Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a retroninjachick, yo solo la traduzco.
CONGRATULATIONS
Epílogo (parte 2)
Despedida de soltera
"No strippers, ¿cierto?" le pregunté a Jasper. Él me dio una sonrisa tranquilizadora pero astuta. No confiaba en que Emmett y Jasper se llevaran a mi prometido a su despedida de soltero, y decir que no estaba feliz era quedarse corto.
"Bella, lo prometo, no habrá strippers... solo prostitutas."
"¡Jasper!" Él rió y frotó mi espalda.
"No te preocupes, lo tenemos. No strippers o putas," prometió. Crucé mis brazos sobre mi pecho y le estreché los ojos, escépticamente. Él sonrió con inocencia y supe que tenían algo planeado para Edward, pero su promesa todavía estaba intacta. Suspiré derrotada.
"Bien." Jasper sonrió ampliamente y me abrazó fuertemente antes de dejar un gran beso en mi mejilla.
"Gracias por la aprobación, Bella. Disfruta tu noche, porque mañana te casas," dijo con un brazo envuelto alrededor de mi hombro y con tono de broma. Le fruncí el ceño y, con otro apretón, me liberó.
"¿Puedo al menos decir adiós?" pregunté, casi suplicando. Jasper asintió con una sonrisa dulce antes de llevarme al garaje. El jeep estaba aparcado fuera y la puerta trasera estaba abierta, Emmett parecía sujetarla. Caminé más rápido, hasta que empecé a correr a toda velocidad, mis pies me llevaban y tenía una gran sonrisa en la cara. Emmett me dio una sonrisa tonta antes de hacerse a un lado y dejarme saltar en el asiento trasero. Ahí estaba Edward sentado con expresión frustrada, que se convirtió en shock cuando salté dentro del jeep, aterrizando en él y forzándole a caer hacia atrás en el asiento. Reí mientras la mirada de sorpresa se volvía a una traviesa y él me levantó y me puso a horcajadas en su regazo.
Sus ojos brillaron mientras miraba a mis labios y luego otra vez a mis ojos. Mi corazón se aceleró cuando sus orbes verdes se perdieron en los míos. Finalmente, no pude aguantarlo más y mis labios chocaron contra los suyos, moviéndose en una fiera danza, calentando mi piel y labios. Él me devolvió el beso de igual manera, sus manos estaban en mi cintura, las mariposas en mi estómago eran incontrolables y mi corazón latía con fuerza.
Mis dedos se ataron a su pelo mientras sus manos bajaban a mis muslos.
"Vale, vale, dejadlo para la luna de miel," interrumpió Emmett. Con un gemido, Edward se alejó, solo para presionar sus labios suavemente a los míos una vez más.
"Te veré mañana por la mañana," prometió. Yo asentí con una risita y miré a Emmett, que me levantó y me sacó del jeep.
Ahora, era mi turno para la fiesta. Que empiece el juego
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"Bella, por favor. No es para tanto. Venga, suéltate," dijo Alice, pasándome otra bebida. Sacudí la cabeza, declinando educadamente, pero sabía que pronto mi temperamento tomaría lo mejor de mí. Alice suspiró, viendo que no cambiaría de opinión. "Bella, diviértete un poco al menos," dijo.
"¿Para qué? ¿Para que mañana pueda estar enferma y con resaca?" pregunté con una ceja levantada. Ella colocó una mano de forma tranquilizadora en mi antebrazo.
"Deja que Mamá Alice se encargue de eso." Guiñó un ojo. Yo rodé los ojos y miré a la pista de baile. Alice sabía que yo odiaba los clubs, pero me trajo aquí deliberadamente de todas formas. Estaba muy molesta viendo que esta era mi fiesta. ¿No debería ir al menos a algún lugar al que yo quisiera ir? Iba a ignorar a Alice y Rose todo el día, sin embargo, no estaba haciendo un gran trabajo. Escuché a Alice suspirar detrás de mí.
"Vale, vamos," dijo, dejando su copa en la barra.
"¿Ir a dónde?" pregunté confundida.
"A algún lugar que sé que te gustaría," dijo. Yo paré y quité mi brazo de su agarre.
"¿Y dónde será eso, Alice?" Ella se volvió con una sonrisa.
"Iremos a ese lugar de sushi que te gusta tanto y comeremos una fuente grande de langostinos," dijo con una gran sonrisa. Yo sacudí la cabeza. Me encantaba ese lugar y la fuente de langostinos era lo mejor, pero eso era algo entre Edward y yo con TODA la familia. No solo las mujeres. Quería ir a por Rose, mi madre y Esme y sacarlas de este club y pasar el rato juntas haciendo lo que mejor hacen las chicas: ser chicas.
Quería tener una de esas cursis fiestas del pijama con 'Como perder a un chico en 10 días' y otras películas cursis, mientras estábamos en pijama, comiendo helado y chocolate. Sé que algunas personas lo llamarían aburrido, pero era la forma de ser de Bella. En realidad, las despedidas de soltera iban sobre decir adiós a ser soltera, era sobre decir adiós a la juventud y decir hola a la vida adulta real. Era sobre divertirse y volverse loca una última vez. Era bastante triste en realidad. Pero, en cuanto a mí, no le estaba diciendo adiós a nada, nada cambiaría además del hecho de que Edward llevaría un anillo que le reclamaría como mío y viceversa. Seríamos felices para siempre y eso es todo. Yo no iba a decir adiós. Yo solo iba a decir hola.
Quería hacer algo loco, no me importaba el qué y, con una sonrisa traviesa en mi cara, le dije a Alice que quería hacer exactamente.
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"¿Carreras de carritos en la tienda a las 9 de la noche, Bella?" preguntó Rosalie, claramente divertida. Me encogí de hombros. Esme rió mientras envolvía sus dedos alrededor del asa. Renee se puso cómoda en su asiento dentro del carrito.
"Yo creo que es una idea genial. Quiero decir, a Esme y a mí nos hace sentir jóvenes... y es una oportunidad de patearos el trasero," dijo Renee con una risa. Esme asintió mientras Rose resoplaba.
"Como si fuera posible. Lo siento Renee, Esme, pero Bella y yo os patearemos el trasero," dijo Rosalie con una sonrisa engreída. Era en momentos como este cuando ella me recordaba a Emmett. Sonreí para mí misma. Todos los empleados de la tienda vacía nos miraron con curiosidad, si supieran lo que tramábamos. Me agarré a los lados de mi carrito mientras Rosalie se colocaba en posición. Alice se quedó frente a nosotros entre los dos pasillos. El primero en llenar el carrito con todo lo que se necesitaba para la fiesta de pijama y volviera al punto de salida, ganaba. Alice sonrió, moviendo su mano, la anticipación me estaba matando.
"Preparadas... Listas... ¡Ya!" Y con eso nos lanzamos, Rosalie daba órdenes y me decía diferentes cosas coger mientras corría por el pasillo.
"Coge el sirope, la nata montada, recuerda los crackers... ¡Oh! ¡Oreos! ¡Date prisa, tenemos que ir a la sección de helados!" Lo cogí todo rápidamente, gritando cuando casi me caigo, podíamos oír los ánimos que nos daban los empleados. Rosalie salió del pasillo al mismo tiempo que lo hizo Esme, y corrimos hasta el otro pasillo lleno de helados.
Abrir la puerta del congelador mientras iba en un carrito y coger los botes de chocolate de Ben 'n' Jerry mientras alcanzaba el de fresa a la violenta velocidad a la que iba Rosalie, era interesante por decir lo menos. Casi me hace tropezar y por el rabillo del ojo pude ver a Esme y Renee haciendo lo mismo a nuestro lado.
"¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!" gritó Rosalie. Sip, definitivamente, la novia de Emmett. Mis ojos casi saltan de las cuencas cuando Rosalie nos llevó corriendo al otro lado, corriendo sobre una rueda, mi corazón saltaba de mi pecho con adrenalina.
Finalmente llegamos al final del pasillo, a la misma altura de Esme, hasta que la rueda giró y Rosalie y yo caímos, dándole a Esme y mi madre el liderazgo. Mi costado dolía, pero reía fuertemente con Rosalie mientras mis ojos se cerraban por la caída. Me sujeté los costados por el dolor de la caída y la risa.
"¡Oh Dios mío!" jadeé. "¡Eso ha sido impresionante!"
"Lo sé." Rosalie rió a mi lado mientras se levantaba. Extendió una mano que cogí agradecida. "Pero, eso significa..." Dejó la frase volviéndose a mi madre y Esme. Las dos tenían sonrisas engreídas y se animaban con esos vergonzosos bailes de la victoria.
"¡Ganamos! ¡Ganamos! ¡Ganamos!" cantaron. Rodé los ojos.
Estas fiestas son divertidas.
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"Cuando él mire tus labios, gira tu cabeza provocándole. Esto te dará ventaja cuando se frustre. Eventualmente, cuanto más evites sus besos, más se irritará. Esto preparará el camino para un beso pasional cuando finalmente pille tus labios, toda la frustración será soltada en el beso, toda la pasión vendrá de él, mientras que todo lo que tú haces es disfrutar," leyó Rosalie de la revista ilustrada. Ella levantó una ceja perfecta. "Hmm... me pregunto si en realidad funciona."
Rodé los ojos y resoplé. "Como si lo hiciera, Rose."
"Hey, nunca se sabe. Creo que voy a intentarlo con Emmett." Movió sus cejas. Reí y le lancé una almohada. Ella la esquivó perfectamente y metió otra patata en su boca.
"Ya sabéis, Jasper siempre es dulce... sería genial calentarle," dijo Alice desde el suelo. Ella continuó pintando las uñas de los pies de Renee. Todas nosotras estábamos desparramadas por la sala de estar. Yo estaba tumbada sobre mi estómago en el sofá, mientras que Alice y Renee estaban sentadas en el suelo, haciéndose las uñas. Rosalie estaba leyéndonos pequeños trucos de una revista desde el colchón que habíamos colocado.
"Alice, Jasper siempre ha sido dulce y siempre lo será," dijo Rosalie. Alice miró a Rosalie con un pequeño brillo en los ojos.
"Eso es lo que tú crees." Con eso, volvió a mirar a las uñas del pie de mi madre. Reí mientras Rosalie se estremecía.
"Eso es asqueroso."
"No, asqueroso sois tú y Emmett en -"
"Chicas. Dejadlo. Esta noche es sobre Bella," dijo Esme cuando vino de la cocina con un nuevo bol de palomitas. Gemí.
"¿Por qué tiene que ser sobre Bella?" pregunté. "Mañana también es sobre Bella. ¿No puede ser esta noche sobre nosotros?" pregunté. Alice rió.
"Buen intento."
"Bueno, merecía la pena intentarlo..."
"Estás tan echa para estar con Edward," dijo Alice riendo. Sonreí por el pensamiento.
"Sí, si lo estoy."
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El gran día
Miré a Alice con nerviosismo, lista para vomitar por lo nerviosa que estaba. No había visto a Edward en toda la mañana, o la noche anterior, y era muy enervante saber que estaba a punto de casarme, entrar en una habitación donde todos me mirarían y, posiblemente, caerme de culo. Alice lo había preparado todo, desde las hermosas orquídeas a la preparación de las mesas, desde mi pelo a mi maquillaje, zapatos, pendientes, ramo de flores, liga y, finalmente, mi hermoso vestido blanco. El encaje, el escote, la cola... era perfecto.
Todos estaban ahí fuera, pero no creo que fuera eso lo que más me preocupaba. Creo que lo que más me asustaba era el recuerdo de mi última boda. Temía que me dejaran de nuevo, y esta vez por la persona más importante en mi mundo en este momento.
Aunque sabía que Edward nunca me abandonaría, el miedo todavía estaba ahí. Derek también estaba ahí fuera, igual que Alex, y me pregunté como era para ellos verme bajar el pasillo, junto a mis otros amigos y miembros de mi familia. ¿Qué piensan ellos después de dos bodas? Para ser honesta, no me importaba.
Hoy era el comienzo del para siempre con Edward. Tendríamos hijos, compraríamos una casa... nos despertaríamos juntos cada mañana. Sería una vida maravillosa. Esperaba. Había pasado por suficientes cosas estos pasados años, y sabía que con Edward a mi lado... estaría bien.
"Bella, respira profundamente," mandó Alice. En una situación diferente, le abría rodado mis ojos irritada, pero en este momento, hice exactamente lo que ella me dijo. Su precioso vestido de dama de honor abrazaba cada curva y su pequeño cuerpo. Ella sonrió.
"Vale, sigue después de mí. Ya sabes esto," dijo severamente. Yo asentí, todavía sin aliento. Charlie estaba a mi lado, su brazo envuelto alrededor del mío, mientras sujetaba demasiado fuerte mi mano. Le miré con curiosidad. Él nunca actuó con estos nervios o emoción cuando estaba con Derek.
"¿Estás bien, papá?" pregunté. Él me miró y luego respiró profundamente.
"Hoy es el día de tu boda," dijo a través de los dientes apretados. Yo reí nerviosa.
"Papá, hemos pasado por esto antes -"
"No, Bella, hoy vas a casarte con otro hombre, uno que te amará y protegerá, uno al que tú también amas. Es duro para un padre dejar ir a su hija," explicó.
Levanté una ceja inquisitivamente, mi corazón todavía latía erráticamente.
"Pero, con Derek -" Mi padre sacudió la cabeza y me interrumpió.
"Bella, un padre solo se pone así de emotivo cuando su hija encuentra a alguien que merece reemplazar sus deberes normales," dijo firmemente. Llevó mi mano a sus labios y besó mis nudillos. "Te estoy dejando ir, Bells."
Y con eso, mi cara mostrando todavía shock y con mi corazón en la garganta, la música empezó, bloqueando cualquier respuesta que tuviera.
Mi padre nunca ha sido hombre de muchas palabras... y a través de los años, no era exactamente el fan número uno de Edward. Nos vigilaba como un halcón, con ojos cómplices, una sonrisa cautelosa. Era como si supiera algo. Y luego, finalmente, entendí. Mi padre sabía que Edward era él y, en ese momento, simplemente no estaba listo para renunciar a su bebé.
Esto trajo una gran sonrisa a mi cara justo a tiempo para salir al jardín. La boda estaba preparada en el hermoso prado que Edward y yo encontramos hace un par de meses. Era absolutamente perfecto, hermoso de todas las maneras, y Alice no podía haber hecho un trabajo mejor. La vista llevó algunas lágrimas a mis ojos mientras veía a todos mirarme. Intenté llevar en mi cabeza la cuenta de mis pasos, pero todo eso escapó por la ventana cuando vi su cara.
Ahí estaba mi Edward, al final del camino, con una sonrisa en los labios mientras me miraba con ojos llenos de amor, el alivio llenaba su cara, su sonrisa torcida estaba en su lugar. Y luego lo supe. Edward Cullen iba a casarse conmigo y estaba cien por cien enamorado de mí. Sonreí ampliamente, mi corazón latía con fuerza y mis brazos deseaban estar en los suyos. Solo quería llegar ahí tan rápido como fuera posible. Hoy iba a convertirme en Isabella Marie Cullen.
El tiempo pasaba demasiado lento. No me molesté en mirar a la multitud o buscar a mi madre o a Alice y Rose al final, en sus lugares, o las grandes sonrisas de Emmett y Jasper. Todo lo que veía eran sus penetrantes ojos verdes, mirando los míos con deseo, felicidad, amor y devoción.
Suspiré, contenta cuando mi mano alcanzó finalmente la suya. Besé la mejilla de mi padre, pero mi fuerte agarre en la mano de Edward no se aflojó y quise desesperadamente robarle un beso rápido.
Estaba al tanto de mis calientes mejillas rojas, pero no me molesté en preocuparme por ello. Estaba con el hombre más hermoso del mundo, por dentro y por fuera.
El cura se aclaró la garganta.
"Estamos aquí reunidos hoy para unir a estos dos amantes en matrimonio..." Apenas registré el resto de sus palabras. Solo miré a los ojos de Edward, mientras los suyos quemaban los míos, mis manos apretaron repentinamente las suyas. Él me devolvió el apretón igual de fuerte, sonriendo de oreja a oreja como un tonto.
No escuché al cura hasta que tuvimos que ponernos nuestros anillos y decir nuestros votos. Edward soltó mi mano un breve segundo antes de levantarla de nuevo, mi mano izquierda, mi dedo anular ya estaba listo. Él sonrió y puso el anillo en la punta de mi dedo antes de repetir sus votos.
"Yo, Edward Anthony Masen Cullen, te tomo a ti, Isabella Marie Swan, como mi legítima esposa, para amarte y respetarte de este día en adelante en la riqueza y la pobreza, en la salud y la enfermedad, todos los días de mi vida," dijo mientras ponía el anillo en mi dedo.
Su voz era fuerte, llena de amor, determinación y honestidad, y todo con su voz aterciopelada. Hubo suspiros de admiración en la multitud y no pude evitar que las lágrimas cayeran por mi cara. Él rió en voz baja, un par de lágrimas bajaban por su cara también, mientras sonreía y pasaba sus pulgares por mis mejillas, limpiando las lágrimas. Sonreí y cogí el anillo; era mi turno.
"Yo, Isabella Marie Swan, te tomo a ti, Edward Anthony Masen Cullen, como mi legítimo esposo, para amarte y respetarte, de este día en adelante, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y la enfermedad, todos los días de mi vida," dije, tartamudeando un poco al final mientras lloraba, poniendo el anillo en su dedo. Hubo un par de risitas en la multitud cuando me equivoqué al ponerle el anillo porque las lágrimas me empañaban la vista.
"Ahora os declaro marido y mujer," dijo el cura. "Puede besar la -" Pero antes de que el cura pudiera terminar, Edward me había cogido por la cintura, me aplastó contra él, se agachó hacia mí y presionó sus labios firmemente contra los míos. Suspiré en su boca, feliz por poder besarle finalmente. No perdí el tiempo y no presté atención a ninguno de los silbidos de la multitud.
"Vale vosotros dos... dejadlo para la luna de miel," dijo Emmett. Edward rió contra mis labios y se alejó. Sonreí ampliamente cuando él cogió mi mano y salimos, como marido y mujer para siempre.
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"Me gustaría hacer un brindis por mi mejor amiga Bella," empezó Alice. Como dama de honor, era su deber por derecho, como ella había dicho, el dar un discurso. Todos se callaron y se giraron para mirarla. Ella se aclaró la garganta, su voz temblaba un poco mientras hablaba con algunas lágrimas.
"Bella, has sido mi mejor amiga durante mucho tiempo y desde que te conozco, siempre he dicho que acabarías con Edward. Pero eráis muy tercos." Hubo risitas de todos. "Aunque eras terca y te negabas a ir de compras conmigo, te quería por eso y por eso haces tan buena pareja con Edward. Te quiero Bella y me alegro de que finalmente alguien pueda hacer feliz a mi hermano." Suspiró mientras la gente aplaudía. Unas lágrimas más bajaron por su mejilla. "Edward, esta es tu segunda vez... y esta realmente cuenta. No lo jodas," dijo severamente, pero bromeando. Él rió, pero asintió, apretando sus brazos alrededor de mi cintura. Me moví un poco en su regazo mientras él apretaba su agarre incluso más. "Pero, en serio, te quiero Edward, eres mi hermano. Me alegro de que finalmente puedas ser feliz. Los dos lo merecéis." Y tenía razón. Lo merecíamos.
Edward besó mi cuello y yo sonreí, dejando mi cabeza sobre su hombro. Yo vocalicé un 'gracias' hacia Alice y ella guiñó el ojo. Rosalie se levantó, lista para su propio discurso.
"No sé que decir excepto que os quiero a los dos... pero mejor que decir, me gustaría compartir..." dijo. Yo la miré confundida. Ella apuntó al DJ del fondo y empezó una suave melodía. "Vuestro primer baile como marido y mujer." Se encogió de hombros. Yo sonreí mientras Edward me levantaba de su regazo. Todos aplaudieron a nuestro alrededor y, por una vez, no me opuse a bailar. Quería mostrarles a Edward a todos, quería que supieran que... él era mío.
She says "wake up, it's no use pretending"
I'll keep stealing, breathing her.
Birds are leaving over autumn's ending
(Ella dice "despierta, es inútil fingir"
Yo seguiré robando, respirándola.
Los pájaros se están marchando con el fin del otoño)
Sonreí mientras dejaba mi cabeza en su hombro, mi respiración golpeaba su cuello y mis brazos estaban envueltos a su alrededor, mientras él envolvía los suyos alrededor de mi cintura. Besó mi mejilla. Yo suspiré feliz. La canción era perfecta. Gracias Rosalie.
One of us will die inside these arms
Eyes wide open, naked as we came
One will spread our ashes 'round the yard
(Uno de nosotros morirá en estos brazos
Los ojos completamente abiertos, desnudo como vinimos
Uno extenderá nuestras cenizas por el jardín)
"Este es el día más feliz de mi vida," susurró. Yo asentí de acuerdo.
She says "If I leave before you, darling
Don't you waste me in the ground"
I lay smiling like our sleeping children
(Ella dijo "Si me voy antes que tú, cariño
No me tires al suelo"
Yo me quedo tumbado sonriendo como nuestros hijos que duermen)
"El principio de la eternidad," susurré en su oído. El besó la cima de mi cabeza, y me sostuvo cerca.
One of us will die inside these arms
Eyes wide open, naked as we came
One will spread our ashes 'round the yard
(Uno de nosotros morirá en estos brazos
Los ojos completamente abiertos, desnudo como vinimos
Uno extenderá nuestras cenizas por el jardín)
En ese momento, mientras bailaba en los brazos de mi marido, me di cuenta de algo. No importaba. Nada lo hacía. Nada podía arruinar este momento, no la mirada furiosa de Jessica Stanley, ni las miradas anhelantes de Alex, ni la triste de Derek, sino las sonrisas de felicidad, ni el hecho de que habíamos ido y vuelto del infierno... nada. Era perfecto. Y seguiría siendo perfecto.
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Luna de miel
El día fue pasado durmiendo en el asiento del avión. Había dormido más bien cómoda, considerando que me había quedado dormida en el regazo de Edward. Alice se había asegurado de tener una habitación de hotel para nosotros en el camino, de manera que pudiéramos cambiarnos a algo más cómodo, y luego ir al aeropuerto con seguridad. Esos Cullen y su dinero.
Pero, mientras pienso esto, no puedo evitar sonreír, porque, hoy, yo también soy una Cullen.
"¿Por qué estás sonriendo?" pregunta Edward, mientras me mira. Yo río y me acurruco más a su lado. Nunca me han gustado mucho los aviones. De echo, intento evitarlos. Solo los tomo cuando es completamente necesario. Como cuando me fui a California y cuando volví con Derek. Hablando de Derek, tuve una interesante conversación con él el día de mi boda.
Flashback
"¿Bella?" me di la vuelta para ver a Derek incómodo de pie frente a mí. Me aclaré mi repentinamente seca garganta. Sentí los dedos de Edward bailar en mi cintura y giré mi cabeza para mirarle. Él me dio una sonrisa y un asentimiento antes de ir a bailar con mi madre.
"Hey," dije tras un rato de silencio. Él se mordió el labio y alejó la mirada.
"Um... yo..." Sacudió la cabeza antes de volver a mirarme. Lo que fuera que vio ahí fue lo que hizo decidirse. "¿Me concedes este baile?" preguntó. Yo acepté, colocando mi mano en la suya y mi otra mano en su hombro. Él envolvió un brazo alrededor de mi cintura, pero me aseguré de que hubiera distancia entre nuestros cuerpos. No quería que nadie pensara que todavía había algo con mi ex.
Ahora que lo pienso, parecía surrealista. No podía creer que fuera este hombre del que me había quedado embarazada. Este era el hombre que fue mi amigo, el que me salvó y el hombre del que estuve enamorada hace dos años. No podía creer que todo hubiera pasado realmente.
Yo era una persona completamente diferente ahora.
Nosotros éramos personas completamente diferentes ahora.
"Solo quería darte la enhorabuena," dijo sinceramente. Miré sus ojos avellana y le creí. Realmente lo hice.
"Gracias," dije con una sonrisa. Él nos giró un poco.
"Pareces feliz..." dijo. Yo asentí. "Pareces diferente," notó. De nuevo, asentí. "Y pareces estar enamorada," dijo en voz baja. De nuevo... asentí. "Soy feliz." Sonrió.
Sabía que lo era. Él ya no tenía esos sentimientos por mí y eso estaba bien, porque por muy rudo o frío que sonara, el sentimiento era mutuo. Éramos amigos y, para mí, eso era una bendición.
"¿Qué pasa contigo y cual-es-su-cara?" pregunté, por falta de conversación. Él sonrió tristemente.
"Hemos acabado."
"Lo siento."
"Está bien." Hubo una pausa.
"¿Qué pasa con Alex?" pregunté, mirándola. Ella me sonreía tristemente, su pelo rubio estaba recogido en un moño y sus ojos oscuros estaban inexpresivos.
"¿Qué pasa con ella?" preguntó. Yo moví mis cejas sugestivamente. "Oh, Bella, no estás sugiriendo que me líe con la ex de tu marido, ¿verdad?" Me gustó el sonido de eso. 'Mi marido'.
"Oh, venga. Un baile al menos," dije, alejándome y llamando a una confundida Alex.
Verlos bailar estuvo bien. Estuvo bien porque, por una vez, no parecían estar enamorados, porque no lo estaban; las cosas no funcionan de esa manera. Pero parecían felices y que disfrutaban, riendo.
Eran felices.
Fin del Flashback
"¿Cariño? ¿Bella?" Sentí como alguien me sacudía para despertarme. No me había dado cuenta de que me había dormido.
"¿Huh?" pregunté, limpiando baba de un lado de mi cara.
"Hemos llegado," susurró, besando mi sien.
"¿Llegado?" pregunté. "¿A Italia?" Él asintió. Yo me incliné sobre él, lanzándome a su regazo para mirar por la ventana.
Habíamos llegado. Hola Italia. Sonreí, mirando a sus brillantes ojos verdes.
"Te amo," dije de repente. Él rió.
"Lo sé."
"Tú me amas."
"Eso hago."
No comentaré las aventuras y escapadas, o la noche de luna de miel que siguió después. Todo lo que voy a decir es, 'Gracias Alice, y gracias Victoria's secret'.
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"¡Cariño, estoy en casa!"
Siempre había soñado con mi casa cuando era pequeña. Quería una gran casa blanca, de dos pisos, hecha de madera con ventanas y un bonito porche con una verja azul. Quería una puerta principal doble, hecha de cristal. Quería un comedero para pájaros fuera, al lado de un gran árbol, con un buzón rojo y un camino de ladrillo que lleve hasta la puerta principal. Quería ventanas azules con cortinas amarillas y quería un vecindario lleno de otras familias, que salgan de su casa solo para decir hola y te hagan galletas.
No conseguí esa casa.
En su lugar, conseguí una bonita casita amarilla en Seattle, en un agradable vecindario. No es de dos pisos, es de uno. No tiene verjas ni ventanas azules. Tiene ventanas blancas. El camino que lleva a la puerta principal es de piedra plateada y la puerta principal no es doble o de cristal. Es blanca con un felpudo a los pies y tiene una ventana, pero está cubierta por una cortina azul claro que Renee me compró. No tengo un comedero de pájaros y no tengo un enorme árbol fuera. Tengo un buzón blanco, no rojo. Mis ventanas no tienen cortinas amarillas, son de color crema que hacen juego con los muebles que Alice me compró. No tengo vecinos que me traen galletas, pero cuando abres la puerta principal huele a galletas.
No es mi casa soñada... es mejor.
Cuando Edward y yo fuimos a buscar casa tras nuestra escapada a Italia, no teníamos ni idea de lo que queríamos. Solo queríamos mudarnos del pequeño apartamento que teníamos. Queríamos ir a un lugar más grande y mejor. Simplemente queríamos mudarnos.
"Solo me queda una casa más que enseñaros," dijo el agente inmobiliario. "No es mucho, pero con suerte puede darnos una imagen de lo que estáis buscando." Ella estaba desesperada, ya que cada casa que nos enseñaba estaba o muy sucia o muy rota o era muy cara o simplemente no era muy... nosotros.
"Esperamos que esta pueda satisfacernos," dijo Edward disculpándose mientras frotaba mi costado dulcemente. Para ser honesta, incluso yo estaba desesperada por ver esta casa. Mis esperanzas estaban siendo aplastadas y estaba pensando que no había nada que fuera lo suficientemente bueno para nosotros.
"Bueno, como dije, no es mucho, pero perfecto para una pareja principiante como vosotros. Tal vez necesite algo de trabajo, es un poco vintage -"
"Me gusta el vintage," dije. Sus ojos brillaron con esperanza mientras aparcaba rápidamente el coche frente a la pequeña casa amarilla.
Fue amor a primera vista.
Los pomos de las puertas eran de un oscuro tono bronce, tan oscuros que podrías pensar que eran negros. Parecían ser de la época en que mostrar los tobillos era un escándalo, igual que dejarte el pelo suelto. Las puertas estaban astilladas, mostrando lo gastadas que estaban. El suelo de madera estaba rayado aquí y allí y gastado también. Las paredes estaban pintadas de suaves tonos de amarillo, verde, y morado claro en el comedor. La habitación principal estaba pintada de un cálido marrón, pero se podía ver que había sido pintado hacía unos diez años y todavía estaba perfecto.
El patio trasero estaba lleno de hojas, el porche estaba viejo y perdía el color. Y cuando Edward lo vio, sus ojos brillaron.
Había un baño y las paredes eran azul claro, el suelo de baldosa era blanco y la bañera era una de esas antiguas, del tipo que esperas ver en Orgullo y prejuicio, sin cortina para cubrirla. El sanitario funcionaba con una cadena en lugar del normal de la palanca para tirar.
Y como dije, fue amor a primera vista.
"Nos la quedamos," dijo Edward.
Y con eso, me encontré a mí misma desempacando, mientras Alice diseñaba y Emmett y Jasper movían muebles con Edward.
"Mierda, Bella, ¿cuánta basura tienes aquí?" preguntó Emmett. Rosalie le golpeó y Renee se rió por lo bajo.
"Esme, ¿qué piensas del comedor? ¿Cambiamos el color?" preguntó Renee. Esme puso un dedo en su barbilla.
"Bueno, no sé, pero -"
"¡No! ¡No lo cambies! Vi un diseño en una revista con el mismo color..." dijo Alice. Ella dejó lo que estaba haciendo, llevándolas al comedor, sus voces se fueron apagando.
"Bueno, está bien que tu chico tenga músculos," le dijo mi padre a Carlisle mientras estaban en el umbral de la puerta. Emmett había soltado su lado del sofá, haciendo que Jasper soltara el suyo, haciendo que su lado cayera en su pie. Jasper gritó, mientras que Emmett sonrió ampliamente.
"Gracias jefe," dijo. Charlie sacudió la cabeza.
"No tú, chico. Estoy hablando de mi nuevo hijo político." Emmett hizo un puchero, mi padre rió y Edward me guiñó el ojo.
"Gracias, señor."
"Llámame Charlie, hijo; te conozco desde que llevabas pañales."
"Bien, Charlie."
"Como decía, es bueno que tengas músculos, porque vas a necesitarlos para proteger a Bella. Ya sabes como es." Edward miró hacia mí y sonrió ampliamente.
"Lo hago. Y no se preocupe, señor. He estado atrapándola toda mi vida."
Yo le besé.
Cuando el día finalmente terminó, nos sentamos todos en la nueva sala de estar, en los sofás nuevos, con cerveza y pizza, riendo. Emmett estaba sentado en el suelo, con una cerveza en su mano, su cabeza echada hacia atrás mientras reía y un brazo alrededor de Rosalie, la manos de ella estaba en el pecho de él mientras reía también. Alice estaba sentada en la mesita de café con Jasper a sus pies y la cabeza de él en su regazo mientras la miraba. La pizza estaba al otro lado de la mesita de café y yo estaba tumbada entre las piernas de Edward, mi cabeza en su estómago mientras él se estiraba y ocupaba toda la longitud del sofá, su brazo estaba envuelto alrededor de mi cintura y frotaba mi costado inconscientemente, su mirada estaba en Emmett mientras reía y le gritaba algo, haciéndoles reír más y su cerveza en su otra mano. ¿Yo? Yo solo estaba ahí tumbada y los veía. Era como verlo a cámara lenta, toda la familia junta.
Fue el primer momento feliz que compartimos en nuestra casa.
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¿Estoy qué?
El trabajo pasaba rápidamente, a Edward le iba genial y a mí también me iba genial en la librería. Las noches eran salvajes y pasionales y Edward era más romántico que nunca. Todo era perfecto y eso era casi todo lo que podía decir. Porque lo era.
"Vale, no sé tú, pero creo que Robert Pattinson estaba mucho más sexy antes de que se cortara el pelo," dijo Rosalie. Alice sacudió la cabeza.
"No. Él todavía está lindo. Él siempre ha sido atractivo. Siempre lo ha sido," discutió. Yo solo las miré. Me habría metido en la conversación, realmente lo habría hecho, pero había algo que estaba mal. Tenía una sensación de hormigueo en mi estómago y sentía nauseas. Me había estado sintiendo así durante la semana pasada.
"Hasta que se cortó el pelo," retó Rosalie.
"Te la estás buscando, rubita."
"Adelante Twinkle Toes."
"Eso es de Avatar."
"¿Qué?"
"Twinkle Toes es de Avatar, El último maestro aire."
"¿Cómo demonios sabes eso, Alice?"
"¡Hey! Yo -"
"Chicas... No me siento muy bien," interrumpí. Las dos se giraron para mirarme. "Voy a -" Fue demasiado tarde, ya estaba corriendo al baño y soltando mi desayuno.
"¡Santa mierda, Bella!" gritó Rosalie, corriendo detrás de mí. Alice ya estaba a mi lado, sujetando mi pelo.
"¿Estás bien?" preguntó. Yo no respondí. Solo vomité más. Me sentía horrible.
"Bella, ¿has comido algo en mal estado? Tal vez sean retortijones. Mierda, ¿tienes retortijones? ¿Has tomado Midol? Deberías tomar Midol. Te traeré Midol." Con la velocidad a la que hablaba Rosalie, era afortunada por haber entendido al menos una palabra. Esa palabra era 'Midol'. Acallé a Rosalie, mientras Alice me limpiaba la boca con un pañuelo.
"No he tenido el periodo," susurré, mis ojos estaban ensanchados.
"¿Qué?" preguntó Rose. Yo la miré, mis ojos sobresalían y mi boca estaba muy abierta.
"No he tenido el periodo," repetí, un poco más alto.
Alice paró, congelada igual que Rose. No parpadearon mientras me miraban fijamente.
"Mierda," susurró Rosalie.
"¿Voy a ser tía?" preguntó Alice.
"Necesitamos ir a la farmacia."
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Por mucho que quería limpiar mis lágrimas por la pequeña señal rosa, no podía.
Tenía demasiadas emociones y pensamientos. Miedos incluidos. Estaba asustada de que Edward no quisiera al niño. Estaba asustada de que pasara algo otra vez. Y estaba asustada por razones ridículas.
Estaba feliz porque tenía a un bebé dentro de mí. De nuevo. Estaba feliz porque era de Edward. Estaba feliz porque lo imaginaba siendo un niño como Edward quería. Un niño con ojos verdes, piel pálida, pelo color bronce y sin un diente, mirándome, su padre estaba a su lado abrazándole.
Estaba feliz porque quería esto.
Y estaba nerviosa porque... No sabía porqué estaba nerviosa. Solo lo estaba.
No sabía qué pensar, o como formar una frase coherente. No sabía como mover mis labios, de echo. Pero sabía qué hora era y oí el familiar sonido del cerrojo. Él estaba en casa.
"¿Bella? ¿Nena?" le escuché llamar. Yo me quedé en la encimera, la prueba en mis manos y una gran sonrisa en mi cara.
"¿Bella?" apareció en la cocina. Pude verle por el rabillo del ojo. Me miró de arriba a abajo y su mirada aterrizó en la prueba. "¿Qué es eso?" preguntó, empezó a respirar con rapidez y dificultad. Yo no hablé. "¿Bella?" preguntó de nuevo, había una pizca de histeria y entusiasmo en su voz. Se acercó hasta que estuvo frente a mí. Yo me quedé sentada en mi lugar en la encimera mientras el cogía la prueba de mis dedos temblorosos.
No puedo decir cuanto tiempo lo estuvo mirando. No puedo decirlo porque no le miré. Todo lo que puedo decir es que finalmente, tras lo que parecieron años, levantó la vista y sonrió. Sonrió su sonrisa torcida, sus ojos brillaban.
"¿Voy a ser padre?" preguntó.
Yo asentí, sonriendo ampliamente.
Realmente pensé en ello mientras nos mirábamos fijamente el uno al otro. Hace años, cuando pensábamos que los chicos y las chicas tenían piojos, cuando abrazar a alguien era "ew", nosotros éramos los mejores amigos. Éramos inseparables. Y cuando a mí me creció el pecho y a él los abdominales, yo estaba enamorada de él. Y todavía éramos mejores amigos y él era intocable. Y cuando él rompió mi corazón, yo lo arreglé. Y tuve un niño en mí antes. Y estaba con otra persona. Y cuando los dos estábamos muriendo emocionalmente, todavía era su mejor amiga. Cuando él estaba casado, todavía éramos mejores amigos.
Ahora mira donde hemos aterrizado. Mira lo que somos, lo lejos que hemos llegado. Y él todavía es mi mejor amigo. Yo todavía soy la suya.
Es duro aceptar, difícil acostumbrarse a la idea, de que años atrás, estos éramos nosotros.
Los mejores amigos
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"Cariño, realmente creo que deberíamos contestar al teléfono," dije contra sus labios. Sin embargo, no creo que él me entendiera. Salió apagado. Él solo asintió, sus labios dejando los míos para ir a mi cuello.
Actualmente estábamos en el sofá, su cuerpo perfilaba cada hueso y curva del mío, mientras presionaba su peso contra mí. Estábamos "celebrando" la noticia.
Después de que él alucinara y empezara a gritar de felicidad, me besó. Mucho. Muchísimo. Y me gustó. Mucho. Muchísimo.
"Edward," siseé, pero salió como un gemido mientras él succionaba la sensible piel bajo mi oreja.
"Mhmmm," fue todo lo que salió de él. Presioné las palmas de mis manos a sus hombros, alejándole a regañadientes. Él gimió y se alejó de mí.
"¿Qué?" preguntó, un poco molesto, con los ojos llenos de lujuria y deseo. Casi le tomó ahí en ese momento. Casi.
"El teléfono," le recordé. Él suspiró y frotó sus ojos antes de sentarse, a horcajadas sobre mí para inclinarse sobre el sofá y coger el teléfono. Yo le miré con ojos inocentes.
"Odio a Alice," murmuró antes de responder.
"¿Cómo sabes que es Alice?" pregunté. Pero en ese preciso momento presionó el botón de contestar y los gritos de Alice eran imposibles de no escuchar. Él levantó una ceja hacia mí, como si estuviera probando su punto. Yo reí.
"¿Qué?" preguntó al teléfono. Los gritos pararon. Luego hubo gritos, algunas palabras coloridas y muchos "Eres un idiota".
"Alice, cálmate." Edward suspiró. Ella no lo hizo. Así que rodando los ojos y suspirando, él colocó el teléfono entre su hombro y el lado de su cara mientras se inclinaba de nuevo, hasta que estuvo sobre mí, su cara presionada a mi pecho, mientras ponía el teléfono en altavoz y le dejaba en la mesita de café. Reí mientras él respondía a otro de los insultos con un "Mhmmm".
Pasé mis dedos por sus mechones bronce, jugando y tirando de ellos, disfrutando el momento, además de las quejas de Alice. Solo Dios sabe sobre qué se estaba quejando. Tal vez era por la noticia del "bebé" y porque Edward no había llamado a su madre para decírselo. ¿A quién le importa?
Sus "Mhmmms" empezaron a convertirse en "hmmmm", y sus caricias en mi costado se hicieron más suaves, lentas, y pronto él no estaba respondiendo para nada. Supe entonces que se había quedado dormido.
Debería haberme molestado, o herido, que un hombre como Edward, mucho más pesado que yo, estuviera encima de mí, y mi respiración debería haber sido sacada de mí para ahora, mis pulmones deberían protestar. Pero no me molestó lo más mínimo. Me sentía más cómoda y contenta en realidad.
Y con el nuevo bebé en mente, la felicidad en mis venas y Edward en mi pecho, me quedé dormida.
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El nacimiento
"¡Tú, hijo de perra! ¡Tú me has hecho esto!" le grité a Edward llena de dolor.
"Tiene contracciones," le aseguró Carlisle a la cara perpleja de Edward. Él entendió pronto y asintió.
"Lo siento cariño," dijo, apretando mi mano. Había dado a luz antes, pero antes estaba más preocupada por sobrevivir y porque mi hijo sobreviviera como para importarme por el dolor. Hoy, nada de eso era un problema. Él único problema eran las mortales contracciones.
"Está casi lista," dijo Carlisle. Suspiré aliviada. Edward estaba a mi lado, apretando mi mano.
"Cariño, superaremos esto," prometió. Yo asentí, mi cara estaba pegajosa y sudada. Renee puso otro paño mojado en mi frente. Mi padre estaba al final de la habitación, lejos de mí, pálido. Edward solo se veía entusiasmado y mi madre parecía lista para llorar.
"Te amo," dijo. Yo asentí de nuevo y besé la palma de su mano.
"Vale, Bella, cuando yo lo diga, vas a tener que empujar," dijo Carlisle, preparándose.
Todo lo que puedo pensar es "Oh mi jodida mierda."
Miro a Edward y por quinta vez hoy, digo, "¡Tú, hijo de perra! ¡Tú me has hecho esto!"
Él solo ríe, se inclina para besar mi frente y dice, "También te amo, nena."
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"Reneesme Carlie Cullen," dice Carlisle orgulloso. Fue un gran dolor hacer que saliera, pero cuando la vi, todo mereció la pena. Una cabeza llena de mechones pequeños de pelo de color bronce y largas pestañas, con mejillas rosadas, complexión pálida y labios llenos, Sonreí de nuevo, besando su suave y delicada frente. Edward estaba sentado a mi lado con lágrimas en los ojos mientras miraba a su bebita.
Se la pasé a él y él la cogió con una amplia sonrisa, sus ojos brillaban de esa forma que lo hacen siempre y sus largos dedos juegan con los pequeños de ella. Ella no ha abierto los ojos. Pasarán un par de días hasta que lo haga y estoy rezando porque sus ojos sean de un verde deslumbrante como los de su padre. Es preciosa. Mi bebé. Huele a bebé.
Ya sabes, ese dulce olor de un bebé limpio, como esa botella de champú Johnson. O los polvos de talco. Sí, así es como huele.
Le había dado el pecho hacía un par de horas y, hasta el momento, todos han venido a ver al precioso bebé. Alice, Rosalie, Emmett – a quien se le llenaron los ojos de lágrimas – y también Jasper. Todos habían venido a verla.
Todos se habían enamorado de ella.
"Voy a enseñarte a jugar al baseball y vas a alejar de una patada a todos esos chicos feos," arrulló Edward. Yo reí mientras le miraba. La mirada en su cara era muy suave, muy pacífica y muy hermosa. La forma en que se inclinaba y frotaba la pequeña nariz de Reneesme y la forma en que presionaba sus labios a su frente.
Me hizo sentir cálida interiormente. Me hizo feliz.
"Cielos, es hermosa," murmuró Esme a mi lado.
"Sí, él lo es," susurré, mis ojos estaban pegados a Edward. Esme rió a mi lado, sacándome de mi ensoñación.
"Estaba hablando del bebé." Rió. Yo me sonrojé, sacudiendo la cabeza. Sí mi bebé era hermoso. Mis dos bebés lo eran y los dos estaban interactuando ahora mismo.
Sonreí viendo la pacífica cara de ella y luego viendo la de él. Como padre e hija.
"Vale, ahora deja a la madre tener a su hija," dijo Esme juguetonamente. Edward rió y colocó a Reneesme cuidadosamente en mis brazos. Apenas pude apartar mis ojos de ella. Mi pequeña pateadora, mi bebé, mi cielo, mi hija. Pero lo hice. Aparté mis ojos. Los aparté para mirar a Edward. Él no quitaba sus ojos de ella. Estaba muy ensimismado.
Su bebé.
Mi bebé.
Nuestro bebé.
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Quinto cumpleaños
"¡Tío Em!" Reneesme saltó cuando vio a Emmett. Ella se estaba haciendo muy grande. En una semana empezaría el jardín de infancia. Había perdido su primer diente ayer. El frontal. No hay necesidad de decir que estaba alucinando, diciendo que no podía ir así a la escuela. En otras palabras, está entusiasmada por empezar el jardín. Se negó a sonreír... hasta que Emmett llegó. Sus ojos marrones brillaban con el sol.
Lo único en que se parece a mí. Sus ojos. No eran los verdes brillantes de Edward, pero eran hermosos, sin embargo. Se parece sobre todo a su padre, excepto porque tiene mi nariz y labios llenos. Además de eso, es una copia exacta de él. Cara angulosa, pómulos altos y miles de pestañas. También es una gran niña de papá.
"Papi, quiero un oso rosa."
"Calabacita, solo los tienen azules."
"Pero yo quiero rosa."
"Pero, cielo,"
Inserta ojos de cachorrito aquí. Amplios, inocentes, batiendo las pestañas, haciendo un puchero... lo había aprendido de mí.
"Eres como tu madre. No puedo negarte nada."
Inserta un caliente beso aquí y un "¡Ewww! ¡Asqueroso!" de Reneesme aquí.
Sip, le tiene comiendo de la palma de su mano. También está aprendiendo a jugar al baseball por Jasper y Edward. Aunque apenas puede sujetar el bate, lo encuentra fascinante. Emmett está intentando enseñarle a jugar al football... aunque la última vez le dio la pelota, él se la quitó después de que aterrizara en un lugar no muy agradable.
"¡Aquí está mi pequeño oompaloompa!" Emmett ríe mientras la levanta. Ella ríe, dejando un beso gigante en su mejilla.
"¿Dónde está la tía Rosie?" pregunta. Emmett susurra en su oído algo que la hace jadear y llevarse su pequeña mano a los labios.
"¿De verdad?" pregunta. Él asiente entusiasmado y la pone en el suelo. Reneesme corre rápidamente dentro de la casa y Emmett viene a darme un abrazo y un beso en la mejilla.
"¿Qué le has dicho?" le pregunto con curiosidad. Él guiña el ojo.
"Ya te enterarás," dice. Yo ruedo los ojos.
"¡Mira lo que he encontrado excavando en una bolsa de galletas de azúcar!" Edward salió con Reneesme que reía en su cintura. Jadeé, dándome cuenta de lo que Emmett había dicho.
"¿Rose ha traído galletas de azúcar, Em? ¡Ya sabes que Reneesme se pone hiperactiva!"
"Relajate, Bella, no es para tanto. Deja que la niña coma sus galletas. Es su cumpleaños." Suspiré derrotada.
"Este pequeño monstruo las estaba escondiendo en su nuevo bolso de princesas," dijo Edward, riendo, sus ojos brillaba mientras besaba a Reneesme en la mejilla. Ella rió y se acercó más a su pecho.
"Sabía que ese bolso que le regaló Alice era una mala idea." Reí, sacudiendo la cabeza.
"Oh, cállate, Bella," dijo Alice, saliendo con un plato de aperitivos.
"Lo siento por las galletas, Bella," dijo Rosalie, viniendo detrás de ella. ¡Su barriga era enorme! Estaba embarazada de seis meses, esperando mellizos, niños, pero no estábamos completamente seguros.
"Está bien." Sonreí, dándole un beso en la mejilla.
"Mami, quiero abrir regalos," dijo Reneesme de repente a mis pies. Edward y yo nos miramos. Teníamos una sorpresa más para Reneesme. De echo era para toda la familia. Era una sorpresa que no estábamos seguros de como se la tomaría Reneesme. Edward y yo, por otro lado, lo habíamos celebrado toda la noche cuando Reneesme se fue a dormir a la casa de mis padres.
"¿No estás entusiasmada?" dijo Alice, pellizcándole la mejilla. Nessie sonrió ampliamente, mostrando que le faltaba un diente.
"Oh Dios mío, ¿ya has perdido un diente?" dijo mi madre detrás de mí. Nessie cerró la boca de golpe y escondió la cabeza en el cuello de su padre. Edward frotó su espalda, calmándola.
"Mamá, sé sensible. Ella cree que está fea," dije. Mi madre entendió e hizo un movimiento como de cerrarse la boca con cremallera.
"Bueno, yo creo que estás hermosa," le dijo Jasper a Nessie, dejando un beso en su mejilla. Nessie rió. Su enamoramiento de la semana. Se niega a creer que el guapo rubio es su tío, según ella, un día cito, "se casará con él y vivirán en un castillo rosa."
Se sonrojó y escondió más su cara en el cuello de Edward. Otra cosa que ha copiado de mí. La habilidad de sonrojarse. Afortunadamente, se ve adorable en ella.
"Vale, Jasper, es mi bebé," dijo Edward y estrechó juguetonamente los ojos.
"Papi, tengo cinco." Reneesme hizo un puchero, como si tener cinco años la hiciera lo suficientemente mayor como para hacer cualquier cosa que quisiera. Como si tener cinco años fuera la respuesta a todo. "¡Quiero regalos!" dijo de nuevo con una risita. Yo tomé una respiración profunda mientras me ponía al lado de Edward detrás del pastel.
"Soplemos las velas primero, cielo," dije con una sonrisa. Ella asintió mientras todos nos poníamos detrás del pastel. El canto estaba desentonado, pero yo solo escuché la voz de Edward todo el tiempo y el pequeño murmullo de Reneesme. Era agradable.
"¡Feliz cumpleaños, enana!" dijo Emmett besando su mejilla. Ella se le quitó de encima e hizo un gesto hacia mí. Edward la puso en mis brazos.
"Mami, regalos," insistió. Yo suspiré y asentí.
Estábamos todos sentados en la sala de estar. Mis padres estaban en el sofá, mirando a Nessie con los ojos llenos de amor. Carlisle y Esme estaban en un sillón individual. Esme estaba sentada en el brazo y Carlisle en el asiento. Ellos nos miraban a nosotros con una caja plateada en sus manos. Alice estaba sentada en el suelo con Jasper justo a su lado, y Rosalie tomó el otro sillón individual mientras Emmett se quedaba de pie detrás de él. Todos ellos nos miraban a nosotros y yo me puse más nerviosa. Edward envolvió sus brazos alrededor de mi cintura desde detrás mientras estábamos arrodillados detrás de la mesita de café. Reneesme pasó alrededor recogiendo los regalos y abriéndolos.
Alice y Jasper le compraron un set de cocina de La Sirenita. Ella saltó de alegría, besándolos. Rosalie y Emmett le regalaron una pelota de football rosa y un vestido de la Bella durmiente. Mis padres le regalaron dos Barbies, con cosas de princesas, y Esme y Carlisle le regalaron un coche falso para que pudiera montar en él. Las baterías también fueron pagadas por ellos. Finalmente fue nuestro turno y Edward había metido sus manos en los bolsillos por lo nervioso que estaba también.
"¿Mami?" preguntó Reneesme. Yo respiré profundamente.
"Cariño, papi y yo tenemos un... regalo raro." Me aseguré de usar palabras fáciles para que me entendiera.
"¿Qué regalo raro?" preguntó. Escuché a Edward tomar una respiración profunda también.
"Bueno, verás... ¿te gustaría tener un hermanito? ¿O hermanita?" pregunté. Ella me miró un momento mientras había jadeos alrededor de la habitación.
"Quiero uno," dijo. Yo sonreí ampliamente, suspirando aliviada.
"Bueno, te hemos conseguido uno." Sonreí.
"¿Dónde está?" preguntó, sus ojos brillaban. Yo apunté a mi estómago y las manos de Edward cayeron ahí también. Yo puse mis manos en las cálidas suyas.
"Está aquí," dije con una sonrisa. "Crecerá y crecerá y en nueve meses estará fuera," expliqué. Ella sonrió mostrando sus hoyuelos y se inclinó para besar mi barriga.
"Duerme hermanito."
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Jardín de infancia
Reneesme tiró más fuerte de mi mano. También tiraba de Edward con la otra mano. Ella se había entusiasmado mucho con todos cuando se enteraron de que estaba embarazada.
"Mami, no quiero llegar tarde," lloriqueó. Yo reí y caminé más rápido, acercándome a la puerta de la clase. Reneesme paró frente a ella, respirando profundamente y apretando nuestras manos. Miré a Edward, pero él ya me estaba mirando con una sonrisa torcida. Le devolví la sonrisa.
"Vale, calabacita, entremos," dije, abriendo la puerta. Los colores de la habitación podían dejarte ciego. Había bloques de madera, niños corriendo, casas de muñecas, mesas y sillas y parecía como que el arco iris había vomitado ahí.
"Vamos, cariño," dijo Edward, tirando de ella hacia delante.
"Vale..." murmuró, sus ojos cayeron al suelo. Edward soltó su mano y agarró la mía. Vimos a la profesora acercarse a ella, sonreír y llevarla a una mesa. Ella le sonrió educadamente y se sentó. Edward envolvió su brazo alrededor de mi hombro, besando mi sien.
"Lo hemos hecho bien," susurró. Yo asentí.
"Hola. Soy Jacob," dijo un niño, tenía la piel rojiza, dientes blanco perla, y parecía haber perdido también su diente frontal. Parecía tener la edad de Reneesme. Tenía el pelo negro y enmarañado, cara redonda y labios llenos. Sería un rompecorazones cuando creciera.
"Hola," dijo Reneesme tímidamente.
"¿Estás aquí con tu mami y papi?" preguntó. Ella asintió y apuntó hacia nosotros. El chico, llamado Jacob, miró y sus ojos se ensancharon. "Tu mami es realmente guapa," dijo. Ella le golpeó en el hombro. "¡Hey! ¿Eso por qué ha sido?" Edward rió a mi lado, disfrutando claramente el dolor del pobre niño. Nadie se metía con sus dos chicas.
"Esa es mi mami," se quejó Reneesme. Él rió.
"Pero tú también eres realmente guapa," dijo. Ella se sonrojó y bajó la cabeza. "¡Hey, te falta un diente!" Oh no. Ella parecía lista para golpearle de nuevo. "Está bien, a mí también me falta uno," aseguró. Los ojos de ella se suavizaron.
"¿De verdad?"
"Sí, mira..." dijo, apuntando a su diente.
"Vale, Edward, creo que estará bien," dije, antes de que él se pusiera protector.
"Espera, solo un minuto. Tal vez intente hacer un movimiento," dijo. Yo rodé los ojos y tiré de él.
"¿Un niño de cinco años, Edward? Se realista. Él cree que ella tiene piojos," bromeé. Él rió y me siguió.
"Vale."
Volvimos al coche de la mano. El sol se estaba poniendo y nuestros cuerpos radiaban calor por lo cerca que estaban. Acabábamos de dejar a nuestra bebita en su primer día del jardín de infancia y, mientras miraba el perfil de Edward, sus ojos de ese deslumbrante verde, sus largas pestañas y las sombras que se formaban en sus mejillas y sus labios llenos, me di cuenta de que en el futuro, estaríamos bien.
Estaríamos bien.
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Final
Para ser honesta, nunca imaginé mi vida así. La felicidad perpetua era aplastante. Era algo a lo que finalmente me había acostumbrado desde el día en que dije "si quiero".
Pero hay momentos en que me pregunto. ¿Qué he hecho para merecer esto? Tal vez todo se venga abajo. Hay una trampa. Esto no puede ser real.
Sé lo que estás pensando. Deja de ser tan dramática. ¿Por qué deberías sentirte así?
Para ser clara, estoy más que agradecida con los resultados de mi vida. A veces pienso que lo merezco después de todas las cosas por las que he pasado y todo mi dolor. Pero cuando pienso de esa manera, me maldigo a mí misma, temerosa de gafarlo.
La razón de mis sentimientos y preocupaciones es el sentimiento surrealista que se construye en mi estómago cuando me despierto por las mañanas.
Siento un suave mechón de pelo en mi mejilla y cuando mis ojos se abren, me encuentro con unas orbes marrones que, como si fuera un espejo, me miran. Reneesme ríe y besa mi mejilla. Cuando levanto la vista, su padre ya esta sobre un codo con un vaso lleno de zumo de naranja en su mano. El zumo de naranja es para mí y Reneesme normalmente tiene una flor, a veces un dibujo que ha pintado – en un buen día, por supuesto – y Edward besa mi frente. Sus sonrisas son la misma. Las sonrisas torcidas, excepto que la de Nessie es más femenina, linda y con hoyuelos y la de Edward es solo... sexy.
Solo eso me hace sentir como que estoy soñando. Cuando me siento, E.J ya está mirándome a los pies de la cama, con su dedo pulgar en la boca y sus pequeños dedos enroscados en el pie de Nessie. Sus ojos verdes, tan potentes como los de su padre y su pelo de un brillante marrón, retorcido en mechones que apuntan a todas las direcciones, con tonos de bronce aquí y allí y un pequeño camino de ligeras pecas a través de su nariz, indicando que se acaba de levantar. El pequeño niño de mami.
Los dos hermosos niños me miran fijamente, junto a su hermoso padre.
Eso, amigo, es por lo que creo que todo esto va a derrumbarse. Nada puede ser tan perfecto.
Pero entonces, me estiro y beso su suave pequeña mejilla y le envuelvo en mis brazos mientras él pone su cabeza en mi hombro y recuerdo que esto no es un sueño.
Mi pequeño E.J, de cinco años hoy, y su hermana, de diez, estaban actualmente tirando de nosotros a través de las ocupadas calles de California, donde todo había empezado, terminado y empezado de nuevo. La pequeña heladería estaba justo a la vuelta de la esquina.
La razón por la que estábamos aquí era simple. Edward tenía una reunión aquí y era el cumpleaños de E.J. La única forma de celebrarlo, era hacerlo aquí, en nuestra heladería favorita y tener unas grandes vacaciones. Así que lo hicimos.
"¡Mami, entonces él me dijo que me veía realmente guapa y me besó en la mejilla!" dijo Reneesme entusiasmada. Esta era otra de sus historias, mientras la contaba con ojos brillantes y mejillas sonrojadas. Sonreí ampliamente. Jacob era realmente un buen amigo de Reneesme. Su madre, Emily, y su padre, Sam, son personas realmente agradables y se ofrecían a cuidar de mi pequeña Nessie. Juro que se parece más a Alice cada día, llena de efervescente entusiasmo.
"¡¿Él hizo qué?!" gruñó Edward a mi lado. Reí, entrelazando nuestras manos para calmarle. Había una mirada de diversión e indignación en sus ojos.
"Papi, relájate, solo tengo diez años," dijo Nessie en la voz y el tono que decían que estaba bien. Lo dijo como si tener diez años fuera la respuesta a todo, como si tener diez años le permitía hacer lo que fuera que quisiera. Decía lo mismo después de cada cumpleaños. Pero hoy, era el cumpleaños de E.J.
"Nessie, no me gusta que los niños te toquen," dijo. Yo reí mientras Reneesme rodaba los ojos. "Quiero decir, puedes coger la enfermedad de los niños," dijo apresuradamente.
"Papá, ya nadie cree en los piojos," dijo. Edward murmuró algo sobre 'matar al pequeño oompaloompa rojizo' y algo sobre 'mejor que no toque a Reneesme si quiere conservar sus dedos'.
"Venga, cariño, relájate," dije. Él me miró un segundo antes de suspirar derrotado.
"Mami, quiero ice cweam," dijo E.J. Yo reí y apreté más fuerte su mano. Edward sujetaba la mano de Nessie y luego la mía con su otra mano. E.J estaba teniendo problema pronunciando la "R" pero estábamos trabajando en ello.
"¿Cream?" preguntó Edward, con una sonrisa bromista. E.J le estrechó los ojos.
"Eso es lo que he dicho. Cweam." (n/t. Ice cream significa helado, pero si lo ponía en español no se entendía el problema que tiene E.J)
"Vale, tío." Edward rió, despeinándole, mientras soltaba la mano de Reneesme. Reneesme corrió frente a nosotros, alcanzando la heladería.
"¡Hey, hey, hey! 'Ten cuidado!" dije mientras E.J también corría frente a nosotros. Entramos y los niños ya estaban pidiendo sus helados, dejando perpleja a la pobre chica del mostrador mientras intentaba entender sus peticiones. Yo reí.
"Reneesme, deja que tu hermano pida primero," dije. Ella me ignoró.
"Relájate, cariño," dijo Edward, quedándose a mi lado, con un brazo envuelto alrededor de mi hombro. Besó mi sien y mis brazos se envolvieron alrededor de su cintura.
"Lo sé, pero a la pobre chica va a darle un ataque," dije. Él rió.
"¿Lo de siempre para nosotros?" preguntó. Yo asentí y fui a tomar asiento mientras él iba al mostrador, listo para poner orden en los dos niños. Reí mientras oía la pelea de mis pequeños y mi marido. Me encantaba llamarle así. Marido. Mi marido.
"¿Bella?" Me giré hacia la voz, un familiar par de ojos azules me miraba fijamente.
"¿Katie?" jadeé. Ella sonrió ampliamente y yo me levanté inmediatamente para abrazarla. No la había visto en muchísimo tiempo. Ella solía trabajar aquí, de echo, fue ella la que nos unió a mí y Edward cuando me llamó para que fuera a la tienda.
"¿Cómo estás?" preguntó. Yo sonreí.
"Bien," dije apuntando hacia mi familia en el mostrador. Su mirada viajó por ellos, una sonrisa apareció lentamente en su cara.
"¿Son tuyos?" preguntó impresionada. Yo asentí. "El niño es igual que tú," notó. "Y la niña se parece a su padre."
"Sí, ella es muy determinada." Reí. Me tomé un momento para mirar a Katie de arriba a abajo. Llevaba un traje gris, caro.
"¿Qué pasa contigo?" pregunté. Ella sonrió.
"Ahora soy dueña de este lugar."
"¿De verdad?" pregunté. Ella asintió. "Bueno, acostumbrate a vernos por aquí, porque este es nuestro lugar."
Ella rió. "Tú siempre eres bienvenida. Bueno, tengo que volver al trabajo, te veré más tarde," dijo. Se alejó después de darme otro abrazo y darme su nuevo número. Edward caminó hasta mí entonces, la nariz de Reneesme estaba llena de helado de fresa. Su color y sabor favoritos.
"¿Quién era?" preguntó él apuntando a Katie. Era un milagro que él no la recordara, pero yo solo sonreí.
"Una amiga."
Él se encogió de hombros y se sentí frente a mí, E.J a mi lado y Reneesme al suyo.
"¿Adivina a dónde vamos después de esto?" preguntó Edward. Yo le di otro mordisco a mi helado mientras E.J soltaba su cuchara entusiasmado.
"¡El campo de baseball!" dijo con una gran sonrisa. Edward asintió y se estiró para despinarle. Yo le estreché los ojos a Edward. Él sabía que no debía despeinar a E.J. A diferencia de mí, E.J había sacado el pelo de su padre, a pesar del color. Significando que siempre estaba despeinado e imposible de colocar. E.J no me prestó atención mientras pasaba mis dedos por sus mechones.
"Yo también quiero jugar," dijo Reneesme. Edward asintió, pellizcándole la mejilla.
"Por supuesto, princesa," dijo. Ella le sonrió ampliamente. "¿Qué hay de ti, cariño, vas a jugar con nosotros también?" me preguntó Edward con una sonrisa secreta.
"Sip," dije. E.J me sonrió y luego continuó comiendo el desastre que él llama helado. Era de todos los sabores y con todos los siropes.
"Papi, ¿puedo ir a jugar a ese juego de allí?" preguntó Reneesme, apuntando a la máquina recreativa que estaba justo detrás de nosotros. Edward asintió, dándole un dólar y luego dándole otro a E.J. Los dos se levantaron y se fueron a los juegos.
"¿Sabes cuando ha pasado desde que estuvimos aquí?" pregunté mientras Edward tomaba el sitio de E.J a mi lado. Envolvió su brazo alrededor de mi hombro.
"Lo sé, más de diez años," dijo. Yo asentí, descansando mi cabeza en su hombro. "Bella, me alegro de que nos quedáramos juntos," susurró. Yo levanté la vista para encontrarme con su mirada.
"Yo también," dije con una sonrisa.
"Te amo," susurró, enroscando un mechón de mi pelo en sus dedos.
"Lo sé."
"Tú me amas." Sonrió ampliamente.
"Eso hago."
La última imagen de este capitulo de mi vida son los labios de Edward en los míos, mi cabeza inclinada y sus dedos anudados a mi pelo. En nuestra silla. En nuestra heladería. En nuestro lugar.
Por supuesto, eso no significa que la historia haya acabado. No en lo más mínimo. Como una vez dijo Natasha Bedingfield, el resto todavía no está escrito.
Y, mientras me pregunto qué es exactamente lo que falta por venir, no parece importarme. Por ahora tengo a las tres personas más importantes de mi vida y eso es todo lo que necesito.
Ahora el sol se está poniendo, E.J tiene un bate en su mano y una gorra más grande que su cabeza. Intenta levantar la vista, pero apenas puede. Edward está detrás de él, con una sonrisa tan grande en los labios que es ridícula. Tiene sus manos en los codos de E.J, guiándole para batear, mientras nuestra pequeña princesa, con su falda rosa, lanza una bola hacia ellos. No es el mejor lanzamiento, pero es perfecto para nosotros. Y perfecto para que E.J la golpee. Edward tiene que saltar hacia atrás ya que el bate casi golpea un lugar donde el sol no brilla. E.J se disculpa mientras Edward solo ríe con una mirada de alivio. Yo no puedo evitar sonreír, porque sé que él está bien. Estamos bien.
Y este es mi final feliz.
Enhorabuena para mí.
Hola!!
Mañana no voy a poder actualizar, así que aquí os dejo la última parte del epilogo, poniendo fin a la historia completamente.
La verdad es que este epilogo me gusta incluso más que el otro. Todo lo de la despedida de soltera de Bella, la boda, Reneesme enamorada de Jasper...........
Como he subido un dia antes, para no haceros esperar más tiempo de lo normal, tal vez suba el primer outtake el domingo en lugar del miercoles.
Los ottakes son: Reunión de instituto, Historias para dormir y Baseball con papi. Los voy a subir de uno en uno.
Muchisimas gracias por todos vuestros reviews, alertas y favoritos, y también a los que solo leeis.
Nos vemos el domingo si me da tiempo.
-Bells, :)
