Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a retroninjachick, yo solo la traduzco.


*Canción: Move along de The All-American Rejects.


CONGRATULATIONS

Capitulo dosMove along

(Avanzar)

―Todos los vuelos a California... ―La voz sonó a través del aeropuerto. Suspiré mientras recogía mi bolsa, moviéndome hacia mi destino. Me había cambiado justo después de la ceremonia e ido directa al aeropuerto. No había una maldita manera de que me quedara en la boda. Por mucho que amara a Edward, me preocupaba mucho por mi propia salud justo ahora. Sabía que me rompería, y el hecho de que le amaba era la razón por la que había decidido no quedarme. Si perdía el control en la recepción de su boda, le haría daño.

Aceleré el ritmo, andando hacia la cola para subir al avión. Respiré profundamente, pasándome los dedos por el pelo. Había conseguido quitarme todo el maquillaje, pero fue inútil con los rizos, así que simplemente los recogí en un moño alto y desordenado. Parecía que acababa de levantarme o algo, mientras estaba ahí con vaqueros y una enorme sudadera de la universidad. Bostecé, todavía me dolían un poco los ojos de tanto llorar. Había llorado todo el camino hasta mi apartamento y lloré incluso más cuando Alice intentó llamarme. Terminé apagando el teléfono.

Cuando recordé las llamadas de Alice, decidí encender mi teléfono. Ahora que estaba bien en cierto sentido, tal vez debería intentar despedirme de ella adecuadamente. Suspiré mientras esperaba que mi teléfono finalmente se encendiera. Tan pronto como apareció la pantalla, pude ver que tenía treinta llamadas pérdidas. Respiré profundamente antes de revisar quién había llamado, aunque tenía una buena idea de quién podía haber sido. Cuando ojeé las llamadas pérdidas, recibí algunos nombres con entusiasmo.

Alice, Emmett, Esme, Rosalie, Jasper, Angie, Renee, incluso Charlie, pero el nombre que hizo a mi corazón palpitar en mi pecho fue el de Edward. Estaba ahí al menos cinco o seis veces. Él había llamado. Había llamado al menos seis veces. Respiré profundamente, intentando relajar mis músculos.

Mi corazón se aceleró y mi respiración se hizo superficial mientras sostenía mi móvil en la mano. ¿Por qué me estaría llamando? Las llamadas habían sido más o menos cada hora, tal vez incluso cada media hora. Sacudí la cabeza. No entendía porqué me llamaría durante su boda. Creí que lo estaba pasando bien. Tal vez era por eso por lo que me había llamado. Tal vez me había llamado para hablarme de Alex y cómo iba la boda. Ese pensamiento hizo que mi cabeza diera incluso más vueltas. En realidad no era cuestión de que mi corazón sufriera; se trataba más de mi salud, que se me escapaba lentamente.

Sentí las lágrimas a punto de derramarse de nuevo y la repentina necesidad de desaparecer de la faz de la tierra volvió a mi cabeza. ¿Por qué Edward me llamaba para hablarme de su boda? No había más explicaciones. Eso era lo único que se me ocurría. Quiero decir, ¿por qué me llamaría para otra cosa que no fuera eso? Claro, tal vez para ver si yo estaba bien... pero, ¿en su propia boda? ¿De verdad creía que él ignoraría los deberes de su boda solo para ver como estaba tantas veces? No, no lo creía. Eso era lo que más me dolía.

No tuve más tiempo para ponderar esas ideas, ya que en la pantalla de mi teléfono apareció el único nombre que podía romperme con mirarlo. Edward.

Respiré profundamente y fruncí los labios. ¿Debería contestar? Todo lo que quería era cortar la llamada, pero siendo la buena persona que era, pensé en lo mucho que le dolería a Edward saber no solo que su mejor amiga se había ido, sino que encima ni siquiera quería hablar con él. Eso le dolería al menos un poco, y yo no podía vivir con que él sintiera el más ligero dolor. Finalmente abrí el teléfono con un suspiro.

―¿Hola? ―pregunté en voz baja al teléfono. Podía oír la conversación y la música del otro lado del teléfono.

―Bella. ―Su voz hizo que mis rodillas se debilitaran, mi ritmo cardíaco se acelerara, y se repitiera el escalofrío en mi columna. Pude sentir los nuevos sets de lágrimas mientras pensaba que probablemente esa sería la última vez que escucharía su voz.

―¿Sí? ―pregunté en voz tan baja como antes.

―Bella, ¿dónde estás? ―preguntó de repente. Levanté la vista y vi que la cola se movía, y recogí mis bolsas, empujándolas hacia delante mientras me movía.

―En el aeropuerto, ―dije sin emoción en la voz. En realidad no entendía porqué me preguntaba esto. Era bastante obvia la razón por la que estaba en el aeropuerto. ¿No le había hablado sobre ello? Por supuesto que sí. Se lo había contado a todos.

Me quedé en silencio unos momentos, casi como si no hubiera nada que decir. Sabía que lo más seguro era que me pusiera a llorar cuando acabara esa conversación.

―Bella... ―susurró Edward finalmente. Respiré profundamente. Odiaba cuando decía mi nombre así... siempre hacía que me sudaran las manos y me temblaran las rodillas. No. Iba a superarlo. Ahora estaba casado.

―¿Sí? ―pregunté en un tono plano. Iba a mantener el tipo de ahora en adelante. La vida es así, y había tenido mucho tiempo para aceptarlo.

―Bella, ¿por qué no vienes a casa? ―preguntó finalmente.

―Porque, Edward, tengo que irme, ―declaré, de nuevo en un tono plano. Pude oír como la música y los sonidos de conversaciones se desvanecían, significando que él debía de haber ido a un lugar más silencioso.

―Bella, no tienes que irte, ―dijo ahora enfadado. No entendía cual era su problema. Él ahora tenía a Alex. Ellos iban a ser felices juntos para siempre, así que, ¿por qué me necesitaba ahí? ¿Quería verme sufrir? Esa idea hizo que mi cabeza y mi corazón dolieran al mismo tiempo, y supe que estaba perdiendo lentamente la salud. Eso me puso furiosa.

―Sí, Edward, tengo que hacerlo, ―dije casi al borde. Él ya me estaba deprimiendo, no había razón para que estuviera enfadada también. ¿Él no podía simplemente parar?

―Bella, todos te queremos aquí, para que celebres con nosotros... ―dijo suplicante. No pude evitar suavizar mi expresión facial. Sabía que todos ellos me querían allí, pero nadie me quería para celebrar porque todos sabían... todos conocían la situación. Sacudí la cabeza. Necesitaba desplegar las alas. Podía lidiar con el dolor después. Ahora mismo solo necesitaba ser fuerte, y dejarlo ir. Necesitaba hacer mi declaración final, algo que pudiera darle al menos una leve pista de como me estaba sintiendo.

―Edward, no quiero celebrar, ―declaré. Eso hizo que mi corazón se acelerara de nuevo por los nervios. Estaba un poco asustada por su reacción.

―¡Bella, ¿por qué no?! ¡Creí que se suponía que eras mi amiga! ¿No se supone que eres mi amiga? ¿No se supone que debes estar ahí para mí? ¿Por qué me estás haciendo sufrir? ¿Por qué quieres hacerme daño? ¿Por qué me ESTÁS haciendo daño? ¿Por qué me estás dejando? ¿Tan mal estás por que amo a Alex y no a ti? ¿No puedes dejarme ir tan fácilmente? ¿Estás intentando seguir adelante o algo? ¿Qué tipo de persona o amiga eres? ―prácticamente gritó en el teléfono, un poco histérico. Sacudí la cabeza, con una pequeña sonrisa jugando en mis labios. Sin embargo, no era una sonrisa feliz, era una sonrisa lastimera. Los últimos restos de vida que tenía en mí se desvanecieron lentamente.

―Yo debería estar haciéndote las mismas preguntas. ―Era cierto, y mientras las pequeñas lágrimas se apresuraban a bajar por mis mejillas y el duro dolor llenaba mi cuerpo, me di cuenta de que prácticamente él me había robado las palabras de la boca.

―¿Qué se supone que significa eso? ―dijo, verdaderamente histérico ahora―. ¿Sabes qué, Bella? No importa. Eres la peor amiga. Me estás dejando, y me estás haciendo daño, pero parece no importarte, porque eres una egoísta. ¡No eres una buena persona y no sé siquiera porqué he tenido una amistad contigo! ¡Esta es exactamente la razón por la que no te amo! ¡Yo NUNCA te amaré! ―gritó. Dejé que un sollozo escapara de mi cuerpo mientras sus palabras se clavaban en mi centro. Eran mentiras. Todas ellas lo eran. Todo de lo que él me estaba acusando era lo que yo debería gritarle a él, pero no tenía corazón para hacerlo, y eso era lo que me hacía una buena persona.

―Adiós Edward. ―Fueron las últimas palabras que le dije a Edward Cullen.

Tres años más tarde

―¡Derek! ―grité, el entusiasmo me dirigía. Escuché su suave risita desde la escalera.

―Ya voy, ya voy, ―dijo con una ligera risa. La sonrisa en mis labios creció mientras asimilaba su apariencia. Su alto cuerpo parecía incluso más desgarbado y musculoso que normalmente con la camisa que llevaba con las mangas dobladas hasta el codo. Sus pantalones hacían que sus piernas parecieran más largas y su perfecto pelo rubio miel estaba despeinado y cubría su frente como siempre. Tenía diferentes tonos de rubio y algunos marrones oscuros, resaltando, y sus ojos avellana sobresalían con entusiasmo como los míos, mientras su hermosa sonrisa se hacía más pronunciada, mostrando sus adorables hoyuelos. Nunca podría dejar de mirar su cara. Era perfecta a su manera. Por ejemplo, tenía una preciosa cara larga, pero sus mejillas se llenaban tan pronto como sonreía, haciéndole parecer incluso más irresistible; sus lindos ojos pequeños estaban perfectamente enmarcados por sus espesas pestañas; y sus finos labios eran tan... mmmm...

―¿Bella? ―Él rió mientras golpeaba la barandilla de las escaleras, intentando despertarme. Sacudí la cabeza.

―¿Huh? ―pregunté, de vuelta en la realidad.

―Tienes algo de baba justo aquí, ―dijo, apuntando a la esquina de mi boca mientras alcanzaba el pie de las escaleras. Sentí mis mejillas calentarse inmediatamente y me llevé la mano instintivamente a la boca pero, antes de llegar, su mano me detuvo.

―No, déjame hacerlo... ―dijo con voz seductora. Sentí mis ojos abrirse como platos, mientras me quedaba quieta. Inclinó la cabeza hacia abajo, de manera que yo pudiera de alguna manera estirarme por él, y yo moví mi cabeza hacia arriba mientras él presionaba su labios contra la comisura de mi labio, haciendo lentamente su camino a la mía.

Nunca me acostumbraría a esto. La sensación de sus labios en los míos, y su respiración mezclándose con la mía, mis dedos moviéndose por su suave pelo rubio... todo era demasiado increíble. Me puse de puntillas, intentando ponerme a su altura. Él rió mientras pasaba su lengua por mi labio inferior, pidiendo permiso. Yo se lo concedí rápidamente, ansiosa por profundizar el beso. Antes de que pudiera coger un puñado real de su pelo, él se alejó con una risa.

―Creo que ya lo he limpiado, ―bromeó. Yo le miré fijamente con la boca abierta. Estúpido.

―Eso ha sido malvado, ―murmuré apartando la vista de él. Él se encogió de hombros.

―Soy malvado. ―Sonrió satisfecho. Yo le miré con el ceño fruncido y cogí mis bolsas del umbral de la puerta.

―Vamos, tenemos que irnos, ―dije sobre mi hombro mientras abría la puerta.

―Justo detrás de ti, nena, ―dijo de manera seductora y yo sonreí por la palabra 'nena'. Era algo a lo que tampoco me acostumbraría nunca. Él me quitó las bolsas con una sonrisa.

―No lleves demasiado peso; no quiero que Derek Jr. Venga demasiado pronto. ―Me guiñó un ojo mientras se inclinaba para darle un rápido beso a mi enorme barriga. Sonreí mientras pasaba mi mano cariñosamente por mi crecido estómago. Recordé cuando me enteré de que estaba embarazada. Fueron las noticias más sorprendentes de mi vida, especialmente porque Derek y yo ni siquiera estábamos casados.

Derek me había pedido matrimonio hace un par de días, fue realmente dulce. No hizo lo típico; en su lugar me lo propuso en el mismo lugar que nos conocimos. La playa.

Había sido uno de esos días, esos en los que mi depresión era demasiado para soportar. Había decidido intentar ir a nadar en la playa... mientras había una tormenta. Derek era socorrista y llegó a tiempo para salvarme. Él rió cuando le dije que quería morir, pero me tomó en serio y me siguió desde entonces. Se convirtió en un buen amigo y me ayudó a sanar poco a poco las heridas con las que había llegado, pero pronto se convirtió en algo más y los viejos sentimientos fueron enterrados, haciendo aparecer otros nuevos.

Salimos por un tiempo, luego un tiempo se convirtió en un año, y olvidé completamente cualquier depresión que hubiera sentido, porque me enamoré. Eso es lo que nos trae a hoy. En nuestro tercer aniversario, hacía unos seis o siete meses, nos dejamos llevar un poco. Así es como Derek Jr. fue engendrado. Derek insistía en llamarle Derek Jr. pero yo sabía que solo era una broma.

―Vamos Bella, el coche está esperando, ―dijo mientras cogía mi mano cuidadosamente. Me trataba como si fuera un trozo de cristal a punto de romperse... pero de todas formas, así era como él me me había encontrado.

Sonreí y le dejé tomar mi mano, llevándome al coche. El entusiasmo estaba tomando el control sobre mí de nuevo. ¿Por qué estaba tan entusiasmada? Porque ese día vería a Alice y Renee, Charlie, Esme, Emmett, Jasper, Rose y Carlisle. ¡Ese día volvía finalmente a Forks!

Iba a ver a todos, y finalmente presentar a Derek y también enseñarles mi estado.

Nadie tenía idea de que estaba embarazada, o prometida. Ellos tenían una idea de quien era Derek, pero sin nada especifico. Que ellos conocieran a Derek y pudieran ver que estaba embarazada era realmente algo que quería presenciar. Quería ver sus reacciones, y quería verlos a ellos en general. Quería ver como estaban.

Quería ver las sonrisas en sus caras, y si tenían hijos propios. Quería verlos sonreír, y quería hacerlos sonreír yo misma.

Por supuesto, había pensado en Edward y Alex, pero en realmente había superado lo de Edward; quiero decir, tenía a Derek y un niño en camino. Finalmente estaba bien, y estaba lista para enfrentarle.

Respiré profundamente mientras Derek me ayudaba a tambalearme hasta el coche. Mi estómago era enorme y, de acuerdo a los doctores, sería un niño. Sonreí para mí misma mientras dejaba mi mano descansar en mi barriga. La idea de un niño, después de todas las ideas de acabar con mi vida, era simplemente increíble. Estaba muy feliz conmigo misma y el hecho de que podría criar un niño con Derek.

―¿Lista, nena? ―preguntó. Él movió sus dedos al volante, saliendo del aparcamiento. Yo asentí, el entusiasmo me quemaba.

Todos estaban en Forks. Había avisado de mi visita, y todos acabaron allí. Aparentemente, Rose y Emmett también estaban solo de visita, y Alice se había quedado en Forks con Jasper. Edward y Alex se habían mudado a Seattle y estaban en una corta visita, y Esme y Carlisle se habían quedado en su lluvioso pueblo natal. Todos nos habíamos tomado dos semanas, unas mini-vacaciones.

Sonreí para mí misma mientras veía pasar los árboles mientras la carretera desaparecía debajo de nosotros.

Llamé ferozmente con mis puños a la gran puerta de madera. En ese momento estaba frente a la casa de los Cullen. Acabábamos de llegar del aeropuerto, y llegamos corriendo ahí. Derek había estado intentando calmarme, diciendo que no era bueno para el bebé, pero no podía contener mi felicidad. Llamé más fuerte a la puerta, ganándome una risita de Derek. Me di la vuelta para mirarle furiosa.

―¿Qué le parece tan divertido, señor? ―pregunté con la mirada furiosa todavía en mi cara. Él rió un poco más alto esta vez, y no pude evitar reír también. Probablemente parecía ridícula y loca, pero la idea de mi familia al otro lado de la puerta era demasiado.

En nuestro pequeño estallido, nos perdimos la puerta siendo abierta, pero me volví cuando escuché un fuerte grito y antes de que me diera cuenta, Alice se estaba lanzando a mí. Abracé su pequeño cuerpo cerca de mí, bueno tanto como pude con mi barriga.

Alice todavía estaba igual, tan pequeña como siempre y esbelta. Ella había sido mi mejor amiga además de Edward, y era la persona más llena de vida que jamás había conocido. La había echado mucho de menos, y la idea de dejarla me hizo sentir casi culpable, pero sabía que si no me hubiera ido, entonces no sería tan feliz como lo era entonces.

―¡Bella! ―gritó. Pude sentir las lágrimas que escaparon de su cuerpo una a una mientras empapaban mi hombro. Ese día había decidido llevar una camisa tipo baby doll con tirantes tipo spaghetti, era de seda azul y lo suficientemente grande para que cupiera mi estómago. Ahora que lo pienso, fue una mala idea ver como mi hombro se mojaba por las lágrimas.

Sacudí esa idea mientras la realización de la reunión con Alice me golpeaba. Le devolví el abrazo lo más fuerte posible, dejando que algunas lágrimas escaparan de mí. La había echado mucho de menos, y la quería hasta morir. Esos tres años de separación parecían tontos mientras la tenía cerca de mí.

―Bella, ―dijo en voz baja―. Hay algo entre nosotras, no puedo abrazarte bien, ―dijo Alice, pero se negó a soltarme. Reí.

―Sí Alice, ―susurré.

―¿Qué es? ―preguntó con curiosidad, su cabeza todavía estaba enterrada en mi hombro. Dejé salir el aire, era ahora o nunca.

―Alice, mira, ―susurré. Ella dejó caer los brazos lentamente, mientras daba un pequeño paso atrás. Puse mis manos en mi barriga, cariñosamente. La expresión facial de Alice era complicada de leer. Sus labios estaban separados, y había nuevas lágrimas en sus ojos, mientras se llenaban de emoción.

―Oh Dios mío, ―susurró. Parpadeó un par de veces, mientras las nuevas pequeñas lágrimas empezaban a caer―. Oh Dios mío... Bella, ―dijo de nuevo suavemente―. ¿Voy a ser tía? ―susurró, felicidad saliendo de sus palabras. Asentí cuidadosamente, insegura de su próxima reacción―. ¡Oh Dios mío! ―dijo un poco más ligera, mientras se colocaba de rodillas en el suelo, presionando su oído a mi barriga. Reí y me sorprendió un poco su reacción.

―Bella, ¿quién es el padre? ―dijo sin quitar su oído de mi barriga―. ¿Por qué no me lo contaste? ¿Qué pasa contigo? ―dijo ahora mirándome, había un poco de enfado en sus ojos, mientras me miraba furiosa.

―Alice, fue algo inesperado... quería que fuera una sorpresa... además, este es Derek, mi prometido, ―dije felizmente, mientras recordaba que él todavía estaba en la habitación. Derek dio un paso adelante y envolvió su brazo en mi cintura, acercándome a su cuerpo. Él tenía una sonrisa triunfal por el hecho de que acababa de referirme a él como mi prometido. Le sonreí, mientras que él me devolvía una amplia sonrisa, mostrándome esa sonrisa con hoyuelos. Alice dio un paso atrás.

―¡Whoa! Hey, Bella, sabes como elegirlos, ―dijo Alice mientras me guiñaba el ojo. Me sonrojé pero reí, sin embargo. El sonido de mi risa mientras retumbaba contra las paredes pareció hacer feliz a Alice. Ella debía haber pensado que todavía estaba rota. La verdad era que las palabras que Edward me dijo siempre me harían daño, sin importar que, pero en ese momento estaba sana y feliz.

―Bella, creo que es hora de ir a ver a todos, ―dijo Alice con una chispa en los ojos. Respiré profundamente y asentí. El entusiasmo de antes ahora solo eran nervios.

Agarré la mano de Derek tan fuerte como era posible y él frotó círculos tranquilizadores en el dorso de mi mano. Funcionó un poco y aflojé mi agarre. Seguimos a Alice hasta la sala de estar, donde se suponía que estaban todos. Fuimos paso a paso, y con cada centímetro que nos acercábamos podía sentir como mi corazón se aceleraba.

Quería que ellos me vieran feliz, y quería verlos felices. Quería restregarle a Edward en la cara que pude sanar y que no le necesitaba. Quería que Carlisle y Esme estuvieran orgullosos de mí y quería que Emmett me diera un abrazo de oso.

Finalmente llegamos a la sala de estar donde todos estaban sentados, aunque en realidad no podía verlos porque estaba detrás de la puerta; pero Alice dio un paso adelante aclarándose la garganta. Todos la miraron.

―Chicos, creo que deberíais ver esto, ―dijo mientras agarraba mi mano y tiraba de mí hacia ella. Estaba completamente a la vista, mientras que Derek estaba inclinado al lado de la puerta, todavía escondido, y mirándome con ojos cariñosos mientras mi cara se ponía roja.

La habitación estaba en silencio y yo miraba fijamente sus caras, mis brazos ansiaban rodear a cada uno de ellos. Emmett estaba con Rosalie, y se veían igual. Ella todavía era atractiva y Emmett todavía era enorme. Ellos dos me devolvieron la mirada fija, y luego la bajaron a mi estómago. Rosalie puso la misma expresión que Alice cuando vio mi barriga, mientras que Emmett me miraba con una enorme sonrisa en la cara. Esme tenía una expresión maternal y estaba llorando con las manos en la boca, cubriendo su grito ahogado. Carlisle me miraba justo como Esme, excepto por el grito ahogado o las lágrimas.

Jasper me miraba fraternalmente, justo como Emmett. Él tenía una mirada cómplice en la cara. Luego estaba Edward. Él estaba ahí sentado, mirándome fijamente con una expresión de shock y confusión. Sus ojos estaban muy abiertos y calculadores, mientras sus labios se abrían levemente. Tenía esa mirada de loco que le recordaba de siempre; estaba profundamente metido en sus pensamientos.

Su pelo todavía era bronce y estaba despeinado, más que nunca. Su cara palideció de repente cuando aparecí a la vista. Estaba igual que siempre, excepto porque ahora su cara era angulosa y más hermosa. ¿Siempre había sido tan atractivo? Creía que Derek era él hombre más atractivo del planeta, pero ahora que miraba a Edward, no había manera de que eso fuera así. ¿De verdad le había olvidado tanto que ni siquiera podía recordar su propia belleza? Mi corazón dolió al mirarle a él, mi ex mejor amigo.

Mientras todos estaban sentados, Rose jadeó, y eso me hizo mirar a mi barriga, poniendo mis manos en ella. Era algo a lo que me había acostumbrado a hacer.

Yo solo quería rodearles, mis brazos dolían por tocarlos. Pero fue como si pudieran leerme la mente y, en apenas tres segundos, fui atacada por abrazos.

Emmett fue el primero y me sorprendí cuando dejó caer una lágrima. Dejó de abrazarme cuando todos empezaron a quejarse y a decir que haría daño al 'bebé'. Emmett no me dejó sin antes prometer que sería el mejor tío de todos. Después fue Rose. Rose estaba muy emocional, sollozando en mi hombro, mientras me mantenía cerca. Rose y yo nos habíamos hecho cercanas después de un tiempo pero nunca esperé que ella se pusiera tan emocional conmigo.

―Lo siento tanto. Sé que estabas herida y estoy muy feliz de que puedas volver tan, tan fuerte, ―susurró. Yo asentí, dejando escapar algunas lágrimas. Después de ella vino Jasper, que hizo lo mismo que Emmett, pero sin llorar.

El abrazo que más me afectó fue el de Esme. Ella era tan dulce, y miraba a mi barriga cada pocos segundos y me daba pequeños apretones, como si estuviera intentando no hacerme daño.

―Esme, está bien... acércate, ―dije apuntando a mi barriga. Ella me dio una sonrisa agradecida mientras se ponía de rodillas, presionando su oído a mi estómago. Pude ver como sus lágrimas caían y la sonrisa se extendía en sus labios. No puede evitar sonreír yo misma y frotar la parte de arriba de mi barriga, un hábito al que me había acostumbrado. Vi como los ojos de todos me miraban cariñosamente, y con cautela. El shock todavía estaba escrito en ellos.

Después de que Esme tuviera su momento, Carlisle me abrazó y, como cualquier padre que se preocupaba haría, me prometió que él revisaría al niño. Yo asentí de acuerdo. Solo quedaba una persona, pero no me atreví a mirarle, aunque no necesité hacerlo.

―¿Quién es el padre? ―preguntó finalmente. Su voz debilitó mis rodillas. ¿Cómo podía haberme olvidado de ese sonido aterciopelado? Sus ojos estaban llenos de preocupación y una escondida tristeza, mientras que todavía había shock en su postura. Fruncí los labios recordando a Derek. Volví mi cabeza para mirar en su dirección. Me estaba mirando, había una pequeña sonrisa en sus labios, y sus ojos eran suaves. La mirada que me dio me hizo derretirme interiormente. Suspiré de satisfacción mientras le devolvía la sonrisa, estirando la mano hacia él. Él la tomó alegremente y apareció a la vista, dejando las ya asombradas caras de todos, con más asombro.

Agarré fuertemente la mano de Derek. Había estado bastante asustada por ese momento. Sabía que todos ellos estarían felices por mí, que podrían ver lo mucho que amaba a Derek, pero, ¿significaba eso que le aprobarían? Por supuesto, el pensamiento era tonto, después de todo, Derek era un chico muy agradable.

Derek me dio una sonrisa tranquilizadora, mientras yo me volvía para mirar a mi familia.

―Chicos, este es Derek. Mi prometido, ―dije felizmente. Todos sonrieron ampliamente, como sabía que lo harían. Realmente me hizo sentir bien verlos orgullosos de mí. Me hizo sentir bien que ellos quisieran verme feliz. Podía ver la amplia sonrisa de Emmett detrás de su mirada fraternal, y los ojos de Rose mientras le analizaba, mientras que Esme me miraba con una chispa en los ojos. Edward se mantuvo inexpresivo. Él ni siquiera tenía la mirada de loco, él solo nos miró fijamente, sin ninguna emoción.

Dejé salir el aire. La expresión de Edward me confundió de verdad, pero después de un tiempo lo entendí. Solo estaba aburrido, probablemente todavía me odiara porque me marché en su boda. No permití que eso me echara abajo o se mostrara en mi cara. En su lugar, sonreí ampliamente mientras rodeaba posesivamente con mis brazos a Derek, buscando la comodidad que solo él podía darme. Él respondió rodeándome cintura, poniendo sus manos en mi estómago. Él amaba mi barriga, y amaba besarla y sentirla todo el tiempo. Suspiré mientras me inclinaba contra su toque.

Desde que él me sanó, no podía agradecérselo lo suficiente, y creo que eso es lo que realmente me hizo enamorarme de él. Esa era la felicidad que llenaba mis venas, junto al hecho de que mi familia estaba a solo centímetros de mí, mirando.

―Bueno, hola Derek, yo soy Carlisle, y esta es mi esposa Esme. ―Carlisle fue el primero en romper el silencio mientras que todos, excepto Edward, tenían una sonrisa tonta en sus caras. Edward en realidad debía de estar esperando a Alex pero, ¿dónde estaba?

―Me alegro de conoceros a todos. Bella me estaba volviendo loco esta mañana, diciendo que íbamos a llegar tarde, ―bromeó Derek, lo que me hizo reír a mí también. Todos en la habitación parecían brillar con el sonido de mi risa. ¿De verdad estaba tan deprimida antes? Había reído tanto desde que conocí a Derek, que realmente no me había dado cuenta de que fuera para tanto.

―Bueno, nosotros nos alegramos de conocer al padre del miembro más nuevo de nuestra pequeña familia, ―intervino Esme. Yo sonreí brillantemente. Sí, mi hijo sería el miembro más nuevo―. ¿Cuál es su sexo? ―preguntó Esme. Mi sonrisa se hizo más pronunciada.

―Un niño, ―dijo felizmente. Con esto, Edward finalmente se movió.

―¿Un niño? ―preguntó, su tono denotaba algo de asombro. Le miré, sus penetrantes ojos verdes miraban fijamente mi barriga, y eso me hizo poner mis manos en las de Derek, protectivamente. Era solo instinto.

―Sí. ¿Por qué? ―pregunté con cautela. Mi corazón iba un poco rápido y supuse que era porque estaba asustada por su respuesta, o de cualquier movimiento que él pudiera hacer. Estaba asustada de su odio por mí.

Todos miraron al suelo, moviéndose incómodamente. Estaba confundida por decir lo menos, mientras la atmósfera cambiaba rápidamente a una inestable. ¿Había dicho algo malo? Finalmente, Rose habló.

―Bueno... verás, Edward y... Alex... ―Rose dijo su nombre con cautela, mirándome. Supongo que se estaba asegurando de que no me hacía daño cuando, en realidad, ni siquiera me encogí por su nombre como lo hacía normalmente―. No pueden tener hijos... bueno, Edward puede, pero Alex no, Edward quería un niño y ellos no pudieron, ―explicó Rose. Eso me dolió incluso a mí. Ahora entendía la incomodidad de Edward. Ahí estaba yo, su ex mejor amiga, con su nuevo prometido, y embarazada de un niño, más feliz que nunca. Él me odiaba, su peor enemigo, y yo tenía todo lo que él no podía tener. Me moví incómodamente por un momento.

―¿Dónde está Alex? ―pregunté con curiosidad. No la había visto, y tal vez eso cambiaría el ambiente de la habitación. De alguna manera pude desviar así el tema.

―Alex a salido a recoger una receta; parece que necesita gafas para leer, ―dijo Alice rodando juguetonamente los ojos. Asentí; feliz porque al menos eso aligerara un poco la atmósfera.

―Bueno, ¿cuando va a llegar? ―pregunté en un tono casual. Todos me miraban cuidadosamente, probablemente esperando una rabieta o que me viniera abajo. Reí oscuramente para mí misma por el pensamiento.

―Llegará en unos minutos más o menos, ―aseguró Esme―. ¿Ya has visto a tu padre? ―preguntó. Sacudí la cabeza. Todavía no había visto a mi padre, y decirle lo del bebé no sería tan fácil.

―Bueno, no hay tiempo para chácharas, vamos, Bella, ¿puedes jugar estando embarazada? ―preguntó Emmett de repente. Reí una vez más, y esta vez no hizo que las caras de todos tuvieran expresiones tontas, todavía las había, pero no tanto como antes. Se acostumbrarían finalmente a la nueva yo.

―Emmett, no creo que eso sea posible, ―dije cuando paré de reír. Emmett hizo un puchero.

―¡Vamos, Bells! ―suplicó. Yo sacudí la cabeza.

―¡Apenas puedo andar! ―me quejé.

―¡Una partida! ―suplicó de nuevo, y como la usual incauta que era, acepté.

Edward's POV

Habíamos estado sentados en la sala de estar, esperando la llegada de Bella. La verdad es que yo en realidad quería verla y a la vez no. No quería ver el daño con el que la había dejado, y sabía que eso era cobarde, pero de verdad no quería ver las cicatrices y las heridas con las que la había marcado.

Sin embargo quería verla porque echaba de menos a mi mejor amiga. Nunca entendí porqué ella se fue en mi boda. Bueno, al mismo tiempo lo hacía. La había rechazado, y le había dicho 'no'. No pude mentirle y decir 'sí', porque no era la verdad. Yo no la quería de esa manera. La quería como una amiga, no con amor verdadero. Yo estaba enamorado de Alex, y quería a Alex de esa manera, no a Bella. Bella era como una hermana. Por supuesto, ese día cuando descubrí que ella se marchaba, me puse histérico. No pude entender en ese momento porqué me estaba dejando.

¿Tan mal estaba por que yo no podía amarla? ¿De verdad ella pensaba que podríamos estar juntos? No, nunca podríamos estarlo y eso era lo que me molestaba a mí. Ella había pensado que tal vez ella y yo podríamos ser más que solo amigos, cuando en realidad yo estaba hecho para Alex.

Ese día llamé a Bella un millón de veces, incluso usando el teléfono de Alice. Ella nunca contestó. Yo estaba en pánico porque mi mejor amiga estaba perdida en mi boda. Es como no tener a tu madre o tu padrino allí. Me hizo mucho daño que ella me dejara en el día más feliz de mi vida.

Cuando finalmente conseguí hablar con ella, lo arruiné. En lugar de despedirme apropiadamente y dejarle saber lo mucho que significaba para mí, le hice más daño si cabe. Maté a mi mejor amiga, y la culpa que me carcomía desde entonces, era demasiado. Le dije que la odiaba, y después de eso no volvimos a hablar. Había oído su sollozo en el teléfono, y yo solo seguí apuñalándola. Era egoísta y malvado, y la peor persona. Ella era fuerte y no una cobarde como yo. Ella tomó los golpes y las puñaladas, y solo se quedó ahí escuchando todas las estupideces que le dije.

Yo fui el que la alejó de nosotros, y yo fui el que les causó dolor no solo a ella y a mí, sino a mi familia y mi esposa. Estaba tan molesto y deprimido en ese momento que arruiné el día de mi boda. La peor parte es que le eché la culpa de ello a Bella. Culpé a Bella por todo. La culpé por poner molesta a Alex, la culpé por las lágrimas de Alice, la culpé por mis propios sentimientos, y la culpé por la cara caída de Emmett y el corazón roto de Esme.

Puse todas mis responsabilidades sobre ella, y esa era exactamente la razón por la que no quería verla ese día. Todos estaban saltando en sus sillas, impacientes porque ella llegara. Alice se levantó y abrió la puerta, y cuando pasaron los silenciosos minutos, finalmente escuchamos un sonido que era y no era familiar al mismo tiempo.

Era una risa. Era su risa. Bella estaba riendo. Estaba riendo con Alice y el sonido no era forzado. Era algo que había echado de menos, era como campanas. Tenía una perfecta armonía, y llevó una sonrisa a las ansiosas caras de todos.

A mí solo me confundió más. Tal vez ella había seguido adelante. Oh, por supuesto que sí. Habían pasado tres años, en algún momento tendría que haberlo hecho. ¿Qué estaba esperando? ¿Qué ella hubiera estado deprimida todo el tiempo? En realidad sí, eso era para lo que estaba preparado.

Empecé a sentir entusiasmo y curiosidad también. Tenía curiosidad por ver a Bella y su estado. Escuchamos un par de pasos mientras ellas iban hasta la entrada de la sala de estar. Volvimos las cabezas para ver a Alice de pie frente a nosotros.

―Chicos, creo que deberíais ver esto, ―dijo mientras estiraba el brazo para agarrar una mano, y arrastró a Bella fuera del umbral de la puerta, dejándola completamente a la vista.

Escuché un par de gritos ahogados y como todos se quedaban muy quietos. Incluso mi propio corazón paró de latir. Ahí estaba ella.

Lo primero que noté de ella fue el sonrojo rosa que siempre le acompañaba. Sus mejillas estaban encendidas y el resto de su piel estaba tan pálida como siempre, pero no la palidez enfermiza que tenía hacía tres años, cuando le dije lo de la boda. No, era una palidez encendida, llena de vida, y cremosa de todas las maneras. El color de su camisa de seda azul solo encendía más su piel. Parecía suave y perfecta contra su pelo caoba. Recordé que durante su 'depresión' parecía muerto y un almiar seco.

Ahora estaba vivo en maravillosas ondas contra sus hombros y cara. Lo llevaba largo, al menos hasta su espalda baja por lo que podía ver. No estaba liso como solía estarlo, ahora estaba, como había dicho, en perfectas espirales y ondas como el océano, complicado pero pacíficamente en su sitio. Sus ojos marrones que una vez yo hice apagados y planos, ahora estaban vivos y encendidos. Eran profundos y con más luz que nunca, con su maravilloso color chocolate. Seguían siendo tan complejos como solían ser, excepto porque ahora miraban fijos a mi familia, llenos de entusiasmo y amor. Ellos podían literalmente abrir agujeros en mí mientras los miraba. Me sentí hipnotizado.

¿Cuánto había echado de menos esos ojos? Había añorado verlos felices durante mucho tiempo. Y ahí estaban devolviendo la mirada, pero no a mí. No, esos ojos miraban a las personas que yo tenía al lado. Eso me puso furioso, pero su belleza hizo que el enfado se desvaneciera rápidamente. Su intensidad era muy poderosa. No estaba preparado para eso. No estaba preparado para ver la felicidad.

Cuando oí otro grito ahogado y Bella bajó la vista, poniendo sus manos en su estómago... fue cuando los cerré.

La confusión que sentí un momento antes desapareció en un agujero negro. Ella estaba embarazada. Sus lechosos y delgados brazos se cruzaron, mientras acariciaba su estómago y lo miraba cariñosamente. Fue un gran golpe.

¿Cómo demonios estaba embarazada? ¡¿Quién había hecho eso?! ¡¿Quién era el padre?! ¿Cuánto me había perdido? ¿Había un padre? ¿Estaba él ahí? ¿Cómo sabríamos si él era bueno para ella? ¿Por qué no había llamado?

Mi cabeza estaba llena de preguntas mientras intentaba ver las diferentes posibilidades. No sabía como me sentía por el hecho de que ella estuviera embarazada. Se sentía tan surreal. ¿Cómo era siquiera posible? Bella estaba rota cuando se marchó. ¿Cómo había podido quedarse embarazada en solo tres años? ¡¿Significaba que en realidad nunca me había amado?! Si era así, ¿por qué se había marchado en mi boda?

Intenté calmarme mientras los pensamientos entraban en mi cabeza. Bella llevaba tres años fuera; podía haber encontrado un buen novio allí, haberme olvidado y conseguido un final feliz, el que ella merecía. Esa debería haber sido mi respuesta y haberme calmado... pero no fue así.

Solo me enfadó más. Ella debería haber llamado y habérnoslo dicho. Se suponía que yo era su mejor amigo. El mero pensamiento de su felicidad y su hijo con su marido, me dio envidia. No sabía qué tipo de envidia era ni por quién era. Probablemente era por ella. Ella iba a tener un hijo y Alex y yo no podíamos. Nosotros queríamos un hijo nuestro. Imaginé un niño mientras jugaba con nosotros en el jardín trasero, alguien a quien podría enseñarle a jugar al baseball. Sin embargo era un sueño, y no era posible. Alex no podía tener hijos.

Nosotros nunca conseguiríamos lo que Bella tenía. ¿Era ese mi castigo por hacerle daño? ¿Era mi castigo tener que sentarme y ver como Bella tenía la vida perfecta, mientras Alex y yo sufríamos? ¿Lo era? Bien. Lo merecía. Merecía también el peor castigo por todos los horribles pensamientos que tenía en la cabeza.

Fue entonces cuando me di cuenta de que todos estaban de pie y abrazando a Bella. Pronto me encontré a mí mismo de pie también, a solo unos metros de ella. Mi cabeza todavía daba vueltas mientras intentaba aceptar la idea de ella teniendo un bebé.

―Esme, está bien... acércate. ―Escuché de repente. La voz de Bella era sedosa y suave como siempre, justo como campanas al igual que su risa. Era una voz llena de felicidad que había echado de menos. Los ojos llenos de lágrimas de Esme miraron al bulto de Bella, mientras se arrodillaba frente a él, intentando escuchar al bebé. Yo solo miré fijamente. Alex podría estar en esa posición. Ella podría estar llevando a un bebé. Mi bebé. Eso me hizo preguntarme...

―¿Quién es el padre? ―pregunté. La tristeza en mis ojos era probablemente evidente. Simplemente no podía entender porqué ella no había llamado o dicho nada sobre ello. Ella solo aparece embarazada y actúa como si todo fuera a estar bien. No sabía como me sentía sobre ello, pero la envidia apareció otra vez y supe que era porque ese chico tenía algo que yo no, mi mejor amiga y un bebé. Él estaba tomando mi lugar en el corazón de Bella y lo estaba llenando con la felicidad que yo había destruido.

Bella frunció los labios y volvió su cabeza para mirar al umbral de la puerta. Ella suspiró en lo que pareció un sonido feliz, y estiró la mano hacia la puerta. Un brazo apareció mientras mi corazón se aceleraba. Definitivamente era el brazo de un hombre y, cuando el chico apareció a la vista, pude sentir la envidia quemarme más profundamente. Su hijo sería guapo, eso era seguro. Si era afortunado, el niño tendría los ojos de Bella. Todo en lo que podía pensar era en como él iba a tener un bebé. Yo fui el que provocó su felicidad y, por alguna razón me molestaba. Realmente quería a Alex ahí conmigo más que nunca.

Ella le sonrió mientras le daba a su mano un visible apretón, sus ojos contenían el amor que una vez ella tuvo que presenciar que yo le daba a Alex. ¿Era así como se había sentido ella? No, ella tuvo que sentirse mucho peor, porque estaba enamorada de mí; y ahora, yo no estaba enamorado de ella, solo estaba celoso. Eso hizo que mi corazón doliera, mientras me daba cuenta de que el dolor de Bella debía haber sido diez veces peor. Eso era solo un vistazo a un cuarto de lo que ella sintió.

El hombre rubio le sonrió, mostrando el mismo amor mientras ella se volvía hacia nosotros.

―Chicos, este es Derek. Mi prometido, ―anunció ella, su sedosa voz sonaba incluso más feliz mientras le presentaba.

Todos en la habitación parecían haber estado sintiendo la misma tensión que yo, y cuando vieron su felicidad, sonrieron ampliamente. Yo no sabía que hacer con ello.

Solo me quedé ahí, mirando al hombre que había limpiado mi desastre. Me hizo sentir inútil saber que un extraño tuvo que limpiar lo que yo dejé detrás. Me sentí incluso más cobarde.

Vi como una amplia sonrisa se extendía por la cara de Bella, rodeaba a Derek con los brazos y se presionaba a él tanto como podía. Él le devolvió el abrazo y dulcemente puso las manos en su barriga, pasando su pulgar suavemente sobre ella, cariñosamente. Bella le sonrió con una mirada llena de amor mientras suspiraba bajando la vista a las manos de él en ella.

No sé como me sentí en el momento. Realmente no me importaba. De alguna manera me callé más.

―Bueno, hola, Derek, soy Carlisle y esta es mi esposa Esme. ―Pude oír la voz de Carlisle de fondo mientras se presentaba.

―Me alegro de conoceros a todos. Bella me estaba volviendo loco esta mañana, diciendo que íbamos a llegar tarde, ―le contestó Derek. Escuché la risa de Bella llenar la habitación, y pude ver a través de mi visión desenfocada que todos estaban felices de escucharla reír de nuevo. Todos conocíamos el dolor exacto por el que ella había pasado.

―Bueno, nosotros nos alegramos de conocer al padre del miembro más nuevo de nuestra pequeña familia, ―intervino Esme. El pensamiento de tener al niño como el miembro más nuevo de la familia me puso enfermo del estómago, pero lo que puso mi estómago incluso peor fueron mis oscuros pensamientos. La envidia era algo poderoso―. Así que, ¿cuál es el sexo? ―Escuché a Esme preguntar.

―Un niño, ―dijo Bella con un tono entusiasmado. Ahí fue cuando levanté la cabeza para mirarla.

―¿Un niño? ―pregunté, mi tono era de incredulidad y asombro. Ella me echó un vistazo, mientras que mis ojos fueron directamente al ahora odiado estómago. Sabía que lo estaba mirando furioso. Quería ver a través de él, para asegurarme de que realmente era un niño. Ella puso sus manos sobre las de Derek mientras hacía círculos tranquilizadores en su barriga.

―Sí. ¿Por qué? ―preguntó con cautela y protectivamente, su barbilla sobresalía un poco. Primero, ella iba a tener un bebé, un bebé que yo quería tener –con Alex, pero no podía– y me había enterado de que pertenecía a ese extraño que nunca había visto antes. No solo él se estaba llevando a mi mejor amiga, sino que iba a tener un hijo, algo que yo no podía tener con Alex. Luego, encima de todo, ¡era un niño! ¡Un maldito niño! ¡No solo tenía que ver como un cobarde todos los cortes y heridas que dejé en Bella, sino que también tenía que ver como ese tipo tomaba mi lugar y las limpiaba, y encima tendría un niño! Estaría bien si Alex también pudiera tener uno, pero no, ella no puede porque Dios debe odiarme. Supe al momento que mis pensamientos eran estúpidos y egoístas, pero no pude evitarlo. La parte coherente de mi cerebro me decía que merecía ese dolor y ese castigo.

Todos conocían la situación y parecían incómodos, sabiendo muy bien lo que eso me estaba haciendo.

―Bueno... verás, Edward y... Alex... ―Rose dijo su nombre con cautela, mirando a Bella. Sabía porqué lo estaba haciendo. Lo estaba haciendo porque estaba asustada de la reacción de Bella, y yo también estaba asustado. Pero Bella solo se quedó ahí esperando a que Rose continuara como si solo hubiera nombrado a una de sus antiguas amigas del instituto o algo―. No pueden tener hijos... bueno, Edward puede, pero Alex no, Edward quería un niño y ellos no pueden, ―explicó Rose. Sentía un incómodo dolor, mientras ella enumeraba los defectos de mi relación con Alex. Todo lo que pude ver fue como Bella se movía de una pierna a otra, lástima en sus ojos. Quise resoplar. Como habían cambiado las circunstancias. La mujer a la que le había causado tanto dolor, ahora me tenía lastima.

―¿Dónde está Alex? ―preguntó Bella de repente. Eso nos sorprendió a todos. Era como si nada hubiera pasado entre ella y yo. Como si yo ni siquiera existiera. De alguna manera me hizo feliz verla feliz y curada, pero a la vez todavía estaba molesto por todo lo del embarazo, y eso era más potente.

―Alex ha salido a recoger una receta; parece que necesita gafas para leer, ―dijo Alice rodando los ojos juguetonamente. Bella asintió, y yo noté como todos volvían a sus posiciones cómodas. Fue entonces cuando me di cuenta de porqué Bella la había mencionado. Era para cambiar el humor y el tema. Tan típico de Bella.

―Bueno, ¿cuándo llega? ―preguntó casualmente como si estuviera hablando de Alice. Estaba medio esperando que se encogiera o se moviera o hiciera algo en el momento, pero nada pasó. Ella solo se quedó ahí quieta, mirándonos.

―Estará aquí en unos minutos más o menos, ―aseguró Esme―. ¿Has visto ya a tu padre? ―preguntó. Bella sacudió la cabeza mientras miraba al suelo, profundamente metida en sus pensamientos. Me pregunté lo que estaría pensando y quise saberlo desesperadamente.

―Bueno, no hay tiempo para chácharas, vamos, Bella, ¿puedes jugar estando embarazada? ―preguntó Emmett de repente. Bella rió y de nuevo el sonido pudo distraerme de la repentina nube de tristeza que se cernía sobre mí.

―Emmett, no creo que sea posible, ―dijo cuando paró de reír. Emmett hizo un puchero. Quise golpearle. ¿Cómo iba a poder jugar si estaba embarazada?

―¡Vamos, Bells! suplicó. Ella sacudió la cabeza.

―¡Apenas puedo andar! ―se quejó.

―¡Una partida! ―suplicó de nuevo. No tenía sentido pelear y Bella lo sabía. Sabía que ella perdería, y lo hizo cuando finalmente estuvo de acuerdo.

En ese momento todos salimos al jardín trasero; vi como Derek ayudaba a Bella, tratándola como una joya que podría romperse en cualquier momento, que era exactamente lo que ella era. La única diferencia era que ella era más dura de lo que él tenía la más leve pista.

Quería hablar con ella, ver lo que había hecho, arreglar las cosas... pero sabía que era inútil y un caso cerrado. Yo lo había destrozado y ella estaba feliz en ese momento. No había razón para que yo le arruinara eso. Tendría que aguantarlo. Eso es lo que hice y, por muy incómodo que era, me senté y vi como Emmett jugaba al soccer con Bella.

Rose y Alice estaban en el mismo equipo que Bella, contra Jasper, Emmett y Derek. Si Alex estuviera ahí, sabía que habría jugado con ellos, en el equipo de Bella.

Vi como la cara de Bella se encendía, y su pelo se desarreglaba. Ella ponía la mano en su estómago casualmente, sin siquiera pensarlo, mientras intentaba mover la pelota en sus pies. En un punto, el pelo se convirtió en un estorbo tan grande que Alice cogió una goma y se lo recogió en una desastrosa coleta. Por muy extraño que sonara, le quedaba bien.

Esa era la cosa sobre Bella; ella siempre podía verse bien con sudaderas y vaqueros. Era su estilo... su cosa. Mientras la miraba en ese momento, me di cuenta de lo extraña que se veía. Extraña porque no la había visto feliz en mucho tiempo y una Bella feliz era mucho más hermosa que una Bella deprimida. Sus mejillas estaban rosas por correr, y el sudor hacía brillar su piel, mientras que mechones de pelo sueltos saltaban en su cara. Incluso el embarazo le quedaba bien. El embarazo se veía hermoso cuando Bella lo llevaba.

Había una sonrisa en su cara, y cuando Derek apareció detrás de ella de repente, saltó, haciendo que él la atrapara, con su brazo alrededor de su cintura. Ella rió fuertemente, echando la cabeza atrás, mientras él reía con ella. Puso sus pequeñas manos en el pecho de él y escondió su cara roja en su cuello. Su abrazo estaba lleno de amor y era un gesto feliz en general.

Como he dicho, era extraño verla tan feliz ya que las últimas imágenes que tenía de ella no eran las mejores. Suspiré y me incliné más atrás en mi silla, mientras los veía seguir el partido. Parecía un momento de anuncio, mientras Emmett se caía de culo cuando Rose le hizo tropezar. Alice estaba bailando en círculos, confundiendo a Jasper, mientras Bella intentaba alejarse corriendo de Derek con la pelota.

Finalmente ella se rindió y la recogió con sus manos, lanzándola sobre la línea de gol que habían dibujado y saltando en el aire victoriosa mientras el resto reía.

―¡Tramposa! ―acusó Derek con una sonrisa escondida. Bella le sacó la lengua y se volvió para abrazar a Rose y Alice con un abrazo triunfal.

―Tío, está embarazada, no te metas con mujeres embarazadas enfadadas, ―bromeó Emmett.

Ah, que Bella estuviera embarazada era algo a lo que nunca me acostumbraría. Todavía no podía creer que Bella Swan estuviera embarazada. Mi mejor amiga. Bueno, no sabía si ese título todavía me pertenecía. Inspiré frustrado.

―Hey, chicos, ―la voz de Alex sonó repentinamente detrás de nosotros. Sentí una pequeña sonrisa subir a mis labios y volví mi cabeza para mirarla. Ella miraba la puerta corredera mientras intentaba cerrarla.

Todos parecían haber parado de jugar y haberse congelado en su lugar. Alice estaba en el suelo, rodeando el tobillo de Emmett con los brazos mientras él llevaba a Bella en su hombro, la cara de Bella estaba completamente encendida y la amplia sonrisa todavía estaba en sus labios mientras Derek ayudaba a Emmett a llevarla, pero en ese momento ellos estaban congelados en su lugar; incluso Esme, Carlisle y Rose, que tenía a Jasper agarrado por la cabeza, que había parado de retorcerse para mirar a Alex.

La tensión en el aire era palpable, mientras la gente esperaba que el encuentro entre Bella y Alex fuera horrible; pero cuando miré a Bella, ella no parecía tener problema. Sonreía ampliamente y se retorció para que Emmett la soltara.

―Hey, Alex, ―dijo finalmente Bella, un poco tensa, supongo que por Emmett y Derek. Alex se congeló en su lugar, y se dio la vuelta lentamente para mirarnos. Sus ojos estaban ensanchados detrás de las nuevas gafas negras que le habían mandado llevar. Sus ojos negros estaban confusos mientras miraba a la escena detrás de mí; su pelo rubio, liso por haberlo planchado esa mañana, y su piel dorada estaba un poco pálida en la cara.

―Alex, ―dije levantándome de mi asiento. Anduve con cautela hasta ella y puse mis manos en su cintura, agachando la cabeza para darle un beso en los labios. Ella me devolvió el beso, pero movió sus ojos de mí a la escena que tenía detrás. Sus ojos buscaron alrededor y se encontró con la mirada de Bella cuando Emmett finalmente la bajó. Ella envolvió su brazo alrededor de la cintura de Derek y él puso su brazo alrededor de su hombro.

―¿Bella? ―preguntó Alex, sus ojos la recorrían de arriba a abajo, rezagándose en su estómago. Sus labios levemente separados mientras examinaba la barriga de Bella. Parpadeó un par de veces antes de mirarme.

―Hey, ―dijo Bella, tambaleándose hasta nosotros. Alex me miró confundida, mientras que Bella arrastraba a Derek con ella hasta nosotros.

Alex conocía muy bien la 'depresión' de Bella y el 'amor'. Ella sabía lo que había pasado entre nosotros, y ver a Bella tan repentinamente y tan feliz era una gran sorpresa. Pude ver el gran asombro en los ojos de Alex mientras miraba fijamente a Bella. Bella solo sonrió ampliamente mientras Derek la abrazaba por detrás. Vi como Bella se inclinaba en él, mientras él ponía sus manos en su barriga, su nuevo hijo, y luego vi como Bella ponía sus manos en él, su anillo de compromiso brillaba con el sol. Era absolutamente hermoso y vintage, justo como Bella. Él realmente la conocía bien. Lo que me molestaba de esa imagen era que yo tenía que ver como ese tipo, Derek, tomaba mi lugar como su mejor amigo... yo solía ser en quien ella se inclinaba. Lo que me molestó más fui yo, porque sabía que yo era el que nos había separado.

―Um... H-hola... ―contestó finalmente Alex tartamudeando un poco. Bella sonrió levemente y extendió una mano hacia Alex. Alex la miró confundida por un momento, antes de finalmente tomarla.

―¿Cómo estás? ―preguntó Bella cuando obtuvo su mano de vuelta. Alex parecía abrumada, mientras sus ojos se vidriaban un poco. Envolví mi brazo alrededor de su hombro, acercándola a mí. Finalmente ella sacudió la cabeza.

―¿Qué? ―preguntó. Bella rió, mientras la atmósfera parecía relajarse.

―¿Cómo has estado? ―repitió Bella. Derek rió en su pelo mientras dejaba un pequeño beso en su cuello. Bella se sonrojó y le miró, con una pequeña sonrisa jugando en sus labios... casi como una sonrisa satisfecha. Vi como él levantaba sus cejas y ella sonreía ampliamente. Finalmente él parpadeó un par de veces antes de que sus ojos se abrieran como platos, y él le sonrió a ella también.

―He estado bien, ―dijo finalmente Alex, rompiéndoles el momento. Mientras Alex y Bella intercambiaban un par de palabras, yo me quedé ahí pensando. Nunca había visto a Bella así con nadie antes. Ella nunca había tenido ese tipo de conexión, de una manera tan profunda, con nadie. Era realmente extraño de ver. Suponía que tal vez nuestra separación fue lo mejor para ella. Tal vez fue bueno que tuviéramos aquella pelea. Si no hubiera sido por eso, ella no sería tan feliz como lo era en ese momento. Tal vez nosotros no estábamos destinados. Suspiré y les devolví mi atención cuando escuché mi nombre.

―Sí, Edward es un buen pianista. Solo dale su tiempo, se calmará; cada año más o menos lo toma como un gran hábito pero después de un tiempo para. ―Bella le guiñó un ojo a Alex. Estaban hablando de mí. ¿Qué estaban diciendo? Desearía haber prestado más atención.

―Oh, bueno, lo tendré en mente. ―Alex rió mientras dejaba un dulce beso en mi mejilla. Yo le sonreí felizmente, y luego volví a mirar a Bella y Derek. Todo lo que sabía era que esas iban a ser unas largas vacaciones.


Hola!

Bueno, aquí tenéis el nuevo capitulo, que seguro que también habiais leido ya, pero bueno, la próxima semana ya empezamos con los nuevos. Eso será el sabado o el domingo, no sé exactamente que día le tendré, pero de ahí no pasa.

Antes de irme, os comento que el one-shot que os comenté ya está publicado en el perfil de la autora y que tenéis el link en mi perfil, se llama Unplanned (el título de la traducción es Imprevisto). También os recuerdo que el lunes por la mañana (hora española) se cerrará la encuesta que está en mi perfil, así que si aún no habéis votado, dáos prisa porque ya no os queda mucho tiempo, :)

Creo que eso es todo, así que me despido como siempre agradeciendoos vuestros reviews, alertas y favoritos y también a los que solo leeis.

Felices Fiestas.

Nos leemos pronto.

-Bells :)