well, well, here the next chapter, enjoy it! Our favorite marauders is in full mision, but someone appears, someone very very dangerous. Who is it?...
Discovered it! For you Persé de mi corazón, la segunda parte ;)
La misión… ¿interrumpida?
__ ¡Canuto! ¡Canuto, despierta! __ James sacudía sin cesar a Sirius, que estaba todavía profundamente dormido-. ¡Despierta, idiota, ya es hora!
__ ¿A quien le estás diciendo idiota, idiota? __ gruñó el otro, y abriendo los ojos con el ceño fruncido se sentó de un salto. Levantó de un tirón las sábanas, revelando que estaba vestido-. Ya sé que es hora.
James giró los ojos y Remus sonrió de lado meneando la cabeza.
__ ¿Qué, piensas ir de paseo después de esto? __ preguntó James con sarcasmo.
__ Oh, ya cállate. Tendremos suerte si logramos que no nos atrapen __ contestó el otro levantándose y yendo hacia ellos-. Espero que tu plan funcione.
__ Espero que tú hagas bien tu parte __ le espetó James-. Vamos. Filch ya debe estar dormido.
__ Son las tres de la mañana; si no está dormido ese tipo es sonámbulo __ comentó Remus, y abrió la puerta de la habitación.
Los dos muchachos salieron envueltos en batas y Sirius cerró despacio la puerta tras él, sellando la entrada a los ruidos. Bajaron casi corriendo las escaleras de mármol, y atravesaron la Sala Común en un momento, uno tras otro.
__ Misión Secreta __ entonó James delante del cuadro.
__ ¿Eh? ¿Hum? __ la Dama Gorda abrió un ojo del otro lado del lienzo-. Pero ¿Qué horas son estas de molestar? ¡¿Qué ustedes no saben que después de la medianoche nadie debe estar fuera de su cama?! ¡Como se atreven a despertarme y…!
__ ¡Shhhhhhhhhhh! __ la calló James con desesperación-. ¡Cállese, va a despertar a todo el castillo!
__ ¡Oh, oh! __ se quejó la Dama Gorda-. ¡Que atrevimiento!
__ No queremos un sermón, sólo abra el pasadizo.
__ ¿Y por qué debería hacerlo? __ preguntó la mujer de mal humor.
__ Porque necesitamos salir ahora. Es urgente __ respondió James.
__ ¿Si? No me digas. ¿Qué travesura van a hacer esta vez?
__ No es travesura. Queremos ayudar a alguien, y para eso tenemos que salir. Abra.
__ Mira, muchacho, tengo novecientos cincuenta años de edad y no soy ninguna….
__ ¡Sólo abra la maldita entrada! __ rugió Sirius ya perdiendo la paciencia-. ¡Misión Secreta!
La Dama dio un quejido de susto y sorpresa y se hizo a un lado de golpe. Sirius pasó rechinando los dientes y el cuadro se cerró tras ellos; refunfuñando y despotricando algo sobre "los jóvenes de ahora" y "la falta de educación y paciencia".
__ ¿Irónico, no? __ comentó James alzando las cejas, refiriéndose a la frase.
__ Hoy el universo entero está conspirando con nosotros __ soltó Remus con melodrama, y Sirius se dio vuelta con una ceja arqueda. Se miró con James y entonces los tres estallaron en carcajadas.
Es que era un comentario tan estúpido que era imposible no reírse.
__ Shh, no hagan ruido __ dijo Remus intentando ahogar su propia risa, y le propinó un golpe en el hombro a James. El muchacho lo miró ríendo, y se tapó la boca con una mano; Sirius iba sonriendo todavía, más adelantado, pero ya había logrado acallar la gracia.
__ Ok, cierren la boca __ les susurró volteándose.
Se detuvo y los demás lo imitaron, mirando con curiosidad. Entonces extrajo de su bolsillo delantero un pedazo de pergamino amarillento y su varita.
__ James, luz __ le dijo a su amigo. El chico sonrió y sacando la suya susurró: "Lumos". Una pequeña bola de luz iluminó la cara del corro y parte del piso.
__ Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas __ recitó Sirius, y tocó el mapa con la punta de la varita.
Los trazos no se hicieron esperar. En cuestión de segundos el mapa empezó a cubrirse de finos rasgos negros, delineando pasillos y escaleras, corredores y habitaciones, llenando los espacios vacíos con aulas y mostrando a los estudiantes que brillaban por su ausencia; sumidos en sueños y arropados en sus camas.
Sin sospechar que en ese momento tres merodeadores hacían de las suyas.
Sirius buscó con el dedo el corredor en que estaban y deslizó la yema del índice desde el principio hasta el final. Nada. Ni un alma.
__ No hay moros en la costa __ avisó.
James funció el ceño y metió mano al mapa, también.
__ ¿Qué hay de Filch? __ preguntó.
__ En su habitación, detrás del despacho __ contestó Remus, señalando un punto negro dos pisos más abajo. Rezaba "Argus Filch" y lo mostraba inmóvil-. Debe estar durmiendo.
__ Y aquí está esa condenada gata __ comentó Sirius-. A su lado, como siempre.
__ Bien, entonces solamente hay que seguir con la misión __ dijo solemnemente James. Sirius asintió y tocó el mapa.
__ ¡Travesura realizada! __ y tras dejarlo en blanco lo enrolló y lo guardó-. Por si las moscas __ dijo al ver que Remus lo miraba.
Visto eso, retomaron el camino con más decisión. Sólo tenían que bajar un par de pisos hasta el nivel bajo y seguir por unos cuantos corredores conectados hasta llegar a la "sala de tortura" del viejo celador.
Después… bueno, el resto era más complicado. No pensar en ello era más fácil. Por ahora sólo tenían que intentar llegar sin que nadie los pillara.
Siguieron avanzando por el largo pasillo en silencio, y empezaron a bajar las escaleras de mármol con cuidado, pendientes de no hacer ruido. El piso estaba frío, y el aire helado del castillo no ayudaba, pero la noche estaba tranquila, y eso era lo importante. Pasaron alrededor de los miles de cuadros que adornaban las paredes, ahora dormidos, todos y cada uno sin exepción. La oscuridad que reinaba apenas si les permitía verles los rostros, pero los ronquidos de algunos eran más que suficientes.
__ Si que duermen ¿eh? __ comentó James.
Remus asintió con gravedad y continuó bajando los escalones, pero al llegar al final de la escalera se topó con la espaldaza de Sirius, que estaba inmóvil, plantado en medio del final, y con la vista fija en un punto del corredor que estaba justo enfrente.
__ ¿Qué suce…? __ empezó James siguiendo el curso de su mirada, pero cuando llegó a su blanco calló de golpe, al tiempo que Remus palidecía-. ¡Oh, demonios! __ maldijo.
Peeves.
Era Peeves.
Justo cruzando enfrente; y al parecer acababa de darse cuenta de que estaban allí, plantados, tres alumnos de Hogwarts fuera de la cama; y justo esos alumnos. James Potter, Sirius Black y Remus Lupin.
Ahora los miraba fijamente con las manos en jarra, flotando como humo frente a ellos; y con una desagradable y macabra sonrisa.
Una sonrisa que conocían muy bien.
__ ¡Maldición! __ exclamó Sirius.
¿Ajajajá, las dejé re prendidas, eh?
What will happen with the guys? Sigan leyendo y descúbanlo ;)
...Kiss, kiss, kiss...
