Enfrentamientos y más enfrentamientos.
Una semana, una maldita semana y ya había recibido cuatro cartas quejándose del comportamiento de Sakura, ¿es que acaso su hermana no quería volver a su lado?, ¿qué podía llevar a Sakura a seguir con su rebeldía, y sus tonterías?
No entendía nada de lo que le pasaba a su hermana tal vez lo mejor era ir a verla y hablar con ella, si, su padre estaba aun furioso con ella, pero sabía que lo estaba pasando muy mal, después de todo Sakura siempre había sido su favorita, y no lo culpaba, y mucho menos le importaba después de todo Sakura era Sakura.
Bueno estaba decidido iría a la Academia Tomoeda a averiguar qué demonios le estaba pasando a su hermana allí.
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-¿Cómo va todo?-
-Podría decirse que va como tiene que ir, si no tenemos en cuenta el hecho de que ahora mi Academia parece un campo de batalla.- dijo esta sonriendo de medio lado.
-Bueno precisamente por eso vine, quería ver a Li, su padre me envió con el propósito de comenzar con su entrenamiento como es debido.-
-Bueno Señor Wey sin duda estaré encantada de dejarle hacer su trabajo en cuanto a lo que al señorito Li se refiere pero también he de informarle que en esta academia se encuentra Eriol Hiragizawa al cual estoy segura recordara.-
Lo vio fruncir un poco el ceño y arrugar un poco la nariz, al parecer el hombre estaba pensando en algo, y no era algo para tomar a la ligera, de eso estaba segura pues conocía a Wey desde hacía muchos años.
-Vaya toda una sorpresa, y he de añadir que muy grata, así que el señorito Hiragizawa también se encuentra aquí, eso será beneficioso, bueno pues si no le importa Señorita Mizuki me encantaría poder ver a los….-
-ME CANSÉ DE USTEDES ME TIENEN HASTA DONDE NADIE HA PODIDO LLEGAR NUNCA.- un grito tremendo se escuchó a través de la puerta que hizo que Mizuki se levantará de su silla y Wey se girara a mirar a la puerta sumamente sorprendido por las voces que se estaban dando.
No tuvo tiempo de preguntar qué sucedía, ni de acabar con su frase, cuando la puerta se abrió, y por esta entró una mujer acompañada por un hombre, cada uno de los dos traía agarrados a una chica y un chico.
-Lo siento profesora Mizuki pero es que ya no podemos más, es algo sumamente insoportable.- dijo la mujer y Wey se percató de que ella era la que había gritado hacía apenas unos momentos.
-Si no separamos a estos cuatro o acabaremos teniendo que abandonar la academia Tomoeda señora Mizuki.- dijo el hombre haciendo que dos de ellos dieran un paso al frente, cuando Mizuki los vio frunció el ceño y dijo:
-¿Otra vez?, ¿es que acaso la semana entera que llevan castigados no les sirvió de nada?- nada más terminar de pronunciar esa frase los dos de más atrás dijeron:
-Yo no tuve nada que ver.- ambos chico y chica se miraron y volvieron cada uno la mirada a otro lado, enfadados.
-No en esta ocasión solo participaron estos dos.- dijo el hombre sin soltar a los otros dos los cuales aun no habían abierto la boca.
-Como no.- dijo Mizuki mirando a ambos.
-Empezó él.-
-Empezó ella.- dijeron ambos a la vez, sin ni siquiera mirarse y de forma altanera y tranquila.
-La historia de siempre supongo.- dijo Mizuki con cierto tono de exasperación.
-Si hubiese sido solo eso, estaría bien, pero el problema es que nos hemos quedado sin clase de entrenamiento, pues ambos han roto todas las ventanas de la sala, la puerta ya no cierra, las mesas ardieron, y las sillas digamos que no creo que podamos reconstruirlas.- enumero la mujer soltando a los otros dos.
-¿Y si ellos no tienen nada que ver que hacen aquí también?- preguntó extrañado Wey.
-Vera señor, el caso es que al principio es cierto que no se metieron, pero cuando nosotros íbamos a intervenir ambos decidieron meterse el uno contra el otro, así que aprovechemos el viaje para traer a los cuatro.- dijo la mujer.
-Pero eso fue en defensa propia, él/ella, iba a atacarme.- de nuevo los otros dos hablaron a la vez.
-¿Y qué escusa pondrán esta vez?- dijo Mizuki ignorando a esos dos jóvenes y mirando solo a los otros dos.
-Ninguna, como dije solo me defendí.- la chica fue la primera en hablar.
-Mentirosa, lo que hiciste fue atacarme por la espalda.-
-Yo nunca ataco a nadie por la espalda, bastardo eso es más tú estilo.- dijo la joven sin siquiera mirar al chico, este gruñó por lo bajo y estaba apunto de lanzarse contra la chica cuando el hombre lo agarró del brazo con fuerza.
-¿Es que piensan seguir aun delante de la directora?-
Ambos chicos lo miraron enfadados y dijeron a la vez:
-¿Acaso hay diferencia?- el señor Wey abrió los ojos al máximo de la sorpresa, mientras que los otros dos chicos miraban a los otros también sorprendidos por los dicho al igual que los profesores.
-Así que no hay diferencia, muy bien eso está muy bien, los cuatro están castigados una semana entera limpiando los esta…-
-Eso ya lo tenemos que hacer.- dijo el chico con fastidio.
-Pues limpiaran las salas de poci…-
-Pociones y todos los calderos, eso también lo sabemos.- dijo ahora la chica como si nada.
-Bien, las salas de entre…-
-Entrenamiento y la armería, todas las estatuas y sus armaduras, eso también lo sabemos.- dijo el chico de nuevo con fastidio y como si estuviese cansado de todo eso.
-De acuerdo pues limpiaran también el co…-
-Come….- el otro hico se soltó del agarre de la mujer y tapo la boca de la joven mientras que decía:
-¿Decía señorita Mizuki?- todos lo miraron extrañados menos Mizuki que parecía exasperada.
-Decía que limpiaran el Comedor al completo después de cada comida.-
-Muy bien, así lo haremos señorita.- dijo el chico con una gran sonrisa:
-¿Le parece a usted divertido señor Hiragizawa?-
-¿Divertido?- preguntó el chico extrañado para luego agregar:- El tener que limpiar media Academia no es precisamente mi concepto de diversión señorita Mizuki.- dijo este frunciendo el ceño y fulminando con la mirada a la chica que había dejado de resistirse a que este le tapara la boca, y esperaba aunque en sus ojos se notaba lo furiosa que estaba.
-¿Hiragizawa?- dijo Wey mientras miraba al chico, ahora seriamente y veía su cabello negro azulado y su porte fuerte, elegante y rebelde.
-Señores Li y Hiragizawa el señor Wey vino a verles a ustedes dos.-
-¿A nosotros?- dijeron ambos chicos extrañados, mientras que Hiragizawa soltaba a la chica en cuestión:
-Bien, señoritas pueden regresar a su clase y espe…-
-¿Qué clase?, ¿acaso no escucho que no tenemos clase donde dar nuestra asignatura señorita Mizuki?, estos cuatro la destrozaron por completo.-
-La academia es lo suficientemente grande como para encontrar donde impartir su clase, señor Terada.-
-Si es así me encantaría verla.- dijo el hombre frunciendo el ceño enfadado.
-Muy bien es una buena idea, podría acompañarlos señorita Mizuki mientras yo hablo con estos dos jóvenes.- dijo Wey sin más y Mizuki después de mirarlo un tanto sorprendida asintió y dijo:
-Andando les mostraré el nuevo aula que utilizarán.- y sin más abandonaron el despacho de esta.
Ambas chicas iban una delante de la otra, al parecer no eran amigas sin embargo siempre eran los mismos los castigados los cuatro, ¿a que podría deberse que Li y Kinomoto no pudieran verse?
Tendría que averiguar qué estaba pasando, pues en tan solo una semana ya había tenido que escribir a los padres de ambos cuatro veces, pues parecían no darle mucha importancia a los castigos que recibían.
Se fue derecha a mostrarles al señor Terada y su ayudante su nueva aula mientras también pensaba en el entrenamiento y en lo que Wey hablaría con esos dos chicos.
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-Espero que no se vuelva a repetir lo de hoy.- dijo la señorita Mizuki mientras se alejaba de nosotras, ¿en qué mundo vivía si pensaba que esto se había acabado?, no de eso ni hablar, toda yo clamaba por venganza, ¿quien se había creído ese Hiragizawa para hacerme callar en el despacho de Mizuki?
-Se va a enterar.- dije en voz alta, mientras pensaba en que podría hacerle.
-Si te refieres a Hiragizawa antes de hacerle nada, piensa un poco la situación Kinomoto, pues si él no te hubiese hecho callar tú habrías soltado que ya estábamos castigados limpiando el comedor.-
-Si así es, ¿y qué tiene eso de malo?- la chica la miró como si se tratase de un caso sin salida, y dijo con cierta calma:
-¿No te das cuenta de lo que eso habría supuesto?- dijo esta mirándome con una expresión extraña en su cara, parecía ¿divertida?, ¿qué era tan divertido?, la miré aun sin entender.
-Kinomoto, si lo hubieses dicho implicaría con que nos habrían mandado otra cosa más que hacer, y creo que para una semana ya tengo bastante, con la armería, el comedor, las salas de entrenamientos, las de pociones con todos sus calderos, como para agregar otro más solo porque tú y Li no podéis manteneros cayados.-
Cerré la boca al escuchar de la suya todo lo que teníamos que hacer esa semana, era cierto en la única semana que llevaba en la escuela, ya tenía todo eso que hacer, ¿y encima esperaban que siguiera aguantando a Li, y que encima hiciera los deberes y no llegase tarde?, Soy solo una adolescente no super chica.
-Buen punto.- dije en susurros dándole a regañadientes la razón.
-Kinomoto, ¿por qué odias tanto a Li?- me preguntó esta con cierta duda en su rostro.
-Por que se cree superior a los demás y no es más que un maldito igualado, no soportó sus aires de gran señor cuando no es más que un niñato rico, imbécil y mimado. -
-¿Solo por eso?- dijo está un tanto sorprendida y extrañada.
-¿Qué otra cosa podría haber?, bueno y que me desafió el primer día que lo vi y después de todo una de las pocas cosas que mi madre me enseñó antes de irse fue que no debía de agachar la cabeza ante nadie, y mucho menos dejarme pisotear, como ese inepto quiso hacer.-
Daidoji me miró con un poco de extrañeza y cierta tristeza en sus ojos.
-Bueno haz lo que quieras Kinomoto pero no creo que nos beneficie mucho esto de pasárnosla limpiando toda la academia.-
-Sería peor si la señora Mizuki se hubiese acordado de que podemos hacer magia.- dijo esta y se enfadó al recordar que el muy desgraciado se había reído de ella.
Flash Black:
-¿Qué crees que haces Kinomoto?- escuchó que le decían desde atrás y reconoció la voz de Hiragizawa, y frunció el ceño un poco.
-¿Qué más? Limpiar.- dijo con fastidio mientras que frotaba con lo que le habían dejado allí puesto para que utilizase, le habían dicho que se trataba de una fregona.
El chico la miró extrañado y se acercó a ella y le dijo:
-¿Acaso no sabes hacer magia?- preguntó.
-Definitivamente el cerebro no te debe ir muy bien Hiragizawa es más que evidente que si se utilizar la magia, sino no estaría aquí.- dijo con fastidio y enfadada, ¿dónde estaban los otros que no llegaban?, el castigo era de cuatro no de ella sola.
Escuchó la risa de él alegre, y sintió un escalofrío se giró para mirarlo y dio cuenta de que lo miraba divertido y hasta cierto punto le agrado, no pudo evitar sonreír:
-¿Qué es tan divertido?- él la miró a los ojos y dejó de reírse nada más hacerlo y con gesto dulce le dijo:
-Kinomoto, si sabes hacer magia ¿por qué utilizas eso para limpiar?- dijo señalando el palo que ella sostenía.
-Es una fregona y sirve para eso.- dijo ella sin entender, él volvió a reír y dijo:
-Si, pero ¿acaso no conoces el hechizo burbuja?- lo miré sorprendida ante sus palabras:
-Pero la señora Mizuki…..-
-Ella dijo que teníamos que limpiar, no dijo nada de como debíamos de hacerlo.- y sonrió de forma piara, al principio se quedo helada en el sitio y después se enfado:
-Maldita sea, y yo como una idiota con este chisme, llevo aquí una hora limpiando.- dijo frustrada y de nuevo escuchó la risa de él.
-¿Qué?- dijo sin entender y enfadada:
-¿A eso lo llamas limpiar?, pero si esta todo completamente mojado, sino tengo cuidado por poco y me mato al entrar.- dijo el chico divertido y se giró a mirar el suelo, era cierto estaba completamente empapado, pero ¿cómo era eso posible si a ella le habían dicho que debía de pasar esa cosa con pelos después de haberla metido en el cubo con agua, una y otra vez, así con todo el suelo?
-¿Qué demonios?- su voz la hizo enfurecer en el acto lo miró enfadada y vio que la otra chica llegaba junto con él:
-¿Qué ha pasado aquí?- dijo Daidoji mirándolo todo un poco asustada.
-Kinomoto, se dispuso hacer el trabajo a manos limpias.- dijo Hiragizawa señalándola.
-No me digas que fuiste tan tonta de hacerlo sin magia.- dijo Li, con malicia, y comenzó a reírse de ella pero lo cierto es que el que él se riera de ella la enfureció al máximo, tiró con enfado el dichoso palo con pelos y lo fulminó con la mirada estaba dispuesta a demostrarle que de ella no se reía nadie y menos él cuando sintió que la cogían de la cintura y la detenían.
-Tranquila Kinomoto, ya tengo bastante con tener que limpiar esto durante una semana, no tengo ganas de más trabajo extra.- escuchó que le decía Hiragizawa, y sintió que se tranquilizaba un poco pero este no duró mucho, pues la risa del otro inepto se detuvo de inmediato y este le dijo:
-¿Es que acaso no sabes hacer ni un simple hechizo de limpieza?, ¿qué clase de inútil eres Kinomoto?-
Fin Flash Black.
El resultado de eso fueron los establos, ¿o eso había ocasionado que tuvieran que limpiar la sala de pociones?, no, eso había sido porque consideró que el color de cabello de Li era demasiado anticuado y decidió ayudarlo con su problema, una intenta ser amable y porque todos en la clase quedaron con el pelo del mismo color la castigan a ella.
Vale que después de eso, se armo una buena comenzando como no porque ese la había atacado cuando ella se estaba riendo de su color de cabello, de espaldas a él, ¿y encima él la acusaba a ella de atacar por la espalda?, maldito miserable, había acabado cayendo contra Hiragizawa, cuando Li volvió al ataque, Hiragizawa creó un escudo para defenderlos a ambos, consiguiendo que tanto Li como Daidoji que se había acerado a mí para ayudarme salieran volando, así que de nuevo los cuatro castigados.
-Bueno todo sea que gracias a Hiragizawa que me hizo callar a tiempo no se nos agregó nada más.- dije sonriendo de medio lado debería de agradecerle después, no mejor lo esperaría a la salida del despacho de Mizuki para agradecerle, si eso era lo mejor.
-Daidoji voy a buscar a Hiragizawa para agradecerle el favor, ¿vienes?-
-Tomoyo, mi nombre es Tomoyo, Kinomoto.- dijo esta sonriendo.
-Bueno pues Tomoyo, ¿vienes conmigo?- dije sin más.
-¿Por qué no?- dijo esta subiendo los hombros en un gesto aburrido, y comenzando a caminar a mi lado.
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-¿Yo?, ¿y eso por qué?- dijo Hiragizawa sorprendido ante sus palabras.
-Por qué considero que es necesario que se haga así.- dijo Wey calmadamente y después posó su mirada en Shaoran que miraba por la ventana un poco distraído.
-¿Pero…?
-Nada, si no le importa espere afuera necesito aclarar algunas cosas con el señorito Li.- dijo este sin despegar los ojos del nombrado que ni se inmuto.
Hiragizawa los miró a ambos aun consternado, pues no le hacía ninguna gracia lo que le acababan de informar, ¿por qué debía de él acceder a todo eso?, no estaba dispuesto a ser utilizado de esa forma de eso ni hablar.
Salió del despacho enfadado, al cerrar la puerta se encontró con que un chico mayor que él por tres o cuatro años se levantaba del banco donde se encontraba sentado.
-¿Se encuentra ya libre?- le preguntó el chico, pero él negó y dijo:
-La directora no se encuentra en su despacho, ella salió a mostrar a un profesor donde podía impartir su clase.- dijo este sin más y se sentó enfadado en el mismo banco al lado del chico, que lo miró curioso.
-¿Entonces quien se encuentra en su despacho?, ¿cómo es que estabas tú hay?-
Lo miró con el ceño fruncido y le dijo:
-Eso solo me atañe a mí, y en el despacho se encuentran hablando otras personas a las que ella les dejo el lugar para hablar.- sin más se enfrasco en sus pensamientos.
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-Veo que después de todo le agrada estar en esta academia.- dijo Wey distraídamente mientras miraba el despacho, el cual era realmente grande y contaba con varios accesorios que si tuviese tiempo le hubiese encantado poder descifrar.
Sintió como el chico gruñía con frustración y se volvía a verlo seguramente enfadado por su comentario.
-¿Mi madre o mi padre?- fue lo único que le preguntó.
-Ninguno de los dos, la señorita Shico.- dijo este sin más y Azoran lo miró furioso.
-¿Qué pinta ella?-
-Creo que aunque a usted ella no le agrade se preocupa por usted, señorito Li, bueno como le iba diciendo veo que le agrada estar aquí.- dijo este de nuevo viéndolo ahora a los ojos.
-No se que le hace pensar eso.- dijo este enfadado.
-Pues es mas que evidente que se divierte, al parecer le agrada tener que limpiar la academia.-
-No estoy dispuesto a dejarme pisotear por nadie.-
-Ya entiendo, que entonces su estancia de un mes se ha alargado a indefinidamente.- dijo este ahora con tono enfadado.
-¿Acaso lo hicieron aposta?, ¿Shico quiso esto?- dijo este enfadado.
-No le entiendo señorito Li, es más que evidente que intenta echar la culpa de su comportamiento errónea a la señorita Shico, eso es peor incluso que lo que ha estado haciendo hasta ahora.-
-Es que todo es su culpa, estoy seguro de que ella le metió a mi padre que me mandara a esta dichosa academia, Y ESTOY SEGURO DE QUE SHICO SABÍA QUE ELLA ESTARÍA AQUÍ.- lo último lo dijo gritando y enfadado, Wey lo miró sin entender:
-¿Qué quieres decir?, ¿de que estas hablando?-
-PUES DE QUIEN MÁS, DE ESA MALDITA INDESEABLE, DE ESA DICHOSA NIÑATA DE KINOMOTO.- dijo este enfadado y golpeando la mesa con los puños.
-Señorito Li, cálmese, y estoy seguro de que se equivoca, la señorita Shico quiere lo mejor para usted aunque no se lo crea, no creo que ella sospechase que la señorita Kinomoto acabaría en esta Academia al igual que usted, pero aun así, ¿no cree que exagera?- Li lo miró indignado y le dijo:
-¿Qué exagero?-
Wey afirmó energéticamente y dijo:
-¿Cuál de las dos jovencitas era Kinomoto?- dijo este.
-La maldita de pelo castaño.- dijo Li sin más.
-Ya veo, para serle sincero no encuentro que haya nada malo en esa chica.- dijo este intentando entender al joven de delante de él, parecía deseoso de regresar a casa, pero sin embargo todas las cartas que les llegaban al palacio no hacían más que decir que el chico no hacía más que buscar problemas, lo cierto es que eso le había desconcertado mucho a su padre, que le había recriminado a Shico por ello.
Había escuchado como la culpaba por que su hijo hubiese cambiado tanto, que ahora sería sumamente difícil conseguir que el chico hiciera las cosas como se debían hacer, ella tan solo había reído alegremente y le había dicho:
-Todo tiene sus motivos Hien tranquilízate.-
-Es una maldita despreciable, aprovecha cualquier oportunidad para hacerme la vida imposible.- dijo este sin más y Wey lo miró extrañado pues había comenzado a hablar de la chica sin que él le preguntase nada, lo escucho describir las cosas que habían ocasionado sus disputas, y cuando el chico terminó de relatar todo lo que había sucedido en esa semana Wey estaba en estado de no saber que hacer, si reírse por las ocurrencias de la chica, si enfadarse por el poco control de su futuro alumno, si extrañarse por la pasión que ponía al contar todo lo que habían ocasionado, o que hacer, al final opto por la opción que menos se hubiese esperado de él de eso estaba seguro se hecho a reír como un loco, tras imaginarse todas las cosas que la chica había hecho:
-¿De verdad te puso el pelo de color amarillo canario?- el anciano profesor no podía dejar de reír ante lo que le había contado Azoran lo que a este lo enfureció más:
-No solo a mí a toda la clase incluso al profesor.- dijo este enfadado y Wey rompió a reír más fuerte.
Que pena no ser un alumno, y tener la edad que tenía, se lo pasaría a lo grande viendo a esos cuatro discutir.
-¿En serio fueron capaces de hacer que una estatua se liara a golpes con el otro cada vez que pasaban cerca?- dijo este después de para de reír y de dejar e imaginarse a su alumno con el color de pelo tan escandaloso.
-Si, pero eso fue en venganza a lo del pelo, lo que no me esperaba era que ella la hubiera hechizado antes contra mí.- dijo este un tanto desconcertado, por lo que la estatua en si había acabado haciendo.
-¿Y espera que me crea que odia a esa pobre muchacha?- dijo Wey sonriendo abiertamente.
-Es que es así, no la puedo ver me saca de mis casillas, nunca antes nadie había conseguido que no pudiera quedarme cayado.-
-¿Y que piensa hacer?, esta consciente de que si no se controla nunca saldrá de aquí.- dijo este ahora más calmado.
-No se que hacer, intentaré ignorarla, si eso será lo mejor tal vez si hablo con Mizuki consiga hacer algo para que nos no veamos casi.- dijo este cavilando posibilidades.
-Esto es una academia señorito Li, es imposible que no se vean, y yo opino que lo mejor sería hablar con la señorita Kinomoto, de este asunto y acabarlo.-
-No, no pienso hablar con ella, me exaspera y no la soporto, la odio hasta más no poder.-
Miró al chico como apretaba sus puños con fuerza:- es por ella que me encuentro en este infierno y no pienso olvidarlo, maldita desgraciada me las va a pagar todas juntas.-
-Si ese es su deseo lo veré la semana que viene señorito Li, pero sería bueno que recordase los términos de su estancia en esta Academia pues al parecer no los tiene muy claros, desearía no tener que venir durante mucho tiempo a esta Academia así que según mi parecer debería usted de hablar con la señorita Kinomoto sobre este asunto.- sin más se giró y se dirigió a la puerta la abrió y salió por esta, comenzó a caminar para ir a buscar a Mizuki y despedirse, pasó por delante de Hiragizawa y se paró para despedirse de él también lo cierto es que eran realmente diferentes esos dos muchachos.
-Señorito Hiragizawa lo veré junto con su primo la semana que viene.- el chico se levantó dispuesto a decirle algo cuando ambos al igual que otro muchacho que se encontraba allí sentado se giraron sorprendidos al escuchar la voz de Li enfadado:
-NO PIENSO HACER LO QUE ME DIJO, NO HABLARE CON ESA DESPRECIABLE DE KINOMOTO WEY.- Hiragizawa miró al chico sorprendido por lo furioso que estaba mientras que él frunció el ceño:
-Señorito Li no tengo más que hablar con usted por hoy, lo que vine a comprobar esta más que claro.-
-¿LI?- Todos a una miraron al joven que miraba al señorito Li con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.
Ninguno hablaba nada, hasta que Wey dijo:
-¿Señorito Touya?- el muchacho que no dejaba de mirar a Shaoran se giró para mirar al anciano y abrió los ojos sorprendido:
-Maestro Wey, ¿qué lo trae a la Academia Tomoeda?- dijo desconcertado.
-Vine a comprobar algo para mi señor.- dijo este sin más:- ¿Y usted joven Touya?- dijo desconcertado.
-Vine a ver a mi hermana.- dijo este sin más y fulminó con la mirada a Li, que lo miraba sin entender.
-¿Acaso se encuentra en esta academia?-
-Me temo que si, mi padre así lo decidió.- dijo este sin más e intentando zanjar el tema.
-Ya veo es extraño, no recuerdo a Fujitaka como un hombre al que se pudiera sacar de sus casillas.- dijo Wey intentando recordar bien al hombre, y de repente se quedó pensando unos momentos para mirar a Li, y seguidamente a Touya:
-Un momento tú hermana…-
-Hiragizawa ya saliste que bien, venía buscándote.- escucharon todos una voz de chica todos se giraron para ver a las recién llegadas, y la chica castaña corrió hasta Hiragizawa y sin más se lanzo a sus brazos, consiguiendo un gruñido del joven Touya, una sonrisa de medio lado en el rostro de la otra joven que la acompañaba, la cara de sorpresa y desconcierto del chico que no dudo en cogerla a tiempo de la cintura para que ninguno cayera al suelo y para sorpresa de Wey como el señorito Li apretaba los puños con fuerza y entrecerraba los ojos.
-¿Y eso Kinomoto?- preguntó el chico de gafas desconcertado, mientras la dejaba en el suelo, pero ella se aferro a su cuello y dándole un beso en la mejilla al chico le dijo:
-Gracias, por lo de antes.- y sonrió ampliamente el chico la miró fascinado y Wey al igual que Touya se percató de cómo se sonrojaba.
-No hice nada Kinomoto.-
-Si me hiciste callar a tiempo de que nos castigaran con algo más, por cierto lamento que te hayan metido de nuevo en esto.- dijo esta ya si soltándose del agarre que tenía, y separándose de él un poco.
-No te preocupes Kinomoto un placer ser de ayuda.- y sonrió de medio lado haciendo que la chica le sonriera de la misma forma:
-¿Castigaran de nuevo?- dijo el joven Touya con la boca sin terminar de abrirla y Wey estaba por apostar que lo hizo para no gritar.
La joven castaña se quedó helada en el sitio y se giró para mirar a quien le acababa de hablar inconscientemente la chica se acercó a Hiragizawa y lo cogió de la mano con fuerza, un nuevo gruñido se hizo escuchar y unos pasos apresurados.
Wey miró de reojo al joven Li el cual se había acercado a donde todos ellos estaban, y no dejaba de mirar a la joven de cabellos castaños.
-Tú tenemos que hablar Kinomoto.- dijo este sin más, mientras que los demás lo miraban sorprendidos.
-Mocoso de las narices, lárgate, mi hermana no tiene nada que hablar contigo.- dijo el joven Touya dando un paso al frente.
-¿Hermana?- escucharon que Hiragizawa preguntaba extrañado, la chica le apretó un poco más el agarre, y ahora Touya lo miró a él y le dijo:
-Si hermana así que suéltala.- dijo este furioso, pero el chico no se inmuto, tan solo agarró la mano de esta más fuerte y lo miró desafiante:
-¿Por qué habría de hacerlo?- Touya lo miró sorprendido sin poder creérselo, y se escuchó una risita cantarina a las espaldas de todos Touya se giró para ver quien se había reído y se encontró con la joven que acompañaba a su hermana:
-¿Y tu eres?, ¿y pintas aquí?-
-Mi nombre es Tomoyo Daidoji y estaba acompañando a Kinomoto.- dijo esta sencillamente y levantando la vista y fijándola en el joven Touya.
Este la miró no muy contento y dijo:
-Encantado Touya Kinomoto, el hermano mayor de Sakura.- esto hizo a la chica reaccionar al parecer y dijo con tono indiferente:
-¿Qué se supone que haces aquí Touya?-
-Vine a verte y a saber por qué demonios nos han mandado cuatro cartas en tan solo una semana.- dijo este mirándola ahora a ella.
-No debería de importarte en lo más mínimo.- dijo esta sin más.
-Sakura, ya sabes que yo no estaba de acuerdo con todo es….-
-No me interesa Touya, ahora hazte un favor y vete, y por cierto dile a ese hombre que no necesito nada de él y que por ende no tienes que venir a nada aquí.- se dispuso a irse tirando de la mano de Hiragizawa cuando el joven Touya dijo:
-Él no me ha enviado Sakura, vine yo por mi propia iniciativa estas equivocada si piensas que padre me pidió que viniese.- Wey en seguida se percató de que lo que el chico le acababa de revelar a ella le había dolido, pero al parecer no estaba dispuesta a dejar que nadie lo notara.
-Mejor me ahorras entonces muchos problemas, lo siento Touya pero tengo cosas que hacer, como ya sabrás por las cartas que te han enviado estoy castigada, Tomoyo, Hiragizawa lo mejor será empezar o tendremos que irnos a dormir tarde hoy.-
-Eriol por favor.- dijo el chico sin más y caminando detrás de ella.
Cuando los tres desaparecieron de la vista de los otros tres Wey dio un pequeño salto cuando la lámpara que había en la mesa de la asistente de Mizuki, estallo, y escuchó un gruñido furioso al lado de él.
Mientras que para su sorpresa el joven Li pasaba al lado de ambos, el joven Touya y él mismo murmurando con una voz enfadada:
-"Eriol por favor", maldito imbécil.- y sin más siguió el camino de los otros tres.
-¿Qué fue lo que pasó Touya?- dijo Wey mirando al joven que miraba por donde se había ido su hermana pequeña un poco decepcionado.
-Sakura no perdona que mi madre se fuera hace tres años.- dijo este sin más.
-¿Acaso es que ella no sabe a que se debió todo eso?- el chico suspiró con cansancio y se dejó caer en el banco de antes:
-Mi madre nos advirtió que no debíamos de hacerla saber nada, y mi padre me lo ha prohibido.- dijo este sin más.
-Con magia.- dijo Wey.
-Si, con magia, ambos discutieron y estoy seguro de que Sakura esta mal, pero se esconde ante esa fachada que ha creado, sin motivo, yo creí que el mandarla aquí no era buena idea y ahora que veo que ese mocoso de Li se encuentra también aquí me doy cuenta de que fue la peor de las decisiones.-
-¿Sabes a que se debe lo que sucede entre esos dos jóvenes?-
-Lo cierto es que no lo se, pero no quiero que ese muchacho se acerque a ella.- dijo este mirando directamente por donde Li se acababa de ir.
-¿Y que me dices de Hiragizawa?- preguntó Wey un poco desconcertado, el chico frunció el ceño, y añadió:- tampoco me agrada para nada.-
-Ya veo.- dijo Wey sin más:- Mándale recuerdos a Fujitaka de mi parte Touya y ha sido todo un gusto verte por a…- escucharon como algo caía al suelo y ambos miraron en esa dirección, encontrándose con Kaho Mizuki que los miraba sumamente sorprendida.
-Kinomoto Touya.- el chico tardó tan solo unos segundos en levantarse de donde se encontraba sentado:
-¡Qué estas haciendo tú aquí?- dijo este enfadado.
Wey los miró extrañado:
-¿Touya?, ella es la directora de la Academia Tomoeda.- dijo este al ver la cara de enfado de este:
-Mala idea, una mala idea, se lo dije, le dije que no la quería aquí, maldita sea, ¿cómo demonios llegaste tú a parar aquí?- dijo este sin apartar la mirada de la mujer que lo miraba aun sorprendida, pero de repente pareció recuperarse y dijo.
-¿Qué hace aquí señor Kinomoto?- dijo esta sin más y fríamente.
-¿Ahora soy señor Kinomoto?- dijo este enfadado y dando un paso hacía ella.
-¿Touya qué?- dijo Wey pero este hablo de nuevo cortando lo que le fuera a decir:
-Veo que sigues igual a siempre, ¿a quien estas pensando en traicionar ahora Mizuki?- dijo este enfadado y haciéndola a ella mirarlo a los ojos.
-Yo no traicione a nadie señor Kinomoto y lo mejor es que se marche de aquí pues no es bien recibido.-
-No soy bien recibido, ya veo, pues lo siento señorita Mizuki pero resulta que mi hermana Sakura se encuentra en tu maldita academia así que tendrás que aguantar mi presencia siempre que yo desee verla.- y sin más la soltó apartándose de ella con desagrado.
-¿Sakura Kinomoto es tú hermana?- dijo esta en un susurro y después abrió los ojos al máximo, parecía sumamente sorprendida por algo y sin decir nada a ninguno de los presentes se marchó de allí corriendo.
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-Al parecer la academia se esta volviendo algo más animada.-
-Eso parece Chiharu, pero no creo que eso sea del todo bueno después de todo podríamos salir mal parados los demás.-
-Lo se Nahoko pero es que era demasiado aburrido hasta ahora, al parecer Daidoji también se lo esta pasando en grande últimamente.-
-Eso parece, pero algo me dice que las cosas van a empeorar.-
-¿A que viene eso Rika?-
-Una corazonada, mira Chiharu ahí llega Yamazaki el cual parece trae información por su sonrisa.- dijo Rika una chica de cabellos rojos y de ojos sumamente dulces y al parecer ocultaban una gran madurez, aunque la chica no contaba al igual que las demás con más de dieciséis o diecisiete años.
-Esperemos que sea verdad.- dijo Chiharu, la cual tenía los ojos marrones con cierto toque de duda y resignación y un cabello rizado y castaño oscuro.
-Tenle un poco de confianza Chiharu, además a mí me divierten sus cosas.- dijo otra de las chicas con el cabello más corto que las otras y castaño claro, esta llevaba gafas y sus ojos amorronados estaban llenos de ilusión y diversión.
-Nahoko que a ti te gusten sus fantasías no quiere decir que sea buena idea que diga tantas tonterías.- dijo Chiharu resignada.
-No es eso Chiharu es solo que él hace de este lugar un sitio donde poder estar, es realmente insoportable si no tenemos algo que hacer, o con que divertirnos.- dijo Nahoko mientras se quitaba sus gafas y las limpiaba en eso que un chico de cabello negros y ojos del mismo color se acercaba a ellas, con una sonrisa traviesa en su rostro, a su lado otro chico de cabellos azulados y con ojos grisaceos tras unas gafas.
-Chicas noticias frescas.- dijo Yamazaki sentándose al lado de Chiharu con una sonrisa, y el otro chico se sentó también cerca de él.
-Yuki encárgate de que diga la verdad.- dijo Chiharu mirando al otro chico este sonrió de medio lado y dijo:
-Tranquila Chiharu si dice algo que no es os lo haré saber enseguida.- y volvió a sonreír.
-El chico que vimos antes era ni más ni menos que el hermano de Kinomoto, y al parecer conoce a nuestra querida señorita Mizuki de antes, el hombre mayor vino a ver a Hiragizawa y a Li, ambos estuvieron hablando con él en el despacho de Mizuki un buen rato.
Además cuando salieron Li parecía furioso, luego de vete tú a saber donde apareció Kinomoto y salto contra Hiragizawa como si la vida le fuera en ello, lo beso en la mejilla y después le cogió de la mano y ambos después de hablar con su hermano de forma muy distante se alejaron cogidos de la mano seguidos al principio solo por Daidoji y después por el furioso Li.-
-Dijiste que no lo dejarías inventarse cosas.- dijo Chiharu mirando incrédula ante las palabras del chico de cabello negro.
-Y no lo deje.- dijo Yukito sin más.
-¿Entonces todo eso es verdad?- dijo Nahoko abriendo los ojos entusiasmada y sorprendida.
-Si, así es detalles más detalles menos.-dijo este sin darle mucha importancia y con gesto un poco aburrido, pues a él todo eso no es que le importase mucho.
Todos se quedaron callados cada uno pensando en cosas diferentes y Rika fue la primera en hablar de nuevo y dijo:
-Me gustaría poder hablar con Kinomoto.- las otras dos chicas la miraron con sorpresa una y asustada otra.
-¿Qué dices Rika?, ¿acaso te volviste loca?-
-No, creo que es una buena chica, nunca nos acercamos a nadie nuevo, y mira resulta que Daidoji no es tan fría como aparentaba al parecer, ha hecho buenas migas con ella.-
-Si pero el caso es que…-
-A mi me gustaría poder hablar con Li, me parece alguien interesante.- dijo Yamazaki como quien no quiere la cosa.
-Es decir alguien a quien poder fastidiar con tus mentiras.- dijo Rika sonriendo.
-Un pobre crédulo nada más.-
-Yo creo que Kinomoto podría ser otra gran apuesta.- dijo Yukito el cual miraba en otra dirección, los otros siguieron su vista y se encontraron con los chicos de los que estaban hablando.
-Si bueno tal vez tenéis razón y sea una buena manera de pasar el rato.- dijo Chiharu sin más y pensando que tal vez después de todo esa academia se podía hacer un poco más soportable.
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-El tiempo se acaba y mi paciencia también.-
-Mi señor no podemos hacer otra cosa, no encontramos lo que buscamos pareciera que la tierra se la trago.-
-Es imposible que esa indeseable de Nadeshico haya desaparecido, la quiero en mí poder ya.-
-Pero señor, esa mujer, después de todo nunca hizo lo que usted temió que hiciera.-
-Maldito imbécil, no es ella la que me preocupa, la leyenda no hablaba de ella, y por eso no me di cuenta antes, esa maldita mujer me hizo hacer el tonto durante todos estos años, pero la localizaré y acabaré con ella.- dijo mientras lanzaba el espejo al suelo consiguiendo que este se rompiera en mil pedazos.
-Malditos ineptos, inservibles.-
-Mi señor deberíais de tranquilizaros, no creo que sea bueno que os lo toméis todo así.-
-¿Qué me sugieres?- dijo este mirando a la chica que tenía delante.
-Déjeme ir a la Academia Tomoeda, estoy segura de que Mizuki sabe algo.-
-¿Y que pasa si te descubre?- le preguntó este mientras la hacía acercase a él para abrazarla por la cintura.
-No lo hará, soy muy persuasiva cuando quiero, y más lista de lo que crees, podré manejar a esa bruja, sin problemas.-
-Está bien ve y averigua todo lo que puedas.-
-¿No piensas despedirte?-
Sin más la besó con deseo, y la dejó ir, cuando ella salió del lugar susurró sin apartar la vista de la puerta:
-Pero ¿quién te maneja a ti?- y entrecerró los ojos, ¿estaría haciéndolo bien al confiar algo así a ella?:- Yue.-
-Mi señor.- dijo un muchacho arrodillándose ante él, de cabellos azulados largo, y ojos blanquecinos.
-Vigílala de cerca si me falla, ya sabes que hacer.-
-Si mi señor.- y sin más desapareció del lugar, él se apoyó en el respaldo de su sillón mientras pensaba en varias, cosas, y miraba detenidamente la fotografía de Nadeshico la mujer que se le había escapado y que ahora debía de encontrar, cuanto antes para acabar con lo que amenazaba con impedir poder llevar su venganza a cabo.
