La travesura perfecta

__ Bien hecho __ susurró una voz-. Guárdala.

__ Tírala por las escaleras __ apuntó otra mucho menos compasiva; y un golpe seco seguido por una maldición cortó el aire del empolvado lugar.

Dos chicos penetraron por la puerta (Sirius aún frotándose la cabeza y pronunciando un concierto de insultos por dentro) con la capa de invisibilidad puesta encima.

El salón, un lugar pequeño y desordenado, abarrotado de muebles, padecía desierto y oscuro en medio de la madrugada, pero un leve tinte que entraba por la ventana anunciaba que no tardaría demasiado en clarear, asique disponían de poco tiempo.

__ ¿Y ahora qué? __ susurró Sirius.

__ Ve por los ficheros. Yo me encargo de los Detonadores Amanecer __ respondió James.

Separándose de su amigo, y saliendo de la Capa, avanzó hacia la esquina más cercana mientras Sirius enfilaba -como un tigre que va por su presa- al temido Archivero de Infractores, o como sea que lo llamara el celador.

__ Lumos __ susurró, y una débil luz plateada iluminó la protegida cerradura (posiblemente el único artefacto mágico de todo ese lugar) que sólo abría con la llave correcta (o hubiera resultado demasiado sencillo atacarla con un Alohomora). El agujero apenas crujió cuando introdujo y giró cuidadosamente la llave en su interior, abriendo despacio pero con impaciencia el cajón superior, donde se supone que estaban los apellidos de la A a la B.

Curiosamente (y agradablemente también) uno de los apellidos de Liz también era Black (tenía entendido que su segundo nombre era Perséfone, un hermoso nombre a su entender) aunque no podían ser familia, porque ella era mitad muggle. A James le gustaba bromear con eso diciendo que el día que se casaran ella sería Black Turner de Black o algo por el estilo; y casi siempre terminaba ganando un coscorrón en la cabeza, asique había perdido la costumbre. De todas maneras, eso a Sirius no le molestaba para nada.

__ Abadon, Robert; Alastor, Eric; Bagund, Erbert; Borger, Burt __ recitó mientras apartaba los ficheros-. Oye, James, yo no estoy aquí __ observó alzando las cejas.

James levantó la cabeza de lo que hacía y yendo hacia él lo miró con curiosidad, y después incredulidad. Mirándolo a los ojos le quitó las manos del cajón y abrió el de abajo; donde había un cartelito que mostraba una calavera, como si contuviera algo venenoso.

__ Black, Lupin, Potter y Pettigrew __ dijo echándole una ojeada-. Ahí lo tienes. Nuestro lugar de honor. Ahora deja de perder el tiempo y busca el de Liz __ dijo volviendo a la parte trasera.

Sirius dio un bajo silbido y alzó las cejas. Metió la mano y extrajo un fichero del tamaño de un libro, y se quedó mirándolo con una mezcla de escepticismo e incredulidad humorística.

__ ¿Puedes creerlo? __ dijo mostrándoselo a James, y unas volutas de polvo se desprendieron de las hojas amarillentas-. Black.

__ ¿Que tal el mío?

__ Es más grande que la Biblia de Pince __ comentó Sirius-. Y tiene más mugre que el cabello de Snape.

__ No quiero ni imaginarme como se ve __ dijo James haciendo una mueca, y ambos se echaron a reir. Sirius devolvió el fichero a su lugar sosteniéndolo como si se tratara de un trofeo; y cerró el cajón cuidadosamente.

__ La historia de mi vida __ murmuró en un susurro trágico, y oyó las carcajadas amortiguadas de James-. Ahora a lo mio. A ver... Brutus, golpeé a este tipo en tercero ¿lo recuerdas?, Blarend, Black Turner ¡aquí está! __ anunció, y extrajo un delgado fichero del montón.

Lo observó por un momento y lo abrió.

__ Mira esto, no puedo creerlo __ dijo con repulsión-. "Lizbeth Perséfone Black Turner, detenida en ¿pleno acto por romper la paz y arruinar mediante artimañas prohibidas y de contrabando un baño de mujeres en perfecto estado? Su... __ la cara de Sirius se contrajo aún más de puro odio mientras seguía-, su negativa a confesar su crimen expone claramente su culpabilidad." ¡¿Cómo se atreve?! ¡Eso es un argumento falso y estúpido! Ella no hizo nada, ¿cómo se supone que va a confesar algo que no cometió?

__ ¡Shhhh! Vas a despertarlo. Déjame ver __ dijo James acercándose, y le quitó el fichero de las lívidas y crispadas manos-. "Castigo sugerido: Limpiar toda la Sala de Trofeos sin magia, el desastre restante en el baño y enviar una notificación a los padres. Punto. Celador Argus Filch" Vaya... eso no es bueno.

__ Maldito.... squib.... mentiroso y... __ Sirius estaba tan enfadado que las palabras no le salían de la boca-. Debería transformarme y destriparlo a mosdiscos.

__ No. Esa no es una opción __ dijo James con gravedad apoyándole las manos en el pecho-. Frena esa cabeza, Sirius. Conténtate con saber que le haremos pasar la peor noche de su vida. No-te-le-acercarás ¿está claro?

__ Si. Quítame las manos de encima __ dijo cortante, y le apartó los brazos de un manotón.

__ Bien __ gruñó James con el mismo tono-. Larguémonos de aquí.

Enfiló hacia la puerta con decisión, pero Sirius no lo siguió.

__ Espera __ dijo, y apuntó con la varita hacia el cajón-. ¡Disastereo! ¡Incendia!

Los ficheros volaron hacia arriba y se mezclaron y desordenaron de forma caótica, y el retrato de la Señora Norris que estaba sobre la mesa se prendió fuego con una súbita llama negra.

__ Ahora si __ dijo con una sonrisa vengativa-. Larguémonos.

James echó la capa sobre ambos girando los ojos, y Sirius ajustó el borde, pero justo cuando estaban por salir...

__ ¡Canuto, cuidado con la...!

PUM.

La lámpara de pie que estaba a un lado de la puerta ( y que Sirius no había visto) enredó el cable en el pie del muchacho, lo hizo trastablillar, Sirius resbaló hacia delante, dio contra el estante de la pared en un intento por sostenerse y este, sin soportar su peso, se vino abajo en un derrumbe que entre ambos lograron contener apenas con las manos. Se hizo un silencio de ultratumba. Se miraron asustados por un segundo, mientras el estante hacía precario equilibrio en sus manos. Acababan de salvar el desastre por muy poco.

Pero entonces la lámpara, que había girado sobre si misma 360 grados y había quedado balancéandose sobre su pie, perdió el triste equilibrio que tenía y se precipitó al vacío.

Y James vio, como si fuera en cámara lenta, como la lámpara entera caía de forma violenta y horizontal hacia el suelo, sin que ninguno de los dos fuera capaz de frenarla. La explosión que hizo el foco al dar contra el suelo y destruírse en miles de fragmentos que volaron para todas partes retumbó como un eco en sus cerebros y los hizo cerrar los ojos.

__ Maldita lámpara muggle __ maldijo Sirius por lo bajo.

Y entonces lo oyeron.

__ ¡¿QUIEN ANDA AHI?!

Filch.

Los dos abrieron los ojos de repente, y como por tácito acuerdo soltaron de golpe el estante que estaban sosteniendo. Se vino abajo con un estruendo, y los dos salieron huyendo por la entrada justo al tiempo que la puerta del dormitorio de Filch se abría de par en par con un sonoro golpe.

__ ¡¿QUIEN ANDA AHI?! ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, VUELVAN AQUÍ MOCOSOS DEL DEMONIO, COMO SE..¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH! __ el alarido de Filch indicó que había descubierto el desastre. La foto incendiada, el estante destrozado y la lámpara caída, más la puerta abierta.

Y se precipitó hacia ella.

__ ¡Lunático, corre! __ gritó James al pasar, y tiró de la manga del muchacho llevándolo hacia las escaleras.

Echaron a correr como si los llevara el diablo, pero cuando Filch quiso seguirlos prendió la mecha a la bomba. Corriendo sin mirar, no vio el delgado hilo que unía los extremos de la entrada a su despacho...

… y allí se fue de cabeza. Como un acto reflejo intentó sostenerse de algo, pero su mano se encontró con otro hilo invisible que al ser jalado tiró de la armadura a un lado. La armadura se cayó con un estrépito ensordecedor, y golpeó la pared opuesta (tirando a su vez de otros cinco hilos-trampa) y cuando Filch quiso darse cuenta de lo que sucedía ya era demasiado tarde. Un enorme balde de agua helada (cortesía de Peeves) cayó sobre su cabeza desde alguna parte del techo, y en su confusión mientras tiraba y manoteaba tratando de zafarse de la telaraña artificial, el celador pisó un hilo más, el último, que no era más que un simple obstáculo.

Y se fue de boca.

Lo último que oyó después del golpe seco fueron las estrepitosas risas de tres muchachos que huían escaleras arriba y un fantasma que desaparecía a través del techo.

Triunfantes.

James, Remus y Sirius corrieron hasta que no les dieron más las piernas, atravesaron dos pasadizos y pasaron el retrato de la Dama Gorda sin detenerse. No pararon hasta que se desplomaron, jadeantes y exhaustos, en sus camas. Boca arriba y con los brazos extendidos.

Por un breve momento duró el silencio, la confusión y la emoción mientras trataban de asimilar lo que acababa de pasar, y de recuperar el aliento...

Y entonces estallaron en carcajadas.

Y se rieron y se rieron y se rieron hasta que les dolieron las costillas y no dieron más, y James giró a un lado con los ojos fuertemente cerrados y golpeando el colchón con el puño, y Remus se revolcaba en su lecho como un perro sosteniéndose el torso; y Sirius explotaba en risas ruidosas con los ojos abiertos y la mano en la frente,destilando alegría incontenible y unas ganas de no parar nunca.

__ ¡Por Dios! ¿vieron su cara cuando se encontró con los hilos? __ chilló James al borde de la histeria-. ¡Y Peeves le arrojó el balde de agua en medio de la cabeza!

__ Esperen a que descubra lo que le hice a Norris __ apuntó Remus con lágrimas corriéndole por los ojos.

__ Impagable __ dijo Sirius de forma contundente; y una enorme sonrisa de dientes blancos se extendió sin medida por su rostro.

__ Filch jamás será el mismo.

__ Nunca, nunca nadie podrá superar esto. Óiganme lo que les digo. Nunca __ dijo James sacudiendo la cabeza.

__ ¡Y cuando ustedes salieron corriendo! ¡Parecía que acababan de ver un ogro! __ exclamó Remus todavía riendo.

__ No andaba muy lejos __ respondió James con una sonrisa.

Sirius se metió la mano debajo de la chaqueta y sacó, con cuidado, como si fuera de cristal, el largo fichero de Liz. Los chicos dejaron de hablar, y girando las cabezas se quedaron mirándolo, los tres al mismo tiempo (James de cabeza).

Hubo un minuto de silencio.

__ ¿Que vas a hacer con eso ahora?

__ Mañana lo verás __ respondió Sirius cada vez más alegre-. Vamos. Los profesores no tardarán en aparecer revisando los cuartos,y quiero ser el primero mañana que le vea la cara a Filch cuando estallen los Detonadores Amanecer.

James y Remus sonrieron y chocaron cinco.

__ Otra travesura perfecta.