Cáp. 2. Un nuevo comienzo
Habían pasado unas 2 horas, desde que el amo de llaves avisó a los menores de la cena que habría en la mansión.
Leonardo, ¿están listos los muchachos?, preguntó Masaharu, el señor de la casa…
En un momento hago que bajen a la sala principal, señor
Si, gracias, Leonardo
Estoy para servirle señor, con su permiso.
Adelante
Leonardo, el amo de llaves, subió por las escaleras de caracol que se encontraban frente a la puerta principal de la mansión, para subir a avisarle a los jóvenes, que en brevedad se realizaría la cena.
Pasó a la habitación de cada uno de los menores, y al terminar bajo de nuevo al recibidor…
De pronto sonó el timbre de la puerta exterior, era la señora de Takaishi, madre de Natsuko, y abuela de los jóvenes. Inmediatamente Leonardo avisó a los amos y salió a recibir a la dama.
La señora mayor, entró a los jardines de la residencia, eran enormes, hermosos, tupidos de flores y decorados con el más exquisito toque.
En unos minutos estaban entrando a la mansión…
La señora le dio su abrigo al mayordomo y camino hasta donde se encontraba su hija, Natsuko, junto a su marido.
Natsuko, hija, ase tanto que no te veía, dijo la mujer, con los ojos llenos de lágrimas…
Si madre, ya 17 años, decía Natsuko mientras abrazaba a su madre…
Me alegra verla de nuevo señora, decía Masaharu a su suegra
Buenas noches, Ishida, respondió la señora
Señor, a la hora que gusten pueden pasar al comedor, comentó Leonardo, el amo de llaves
Si, gracias, Leonardo, as que bajen los muchachos
Enseguida señor…
Mamá, quiero que conozcas a mis hijos, le decía Natsuko
Si hija… ¿dónde están esos niños?, respondió la mujer
Por la escalera bajaban tres adolescentes, Yamato, Sora y Takeru, los hijos de Masaharu y Natsuko.
Al llegar, los tres se colocaron frente a la señora.
Hijos, esta es mi madre, su abuela…, les decía con ternura su madre
La abuela los miró a los tres detalladamente…
Vaya, tu debes ser el mayor, decía mientras observaba a Matt, eres igualito a tu padre…
Si supongo que me parezco un poco, contestó Matt con un tono divertido
La señora bajo un poco la mirada y se encontró con T.k…
Y tú, debes de ser el pequeño, te pareces tanto a mi hija, tu madre, decía dulcemente la señora…
Si, ya me lo han dicho, contestó el mas joven
De nuevo la señora subió la mirada para encontrarse con Sora…
¿Y tu quien eres?... preguntó la dama
Yo… soy Sora
Eres una amiga de los muchachos, alguna prima…preguntó la señora
No… yo soy también tu nieta, decía Sora, algo confundida por la situación
Pero… no te…, no pudo concluir la mujer al ser distraída
Madre, ella es Sora, mi hija… y será mejor que pasemos al comedor, las cocineras ya van a servir
Si… dijo algo extrañada la dama.
La familia pasó al comedor, fueron servidos, y mientras degustaban la cena, charlaban.
Dime hija, cuando nació Yamato… preguntó la señora
Matt nació en enero 20 del 89…
Y tu "hija"… preguntó con un tono sarcástico…
Mi hija… dijo Natsuko, en un tono fuerte…
Si, ella, cuando nació…
En diciembre del 89… el día 8
Pero Natsuko, tu y yo sabemos perfectamente que tu…
¡Madre!!...
Hijos, suban a sus habitaciones, tenemos que hablar en privado, su abuela y nosotros… les dijo su padre
Pero papá… ¿Qué está sucediendo?... preguntó Sora confundida
Nada hijita… sube con tus hermanos…
Esta bien padre… contesto la hija
Los tres chicos subieron a la segunda planta de la mansión…
madre… ¿Cómo te atreves?, preguntó indignada Natsuko
Hija, por Dios santo, esta claro que esa joven no es hija de ustedes
Señora, con el debido respeto, Sora es nuestra hija
Por favor Masaharu, no me tomen por estúpida, soy una mujer mayor, con la experiencia suficiente como para darme cuenta de que esa mujer no lleva mi sangre…
Le prohíbo que se exprese así de mi hija
Madre… que es lo que pretendes… ¿Separar nuestra familia?... preguntó alterada Natsuko
Solo díganme la verdad, por favor Natsuko, soy tu madre, y se perfectamente que tu tenías problemas para embarazarte…
Si… pero, estuve bajo tratamiento…
Hija, no tienes que mentir, estuve hablando con Lauren, ella me contó que desde hace 17 años que no hablabas con ella ni con nadie de tu círculo social, algo tratabas de ocultar, y ahora lo entiendo, esa mocosa que tienes es adoptada… y quien sabe de que clase de personas provenga esa bastarda…
Suficiente señora, váyase inmediatamente de mi casa, dijo Masaharu con un tono fúrico
Pero quien te crees que eres Masaharu, respondió la dama
Madre, creo que Masaharu tiene razón, le diré al mayordomo que te encamine… respondió Natsuko
Pero hija… como puedes hacerme esto…
Por favor madre, vete ya, que me haces daño…
Leonardo… pidió Masaharu
Si señor… ¿en que le puedo servir?
Acompaña a la "Señora" a la salida… le pidió
Por supuesto…
Leonardo salió de la casa, acompañando a la dama…
Mi amor,… ¿Qué vamos a hacer ahora?...
tranquila… tranquila
Es que mi madre, con todo lo que paso, no va a descansar, hasta separar a nuestra familia…
No, mi amor, eso nunca lo voy a permitir…
Tenemos que irnos lejos, de la gente que pueda separarnos…
Si, eso es lo que haremos precisamente… nos iremos a un lugar muy lejano, donde ni la cultura, ni la gente sea igual que aquí…
¿pero a donde?
A Japón… mañana mismo partiremos a Japón…
Listo Señor, la dama ya se a retirado… decía Leonardo quien apenas entraba a la residencia…
Gracias Leonardo, ahora quiero que traigas a los muchachos… tenemos que hablar con ellos…
Enseguida…
Leonardo subió por los menores, y los llevó hasta la sala principal, donde los esperaban sus padres…
¿Para que nos llamaban viejos?... preguntó Matt
Hijos, su padre, tiene algo muy importante que decirles…
¿De que se trata?, preguntaron curiosos, los hermanos
Matt, Sora, T.k, mañana nos iremos de aquí para siempre…
¡Qué!... pero papá… y que pasará con las chicas, mis cuates, el colegio… decía Yamato…
Papá… pero porque nos tenemos que ir… preguntó Sora…
Miren hijos, aquí hay personas que nos pueden hacer mucho daño… por eso será mejor que nos alejemos de toda esa gente…
Pero papá… decían los hermanos
Suficiente hijos… Será mejor que empaquen todas sus cosas, abordaremos nuestro avión mañana a primera hora… contestó el padre…
Esta bien, respondieron los jóvenes…
Los hermanos subieron, si decir nada… pronto los tres se reunirían en el salón principal de la segunda planta.
Algo raro se traen los viejos, decía Matt…
Lo sé… y se pusieron así, desde que llegó esa señora que se supone que es nuestra abuela, agregó Sora…
Tal vez esa señora, les dijo que había gente siguiendo a nuestro padre, comentó Takeru, el menor
Mmm, no lo sé… pero esto esta muy raro…, dijo Matt
Bueno, será mejor que dejemos de imaginar cosas y nos pongamos a empacar, concluyó Sora
La chica salió de dicho salón y se dirigió hasta su habitación…
Al entrar vio todo su espacio, sintió algo de nostalgia por el echo de tener que abandonar el lugar en el cual se había criado y había pasado toda su vida, pero no podía hacer nada al respecto, la decisión estaba tomada por la máxima autoridad de su familia, su padre, quien por razones que ella desconocía no les daba una razón aceptable que justificara su partida.
La pelirroja, sacó unas maletas de su armario, y comenzó por empacar sus prendas, de pronto se oyó como se abría el cerrojo de su puerta de cedro, la cual era el acceso a la habitación.
¿Quién?... preguntó Sora…
Soy yo, hermanita…
¡Que quieres Matt!
Tranquila, solo quería pedirte una disculpa por lo de ayer, fui muy duro contigo…
Sí claro, ahora puedes salir ya de mi habitación…
Sora, porque te molestó tanto, tienes que comprenderme, eres mi hermana, te tengo que proteger de todos esos hijos de puta que siempre te están molestando…
Matt… cuando vas a entender que yo me puedo cuidar sola…
Eso no es cierto Sora… eres una mujer, frágil y delicada, como vas a poder defenderte de algún imbécil que quiera pasarse contigo…
Bueno no, de los que se quieren pasar no, pero Matt, tu siempre me estas ahuyentando a cualquier chico que quiere flirtear conmigo…
Pues claro que sí, y lo voy a seguir haciendo, yo no sé que intenciones tengan esos tipos contigo, así que mejor agarro parejo.
¡Ay Matt!... eres tan despreciable…, gritó
¡Por qué!... porque te quiero cuidar de todos esos mal nacidos, porque no quiero que nadie te toqué, porque te quiero proteger… ¿por eso? o ¡porqué!
¡Ya… vete, vete!... decía llorando la pelirroja…
Matt se acercó a ella y la abrazó con dulzura…
Entiende por favor, que lo único que quiero es protegerte, dijo Matt susurrando dulcemente al oído de su hermana
Lo siento Matt… decía sollozando la chica
Tranquila, tranquila, aquí voy a estar contigo siempre…
Toda la familia comenzó a empacar, faltaban muy pocas horas para tomar el vuelo con destino a Japón…
Junio 29, Año 2006, Paris, Francia.
Aquella mansión llena de vida y color, ahora estaba vacía y oscura, no había siquiera un mueble, algún adorno… nada…
En la parte trasera de la residencia, se encontraba un jet privado, en el cual se encontraba la familia Ishida y Leonardo, su más leal sirviente, era ya considerado parte de la familia.
Verán que les gustará Japón, les decía Masaharu a su familia…
Estamos seguros de que sí, respondió dulcemente Natsuko
Y habrá chicas bellas en Japón, bromeaba Matt
Supongo que sí hermano, Japón es como Norte América, llena de turistas, respondió el menor
¡Ay!... solo sabes pensar en eso Matt… dijo Sora, con un tono de celos
No nada mas en eso, también en música, autos, mmm, y creo que ya, le contestó el rubio
Ya, ya, tranquilos hijos, si discuten se hará más pesado el viaje, les decía la madre…
El viaje fue largo, ya habían pasado varias horas, y se encontraban aterrizando en el aeropuerto Internacional de la Cd. de Tokio, Japón.
Bajaron del avión y pronto un vehículo se encontraba esperando a la distinguida familia para llevarlos al que sería su nuevo hogar.
La familia decidió hacer una parada antes, a un restaurante para comer algo, ya que el viaje había sido cansado y largo. Mientras que aquella gente que los recibía se encargaba de acondicionar la nueva mansión Ishida.
La familia llegó a uno de los restaurantes más exclusivos de Tokio, entraron, pidieron mesa para cinco personas, y tomaron la carta.
Bueno, familia, pidan lo que quieran, les decía el padre
Vaya, parece que Japón es interesante, ¿Cuántas horas son de diferencia?, preguntó Matt
Son como 6 horas, hijo, le respondió su padre
Oye padre, y que es lo que haremos primero aquí, no conocemos, no tenemos donde quedarnos, nunca compraste una casa vacacionaria aquí en Japón, decía la pelirroja
Por eso no se tienen que preocupar, ayer resolví ese inconveniente, un contacto que tengo en la Ciudad se encargó de conseguirme una casa, de lo que quiero que hablemos es de Bercovici.
Que rayos es eso padre, ¿con que se come o que?, dijo Matt
Bercovici, es el Colegio Católico más prestigiado de Japón
¿Colegio… ¡Católico!?
Pero papá, por que nos quieres inscribir en un colegio Católico, preguntaba Sora
Hijos, en Japón no se maneja la misma religión que en París, aquí es más común el budismo, que no tiene absolutamente nada que ver con lo que nosotros creemos, les respondía Masaharu
Por eso, su padre y yo hemos decidido inscribirlos a los tres en ese Colegio tan prestigiado…
Mmm, supongo que no podemos cambiar eso, agregó Takeru
Supones bien, sonrió el padre
Los miembros de la familia, acabada la cena, subieron a un vehículo que los esperaba fuera del restaurante.
Ya en el vehículo, la familia comenzó a charlar…
Oye papá, porque tu y mamá, eligieron Japón para vivir, cuestionó Sora
Porqué, tu madre y yo, tenemos orígenes Japoneses, de echo yo la conocí en una feria cultural
Vaya, no sabía que teníamos raíces Japonesas, respondió sonriendo la pelirroja
Si hija, dijo el padre, con la cabeza baja
En corto tiempo el vehículo se estacionaba frente a una mansión espectacular, a diferencia de su hogar en París, está tenía aún mas grande el jardín, lleno de árboles, flores e inclusive a lo lejos se podía ver un riachuelo dentro de la propiedad.
Los Ishida bajaron del vehículo y entraron a tan espectacular residencia.
¿Y que les parece su nueva casa?, preguntó Masaharu
Es hermosa mi amor, respondió Natsuko
Vaya, es grande… agregó el atractivo rubio
Impresionante… musitó Sora
Esta perfecta papá, finalizó el menor
Después de haber pasado aquel majestuoso jardín, la familia entró a la mansión, dónde ya los esperaba Leonardo. La casa era increíble, exquisitamente decorada hasta el último detalle, grande, espaciosa, bella… No había palabras para describir tan impresionante mansión.
Señor, las habitaciones han sido acondicionadas, pueden acceder a ellas cuando gusten, gesticulo el mayordomo
Si, muy bien Leonardo, quedo perfecta, te felicito, ahora puedes ir a descansar, es tarde ya, agregó su patrón
Muchas gracias Señor, me retiro con su permiso
La familia cansada, comenzó a subir por las escaleras principales de la mansión, los integrantes del apellido Ishida se fueron separando, en busca de su dormitorio.
Masaharu y Natsuko, entraron en la habitación principal, la más grande y lujosa en efecto, Takeru encontró su habitación del otro lado de la segunda planta. El cuarto de Yamato estaba cerca de la sala de cine, y la de Sora, enseguida del salón de música.
Todos los miembros de la familia se dispusieron a descansar después de tan pesado viaje.
Al día siguiente, la familia madrugó, para realizar los últimos detalles, la contratación de la servidumbre, los coches y por supuesto el Colegio de los hijos.
Era ya domingo por la noche, al día siguiente los hermanos asistirían al Colegio, por lo cual preparaban sus cosas.
La mañana del lunes había llegado, la familia se disponía a hacer su nueva rutina.
Se encontraban tomando el desayuno en el comedor de la mansión.
Espero que puedan adaptarse al estilo de vida de Japón, comentaba el padre
Yo no creo tener ningún problema, respondía Matt, mientras masticaba su cereal
Papá, ¿Qué tan lejos queda el Colegio?, cuestionaba la pelirroja
No muy retirado, el chofer los llevara, acabando su desayuno, y pasará por ustedes a las tres de la tarde, decía el hombre mayor
Los menores acabaron sus desayunos y caminaron hasta el recibidor, donde se encontraban sus maletines, al salir de la casa, pasaron por el majestuoso jardín, y así llegar a la limusina que los esperaba cerca de la entrada a la residencia.
No tardaron mucho, en estar frente a un edificio con amplios jardines llenos de árboles de cerezo, con una arquitectura impresionante, era el Colegio Católico Bercovici.
Los hermanos bajaron de la limusina y caminaron hacia unas listas que se encontraban pegadas en unos frisos con vitrinas.
8… 8… ah… aquí esta 8vo. Año, haber… veamos, bien, 8 está frente al edificio de dirección, murmuraba el rubio menor
¿Ya encontraste tu aula, T.k?... preguntaba Sora
Si, esta en el primer edificio, piso 4 a la izquierda, ahí debe de haber una lista con mi nombre, respondía el menor
¿Quieres que te acompañe a tu aula?, le decía su hermana
No, gracias Sora, yo puedo llegar solo, los veo en la salida, decía T.k, mientras se alejaba de los otros dos
¡Enano!... nos vemos en este mismo lugar a las tres en punto, gritaba su hermano mayor, Matt
Entendido, respondió
Así Takeru fue caminando hacía el primer edificio, atravesando un pequeño puente que se encontraba sobre un angosto lago.
Sora y Matt seguían observando aquel mural.
Sora, parece que el bachillerato esta en el tercer edificio, decía el atractivo rubio
Sí, será mejor que caminemos hacía allá y cuado estemos cerca, le preguntamos a algún docente.
Sale…
Los dos fueron caminando hacía el tercer edificio, donde a lo lejos se podía observar una multitud de jóvenes que buscaban sus aulas.
Mira Sora, parece que es por acá…
Matt sujeto la mano de su hermana, lo que hizo que ésta se ruborizara…
Pero que rayos te sucede Sora… ¡es tu hermano!, pensaba la pelirroja
Ambos se acercaron a unas listas que asignaban las aulas de los de 1 y 2 año.
Ishida, Ishida, Ishida, ah, ¡Ishida!... haber, aula 2… me tocó el aula 2, ¿y a ti Sora?, preguntaba Matt
No sé, es que no aparezco en la lista de 1 año…
¿Cómo que no apareces?
Es que no estoy…
Haber ven, vamos al departamento escolar para que te den tu grupo
Esta bien…
Matt y Sora caminaron hasta el departamento escolar y de archivo, donde se encontraba una señorita terminando de atender una llamada.
Señora…
¡Señorita!, contestó la mujer
bueno, "señorita", necesito saber en que grupo tocó Sora Ishida, preguntó el rubio
¿Secundaria o Bachillerato?
Bachillerato…
¿Es de nuevo Ingreso?
Sí, apenas hace dos días presentó el examen de admisión
Veamos, Ishida Sora… estas en el aula 2 de segundo año de Bachillerato
¿Qué?... pero señorita, en parís yo iba a cursar 1 año, decía la pelirroja
Sí, pero saliste muy alta en tu prueba y te asignamos en 2 año
Mmm, bueno gracias
Para Servirles…
Ambos salieron del cubículo y comenzaron a caminar hacia el edificio que les correspondía…
Vamos a estar juntos…
Si lo sé…
Podría ser divertido, sonreía Matt
Sí…
Al fin estaban frente al aula 2, el timbre había sonado hace ya 5 minutos, por lo cual se encontraban retrasados.
Matt tocó la puerta del aula, que se encontraba cerrada, acto seguido salió un profesor…
¿Necesitan algo?, preguntaba el docente
Estamos en esta clase, respondió Sora
¿Apellidos?
Somos los Ishida… agregó Yamato
Oh vaya, en seguida los hago pasar, esperen aquí
El profesor entro al aula, y comenzó a dirigirse a la clase
Jóvenes, este año, tenemos a dos nuevos alumnos, son hermanos y vienen de París Francia, por lo cual sean pacientes y respetuosos con su acento
Pues haga pasar a los hermanitos, decía un joven con cabello castaño y en tono burlón
¡Silencio Taichi Yagami!, exclamó el maestro
Toda la clase comenzó a reír y a hacer desorden, para tranquilizarlos el maestro comenzó a golpear el escritorio…
¡Silencio!... jóvenes Ishida, adelante… finalizó el maestro
Al abrirse la puerta del aula, el primero en entrar fue Yamato, con una sonrisa que cautivó a todas las chicas de la clase, seguido pasó Sora que capturó todas las miradas masculinas.
Ellos son, Yamato y Sora Ishida… explicaba el docente
Hola… respondió Matt
Todas las mujeres de la clase se derritieron con su voz y su mirada seductora, eso a Matt le fascinaba, le encantaba la idea de ser el centro de atención del público femenino.
Joven Ishida, tome asiento, si me hace el favor, junto a su compañero Yagami
Por acá, fransesito… gritó Tai
Matt caminó hasta el fondo del aula y se sentó al lado de su compañero castaño
Usted señorita Ishida, siéntese dos lugares delante de su hermano, por favor
Si profesor, Sora obedeció
Bien, ya que la clase está completa, saldré un momento a buscar unas formas que tienen que llenar.
El maestro salió del aula dejando a su grupo
Vaya fransesito, tu hermana si que esta buena, comentó el chico de cabellos alborotados, que respondía al nombre de Tai
¡Que te pasa imbécil!... respondió fúrico el rubio
Ya, ya, tranquilo, no voy a hacerle nada malo, solo quiero conocerla, y tal vez, no sé… hasta tu y yo terminemos siendo familia…
Matt estalló con esas últimas palabras del castaño y hecho una fiera se levantó de su pupitre, tomó a Tai de la camisa y lo apretó con fuerza…
No te atrevas siquiera a dirigirle la palabra, hijo de puta, le recalcó Yamato
¿Qué te pasa viejo?, ¡es tu hermana no tu vieja!
Toda la clase comenzó a ver aquélla discusión entre el castaño y el rubio…
Las mujeres comenzaron a gritar, los hombres a apoyar a su favorito y Sora, asustada se colocó frente a los dos chicos…
Basta ya Matt, ¿Qué sucede?... gritó Sora
Este imbécil se ganó una buena putiza, refutó Matt
Pero, yo lo único que quería era conocerte Sora… gesticulo como pudo, Tai
¡Matt!.. ¡ya basta!... siempre es lo mismo… ¡te odio!, finalizó Sora quien salió corriendo del aula
De pronto un sacerdote entró al salón y observó aquella escena…
¡que sucede aquí!... dijo el sacerdote levantando el tono de voz
Todos los alumnos se fueron inmediatamente a sus asientos dejando a Matt y a Tai expuestos
- Suéltense inmediatamente, pidió el padre
Matt lanzó fuertemente a Tai y fue hasta su pupitre, el castaño se incorporo rápidamente e imitó al rubio.
Yagami y compañía, vengan los dos… exclamó el sacerdote
Ambos chicos lo obedecieron y se acercaron hacía él. El hombre tomó a los chicos por los hombres y los llevo hasta su cubículo.
¿Me podrían explicar que sucedió hace un momento?... preguntó el padre
Este tipo, trato de pasarse con mi hermana… dijo el rubio
¡Yagami!, exclamó el sacerdote
Eso no fue lo que pasó padre, yo solo quería conocer a la mujer, pero este sujeto se puso como loco y comenzó a agredirme, confirmó Tai
Cualquiera que sea la versión verdadera, eso no nos enseña Dios Padre, cualquier diferencia que haya entre ustedes dos, deben arreglarla hablando
Perdóneme padre, es solo que me dan cólera, lo tipos que quieren acercarse a mi hermana
Yagami, puedes volver a tu aula, quiero hablar a solas con este joven, pidió el sacerdote
Esta bien, esta bien, me voy a clases, que divertido, dijo con tono sarcástico
El castaño salió del cubículo, dejando a solas al sacerdote y a Yamato…
Dime tu nombre…
Yamato Ishida…
Bien, ahora sí Yamato, ¿Por qué tomaste esa actitud tan agresiva?
Ya le dije padre, no me gusta que ningún tipejo se le acerque a mi Sora
Esta bien que la quieras cuidar, pero tu hermana es libre de esta con quien ella prefiera, incluyendo a Yagami
¡No!... de ninguna manera… Sora no puede estar con nadie más que con…, más que con…
¿Más que con quién?... preguntó curioso el sacerdote…
Mas que con… con alguien que yo apruebe, se escudo Matt… y ahora si me permite, tengo clase…
Con esto último Matt salió de la oficina del sacerdote…
El sacerdote se quedo pasmado al ver la reacción de Yamato, que es lo que trataba de ocultar aquel chico…
Sora se encontraba llorando en uno de los amplios jardines de aquella institución, cuando una joven se acercó a ella…
¿Te sucede algo jovencita?.. preguntó una señorita de unos 26 años de edad, de cabello negro azabache
no, no, nada, gracias por preguntar…
vamos, puedes decirme cualquier cosa…
gracias, pero dime, ¿Quién eres tú?
Me llamo Sachiko, soy psicóloga en este campus…
¿Psicóloga?
Si, ¿necesitas algún tipo de ayuda pequeña?…
Sachiko… yo, yo soy una pecadora…
Porque dices eso… Si te sientes así, encomienda tu alma a Dios nuestro Señor
No puedo… ni Dios puede perdonar mi pecado, ese que he cometido los últimos dos años de mi vida…
Pero que pecado puede ser tan importante, para que Dios no lo pueda perdonar, le dijo amablemente tratando de consolarla
No merezco el perdón de nuestro señor, sollozo Sora
Pero señorita, usted es muy joven, y parece tener muy buenos sentimientos, su rostro me expresa su buen corazón
No, no, es justo eso, mis sentimientos, ellos son la causa de mi pecado
¿Cómo puede ser?, la psicóloga se sorprendió con dicho comentario
Ya no puedo más, tengo que compartirlo con alguien, sino, esto que siento me matara lentamente… es que yo, yo, ¡yo amo a mi hermano…!
Sachiko la miró asombrada, pero rápidamente la abrazo para tranquilizarla y así poder ayudarla…
