Miguel.

-Aun quedan un par en las mazmorras- explicó el Arcángel- son los que están en peor estado. ¿Puedes…?

Azirafel asintió. En circunstancias normales, el Arcángel debería haber sido capaz de cargar hasta a 3 compañeros heridos pero estaba lastimado, aunque sus propias heridas no parecían importarle. Los demás también estaban heridos y cansados, a causa de una batalla reciente. Los otros habían sido, sin duda, prisioneros de las hordas del Infierno. –Solo indícame el camino.

Y una vez recibidas instrucciones, se precipito por el camino que conducía a las mazmorras.

Al mismo lugar donde había sido atormentado.

Aun así, no estaba preparado para lo que vería.


Y, ¿Qué tal? Espero que les haya gustado. ¡Gracias por leer!