Segundo Sentimiento

By Lemurkev

Crueldad: Mentir es lo más Divertido

Un leve sonrojo se hace presente en mis mejillas, la cual queda totalmente visible y expuesta ante la expectante mirada de la peliazul, ¿sabrá que ella es la razón de la ruborización en mis mejillas?

-Gokigenyou… Chikane-chan- sonrió llena de alegría por la forma en la que la linda peliazul me mira y me sonríe.

-¿Chikane-chan?, valla que irrespetuosa eres Kurusugawa-san- lleva un dedo a mis labios sonriendo- mira esto- me da la espalda y da un saludo generalizado a todos los alumnos de nuestra clase.

-Gokigenyou Miya-sama- todos y todas saludaron con reverencia incluida a la peliazul, como si unos plebeyos saludaran a su hermosa princesa, una chica que brilla con luz propia, como la luna en medio de la oscuridad de la noche.

-Vez Kurusugawa-san, todos ellos han sido muy respetuosos, ¿no lo crees?- sonríe nuevamente pero esta vez un poco mas fría, se gira y se sienta delicadamente en su pupitre y mira por la ventana la escarcha que cae.

-Si Miya-sama- digo esto quedadamente me siento como una tonta, y estoy totalmente apenada, he hecho el ridículo frente a todos, y el sonrojo en mis mejillas prevalece pero ahora es de vergüenza de lo que hice.

Las clases comenzaron de esa manera tan humillante para mí. Pero, no por eso me daré por vencida, no… mis aspiraciones son mucho mas altas, no estoy jugando con este sentimiento, yo realmente la amo, y quiero estar junto a ella.

Y sobre su actitud, ella se ha portado muy bien, lo ultimo de seguro solo lo dijo, porque no quiere que otras personas le llamen Chikane-chan, si de seguro eso es, a sido amable, además de que ella es linda y gentil.

A veces puedo jurar que siento su mirada sobre mí, y eso me hace sentir tantas cosas en mi interior, lo hace, ¿porque me quiere o porque me odia? Le llamo la atención o esta solo comprobando que mi forma de vestir sea adecuada, y cada vez que volteo a verla como una niña esperanzada, ella simplemente no esta mirando hacia mí, pero de nuevo puedo sentir su mirada posada en mi persona.

Esta vez, giro la cabeza decidida, y en efecto la peliazul esta mirándome intensamente con sus azules ojos; al ver mi cara de sorpresa sonríe.

-¿Pasa algo Kurusugawa-san?- actúa amablemente, es como imaginaba, ella no quiere que todos la llamen Chikane-chan, por eso me corrigió, esta claro que soy una tonta siempre dejo correr mi imaginación y pienso en cosas que no son.

-Umm no, no pasa nada Chi… Miya-sama, yo solo estoy un poco cansada y descanso la mirada- sonrió apenada porque tartamudeo al hablarle a esa chica de piel nívea.

-bien entonces esta todo en orden- se reacomoda en su lugar sin decir nada mas.

Con el paso del tiempo trato de pensar en algo interesante de que poder hablar con ella, o una forma de acercarme más a ella, pero todos mis esfuerzos parecen en vano y mi mente se cicla.

Los profesores, entran y se van, pasan rápido como las horas de clase, y el fuera en cielo, el sol avanza. Lo único que he podido hacer en este tiempo, es plasmar la imagen de mi amada, en mi cuaderno de sketch y sorprendentemente no es solo similar a Chikane, si no que es idéntica incluso sus ojos son iguales, con ese hermoso brillo.

Estamos en la hora del almuerzo y la mayoría de mis compañeros ya han salido del salón, en busca de algún buen lugar para estar con sus amigos y comer de sus obentos, yo prefiero quedarme dentro del salón de clases.

Unas manos llegan a mis hombros y comienzan a acariciarlos con cuidado y lentitud.

-Bonito dibujo, ¿Quién es?- la peliazul que esta parada a mi lado, deja de sobar mis delicados hombros y pasa a acariciar mi rubio cabello.

-Yo pues bueno… ella es- no puedo terminar, gracias a que la ojiazul me interrumpe.

-¿Debe ser alguna personaje de un manga verdad?- sonríe intensamente- si creo que la he visto por ahí, pero bueno yo no se nada de manga, pero esta muy linda, Kurusugawa-san, me gustan tus dibujos, ahora lo haces mejor que antes…- al terminar de decir eso, Chikane se aleja con la piel pálida, ella tiene la piel muy blanca, pero ahora se ve aún más.

-Espera un momento, por favor Miya-sama- comienzo a correr detrás de la peliazul hasta alcanzarla en el pasillo- por favor…-

-¿Qué pasa Kurusugawa-san?- me mira seriamente, pero con una ligera sonrisa al verme.

-Bueno yo solo… ¿podemos hablar?- pregunto esperanzada.

-Lo siento, será en otro momento, necesito arreglar unos asuntos del consejo estudiantil- se gira un poco, pero aun me mira.

-Pero… esta bien, no te quitaré más tiempo- al decir esto me sonríe y se despide haciendo un ademan con su mano.

Porque tiene que ser así, yo enserio necesito un momento con ella, para poder hablar, no importa si no es confesármele en este momento, al menos me gustaría charlar de algo interesante

-¿Ella te estaba molestando, Himeko?- una voz conocida suena en mi oído, y después los brazos del joven me abrazan fuertemente contra su cuerpo.

-Ummm…- giro un poco la cabeza para encontrar el serio rostro de Oogami-kun- no ella solo se despedía tenia unos asuntos del consejo que arreglar-

-Si ella llega a molestarte, solo tienes que decírmelo Himeko- sus manos comenzaron a acariciar mi vientre y mis caderas- ella es bastante rara y hostil, y yo no dudare en protegerte… de quien sea.

-No, no es así- él no lo ve pero mi ceño esta fruncido, no me gusto para nada la forma en la que la etiqueto, a pesar de todo eso aún no rompo su abrazo, para muchos podría parecer que somos pareja, pero solo es mi amigo de la infancia.

-Pues tengo muchos amigos, que estuvieron con ella el último año, dijeron que era muy agresiva, amargada, hipócrita y cínica y que solo esta interesada en si misma- termina de decir eso y me lleno de rabia, puedo sentir como aspira el aroma que despide mi cabello.

-Ni siquiera la conoces, Oogami-kun, ni tu ni nadie mas, todas esas cosas son solo mentiras- me separo del chico mirándolo con el ceño fruncido.

-Bueno tienes razón, después de todo tu y ella…- interrumpo al chico abofeteándolo.

A los pocos segundos de a verlo hecho me doy cuenta y le pido disculpas muy apenada al chico.

-Lo siento… Oogami-kun, yo no quería- él me interrumpe sobando su mejilla.

-No, no pasa nada Himeko, creo que me lo merecía- besa mi mejilla y se comienza a alejar- no te molestes, nos vemos mañana-

-No es verdad…. Tú no eres así- digo eso cuando su imagen ronda por mi mente a cada instante, y lo repito una y otra vez, para convencerme de algo de lo que estoy plenamente segura

Pero y… ¿si fuese verdad lo que dice Oogami-kun? Ya no sabría que haría o que pensar. No yo estoy bien segura de quien es Himemiya Chikane.

-Ella es…

…Alguien muy fácil de engañar- una media sonrisa se forma en mi níveo rostro mientras camino por los corredores del instituto- Kurusugawa-san eres una tonta…-

Mentir para mi nunca ha sido un problema, me ayuda a salir de varias situaciones estúpidas, que no me traen ningún beneficio, solo están ahí para molestar… como la ultima.

La mayoría de las personas siempre me creen, bueno y como no, con solo ver a la magnifica ¨Miya-sama¨ ya se sienten en el cielo, y como no. Si todos sucumben ante mi encanto, chicos, chicas incluso maestros y mayores, pueden caer ante mí.

Pero no me gusta llamarlo mentir. El ser humano siempre ha estado destinado a fingir, también se puede decir que toda mi vida es una actuación, siempre he pretendido ser quien soy, alguien amable y dulce, o alguien seria y fría, todas las personas tienen una forma de engañarles.

Incluso con Kurusugawa-san estoy actuando, pretendiendo ser quien ella quiere que sea, es una tonta si no sabe que ya me he dado cuenta de lo que esta buscando.

-Ilusa…- acomodo un poco mí azulado cabello- pero será un juego muy divertido-

Mientras camino sin rumbo por los corredores del instituto la gente me saluda, y al llegar a una parte mas solitaria siento como unos brazos me retienen y no me dejan avanzar.

-Hola, Chikane… mi amor- al girar un poco la cabeza, puedo darme cuenta que se trata de una niña de cabello morado, y ojos color miel- te he extrañado mucho, todo este tiempo- sus manos acarician mi vientre con delicadeza.

-Aah… buenos días- me giro lentamente quedando frente a ella para mirar sus ojos, esos ojos inocentes que me miran con algo más que cariño… Amor- Mitsuki, como estas-

-Excelente, Chikane… solo con verte, mi día se hace el mejor de todos- se aferra a mi cuerpo fuertemente, como si no quisiera alejarse nunca de mí- ¿no se te olvida algo?-

-Ummm no recuerdo ¿qué es?- (le miro con mis zafiros fijamente)

-No me has dado mi beso de buenos días, Chikane hoy estas un poco distraída- hace un pequeño puchero, debo admitir, se ve hermosa.

-Si tienes razón… - me acerco a ella tomando su barbilla, lentamente mis labios se van pegando a los suyos, hasta que se unen completamente en un pasional beso, no conforme con esto, comienzo a introducir mi húmeda lengua en su cavidad explorándola, cierra sus ojos y deja su cuerpo flojo, a mi merced, para poder hacer lo que yo quiera con el, a mi antojo.

Intensifico el beso, al abrazar a la chica por las caderas y pegarla a mi cuerpo, lentamente mis expertas manos consiguen infiltrarse bajo la ropa y comienzo a tocar la tersa piel del torso de la chica, sus mejillas se sonrojan instantáneamente.

-nnn…- un leve sonido se le escapa de la boca, pero es ahogado por mis labios que no paran de besarla, lentamente consigo llevar mis manos hasta sus pechos acariciándolos sobre el sujetador- Chikane…- me detengo cuando la chica dice mi nombre, este no es el momento para dejarse llevar, nuestros labios ya han roto el beso.

Le sonrió llena de falso cariño, así es… Mitsuki es también una carta en mi juego, incluso frente a ella sigo fingiendo, y ¿por que no? Incluso frente a mis padres soy otra. No es bueno mostrar quien eres, la gente es demasiado crédula al creer que de verdad me interesan, para mi solo importa una persona, yo misma-Te quiero Chikane- me dice mirándome muy sonriente, con delicadeza se abraza de mi brazo, mientras caminamos juntas, es como si no quisiera dejarme ir.

-Si yo lo sé- sonrió elegantemente para complacerla- Mitsuki, discúlpame… pero tengo que volver a clases- realmente no tenía la intención de toparme con ella este día, resulta muy empalagoso estar junto a ella.

-Aahh… no es justo Chikane- hace un puchero abrazándome mas fuerte, ojala y no empiece con su numerito otra vez, me tiene harta que sea tan empalagosa- esta bien Chikane, te extrañare-

-Si yo también te extrañare- de nuevo la beso apasionadamente pegándola a mi cuerpo.

El dejar en su mente mi imagen, mi esencia en su piel y ropa y sus labios con ganas de más de mi y de mis besos; es vital, tiene que extrañarme, pensar en mí a cada momento hasta que nos volvamos a ver.

Regreso caminando elegantemente hasta mi salón de clases, aun faltan algunos minutos para que almuerzo termine, así que regreso al salón de clases; el cual esta prácticamente vacio excepto, por una persona.

Ahí esta, esa niña de rubios cabellos, tan sola… mirando perdidamente al cielo, como si estuviera buscando la respuesta a algo, seguro le gustara verme, sonreirá entusiasmada y dirá ¨Chikane-chan hola¨. Es hora de jugar con mi victima preferida.

-Himeko hola- al llegar a su lado la abrazo por la espalda sorprendiéndola, cuando voltea y me ve sus ojos de color amatista se abren por la sorpresa.

-¡Chikane-chan! Digo… Miya-sama- debo admitir que sus mejillas sonrojadas la hacen lucir realmente linda. Pero yo no caeré ante sus encantos, ella es mi presa y yo la cazadora.

-Chikane-chan, esta bien- le sonrió gentilmente, si quiero lastimarla desde adentro, tengo que estar aun más cerca de ella, pero en este momento ya piensa en que soy el más hermoso de los ángeles… tonta si supiese que soy el peor de los demonios.

-Chikane-chan entonces- sonríe con dulzura.

En sus ojos puedo ver como el temor y la vergüenza se hacen presentes, seguro quiere decirme algo, y cree que lo esconde, cuando se le nota a kilómetros.

¿Sera acaso que me dirá ya que me ama? Seria divertirlo verlo, pero quiero jugar mas…

-Chikane-chan yo quería decirte algo…-

-Puedes contármelo Himeko- digo tomando su mano para que confié en mí.

Dilo ya Himeko, dime que me amas, para romper una a una tus ilusiones, la perspectiva que tienes de mi, regocijarme con tus lagrimas y llanto, y sobre todo tu dolor…

-Quisieras… salir conmigo este fin de semana, tu sabes… Salir a pasear, platicar un poco como amigas- me mira nerviosa con sus mejillas encendidas mientras yo reorganizo mis ideas en la mente.

-Ummm… yo no lo se Himeko- digo haciéndome la difícil, no aceptare así como así quiero me lo pida especialmente.

-Por favor Chikane-chan… hace tanto que no pasamos tiempo juntas- eso nunca fue mi culpa, nunca estuvo en mis manos.

Sus ojos tristes ante mis negaciones con el rostro, me dan lastima y termino accediendo, y quien sabe quizás sea una buena idea, si acepto salir con ella quizás exista una buena forma de burlarme de ella y divertirme a un mas. Ya pasadas unas horas hablamos antes de irnos a nuestros respectivos hogares

-Bien… entonces será el fin de semana, otro día definimos la hora- le dijo de forma neutral mientras ella sonríe embobada al verme.

-Si, Chikane-chan-

-Adios Himeko- me acerco a ella seductoramente mis labios se acercan a su rostro para besarla, quiero dejar la duda en ella, y mi imagen, que no deje de pensar en mi en ningún momento, pero tampoco quiero entregármele aun, no aun quiero jugar mas. Por eso, un beso en la comisura de los labios es perfecto para eso… no me olvidara.


23 de enero 12:30 pm

El resto de la semana, paso sin ningún inconveniente, puedo decir que me he acercado mucho mas a Chikane-chan, pero no hemos salido de las conversaciones comunes y corrientes, no he ido mas allá, pues debo admitir que me da un poco de miedo equivocarme.

Ahh… ella siempre amable, educada y linda, Chikane-chan siempre ha sido así, pero hay algo diferente en ella, no se que es, pero sin dudas hay algo.

Pero a quien le importa eso, hoy es el gran día, hoy tendré una cita con Chikane-chan, no puedo esperar para verla, y quien sabe, quizás este sea el día en el que le confiese lo que siento en mi interior.

Tengo que estar hermosa para Chikane-chan, quiero sentirme bien conmigo misma al estar frente a ella. Y creo que lo he conseguido.

Mi cabello liso, ahora esta ligeramente ondulado, por la ocasión especial, he dejado mi moño de lado, llevo un ligero blusón de color morado, con un hermoso cinturón de color plata, unas mallas negras y unos zapatitos negros con moñitos como adorno, tal vez demasiado aniñados pero me gustan.

-Estoy lista- sonrió dándome una ultima mirada en el espejo, no es por presumir pero realmente me veo muy linda, espero que Chikane-chan este feliz al verme, deseo… que lo este.

La pregunta que no puede desaparecer de mi mente es ¿Cómo se vera Chikane-chan? De seguro estará hermosa como siempre, como la más fina de las princesas, o la más hermosa de los ángeles.

-Me voy mama- salgo rápido no quiero que me llenen de sermones y preguntas, no ahora tengo que llegar puntual.

El camino es realmente solitario y largo, pero no importa la distancia pues traerá una recompensa, la más grande de todas, el poder estar con Chikane-chan, y además de todo será en un lugar muy especial y romántico, es un restaurant que esta sobre una montaña y se ve toda la ciudad desde ahí.

Al llegar puedo apreciar lo hermoso de la ciudad desde esta altura, Chikane-chan aun no ha llegado bueno, de seguro es porque esta un poco ocupada, después de todo yo he llegado muy temprano, apenas son la 1:45 pm.

Pero los minutos pasan y pasan, y la chica de nívea piel aun no aparece… en mi cabeza solo rondan preguntas, de ¿Por qué? ¿Estará todo bien? Y más importante, ¿vendrá?

-2:30...-miro mi reloj un poco triste-¿donde estas Chikane-chan?- una lagrima cae por mi mejilla.


Estúpidos escalones… Himeko eligió el peor lugar para vernos, solo acepte porque este día tengo ganas de jugar con ella, con sus deseos e ilusiones, seguro será divertido.

-Himeko gokygenyou- saludo cuando por fin llego a la cima, en cuanto me ve su cara se ilumina, y sonríe como una boba.

Y como no hacerlo… verme a mi es como ver a la luna, la luna tan hermosa y brillante, siempre ha sido el anhelo del ser humano, el poder llegar hasta ella, brillante, llena de pureza y serenidad, pero nadie llega a estar a su altura.

-Chikane-chan… yo- se detiene al ver a una pelimorada que se aferra a mi brazo.

-estaba muy lejos Chikane…- dice suspirando y luego observa a la rubia.

Es hora de lastimar a Himeko, cual será su reacción- Himeko… mira hay alguien a quien quiero que conozcas- sonrió amablemente- ella es mi…

Fin capitulo 2