Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a retroninjachick, yo solo la traduzco.


CONGRATULATIONS

Epílogo (parte 1)

Primera cita

Edward's POV

Estaba extremadamente nervioso mientras esperaba que se abriera la puerta. Esto era muy importante para mí. Para los dos. Ayer pasé el resto del día con Bella en la heladería. Eso difícilmente contaba como una cita. Solo era algo natural. Éramos solo Edward y Bella, los mejores amigos, pasando el rato y poniéndonos al día. Ella me contó un montón de cosas. Me habló sobre como Angela se estaba encargando de la cafetería con su nuevo marido Ben. Ella se iba y lo dejaba en sus manos y luego planeaba mudarse de vuelta a Forks. Cuando me dijo eso, sentí mi corazón acelerarse de muchas maneras. Finalmente la tendría en Forks otra vez. Hablamos sobre Alice y Jasper, Emmett, Rose, Carlisle y Esme y sus padres. Hablamos de películas, el concepto de Romeo – como siempre – y luego hablamos sobre cosas al azar como solíamos hacer. Bella y Edward, los mejores amigos.

Pero hoy, era diferente. Hoy seríamos Bella y Edward, los amantes en su primera cita y la mitad de mi cabeza me decía que saliera corriendo. Pero mis pies estaban plantados firmemente en el suelo. No me iría. Mientras fuera bienvenido, me quedaría. Había pasado por mucho y ahora tenía finalmente mi oportunidad. No iba a renunciar a esto. Y eso es lo que me dio un subidón de confianza para quedarme. Y eso es lo que calmó algo de los nervios.

Finalmente la puerta se abrió. Pude sentir las palmas de las manos sudarme mientras la asimilaba. El sol de detrás de mí brillaba contra ella, haciendo que los mechones rojos de pelo brillaran sobre las ondas caoba. Su pálida complexión brillaba y se veía hermosa con su baby doll amarillo y pantalones cortos blancos. Mostraba sus preciosas y largas piernas y el color le quedaba muy bien. Tuve que respirar profundamente mientras mis ojos se maravillaban con esta hermosa criatura.

Espabílate Cullen.

Finalmente sacudí la cabeza y le sonreí. Ella caminó hacia mí, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello. Le devolví el abrazo inmediatamente, la sensación de su cálido cuerpo contra el mío era increíble.

"Hey," dije. Ella se alejó y sonrió.

"Hey a ti," contestó. Levanté mi ceja, divertido repentinamente.

"¿Estás intentando ser guay, Bella?" reté juguetonamente. Ella se encogió de hombros, su sonrisa era tan divertida como la mía.

"No necesito intentarlo." Guiñó un ojo. Parpadeé un par de veces, antes de sonreírle ampliamente, mis ojos ardían.

"Bueno, te ves muy hermosa," dije suavemente. Con esto sus ojos se suavizaron mientras me daba una pequeña sonrisa, sus mejillas se pusieron de ese familiar rosa.

"¿Intentas deslumbrarme?" preguntó, un poco sin aliento. Sonreí satisfecho.

"No necesito intentarlo," dije usando sus propias palabras. Ella parpadeó antes de devolverme la sonrisa. Reí y extendí mi mano para que la cogiera, mi corazón latía acelerado. Ella la tomó, enlazando sus dedos con los míos. Se sintió bien.

Empezamos a andar calle abajo. Íbamos a un bonito restaurante pequeño calle abajo. El calor todavía era extraño para mí, ya que venía de un lugar húmedo y frío, haciendo que el aire seco no fuera bienvenido contra mi piel. Sin embargo, de una forma extraña, me gustaba la diferencia y por una vez podía ver el sol. Sin mencionar que tenía a Bella con sus dedos envueltos alrededor de los míos y su brazo tocando el mío. Era una extraña pero buena sensación. A través de mis ojos, Bella era una hermosa, adulta y fuerte mujer. Ella era el amor de mi vida y mi compañera del alma si quieres. Pero también era más que eso. Y eso es lo que hacía ese pequeño gesto, nuestras manos entrelazadas, extraño. Ella era mi mejor amiga y era raro, diferente y nuevo intimar con ella de esa forma. Esto era algo que las parejas hacían cuando se amaban. Y por mucho que yo supiera que la amaba, el pequeño gesto significaba mucho. Era raro porque, como había dicho, al mismo tiempo, ella era mi mejor amiga. Todo era demasiado nuevo y me sentía como un adolescente en su primera cita. Patético, sí... pero todavía increíble.

"Así que, ¿cuándo te vas?" preguntó, su tono mostraba nerviosismo. La miré. Sus ojos marrones estaban ensanchados mientras se mordía el labio inferior. Sonreí.

"Este fin de semana," dije. Eso significaba que teníamos jueves, viernes y sábado juntos sin problema. Yo ya estaba planeando diferentes cosas que podíamos hacer.

"Oh," eso es todo lo que salió de su boca. Me sentí repentinamente preocupado y me volví para mirarla, apretando su mano de forma tranquilizadora.

"¿Qué pasa?" pregunté preocupado. Ella sacudió la cabeza.

"Nada, es solo que eso significa que estaremos una semana separados," dijo sonrojándose. Paré, haciendo que ella también parara. Se dio la vuelta para mirarme confundida. Lentamente, llevé las yemas de mis dedos a su mejilla, mi piel acariciaba la suya.

"Bueno, mejor aprovechemos el día de hoy," susurré, mi aliento golpeaba su cara. Ella me sonrió, poniendo su mano en la mía. Dolería estar lejos una semana ahora que finalmente estábamos juntos, pero sobreviviríamos. Habíamos pasado por cosas peores.

Empezamos a andar de nuevo, la conversación fluyó libremente después de eso. Estaba bien ver a Bella feliz y tan animada.

"Harry Potter es horrible," contradije. Bella jadeó.

"Edward Cullen, retira eso," dijo con un tono juguetón pero serio. Reí, envolviendo mi brazo alrededor de su hombro mientras andábamos. Ella envolvió su propio brazo alrededor de mi cintura.

"No hay manera, Bella, lo siento pero es una historia inmadura sobre un chico que sucede ser lo mejor en un lugar llamado Hogwarts, con arañas parlantes y perros de tres cabezas. Él salva el mundo, pero es solo el mundo que gira alrededor de Hogwarts, y el siempre se lleva a alguien con él. Es una serie sin valor en un intento de traer de vuelta al tipo malo que lo empezó todo cuando de echo él ya estaba enterrado desde el principio," dije. "El final también es horrible. Quiero decir, ¿Ginny? ¿En serio? Todos esperábamos que fuera esa chica de cabeza hinchada. Decepcionante," suspiré. Ella me miró con una ceja levantada y una mirada divertida.

"Ya sabes, para ser alguien que odia tanto el libro, pareces saber mucho," dijo con una sonrisa satisfecha. Abrí la boca pero ella me cortó. "Está bien, Edward. De cualquier manera, a mí me encantan las películas. Nunca he leído los libros, deberías saber eso."

"Lo sé," dije con una sonrisa triunfal. Ella sonrió antes de hablar de nuevo.

"Pero debería decir que el Cáliz de Fuego es mi favorito. Cedric es adorable. Robert Pattinson es realmente guapo," dijo con un suspiro feliz. Fruncí el ceño. ¿Robert Pattinson? ¿Qué tipo de nombre es ese?

"¿Te gusta ese tío?" pregunté incrédulo. Ella me sonrió satisfecha.

"El tío más guapo en el que he puesto los ojos," dijo con tono travieso. La miré furiosamente, antes de que ella estallara en risas. "Edward, estaba bromeando. Él es el segundo más guapo." Dejé salir un suspiro de alivio.

"Entonces, ¿quién es el primero más guapo?" pregunté. Ella pareció pensarlo un momento como si realmente estuviera ponderando la respuesta. ¿Tan feo soy?

"No sé... Emmett tiene unos buenos hoyuelos."

"¡Bella!"

"Estoy bromeando, Edward." Rió. "Tú eres él chico más guapo, atento e increíble que conozco," dijo mientras paraba para mirarme, sus dos brazos envueltos alrededor de mi cintura. Sonreí y me incliné para besar su frente. Otra vez, se sintió nuevo, pero maravilloso, y bien.

"Hemos llegado," dije suavemente cuando alcanzamos el restaurante. Ella apretó sus dedos alrededor de los míos y entramos. Ya había una camarera ahí, con los menús en la mano. Nos sonrió. "Mesa para dos, por favor," dije. Ella sonrió y asintió, agarrando los dos menús y llevándonos a una bonita mesa al lado de la ventana.

"Así que, ¿qué quieres comer?" pregunté, mirando el menú. Ella pareció pensarlo un momento mientras jugaba con un mechón de pelo, mordiéndose el labio. Sonreí para mí mismo.

"No sé... me gustan las alitas de pollo y patatas," dijo. Finalmente levantó la vista del menú y me miró, pillándome mientras la miraba fijamente. "¿Qué?" pregunté. Reí.

"Nada," dije, volviendo a mirar a mi menú. "Yo la hamburguesa con patatas," dije. Ella sonrió.

"Vale entonces, dos platos de patatas, uno de alitas de pollo, una hamburguesa y una coca-cola y una pepsi," concluyó, sabiendo mi bebida favorita. Ella no veía la diferencia entre la Coca y la Pepsi. Tampoco yo, de hecho. Pero desde que éramos jóvenes, lo pedíamos así.

La camarera vino un par de minutos después, con nuestras bebidas. Ella recolectó los menús y escribió nuestros pedidos mientras Bella y yo continuábamos hablando.

"También quiero uno de esos sombreros." Rió mientras apuntaba a un chico que llevaba un gorro verde lima. Reí junto a ella.

"Te conseguiré uno," prometí. Ella sacudió la cabeza.

"No, no, por favor, no lo hagas. Ya estás gastando suficiente." Se sonrojó. Yo la miré con una ceja levantada.

"Sí, porque una comida de 15 dólares es demasiado para mí. Posiblemente no podría comprar un sombrero," dije sarcásticamente. Ella rodó los ojos.

"Sabes a lo que me refiero," dijo. Yo sonreí.

"Sí... lo sé," dije. Entonces nos quedamos callados y alejamos la mirada, Bella se sonrojó. "Entonces, ¿quién es esta chica con la que está Derek?" pregunté. Había estado muriendo por saberlo y Bella ni siquiera se encogió al oír su nombre, lo que era algo bueno. Ella sonrió.

"Su nombre es Katie. Él dijo que realmente le gusta," explicó.

"Sí, lo recuerdo, me dijiste ayer lo realmente enamorado que estaba de ella," dije, recordando la conversación de ayer. Bella bajó la mirada con una expresión triste.

"Sí... es una historia divertida. Me llamó ayer... aparentemente, ella aún no estaba legalmente divorciada... tiene un hijo también," dijo.

"Ouch." Me sentí mal por él. El pobre chico no podía tener un descanso. Me dolía por él.

"Sí." Bella rió tristemente. "¿Cómo está Alex?" preguntó. Yo me encogí de hombros.

"No he hablado con ella en un tiempo," admití. "La última vez que la vi fue cuando me vine abajo, hace un año."

"Oh." Fue todo lo que dijo. "Bueno, la vida de nuestros ex no es algo de lo que deberíamos hablar." Rió. Yo asentí de acuerdo, riendo libremente con ella. La comida llegó entonces.

"Tiene buena pinta," dijo, frotándose las manos.

"Ahora, Bella, compórtate al comer," avisé con una risita. Ella me miró con una mirada desafiante.

"Soy luchadora, no desastrosa."

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"Gracias de nuevo por todo," dijo con una sonrisa. Empezaba a hacer frío afuera y la luna estaba alta en el cielo. Tenía mi brazo sobre los hombros de Bella mientras ella me sujetaba por la cintura. Me alejé de ella, para mirarla de frente. Ella me estaba sonriendo, sus mejillas estaban rosadas.

"No, gracias a ti," dije. Ella sonrió, sus dedos se quedaron sobre el pomo de la puerta un momento. Había silencio y sabía que parte se suponía que venía ahora. Simplemente no estaba seguro de si iba a pasar.

"Así que..." dijo, la punta de su pie dibujó círculos en el suelo. Yo me froté la nuca.

"Así que..." repetí sus palabras, metiendo mis manos en los bolsillos. Finalmente me miró y, dudosamente, levantó las manos, envolviéndolas en alrededor de mi cuello. Luego se puso de puntillas y llevó su cara a la mía. Mi respiración estaba acelerada y mi corazón latía desbocado. Sus labios estaban a centímetros de los míos mientras esperaba, casi probando las aguas. Apenas pude aguantarlo, así que incliné mi cabeza y presioné mis labios a los suyos.

Suspiré contra su boca por la sensación. Realmente había extrañado esto mucho. Se sentía tan bien cada vez. Sus labios estaban tan llenos, tan suaves, tan cálidos. Me encantaba. Nuestros labios adoptaron un ritmo y me llevó un minuto que el shock realmente se instalara y para que yo me diera cuenta de que esta era Bella Swan, mi mejor amiga y la mujer a la que amaba.

El beso empezó a hacerse más y más profundo y cálido mientras envolvía mis brazos alrededor de su cintura, su espalda golpeó contra la puerta. Nuestros labios se movieron más rápido, luego más lento, nuestras lenguas bailaban y el fuego ardía a través de mi cuerpo y labios. Finalmente me alejé por aire.

Sus mejillas estaban rojas y sus ojos ensanchados e inocentes mientras me miraba fijamente. Sonreí, las yemas de mis dedos acariciaron su mejilla.

"Buenas noches, Edward."

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Reunión en Forks

"Edward Cullen, todavía estoy muy molesta contigo," dijo Alice por millonésima vez. Simplemente ella no podía superar todo el tema de Bella. Estaba molesta porque no le hubiera contado que me había encontrado con Bella, mi cita o incluso el hecho de que Bella estaba de vuelta en Forks. Hoy era el día en que finalmente pude ver a Bella de nuevo. Una semana atrás, en California, cuando nos despedimos, nos besamos dulcemente, y había estado muriendo toda esta semana por besarla de nuevo. Estaba muriendo por verla.

Esos últimos días en Cali fueron divertidos y llenos de risas y sonrisas y, por una vez, finalmente me sentí completo de nuevo. No había depresión o necesidad de llorar o nada de echo. Estaba feliz solo estando con Bella.

Cuando finalmente volví a casa, no se lo conté a nadie y todavía no había hablado con mi familia. En el trabajo, había estado completamente distraído. Todos en el trabajo me miraban divertidos, preguntándose en qué estaba esta vez. Estaba entusiasmado porque vería a Bella de nuevo y ella se mudaba a Forks. Por supuesto, yo vivía en Seattle, pero Forks está mucho más cerca que California. Eso y el hecho de que había algo de esperanza y posibilidad de que se mudara conmigo. Al menos, eso era de lo que habíamos hablado cuando le pregunté donde tenía planeado vivir una vez que volviera. Ella dijo que se quedaría con sus padres un tiempo, pero que sobre todo tenía planeado conseguir una residencia permanente en Seattle, donde había más oportunidades de trabajo y apartamentos. Funcionaba para ella, porque todavía estaría cerca de todos nosotros también.

Mi apartamento era lo suficientemente grande para los dos y yo le había dicho que si pasaba algo, podía colarse en mi casa, aunque esperaba que ella se mudara a mi casa. Así que, después de todo el entusiasmo, Alice finalmente decidió llamarme y yo metí la pata y le hablé de Bella. No fue una experiencia placentera.

Así que aquí estaba ahora, con Alice a mi derecha y Emmett a mi izquierda pareciendo un niño en la mañana de Navidad, mientras esperábamos en el aeropuerto a que Bella aterrizara. Esme y Carlisle estaba justo detrás de nosotros, hablando con Renee y Charlie. Rosalie y Jasper estaban riéndose de Emmett mientras él hablaba sin parar sobre todas las cosas que él y Bella podrían hacer y todas las bromas que le haría. Era una competición entre Jasper y Emmet para ver quien podía hacer sonrojar más a Bella.

"Chicos, por favor. Esto es muy importante para mí. ¿Podéis, al menos, dejar todo eso para más tarde?" pregunté, volviéndome para mirarles. Todos me miraron con sonrisas divertidas. Vi la mirada de Alice fijarse detrás de mí mientras abría la boca para hablar. "No, Alice, escucha. Sé que estáis entusiasmados por verla – Jefe Swan, Sra. Swan – pero esto es realmente especial para mí. Ha pasado un tiempo y finalmente estamos bien... así que, ¿podéis, por favor, actuar de forma civilizada por una vez?" Todos ellos me miraban divertidos.

"Importante, huh." Me congelé. Conocía esa voz. Me di lentamente la vuelta sobre mis talones. Ella estaba ahí, sonriéndome con una sonrisa tan tonta que quise reír yo mismo. Hubo silencio un par de segundos antes de que Emmett finalmente lo rompiera.

"¡Bella!" llamó entusiasmado y saltó, recogiéndola en sus brazos y abrazándola fuertemente. Bella le devolvió el abrazo, riendo mientras echaba atrás su cabeza.

"¡Emmett!" dijo, copiando su entusiasmo. Sentí una cálida sonrisa extenderse en mi cara mientras los miraba. Emmett plantó un enorme beso en la mejilla de Bella y la abrazó una vez más antes de ponerla sobre sus pies. Luego fue atacada por Alice y Rose, de tal manera que las tres mejores amigas cayeron sobre sus traseros. Reí mientras veía la reunión, mis dedos picaban por que fuera mi turno. Las chicas gritaron mientras le hacían a Bella pregunta tras pregunta.

"¡Chicos, chicos!" Los paró mientras se levantaban del suelo. "Más tarde." Bella guiñó el ojo. Ellas rieron y se levantaron, ayudándola también. Jasper fue el siguiente en darle a Bella un apretado y cálido abrazo y un beso en la frente. Esme y Carlisle también tuvieron su momento cuando abrazaron a su "segunda hija" fuertemente, y le dieron la bienvenida a casa. La reunión de Bella con sus padres fue un momento lacrimogeno y la mayoría de nosotros tuvimos que apartar la mirada de su momento privado mientras se susurraban y se abrazaban.

Finalmente, tras lo que pareció una eternidad, se apartaron y Bella se quedó mirándome.

Fue una reacción automática para mí, así que tenía la excusa perfecta cuando corrí hacia ella y la abracé fuertemente, besándola dulcemente en los labios. Hubo un momento de "awws" de fondo, pero no paré para mirarles. Simplemente seguí sosteniéndome bien cerca de mí.

"Vale, vale. Me gustas Edward, así que no presiones," escuché decir a Charlie. Reí y me alejé de Bella para mirarla a los ojos. El alivio me llenó mientras el entusiasmo burbujeaba dentro de mí.

"Bienvenida a casa."

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¿Quieres ser mi novia?

Bella's POV

Si era honesta, diría que vivir con mis padres me hacía sentir rara. Era una mujer de 24 años y no debería estar viviendo con mis padres. Sin embargo, estaba bien, ya que normalmente estaba en casa de los Cullen. Estaba planeando vivir en Seattle y había ido este fin de semana con Edward para buscar trabajo. El que más me interesó fue uno en una librería cerca del apartamento de Edward. Era perfecto y pagaban bastante bien y funcionaba como mi primer trabajo. Simplemente no había encontrado casa todavía.

Otra cosa que estaba pasando en mi vida era Edward.

Estaba tan feliz porque finalmente pudiera estar con él. No me había sentido mejor en todo un año. En realidad todavía estaba enamorada de él y por como se veía la cosa, tenía la esperanza de que él todavía me amara también. Habíamos estado pasando mucho tiempo juntos últimamente. Siempre estábamos por ahí, hablando, riendo, dando una vuelta, comiendo. Habíamos tenido innumerables citas, solo estaba esperando a hacerlo oficial.

Vi las miradas que Alice y Rose nos daban y las sonrisas que Esme llevaba cada vez que Edward me tocaba, por accidente o no. También tuve una interesante conversación sobre condones con Emmett, a la que Jasper se unió alegremente.

Por embarazoso que esto fuera, al mismo tiempo me daba la esperanza de que Edward y yo terminaríamos juntos eventualmente... pronto. No quería que nos apresuráramos a nada drástico. Pero sabía que quería pasar el resto de mi vida con él después de todo lo que había pasado entre nosotros.

Simplemente me sentía tan cómoda con él. La forma en que él me hacía sentir era indescriptible. Cada beso y toque era como una descarga eléctrica. Eso es otra cosa. Él estaba constantemente haciendo movimientos en mí, sosteniendo mi mano, acariciando mi cara, besando mis labios, mi frente. Siempre estaba prácticamente en mí... pero sin un gran movimiento, no había grandes etiquetas aún para nosotros. Y eso hacía que me hiciera preguntas a veces.

"¿Bella?" La voz de Edward me hizo saltar, tirando el trapo de secar los platos que tenía en la mano. Me di la vuelta para verle parado en el umbral de la puerta, sus ojos estaban llenos de diversión y sus labios curvados en una sonrisa torcida.

"Hey," dije estirándome hacia él. Este abrazo fue dulce. Él envolvió sus brazos fuertemente a mi alrededor y me apretó una vez antes de soltarme, algo que él hacía cuando éramos jóvenes. Me recordó a los buenos viejos tiempos, cuando yo era más joven y estaba secretamente enamorada de él. Esta vez, no era exactamente un secreto. Tampoco lo era el hecho de que él me amaba. Así que, ¿por qué no lo hacíamos oficial todavía?

"¿Qué pasa?" pregunté. Él se inclinó contra la encimera de la cocina, cogiendo una manzana y dándole vueltas.

"Nada, solo estoy de visita," dijo, lanzándome una gran sonrisa. Me sonrojé. "¿Dónde están Charlie y Renee?" preguntó mirando a su alrededor. Suspiré.

"Mamá ha ido a hacer la compra y papá está en la estación," dije. Él asintió, bajando la vista a su manzana, volviendo a ponerla en la encimera. Hubo un silencio que nos sobrepasó y la atmósfera estaba muy tensa. Se sentía raro, porque durante las semanas que había estado aquí, todavía no había sentido esto con Edward. Siempre ha sido placentero.

"Um..." Levanté la vista a él mientras él abría y cerraba la boca. "En realidad he venido aquí a preguntarte algo..." fue dejando la frase, frotándose la nuca incómodamente. Él tenía esa mirada de loco en los ojos. Le miré con curiosidad. Él parecía... nervioso.

"¿Qué es?" pregunté. Él giró su cabeza para alejar la mirada, moviéndose de un pie a otro. No tenía la más ligera pista de lo que estaba a punto de preguntar, pero estaba ciertamente interesada en oírlo. ¿Qué podría ponerle tan nervioso?

"Bueno, hemos estado pasando mucho tiempo juntos, Bella... y me estaba preguntando... si tal vez... ya sabes..." Moví mis manos para que continuara. Ya estaba al borde, mi corazón latía desbocado en mi pecho. "Tal vez te gustaría..." Juntó sus cejas, sin encontrarse con mi mirada mientras buscaba las palabras correctas.

"Solo suéltalo, Edward."

Finalmente me miró, con una mirada determinada en los ojos.

"¿Quieres ser mi novia?" preguntó con incertidumbre, sus manos en los bolsillos y sus hombros caídos. No sabía qué sentir en ese momento. Había estado esperando esa pregunta desde noveno grado. Muchos pensamientos y emociones pasaron por mi cabeza y Edward solo se quedó ahí mirándome fijamente. Me sentí... feliz. Finalmente, salí de mi embobamiento.

"¡Sí!" dije saltando.

"¿Sí?"

"¡Sí!" dije abrazándole. Él me devolvió el abrazo inmediatamente.

"¡Sí!" dijo él felizmente mientras besaba mi mejilla. Yo tenía otras ideas. Hambrientamente alcancé sus labios, los míos devorando los suyos. Él me devolvió el beso, sus labios se movían hambrientamente también. Era el entusiasmo de que finalmente pudiéramos reclamarnos el uno al otro. Era la adrenalina por la repentina pregunta, y éramos solo nosotros en general, ahora que sabíamos que podíamos besarnos y tocarnos sin preocupación.

Sus brazos estaban apretados alrededor de mi cintura y los míos en sus brazos. No pude evitar sonreír cuando su lengua trazó mis labios, el sabor me estaba volviendo loca y me sentía desesperada por más. No pude evitar sentir la felicidad correr por mis venas. Un par de años antes, cuando estaba en décimo grado y estaba segura de mi amor por Edward, me habría dado un ataque si Edward Cullen hubiera puesto sus labios en los míos. Edward Cullen, mi mejor amigo. Y ahora los tenía libremente y él me amaba tanto como yo a él, tal vez incluso más si eso era posible. Él me estaba besando con tanta ansia como yo a él.

Sus manos fueron a la parte baja de mi espalda, acercándome, y yo respondí moviendo mis manos a su pecho. Él se alejó en busca de aire y, tan pronto como el aire alcanzó mi garganta, moví mis labios a su cuello, besando su suave y deliciosa piel. Nunca había conocido a un hombre que supiera tan bien en toda mi vida. Dejé que mis manos bajaran y agarraran los agujeros para el cinturón de sus pantalones. No llevaba cinturón hoy. Reí, el sonido vibró en su piel, resultando en un gemido desde su garganta, que solo me volvió más loca mientras él metía sus manos en los bolsillos traseros de mis pantalones. Empecé a mover mis manos a su cremallera, lista para bajarla, cuando él me paró, agarrando mis muñecas. Él me dio un rápido beso en los labios.

"Bella, tomémoslo con calma," susurró, luego besó mi frente.

Por muy molesta que estuviera... no podía estar más de acuerdo. Quería disfrutar cada momento dulce sin prisas.

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La mudanza

Decir que el mes pasado fue pura felicidad, es quedarse corto. Era más que eso. Era genial. Fenomenal. Hermoso. Pacífico. Precioso. Ningún adjetivo es lo suficientemente bueno. Edward y yo hemos estado juntos un mes completo e incluso he hablado con el dueño de la librería. Peter y su esposa Charlotte eran una pareja mayor, los dos encantadores de todas las maneras y extremadamente agradables y acogedores. Me acogerían en el trabajo tan pronto como me mudara a Seattle. Mi madre estaba un poco molesta con las noticias, pero pensó que era un buen comienzo. Ella estaba en éxtasis porque estuviera con Edward. Mi padre... bueno, mi padre aprobaba a Edward, pero no quería que me hicieran daño... otra vez. Alice era demasiado para controlar y Esme estaba cotilleando como una vieja con mi madre sobre el tema. Rosalie solo sonreía con suficiencia cada vez, mientras que Emmett y Jasper se aseguraron de vigilarnos de cerca.

Por supuesto, nosotros éramos felices y yo me mudaba a Seattle. Tuve una profunda conversación con Edward sobre nuestra relación y tengo que decir que casi me dejó llorando.

Flashback:

"Por favor..." supliqué una vez más. Edward solo rió, sacudiendo la cabeza. Era una noche de películas y yo me quedaba en la casa de los Cullen y también Edward.

"Nope." Sonrió ampliamente, sentándose a mi lado. Crucé mis brazos con terquedad. Zombies y sangre no eran lo mío así que, ¿por qué demonios eligió esa película? "Venga, Bells," dijo, poniéndome sobre su regazo. Tenía que admitir que a pesar del enfado, estaba extremadamente feliz de estar en sus brazos.

"No veo porqué tienes que poner una película de miedo." Hice un puchero. Él rió, el sonido era música para mis oídos, antes de inclinarse, poniendo sus labios en mi oído.

"Porque... cuando te asustas, puedo sostenerte," susurró. Me estremecí cuando su frío aliento me hizo cosquillas. Él rió de nuevo, poniendo sus labios en mi hombro. Aunque Edward tenía límites estrictos para nuestra intimidad, él había llegado a un tipo de posesión de mi cuerpo. Él besaba absolutamente cada parte que podía alcanzar, tocándome todo el tiempo y sosteniéndome siempre. Hey, no me quejaba.

"Tú puedes sostenerme cada vez que quieras. Ya lo sabes," susurré, girando mi cabeza para mirarle, mientras me ponía más cómoda en su regazo. Sus brazos me sujetaron fuertemente por la cintura mientras sus ojos penetraban en los míos. Había más emoción de la que creí que habría. Sus ojos eran provocativos mientras me miraba. "Yo..." Tenía problemas sonando coherente con la forma en que me estaba mirando. Finalmente, respiré profundamente. "Yo soy tuya, Edward," susurré, mi mano acariciaba su cara. Él suspiró, inclinándose en mi toque. Su mano fue a la mía, sosteniéndola contra su cara.

"Realmente te amo, Bella," dijo en voz baja. Sonreí, porque amaba oír esas palabras de su boca. Siempre me llegaban. Sonaban más como una canción que como una frase.

"Yo también te amo, Edward," dije finalmente. Él se inclinó, sonrió suavemente, mientras sus labios me daban un susurro de un beso. Eran muy suaves y dulces contra los míos. Empezó como un beso inocente, sus labios solo se presionaban contra los míos con una presión ligera. Luego se inclinó de nuevo, para darme otro... y luego otro, y luego otro más, hasta que no pude aguantarlo y cogí su cara entre mis manos, presionando mis labios firmemente contra los suyos y manteniéndole en su lugar mientras movíamos nuestros labios en sincronización. Él se alejó en busca de aire después de un rato.

"Bella, tu crees..." arrastró la frase, alejando la mirada de mí. Coloqué mis manos en su pecho, moviéndome de manera que estuviera a horcajadas sobre él. Él suspiró, sus ojos se vidriaron un poco antes de mirarme. "¿Crees que estamos llevando esto demasiado rápido?" preguntó. Yo le miré en shock, mi corazón acelerado. ¿A qué se refería con eso? Mi primer instinto fue que él quería romper, pero él se dio cuenta rápidamente de lo que había dicho y agarró mi cara entre sus manos. "No, Bella. ¡No! Dios, no, lo he dicho mal. Me refiero a que, bueno... te amo, pero, ¿crees que estamos yendo muy rápido? Me refiero a que solo llevamos juntos un mes..." arrastró la frase, sacudiendo la cabeza.

Entonces lo entendí.

"Edward, te amo, y sé que quiero pasar el resto de mi vida contigo," susurré. Él me miró entonces, sus ojos provocativos de nuevo.

"¿Para siempre?" preguntó. Yo asentí, dándole un besito en los labios.

"Para siempre," susurré con más convicción. Edward me miró fijamente, como si estuviera buscando algo en mí, finalmente sonrió, como si lo hubiera encontrado. Luego susurró,

"Para siempre, es realmente mucho tiempo."

Fin del Flashback.

Eso fue todo lo que necesitamos para meternos en la conversación de la mudanza. Él fue quien lo ofreció y yo, por supuesto, acepté en un segundo sin pensarlo dos veces. Estaba tan segura de mí misma y mi felicidad con Edward era todo lo que me importaba.

"Hey, Bells, ¿estás aquí?" le escuché llamar. Solté la caja de cartón.

"Justo aquí," contesté. Pasé mi mano por mi pelo mirando el resto de cajas que todavía tenía que desempacar. Dios. Demasiado que hacer.

"Esas son muchas cajas," le escuché decir detrás de mí. No me giré, mientras sentía sus brazos envolverse alrededor de mi cintura, sosteniéndome fuertemente contra su pecho. "Creo que deberías tomarte un respiro," susurró en mi oído, antes de besar el hueco bajo el lóbulo de mi oreja. Sonreí.

"Edward..." Mi autocontrol me estaba abandonando... lo sabía. "Edward, por favor," gemí. "Tengo que... terminar." Apenas podía hablar mientras sus labios asaltaban mi cuello, abriéndolos para poder morderme suavemente. Él gimió.

"Bella..." suplicó. Yo sacudí la cabeza. "Vamos," alentó. No pude evitarlo, me di la vuelta y salté, envolviendo mis piernas alrededor de su cintura y mis brazos alrededor de su cuello. Una sesión de besos no haría daño.

Mudarse era divertido.

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Nuestra primera vez

"Gracias por la cena." Sonreí una vez más, tomando otro sorbo de vino. Edward solo me devolvió la sonrisa, sus dedos hacían figuras en su copa. Me había cocinado una cena increíble esta noche por nuestro aniversario de seis meses. ¿Puede hacer algo mejor aún? Me levanté de la silla y caminé hacia él, colocándome justo en su regazo, que terminó por ser mi lugar favorito estos últimos meses. Tenía que admitir que estaba tan feliz que era surrealista. Todavía esperaba que todo se cayera a pedazos. No había forma de que yo recibiera todo esto sin que hubiera trampa. Edward besó mi mejilla y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura.

"¿Quieres ver un poco la TV?" preguntó. Yo me encogí de hombros, realmente no me importaba lo que hiciéramos mientras lo hiciéramos juntos. Edward se levantó, levantándome con él. Le seguí a la sala de estar mientras él se tumbaba en el sofá, dejándome espacio para que me tumbara frente a él. Me puse cómoda mientras él presionaba mi espalda contra su pecho. Su largo brazo buscó en mando a distancia en la mesa cercana y encendió la televisión. Estaban poniendo '27 Vestidos' y, por mucho que Edward pensara que la película era cursi, él sabía que a mí me encantaba, así que la dejó. Sonreí para mí misma mientras me acercaba más a él, sus dedos jugaban con mi pelo.

Un par de minutos más de película y sentí su mano empezar a rozar mi costado y yo solo quise cerrar los ojos por lo bien que se sentía. Pronto, su mano se movió a mi cadera y pude sentir como respiraba más profundamente mientras sus labios empezaban a besar mi pelo, luego mi mejilla y finalmente su lugar favorito en mi cuello. Entonces cerré los ojos, dejando que la cálida sensación me sobrepasara. Hmmm.

Mi respiración entró más y más profundamente. Los dedos de Edward, tan suaves como una pluma, movieron el borde de mi camisa, jugando con la tela. No podía respirar. De repente sus dedos entraron por la camisa, suave y lentamente, y pude sentir su propia respiración acelerarse, saliendo superficialmente. Sus dedos bailaron por la piel expuesta, mientras sus manos profundizaban más dentro de la camisa. Todo lo que pude hacer fue cerrar los ojos y dejar que la placentera sensación me siguiera, enviándome escalofríos y mariposas cada vez. Era una sensación increíble y pude sentir sus dedos ir a mi estómago dejando un camino de fuego.

Edward había puesto cuidadosos límites para nosotros, dejando los toques personales en el otro lado. Era algo que sabíamos que nos metería en problemas y los dos sentíamos que con estos sentimientos nuevos y los recientes desengaños, deberíamos tomárnoslo con calma. Estaba claro que todas esas reglas habían salido por la ventana en el momento y yo no sería quien se las recordaría.

Sus labios dejaron suaves besos de mariposa a un lado de mi cuello, enviando incluso más olas de dulce placer mientras la hormigueante sensación pasaba por mis venas. Fue cuando él empezó a succionar mi piel que no pude aguantarlo y me giré para estar frente a él. Él me rodeó en sus brazos y sus labios chocaron con los míos mientras yo devoraba sus suaves labios como pétalos.

Mis manos volaron a su pelo, acercando su cara a la mía mientras él se movía de su lado, poniéndome sobre él. Pude sentir cada línea de su cuerpo contra el mío y se sentía increíble mientras podía sentir sus fuertes músculos y cada marca de sus abdominales y suave piel. Suspiré de satisfacción. Se sentía maravilloso.

Fue cuando sus manos tiraron de mi top, un gemido escapando de su garganta, que supe exactamente a donde iba esto. Y no le paré.

Besó cada parte de mi piel que estaba a la vista, con susurros tan dulces que me hicieron sentir mareada por dentro, y querida. Le devolví los besos, en cada parte de piel que podía ver desde su sweater, que cayó al suelo eventualmente. Apreció mi cuerpo, diciéndome lo hermosa que era y lo mucho que me amaba. Yo hice lo mismo, susurrando también cuanto le amaba después de cada beso que le daba.

Fue cuando nos caímos del sofá, que las mariposas empezaron a llegarme realmente. Él me recogió, envolviendo mis piernas alrededor de su cintura y besando sus labios mientras me llevaba al dormitorio.

Lo que más me asustó fue que no era solo sexo, era hacer el amor. Había hecho el amor una vez... con Derek, pero esto era diferente. Esto era diferente porque era Edward. Derek no era Edward y por muy segura que estaba de que Edward sería genial, todavía estaba nerviosa. Esto era una cosa que nos uniría, que nos haría uno.

Sentí el aire dejar mis pulmones cuando me dejó en la cama y me puse más arriba, tumbándome sobre mi espalda en el colchón. Edward saltó sobre mí, gateando sobre mi cuerpo mientras su cara se ponía a centímetros de la mía.

"¿Estás segura?" dijo en voz baja, su dulce aliento golpeó mi cara. Supe en el momento que él quería, no, necesitaba, continuar, y yo no me oponía a la idea. Acuné su cara entre mis manos, dándole un pasional beso. Me alejé en busca de aire, sus ojos ardían con amor y deseo, y su respiración salía de forma irregular.

"Estoy segura."

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Trabajo

Esa noche con Edward fue la mejor noche de mi vida. No era solo él, éramos nosotros. Me sentía como que realmente nos habíamos hecho uno. Tenerle en mí fue una experiencia nueva, algo que quería sentir de nuevo. Él era tan perfecto y todo a la vez. Fue una maravillosa y dulce noche, eso era seguro.

Fue nuestra primera vez, juntos.

Estuve cada segundo del día fantaseando sobre sus labios en mi piel y nuestros dedos entrelazados mientras alcanzábamos nuestro clímax, y los movimientos de nuestros cuerpos juntos, también. Esos eran los pensamientos normales en mi cabeza.

"¿Bella?"

"¿Hm?" Me giré, todavía un poco aturdida. Era Charlotte. Tenía una sonrisa cómplice, sus arrugas alrededor de sus ojos hacían que sus iris azules resaltaran más. Las pecas en su nariz eran solo prueba de lo clara que tenía la piel. Su pelo canoso parecía una nube vaporosa en su cabeza. Nunca había conocido a una anciana tan hermosa en mi vida. Solo puedo imaginar como se veía cuando era más joven.

"¿Estás bien, querida?" preguntó. Reí, sonrojándome mientras bajaba la cabeza.

"Mhmm," dije, temiendo gritar en lugar de hablar. Ella rió.

"Vale, tenemos bastantes clientes en la entrada, ¿quieres ayudar?" preguntó.

"Por supuesto," dije, mientras soltaba uno de los libros que había estado amontonando. Ella sonrió, encabezando el camino a la entrada. Había una enorme cola de adolescentes y mujeres de edad media, niños e incluso hombres. Esta era una librería bastante ocupada. Me quedé detrás del mostrador de madera, sentándome en la silla mientras encendía el ordenador, lista para registrar los precios y las tarjetas de socios. Para ser una librería tan pequeña, estaba bastante bien actualizada.

"Hola, ¿en qué puedo ayudarte?" pregunté con una gran sonrisa mientras miraba hacia delante. La mujer sonrió, parecía tener unos treinta, mientras me daba los libros que quería comprar. Valoré su elección. Seducción en Navidad.

Le levanté la ceja. Ella se encogió de hombros con una sonrisa inocente en los labios mientras se mordía el labio. Por supuesto, probablemente está soltera o no obtiene suficiente acción de su marido, y quiere un peligroso romance. Reí para mí misma.

"Serán diez dólares en total," dije. Ella sonrió, buscando en su bolso y sacando un billete de diez dólares. Sonreí poniendo el libro en la bolsa antes de que se marchara. La cola siguió y siguió mientras más libros, sobre todo de romance, eran comprados. Hubo algunos libros de ciencia-ficción aquí y allí comprados por algunos hombres, pero más que eso, estaban basados sobre todo en drama o eran romances clásicos. Incluso algunas novelas cursis para adolescentes como Forever y Sharing Sam.

Sonreí cuando otra adolescente se acercó a mí, sus manos llenas de libros y sus grandes tirabuzones saltaban de un lado a otro mientras intentaba sujetarlos todos. Parecía tener unos 17 o 16.

"Hola," dije. Ella sonrió y contestó con un brillante "Hola."

Eché un vistazo a sus elecciones. Mis ojos se ensancharon un poco con Don't tempt me. Era un libro que me hacía sonrojar. No te lo vas a creer. Otro libro genial, divertido y realista, calidad británica. El diario de Noah fue uno de los que suavizó mis ojos.

"¿Qué pasa con todas las novelas de romance hoy?" me pregunté en voz alta. La chica frente a mí rió.

"Te hace soñar," dijo. "Quiero decir, ¿alguna vez has sido testigo de un amor como este?" preguntó. Sonreí suavemente, pensando en Charlotte y Peter, Esme y Carlisle e incluso mi madre y mi padre. Asentí, apuntando a la esquina de la tienda, donde se podía ver a la pareja riendo mientras Peter frotaba la espalda de Charlotte. Recordé como él le había dicho el otro día lo hermosa que estaba.

"¿Ves esa pareja de allí?" le pregunté a la chica. Ella miró a su alrededor, moviendo su cuello hasta que pudo ver a Charlotte y Peter, mientras yo les apuntaba con mi pulgar. Ella asintió mientras sus ojos se suavizaban. "Eso es una pareja real como esta," dije, palmeando el libro. Lo escaneé, diciéndole el total mientras buscaba en su bolso y yo ponía los libros en una bolsa.

"Pero, ¿has sentido ese amor antes?" preguntó. Bajé la vista, mi mente fue a Edward.

"Sí, si lo he hecho."

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Proposición

Un año completo. Un año juntos de felicidad, noches hermosas, momentos maravillosos y todo iba a empezar tan pronto como abriera los ojos. Sonreí mientras sus labios besaban mi cuello dulcemente, enviando sensaciones de hormigueo a través de todo mi cuerpo. Sonreí cuando sus brazos rodearon mi cintura.

"Despierta," susurró contra mi hombro. Sonreí mientras sus labios subían más hasta que descansaron en mi cuello, dejando suavemente pequeños besos. Moví mi cuello para darle más acceso. Él solo rió contra mi piel, enviando vibraciones.

"Buenos días," dije finalmente, abriendo los ojos. Esta era mi parte favorita de despertarme. Sus brillantes ojos verdes. Una sonrisa apareció lentamente por mi cara.

"Quieres desayunar, ¿amor?" preguntó. Yo asentí, mis mejillas se calentaron cuando me llamó 'amor'. Me besó en los labios una vez más, fue dulce y breve y ya extrañaba la sensación. Su aliento era mentolado, indicando que ya se había lavado los dientes. Se levantó de la cama, admiré su cuerpo, ya que él estaba sin camisa con solo el pantalón del pijama. Sonreí, levantándome yo también de la cama y estirándome mientras caminaba hasta el baño.

Después de hacer toda mi rutina de la mañana, fui a la cocina, donde la espalda de Edward estaba frente a mí. Pude ver sus músculos mientras él continuaba cocinando el desayuno 'perfecto' para empezar nuestro aniversario. Caminé hasta él, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura, mis manos acariciaban suavemente sus maravillosos abdominales. Me mordí el labio mientras los músculos de su espalda se movían contra mi pecho. No había palabras para explicar lo feliz que me sentía.

"¿Pancakes?" pregunté cuando los olí.

"Tus favoritos."

-:-

Edward fue una dulzura esta mañana, pero por la tarde fue incluso más irresistible, llevándome al parque. Me arreglé con un vestido amarillo suelto y libre con bailarinas. Edward también se arregló con una camisa de botones y vaqueros. Apreté su mano en la mía mientras andábamos por el parque, el sol golpeaba nuestros hombros. Hoy era un día soleado, gracias a Dios. No había nubes a la vista. Entrelacé mis dedos con los suyos mientras andábamos hacia un banco. Él sonrió besando nuestras manos.

"¿Quieres un helado?" preguntó de repente apuntando a un carrito de helados. El helado se había convertido en un gran símbolo entre nosotros desde California. Yo asentí mientras él me besaba y se levantaba. Esperé, el entusiasmo corría por mis venas mientras él traía dos tarrinas de helado para nosotros, mejor que conos. Estaba confundida, pero lo ignoré, dejándole volver. Se sentó a mi lado, envolviendo su brazo alrededor de mi hombro. Sonreí mientras le veía moverse nervioso en su asiento.

"¿Qué va mal?" pregunté, poniendo mi mano en su rodilla. Él bajó la vista a mi mano un momento, una mirada de anhelo en los ojos antes de volver a mirarme. Yo le miré fijamente, un poco preocupada porque algo hubiera pasado.

"Nada." Finalmente sonrió, besando mi mejilla. Yo le miré fijamente, inspeccionando para ver otro movimiento que indicara que estaba mintiendo. Pero no hubo ninguno. Suspiré y me comí mi helado felizmente.

"Alice llamó ayer," dije finalmente. Alice me había estado llamando mucho últimamente, sobre todo para "ver como estaba", pero yo no me lo creía. Ese duendecillo estaba tramando algo.

"¿Lo hizo?" preguntó Edward, sus ojos estaban ensanchados. Yo estreché los míos. Algo estaba pasando.

"Sí..." dije cuidadosamente. Él se aclaró la garganta antes de mirar hacia delante. Miré su perfil, esperando que dijera algo más.

"¿Y bien?" pregunté. Él no me miró, pero sonrió torcidamente. Pude ver esa mirada de loco llegar a sus ojos. Hm...

"Y bien, ¿qué?" preguntó.

"Como sea," lo dejé, decidiendo que era inútil. "Ya sabes, quiero ir a la playa un día," dije. Edward me miró, tomando más de su helado mientras miraba a mi tarrina un poco nervioso también.

"¿Quieres?" preguntó, mirándome finalmente. Asentí.

"Sip. No he estado allí en un tiempo," dije. Él sonrió, haciendo círculos en el dorso de mi mano, que ahora tenía cogida. ¿Cómo se suponía que iba a comer así? Reí.

"Bueno, sé lo mucho que te gusta el sol," dijo, mirando de nuevo a mi tarrina.

"Tú lo sabes todo de mí," le recordé. Él sonrió ampliamente. "Igual que yo lo sé todo de ti."

"¿Qué hay que saber?" preguntó con una sonrisa. "Tú eres mi todo." Mis ojos se suavizaron mientras nos mirábamos a los ojos. El momento era tan dulce, tan hermoso, pero luego se aclaró la garganta incómodo mirando de nuevo a mi tarrina de helado.

"¿Vas a terminarte eso?" preguntó, apuntándolo y soltando mi mano. Levanté una ceja.

"¿Lo quieres?" preguntó. El sacudió la cabeza rápidamente.

"No, no. Come," dijo. Yo me encogí de hombros y continué comiendo felizmente mientras hablábamos de diferentes cosas.

"Sabes que solo he tenido una mascota antes," dije, mientras miraba a una pareja que paseaba con su perro. Edward rió. "Su nombre era -"

"Sparky. Tenías seis años, le quisiste los primeros diez minutos hasta que te mordió después de que le tiraste de la cola. Lloraste y me hiciste besarte la tirita el día siguiente. Desde entonces, los perros no son tus favoritos, pero cada vez que ves uno tienes la necesidad repentina de acariciarle. Sin embargo te contienes," dijo la última frase despreocupadamente, mientras continuaba comiendo su propio helado. Le miré con los ojos ensanchados hasta que finalmente me miró con una sonrisa divertida en sus labios. "¿Qué?" preguntó. Sacudí la cabeza incrédula.

"Eres demasiado bueno para ser verdad." Suspiré. Él sonrió. "¿Cómo puedes recordar eso?"

"Bella, tú eres mi amor, mi vida y mi mejor amiga. Por supuesto que recuerdo eso," dijo, un poco ofendido, pero con una sonrisa juguetona. Sacudí la cabeza. Las conversaciones fluían así.

"Odio la nieve," dije.

"Bella, eso ha sido muy aleatorio." Él rió.

"Yo soy aleatoria," defendí con una sonrisa juguetona.

"Sí, lo sé."

"Tú sabes mucho."

"Tú también."

"¿Sé más que tú?" reté.

"Tú me dirás," dijo.

"Bueno, la aleatoriedad es lo que hace que una conversación fluya," dije.

"Cierto, pero hay algo que tengo que saber. ¿Es aleatoriedad siquiera una palabra?"

"Sí. Lo es."

"¿Estás segura?"

"Mira, eso prueba que sé más que tú," dije, riendo.

"¿Qué pasa si no es una palabra?" dijo con una sonrisa satisfecha.

"Lo es en Bella-land," dije, con una sonrisa.

"Me encanta Bella-land."

Así es como fluyeron nuestras conversaciones, hasta que finalmente terminé mi helado. No me había dado cuenta de que me estaba llevando mucho tiempo tragar el helado. Bueno, creí que era helado, hasta que puse algo en mi boca que estaba demasiado duro. Saqué la cuchara de mi boca para escupir el extraño objeto duro. Casi me atraganto con ello. Edward se veía nervioso mientras daba golpecitos en mi espalda. No fue hasta que abrí los ojos y miré al objeto que me di cuenta de lo que era.

Duro, frío, plateado y hermoso. El anillo brillaba contra la luz y mis ojos se abrieron de golpe mientras el shock y la confusión corrían por mis venas. No podía creer lo que estaba viendo. ¿Era esto? ¿Podía ser...? No. La adrenalina me superó mientras parpadeaba algunas veces, intentando que la sangre siguiera fluyendo. Esto no podía ser lo que creía que era. Edward estaba quieto a mi lado, esperando mi reacción. Pero no podía moverme. No podía hacer nada, imaginate hablar. Cuando Derek me propuso matrimonio había sido dulce y directo. Cuando Edward me pidió matrimonio, tenía significado y fue clásico. Eso si esto era un anillo de compromiso.

"¿Bella?" le escuché. No me moví. "Bella..." susurró, cogiendo el anillo de entre mis dedos. Sentí mi corazón acelerarse y las lágrimas llenando mis ojos. Él se levantó del banco y se arrodilló... sobre una rodilla... frente a mí.

"Bella, sé que hemos tenido nuestro altibajos y sé que el hecho de que estemos juntos es un milagro, pero creo que estaba destinado. Hemos crecido y con todos los derrumbamientos y desengaños y lágrimas y dolor que hemos pasado, nuestro amor ha florecido y ha podido seguir fuerte. Sé que quiero pasar el resto de la eternidad contigo. Depende solo de ti y lo que tú quieras. Te quiero y te amo. Te necesito y no querría nada más que hacerte oficialmente mía. ¿Te... casarías conmigo?" preguntó, extendiendo el anillo.

¿Qué. Coño. Hago. Ahora?

Salto. Eso es.

Salté gritando como una colegiala, besando cada pulgada de su cara, susurrando, "sí". Él rió, abrazándome fuerte contra su cuerpo, besándome.

"Te amo," susurré una vez que me calmé. Él paró también, sonriendo de oreja a oreja. Había demasiadas cosas que quise decir en ese momento, y estoy segura de que él también, pero él encontró la mejor manera de explicarlo todo.

"Tú eres mi vida ahora."


Hola!!

Aquí teneis la primera parte del Epilogo. Son las 2:17 de la madrugada aquí en España, así que simplemente me voy a despedir hasta el sabado, esta vez no os puedo garantizar el actualizar antes.

Muchas gracias por todos vuestros reviews (según escribo esto me siguen llegando más, xD), alertas y favoritos y también a los que solo leeis. Sois geniales, de verdad.

Buenas noches y espero oír que os ha parecido.

-Bells, :)