Disclaimer: Los personajes de la banda Gorillaz, y los demás (excepto los de mi autoria) las canciones y los escenarios son propiedad de Damon Albarn y Jamie Hewlett, escribo este fanfic sin fines de lucro y sólo por diversión
*Leez, Akuma, Obsidian, Dante, Desdemona, Evelyn y Milla no me pertenecen tampoco*
Mi pasado fue a visitarme, frente a las máquinas de café y los aparadores de pastelillos…
Estaba limpiando una de las mesas de la cafetería, pensando…
Nunca he sido depresiva, pero en algunas ocasiones, como ese día, me entristecía al pensar en todo lo que me hacía feliz de niña.
Extrañaba a Jamie, a Damon y a Gorillaz. Sobre todo a Jamie, a decir verdad…
Me preguntarán: ¿Pero que hay de vital en un montón de locos de una banda y tu amigo dibujante?
No eran un montón de locos para mí.
Con todo y tener mi vida casi hecha, estando ya a media carrera de Periodismo, viviendo cómodamente en un lindo apartamento; teniendo segura la propiedad de una cafetería por herencia de mi tío, algunos cuantos pretendientes en el colegio, y todo lo demás, yo me sentía muy vacía… Muy sola. Y sobre mi amigo dibujante, él… Él era especial.
Lo último que había sabido de él fue que mudó su estudio a Shepherds Bush, que su nueva compañía de "Zombie Flesh Eaters" iba de maravilla, y ahora tenía muchísimos asistentes personales.
Golpe bajo. Cuando me enteré de eso sentí un hoyo en el estómago.
Antes, cuando él trabajaba en las tiras cómicas había mucha gente en el estudio, sí, pero sólo me tenía a mí de asistente.
No sé porque me sentí mal al enterarme de aquello…
En fin, de Damon, lo último que había sabido fue que estaba haciendo nuevos proyectos con Blur…
Y de Gorillaz, nada.
Había evitado todo lo que se refería a ellos.
Con frecuencia escuchaba mi disco de "Demon Days", -edición especial firmado por todos, que me habían mandado días antes de que saliera a la venta como un regalo por mi "siempre activa y valiosísima colaboración" según decían las firmas.-
Lo oía, pero desde hacía poco no pasaba de las dos primeras canciones cuando ya lo había quitado. Comenzaba a bajarme el ánimo escuchar ese disco…
Estaba sumida en todos esos pensamientos, hasta que una voz ronca llamó mi atención desde el aparador de café.
Dentro no había ningún cliente, ya que a esas horas de la tarde, la gente del complejo de oficinas estaba en horas laborales. Casi ningún alma paseaba por ahí.
-Ehh… Disculpe, señorita… Estoy buscando a alguien.- decía indecisa esa voz ronca.
Resultaba muy familiar. En cuanto me di la vuelta y lo vi, supe por qué sonaba conocida.
Murdoc Niccals. Estaba ahí, en el mostrador, viéndome con esa pervertida mirada tan característica suya.
Sabía exactamente por qué me veía así: No me reconocía.
No lo culpé, tenía muchos años que no me veía en persona, y supuse que -ahora que yo contaba con el cuerpo de una chica de 21 años- era lógico que él y su personalidad mujeriega actuaran de esa forma.
Él también había cambiado mucho. Se veía más delgado y su piel estaba más verdosa que de costumbre.
-¿A quién busca, señor?- le respondí amablemente, divertida de que no lograra identificarme.
-Se llama Janira Brooks, es la sobrina del dueño de este lugar…- Contestó diplomáticamente, cosa que me sorprendió mucho. No era su estilo portarse tan cortés.
Yo por mi parte, me alegré bastante de que me estuviera buscando ¿para qué? Aún no lo sabía, pero extrañaba a los chicos, y eso fue lo único que me importó en aquel momento.
Por fin dejé de contener la gran sonrisa que me provocaba verlo, y al verme sonreír, en sus ojos pude ver un atisbo de reconocimiento.
-Ha pasado mucho tiempo, Señor Niccals- dije contenta
-¡Wow, Jay! ¿De verdad eres tú?- Respondió con asombro
-Sí, soy yo. Las personas crecen, Señor Niccals.-
-Vaya que sí- dijo en un tono que no me agradó para nada mientras me examinaba con la vista detenidamente- ¡Ya eres toda una mujer! Y, vamos, ya no más "Señor Niccals"- concluyó riendo perverso, como él solo.
-Esta bien Murdoc. ¿A que se debe la repentina visita?- pregunté sin rodeos
-Bueno, mi estimada Jay, estoy creando un nuevo disco, y como siempre, Gorillaz necesita un poco de tu magia.
-¿Perdón?- dije atónita. Mis oídos no podían dar crédito a lo que escuchaban
¿Murdoc Niccals pidiéndome ayuda? ¡Eso era nuevo! Aún más, ¿Nuevo disco?
-Si, si, tú sabes, chica. Un nuevo proyecto, pero no puedo hacerlo sólo. Por eso tú vas a trabajar conmigo. –No era una pregunta. Lo estaba afirmando-
-¿Y para que podría ser útil?- pregunté con tono retador mientras me cruzaba de brazos
-Pues verás, mi relación con Albarn esta un poco descuidada, hum… Ya sabes, algunos conflictos y esas cosas… Necesito un editor de canciones, y para eso, cariño, tú eres perfecta.
-Bien, creo que ya voy entendiendo- contesté- Me necesitas para que edite las canciones de tu nuevo disco ¿no?
-Sí, así es.
-Bueno, ya sabes que puedes mandarme los avances por correo y yo los edito.- concluí satisfecha.
"¡De lujo!" pensé. ¡La banda se había reunido de nuevo!
Otra vez tendría mi trabajo de editora de canciones, otra vez podría ir de visita a Kong los fines de semana. Otra vez podría atascarme de comida con Russel, bailar como desquiciada con Noodle, jugar videojuegos con 2D y charlar por horas y horas con Muds.
¡La vida me estaba sonriendo otra vez!
-Oh no, no, linda. No estás entendiendo bien-
Auch. Aterricé al oírlo decir eso. ¿Cómo que no estaba entendiendo bien?
-¿Ah no?- pregunté confundida- ¿Entonces?
-Te irás a vivir conmigo a mi nueva residencia. Esta vez te necesitamos ahí presente.
-¡¿Qué?!
-Si. Mira, es muy sencillo. Te vas a vivir con la banda, ayudas a editar las canciones y después puedes regresar. No pasa de un mes o dos. Esta vez no tenemos tiempo para hacer todo el trámite de enviar las canciones ¿Entiendes?
-Oh… -eso cambiaba mucho las cosas- Creo que si ese es el caso, no puedo.
La expresión de Murdoc cambió repentinamente. A él le encantaba conseguir lo que se proponía, y cuando no lograba conseguirlo, se ponía furioso.
-¿Cómo que no puedes? Ya eres mayor de edad ¿no? ¿Qué te lo impide?- dijo agresivo
-Pues no puedo dejar sólo a mi tío, además estoy estudiando la universidad y no puedo dejar todo así como así.
-¡Vamos Jay! Por amor a Satán, ¿Qué puede pasarle a tu tío? Y con los estudios, ¿Quién necesita estudiar cuando formas parte de la mejor banda del mundo?
Vaya. Sí que me necesitaba. Aunque no pareciera, me estaba rogando entre líneas.
Me quedé pensando un poco, y él aguardó con mirada expectante.
Se me ocurrió la mejor idea de todas. Yo de verdad quería ir, con todo y no poder dejar al tío Jerry. Pensar en vivir con los chicos me emocionaba bastante, así que ¿Por qué no intentar?
-Te propongo algo, Murdoc- dije por fin, y en su mirada se podía leer la victoria- Aceptaré con una condición.
-¿Qué pides, linda?- contestó muy seguro de sí mismo- ¿ésta vez si quieres créditos?
-No. Quiero que me pagues. Un cheque con suficientes ceros como para que mi tío pueda estar a gusto en mi ausencia. Y si gustas, puedo estar contigo hasta 6 meses, siempre y cuando cumplas con la condición- rematé, retándolo otra vez.
Estaba segura de que se negaría rotundamente y si no estaba de humor, seguramente me insultaría también.
-¿De cuanto dinero estamos hablando, muñeca?
Wow y más wow. Sí que estaba desesperado. ¿Estaba aceptando mi condición? ¿En serio?
-Calcula que quiero que mi tío pueda estar tranquilo y con lujos, y si él quiere, contratar a alguien para que trabaje en mi lugar.- dije al fin con la seguridad de que lo rechazaría
-Muy bien.- contestó
-¡¿Qué?!
-Está bien, Jay. Le dejaré el dinero a tu tío. La suma tendrá tantos ceros que llorará de emoción.- concluyó al final, con ligera molestia en el rostro, pero estaba decidido.
No me la creía. ¿En verdad estaba pasando? Cinco minutos antes me deprimía por extrañar a mis amigos de Gorillaz, y de un segundo a otro estaba arreglando irme a vivir con ellos por medio año. ¿En verdad era posible?
-¡Vamos entonces! ¡Ya está! Vayamos a tu casa a darle el dinero a tu tío, empacas unas cosas y nos vamos. ¡No hay tiempo que perder!- dijo con prisa y entusiasmo el hombre de piel verde.
Y así fue como comenzó todo.
Ese día cerré la cafetería temprano. Acompañé a Murdoc al banco, en donde sacó una estrepitosa cantidad de dinero en efectivo –Me sabía bien la anécdota de los cheques falsos, y no pensaba arriesgarme.- para luego llevársela a mi tío Jerry.
A él casi le da un paro cardiaco al enterarse de mis planes, pero no renegó ni un segundo. Si bien mi tío no era avaro, le gustaba el dinero como a todos. Y díganme, ¿Quién rechaza una gran cantidad de dinero y comodidades ilimitadas sólo porque sí?
Llamé a mi escuela para decirles que por asuntos de fuerza mayor tenía que truncar mis estudios por 6 meses, y después de un poco de insistencia me concedieron el permiso de retomarlos a mi regreso.
Empaqué toda mi ropa y todas mis pertenencias, dejé vacío mi pequeño cuarto y sólo llené tres maletas. No tenía muchas cosas, claro está, pero en ese momento fue conveniente.
Aún no sabía los detalles, pero según me había dicho Murdoc, el viaje sería lo suficientemente largo como para explicarlo todo.
Primero viajamos en un coche rentado, luego, llegamos a un aeropuerto, de ahí, viajamos en avión hasta una playa en quien-sabe-dónde, y por último viajamos en barco por muchos días.
¿Qué si tuvimos tiempo para charlar? ¡Ja! Creo que nunca había hablado tanto con alguien en toda mi vida.
Me contó de todo, y fue entonces que comprendí muchas cosas.
Para empezar:
Noodle había desaparecido en el video de "el Mañana" y desde entonces nadie sabía nada de ella. Por eso la banda se había separado de nuevo.
Russel también había desaparecido del mapa.
Murdoc estaba casado y ahora era padre de dos hermosos hijos-
"¡¿QUÉ DEMONIOS?!" pensé al enterarme de eso ¿Murdoc? ¿Casado, con hijos?
Akuma era el nombre de su esposa. Según la describió, era bellísima. Tenía el cabello color púrpura y el flequillo era negro. Era un demonio, literalmente.
Wow…
Sus hijos, Dante y Desdemona, eran bellos por igual… Mencionó algo de crecimiento acelerado o una cosa así.
Vaya, todavía había más.
2D tenía una novia, llamada Leez.
Russel también tenía una novia llamada Obsidian.
Y wow… lo último no me lo esperé. Noods, también tenía una novia. Si, novia. Se llamaba Milla.
También me comentó, que ahora que viviría con ellos, debía saber un poco acerca de Evelyn Bann. Ella era la violinista de Gorillaz. ¿Gorillaz tenía violinista? Eso también era nuevo.
Mencionó a muchas más personas, cuyos nombres y descripciones no pude hilar muy bien.
Ok, había pasado de todo, y yo no sabía nada al respecto.
Muds me alentó diciéndome que probablemente no conociera a muchos de ellos, pues habían perdido contacto.
Bla bla bla.
Bien. Estábamos más cerca de nuestro destino cuando me comentó algo que llamó mucho más mi atención.
-¿Cómo que nadie sabe nada aún del nuevo disco? ¿Ni siquiera 2D? ¿Tampoco has encontrado a Noodle ni a Russel?–pregunté histérica
-No linda, creo que ese fue un pequeño detalle que olvidé mencionar. Traeremos aquí al Face-ache pronto. Ya sé donde está él. Además, mi esposa y mis hijos llegarán acá en un par de días.
-Menos mal- contesté cruzando los brazos sobre mi estómago
-Sabes que odio cundo te pones sarcástica, muñeca. No lo hagas.
-Hum…- fue lo único que apunté a decir. Estaba emberrinchada. Me estaba llevando a un punto en medio de la nada y sólo estaríamos él y yo hasta que trajera a los demás. Ya no me estaba gustando el plan.
Para acabar, llegamos al lugar más raro del mundo. La Plastic Beach.
Una isla rosa con un edificio blanco en medio. Estaba toda hecha de basura y Murdoc parecía orgulloso de ser el propietario de esa chatarra flotante.
El sol era intenso y bochornoso. No me gustaba ni un poquito.
-¿Qué? ¿Aquí voy a vivir? –pregunté enojada
-Si, así es- dijo con suficiencia mi compañero de viaje- Servirá que agarres algo de color si te bronceas, "Zombie"
Al oír mi viejo apodo sentí que el corazón me dio un vuelco. Tenía años que nadie me llamaba así, y eso me hizo recordar a Jamie.
En silencio bajé del bote, y Murdoc me llevó a conocer todo el edificio. Cuartos, el estudio, los subsuelos, el jardín, la azotea, el carnaval, los alrededores, los cuartos secretos. Dentro todo estaba de lujo.
Mi opinión respecto a la isla cambió un poco. Ya no me parecía un pedazo de chatarra flotante cuando lo vi por dentro.
Me instalé en mi cuarto. Parecía más una alacena o un armario de escobas que un cuarto como tal. A cualquiera le hubiera molestado estar en un espacio tan reducido, pero a mi no me importaba.
Había sólo una cama y un mueble con varios cajones. Era perfecto para mí, además el cuartito tenía una pequeña ventana.
Comenzaba a acostumbrarme.
Ese primer día me lo había concedido Murdoc para que me aclimatara y me instalara debidamente. Al día siguiente yo debía ayudarle a corregir algunas líricas de su nuevo disco.
Nada mal ¿no creen?
Si, todo iba genial al principio.
Los primeros 3 días de mi estadía, nos dedicamos a componer las canciones y conseguir gente que quisiera ayudar con el disco. La mayoría de los músicos y artistas se negaban a ir a una isla en medio de la nada sólo para colaborar…
Fue que a Murdoc se le ocurrió una idea siniestra.
La mañana del cuarto día, desperté dentro de mi cuarto como hacía poco. Todo normal. De verdad comenzaba a acostumbrarme.
Salí y caminé unos pasos hacia el ascensor. Subí un piso y llegué al cuarto de Muds para darle los buenos días y preguntarle el itinerario. Al entrar sólo me encontré con una nota sobre su despertador que decía:
"Jay: Salí a traer al Face-ache. Regresaré en la noche. Ya terminé de construir a la cyborg. Conéctala por favor. "
Wow. Usó "por favor".
La cyborg… Con que ya la había terminado…
Murdoc había estado construyendo una cyborg de Noodle. Fríamente me había confesado que lo más seguro es que Noods estuviera muerta, y que por lo tanto, para no decepcionar a los fans, había comenzado a construir una réplica de ella.
Pocas veces me convencía de que Muds tuviera corazón, pero daba igual.
No podía permitirme a mi misma deprimirme por la muerte de Noodle. Aún no era algo seguro.
Así que lo había estado ayudando a construir a la cyborg. ¿Porque no? Sería un buen reemplazo temporal hasta que la Noodle real regresara.
Y ya la había terminado. Sólo faltaba cargar la batería interna y programarla.
Ahora, ¿cómo que había ido por 2D? Ni idea de a que se refería.
Por último pensé "¡De lujo! ¡Tengo el día libre!"
Desde que había llegado ahí, Murdoc no había hecho más que tratarme como su asistente/esclava. Estábamos solos en la isla y el gran ego del líder de Gorillaz no daba para hacer cualquier tarea que no fuera dirigir. Nunca me quejo, y Muds lo sabe. Por eso me dejaba todas las tareas difíciles a mí. Traer, hacer, subir, bajar.
"Jay ve por esto, Jay, haz aquello"
Pero ese día estaba libre, y era genial.
Me la pasé caminando por la isla, traté de broncearme –intento fallido, pues mi piel pareciera ser inmune a los efectos del sol- Comí algo de comida instantánea que encontré en la cocina, dormí una larga siesta y en cuanto cayó la noche me metí a nadar. Salí del agua y volví adentro para tomar una ducha, después me dormí. Estaba un poco preocupada, pues Muds no había llegado aún.
A la mañana siguiente, escuché el claro sonido de un helicóptero, o quizás alguna avioneta. Salí deprisa a ver que era, y me encontré con Murdoc llegando a la isla, cargando con una maleta grande, que aventó al suelo despreocupadamente.
-¿Qué llevas ahí?- pregunté curiosa
-A Face-Ache.-contestó Murdoc mientras pasaba a mi lado y me despeinada
¿Por qué todo el mundo tenía la manía de despeinarme?
-¿Uh? ¿2D?- cuestioné confundida.
¿2D estaba en la maleta?
En eso la maleta se abrió, y 2D salió de ella con una cara de incertidumbre combinada con miedo.
-Cielos…- dije, y me acerqué rápido a la maleta
-¿Donde estoy?- preguntó el peliazul mientras se incorporaba - ¿Zombie? ¿Eres tú?-
-Hola 2D, si, soy yo.- contesté a falta de una respuesta más útil
-¿Cómo llegué aquí? ¿Cómo llegaste tú aquí?
-No sé cómo, pero Murdoc te trajo aquí inconsciente…
-¡Cloroformo!-gritó divertido Murdoc desde la entrada del edificio
¿Cloroformo?
-Yo llegué hace unos días con él.- continué- Muds preparó un cuarto para ti, ven, yo te llevo.
En ese momento sólo sabía que el cuarto de 2D sería el que estaba una planta abajo del cuarto de máquinas, pero no sabía porque específicamente tenía que ser ese.
Hasta después Muds me explicó que a 2D le daban miedo las ballenas e iba a usar ese dato a su favor, para evitar que escapara.
No me agradaba retener gente en contra de su voluntad, pero a decir verdad yo tampoco tenía posibilidades de irme. Estaba tan atrapada como él.
Muds fue al final quien llevó a 2D a su cuarto, lo amenazó por un rato y después lo dejó encerrado.
-¿Cómo está eso del cloroformo?- pregunté cuando estuvimos Murdoc y yo en el estudio
-Verás linda, no me voy a arriesgar a que me estafen así como lo hiciste tú. Los traeré aquí quieran o no, para evitarme todo el trámite de convencerlos. Considérate afortunada.
-Está bien- dije riendo, y me di media vuelta para encaminarme al cuarto de 2D.
Me sentía culpable por colaborar en su captura, así que fui a pedirle perdón.
-Hola D- saludé desde la entrada, mientras él temblaba como una gelatina en la esquina de su cama- ¿todo bien?
-¡M-me está mirando Jay! ¡Haz que se aleje!- respondió señalando a la pequeña ventanilla junto a él
Tuve algo de sentido común y cerré las cortinas. Eso pareció calmarlo.
-Vine a disculparme, fue en parte mi culpa que te trajeran aquí.
-No te preocupes Zombie. Murdoc lo hubiera hecho con o sin tu ayuda, de todos modos. –contestó resignado
-Vamos, no puede ser tan malo. Grabamos el disco y después yo me encargaré de que te deje ir.
-¿Qué disco?
Diablos… Él todavía no sabía nada.
-Verás, D, Muds te trajo aquí para que grabaras las líricas de su nuevo disco. Ya está todo hecho. Sólo hace falta que tú cantes un poco y ya.
-¿Y Noodle? ¿Y Russel? ¿También los trajo aquí para grabar el disco?
-No, D. Sólo estamos nosotros tres en la isla, por ahora.
-Uh… ya veo. ¿Y a ti para que te trajo?
-Para editar las canciones, y ayudarte un poco con los ritmos y esas cosas.
-Mmm… ¿Y a ti también te vigila la ballena para que no escapes?
-No.- contesté riendo- a mi me vigila Murdoc, personalmente.
-Eso debe ser peor… Oye, ya eres grande.- comentó sonriéndome, y yo me sonrojé como siempre.
-Si, supongo que sí. Tú no has cambiado.
-Si, supongo que no he cambiado. ¿Y Damon y Jamie?- preguntó curioso- ¿No están contigo?
-No… Tiene mucho que no los veo.
-Y… ¿Te sigue gustando Jamie?
-¿Q-que dices?- pregunté realmente sorprendida
Demonios… Por cosas como esas comenzaba a pensar que 2D en realidad era una especie de espía secreto que se hacía pasar por un chico ingenuo para no hacerse notar…
-Si, a ti te gusta Jamie, ¿No?
-N-no, para nada ¿de donde sacas eso, D?
-Pues, de cómo lo mirabas todo el tiempo cuando ibas de visita a Kong.
-¡¡Jay!!- interrumpió la voz de Murdoc desde el piso de arriba
-Ahora vuelvo, D- le dije aún aturdida por sus palabras, y subí con Muds a ver que quería
-Oye, Jay, necesito que hagas algo… ¿Eh? ¿Porque estás tan roja?
-¿Roja?-dije al tiempo de tocar mis mejillas, comprobando que mi piel estaba hirviendo- Este… Debe ser el clima.
-Ah si, bueno, bueno. Ya terminamos la música de fondo de todas las canciones. Necesito que traigas al Face-ache y comencemos cuanto antes. Mañana vendrán los artistas invitados para grabar su parte, así que empiecen lo suyo ya.
Bueno, al menos podría estar distraída del tema de Jamie.
Nos la pasamos todo el día grabando, y a pesar de la cara de descontento de 2D, parecía que se divertía tanto como yo.
Yo bailaba, aplaudía y cantaba parte de los coros mientras 2D grababa su parte, con intención de que no fuera tan pesado para él.
Terminamos bailando y riendo al final del día, teniendo más de la mitad del disco lista.
Del tema de Jamie no se habló más, así que pude ir a dormir a mi cuarto tranquilamente después de una ducha.
Pasó una semana más de muchas experiencias divertidas.
El disco estaba casi completo, los artistas invitados ya habían grabado con nosotros, y sólo faltaban los últimos retoques y la edición definitiva.
Murdoc había programado al androide de Noodle para ser un arma de destrucción masiva, además de enseñarle a tocar la guitarra. Yo traté de enseñarle a bailar, para recordar los viejos tiempos con mi amiga de siempre, pero fueron intentos vanos. Nunca creí que un cyborg tuviera tan poca gracia al moverse.
En fin, fue una semana muy buena, hasta que para rematarla, ese jueves Murdoc me llamó para hacer un encargo.
-Verás, linda, creo que el disco sobrevivirá sin ti un par de días. Necesito que acudas a cierto lugar, para encontrar a cierto sujeto en cierta costa de Sudamérica.
-¿Qué?
-Sí. Necesito que vayas con el y le digas que digo yo, que quiero de vuelta el favor que le hice hace unos años. Dejé un mapa en el bote de motor que está aparcado junto al faro. Ahí hay un sujeto que conduce el bote, y va a llevarte hasta la costa. Tú sólo debes encargarte de buscar a este hombre. Los detalles están apuntados ahí, junto al mapa.
-Cielos Muds. En serio que esto no está en mi abanico de habilidades
-Vamos, tú eres muy lista, Jay. Puedes con esto. Confío en ti.
-No vas a aceptar un no por respuesta ¿cierto?- pregunté resignada
-Me conoces bien- concluyó con suficiencia.- Por cierto- agregó- Feliz Cumpleaños.
¿Cómo demonios sabía que ese día era mi cumpleaños?
-Lo leí en tu agenda- dijo respondiendo a la pregunta que había formulado en mi mente. – No me agradezcas por felicitarte. Antes de que te vayas, empaca algunas provisiones, y baja con Face-ache.
-Está bien.
Empaqué toda la ropa ligera que tenía. Estaba resignada. Así pues bajé donde 2D
-Feliz Cumpleaños, Jay- dijo efusivo cuando entré a su habitación al tiempo que me entregaba una postal con un conejito impreso- Te gustan los conejos ¿no?
-Si, muchas gracias, D. Me gusta mucho.- conteste conmovida y lo abracé.
Normalmente el tío Jerry siempre olvidaba mi cumpleaños, así que no era una fecha que yo celebrara. Sólo había una persona que lo tenía en cuenta hasta ese día: Jamie.
Hoy los chicos me habían dicho al menos un "feliz cumpleaños" y eso de verdad me hacía muy feliz.
-Este es de parte de Muds.- dijo al tiempo que me extendía una cajita no muy grande, envuelta en papel azul- Dice que no le agradezcas nada y hagas como si nunca te lo hubiera regalado.
Vaya. No había visto venir eso.
-Oh… Que detalle. Muchas gracias, D.- y lo abracé otra vez antes de salir.
-Buen viaje Jay.- dijo despidiéndose
Me embarque entonces hacia Sudamérica. Según Muds ese mismo día llegaría su familia, así que no me preocupaba dejarlos solos.
Una vez dentro del camarote del bote de motor abrí la cajita.
Era uno de esos costosos y sofisticados celulares con reproductor de música, video y pantalla táctil. Wow. Eso compensaba muchas cosas.
Según el instructivo del celular, tenía contenido especial del nuevo disco de Lady Gaga. Eso era raro. Había oído de ella, pero por ser tan popular, no había dedicado mí tiempo a escucharla -creyendo que se trataba de una copia barata de Christina Aguilera- Al reproducir el dichoso contenido especial cambié de opinión. Su música era buena...
Todavía había más. En la agenda de contactos del celular había un número registrado.
"Zombie Flesh Eaters" rezaba el nombre del contacto, y al leerlo me quedé pasmada.
Esto tenía que ser cosa de 2D. O tal vez de Murdoc. O Tal vez ambos.
Presioné el botón de llamada. No había nada que perder.
La llamada dio el tono y mi estomago se llenó de mariposas
-Zombie Flesh Eaters. ¿En que puedo ayudarle?-contestó una voz por el otro lado del teléfono. Tragué saliva.
-Q-quisiera hablar con el señor Hewlett.
-¿Quien lo busca?
-Dígale que lo busca la señorita Zombie.
-¿Acaso es una broma?- respondió cortante la voz
-No. No es una broma. Dígale y verá que cara pone.
-Muy bien- dijo poco convencida la voz- Espere.
Después de unos segundos que se me hicieron eternos una voz más familiar contestó.
-¿Jay? ¿Jay, eres tú? –preguntó ansioso
-Hola Jamie- respondí nerviosa.
-Feliz cumpleaños, linda.- dijo de inmediato, y detecté que también estaba nervioso
-Gracias… Te acordaste.
-25 de febrero. ¿Cómo podría olvidarme? Más fácil lo olvidas tú.
-Si… jaja tienes razón.
-22 años ¿eh? ¿No te sientes vieja?- dijo en tono socarrón
-¿Lo dice el señor que cumplirá 42 el próximo 3 de abril?
-Jaja me tienes.
Hubo una pequeña pausa incómoda.
-… Eh… ¿Sabes algo?- soltó de pronto
-¿Qué?- contesté confundida. No era su estilo usar ese tipo de frases.
-Te quiero mucho, Jay. Me hace falta una buena asistente desde que ya no trabajas conmigo.
Oh cielos. ¿Qué era todo eso? ¿Por qué de pronto me había puesto a temblar?
-Yo también te quiero, Jamie. Y también te extraño.
-Eh… Bueno, linda…- lo conocía lo suficiente como para saber que estaba igual de nervioso que yo- Debo irme… El deber llama.
-Está bien Jamie. Gracias por contestar.
-Para ti siempre tendré tiempo, Zombie. Chao.
-Nos vemos Jamie.
Y luego de eso, nada.
Así entonces estuve navegando en busca de un sujeto de nombre raro por una semana entera, para luego volver a la Plastic Beach.
Y esta aventura todavía no acaba….
Ta-dá!
Aquí tienen la historia de Jay.
La continuación se está viendo en el juego de rol del foro.
-Si lo preguntan, si, a Jay le gusta Jamie. Pero no creo que nada pase por ahí n_ñU el le lleva 20 años. Si de por sí dicen que es enfermo el emparejamiento de 2D y Noodle por la diferencia de edades, aquí me van a tachar de loca. Y si tienen alguna opinion al respecto de eso, háganmela saber n__n
Siento que pudo haberme quedado mejor pero en fiiin
Espero que les haya gustado, gracias por leer y por los reviews!
Nudoru-chan/ Jay
