Como siempre lo lamento mucho x la tardanza u_u,(no quiero ni ver cuanto tiempo pasó desde la última actualización) parece que actualizo cada que hay vacaciones , pero es culpa de "ellos", digo que clase de enfermo deja tarea que no califica?, y sobre todo que clase de #$% deja tarea en vacaciones¡¡¡, no sólo entre tareas inútiles, examenes inútiles, departamentales inútiles, y demás inutilidades ,tenían que dar sólo una semana T0T?, mínimo dos no?. Buee como sea, si aún tienen vacas disfrutenlas al 100% ^0^.

Los personajes le pertenecen a Kishimoto-sensei, es un AU y hay mucho OOC. Relación chicoxchico OMG¡¡

X cierto muxas muxas gracias a Umi ^^, que ha sido tan linda de betearme el cap, y obviamente convertirse en mi beta arigato ttebayo ¡¡=^0^=

AMOR DE INTERCAMBIO

VII

***Una sonrisa es la mejor forma de afrontar las situaciones difíciles…incluso si es falsa***

"El sistema cardiovascular se encuentra regulado por mecanismos internos y externos..."

"El sistema cardiovascular se encuentra regulado por mecanismos internos y externos…"

"El sistema cardiovascular se encuentra…."

¿A quién demonios trataba de engañar?, llevaba leyendo la misma maldita línea, del mismo estúpido párrafo, de la misma estúpida página, del mismo estúpido libro de fisiología desde hacía más de media hora. ¿Y que había entendido? Absolutamente nada, ni si quiera recordaba que mierda decía la mentada línea que había leído y releído en todo el tiempo que llevaba tumbada en el sofá. En ese momento lo que menos le importaba era saber cómo funcionaban esos "benditos" mecanismos, si le importaran, hacía mucho tiempo que ya habría leído el capítulo correspondiente del pesado libro que tenía entre las manos, para ser más exactos, el fin de semana. ¿Pero que pudo haber estado haciendo, en vez de dedicarse a cumplir con sus obligaciones académicas? Oh si, había decidido aprovecharla en cuestiones mucho más importantes, cuestiones que involucraban al chico ideal, en específico "Su" -cabe resaltar- chico ideal.

Antes de la clase le pediría a Ino que le hablara del tema, para hacer un poco más desapercibida su completa desinformación acerca del seguramente "fascinante"-nótese el sarcasmo- mundo de la fisiología cardiovascular y sus jodidos mecanismos de regulación, como podría estudiar si todo lo que tenía en la cabeza le recordaba la sugestiva noche en compañía de Naruto. Al principio la culpa y el bochorno se hicieron presentes acompañados de un notable sonrojo en sus mejillas cada vez que rememoraba las manos grandes y varoniles del rubio recorriendo su cuerpo con caricias, marcándola como suya. Cerraba los ojos y casi podía volver a sentir los labios suaves y carnosos, poseyendo los suyos de forma salvaje y desesperada, e incluso recordaba de forma exacta, los fuertes brazos bronceados rodeando su cintura y aquella tentadora espalda amplia y tonificada que sus manos recorrieron. Justo en ese punto la pena y la culpa habían desaparecido por completo.

La sola idea de ser poseída por un Naruto salvaje y apasionado, la hacía soñar con un futuro a su lado. No había rastro alguno del rubio cabeza hueco, torpe y molesto de su infancia.

Desde aquella noche que habían pasado juntos, no había podido volver a coincidir con él, entre las prácticas en el hospital y demás, no se había dado la oportunidad. Y sin embargo no había podido alejar de su mente la posibilidad de volver a repetir la experiencia. Una idea que se había visto reforzada por los comentarios desinhibidos de Ino, una vez que le hizo contarle todo lo ocurrido, implantándole a su activa imaginación más de una indecorosa situación en compañía del rubio; menos mal que su linda madre no podía ver qué clase de pensamientos insanos e impuros pasaban por la mente de su "pura y casta" niña. De saberlos, ya se imaginaba enclaustrada en algún convento o en alguna clase de restiro espiritual donde la exorcizaran del ente del pecado carnal que se había instalado en ella. Ni hablar de lo que su padre haría.

Era en esos momentos introspectivos de reconocimiento personal, que reconocía ser igual de pervertida que su inseparable amiga rubia. Algo que ni en sueños aceptaría abiertamente frente a ella.

Uzumaki Naruto no sólo le atraía físicamente, ahora anhelaba ser la dueña de su afecto, algo que había despreciado en el pasado. Simplemente Irónico, algo de lo que se sintió avergonzada durante su infancia, aquello por lo cual había sufrido burlas de sus demás compañeros. Porque ser precisamente la niña que le gustaba al niño más problemático del salón, no era algo de enorgullecerse. En aquella etapa, al ser la "princesita "de papá, una niña linda y educada, soñaba con un príncipe, un príncipe digno de una princesa como ella. No a un demonio como aquel niño torpe, carente de modales, grosero y problemático. Y era ahora cuando Naruto se había convertido en todo aquello que ella había soñado. Todo un príncipe.

Un sueño que había sobrevivido a pesar de los años.

Pero había algo que la hacía desconfiar de sus pequeños avances, no daba crédito a las habladurías del campus, pero tenía que aceptar que muchos de esos rumorcillos y chismes de pasillo llevaban algo de verdad. Una aparente verdad que había despertado dudas en ella.

Se humedeció los labios, y dejó escapar un suspiro antes de buscar entre las páginas del grueso libro que antes había intentado leer, tomó la fotografía que había hurtado de uno de los portarretratos del apartamento de Naruto, y con suavidad posó sobre la imagen las yemas de sus dedos . Y lo observó detenidamente, tan distinto a como lo recordaba, sus ojos brillantes, su rostro, su sonrisa…

*****S&N*****

Feliz, ese día había ingresado a la escuela de un radiante humor, luciendo el nuevo broche que papi le había comprado y que lucía encantador en su sedoso cabello rosado.

Sonreía divertida, en cada ocasión en que sus compañeritas le habían piropeado su nueva adquisición.

Siendo interrumpida hasta que la profesora Anko había ingresado en compañía de un niño. Y fue ahí cuando sucedió, su pequeño príncipe había aparecido.

-Muy bien mocosos, presten atención, a partir de ahora tendrán un nuevo compañero. Preséntate pequeño

Miró de refilón a todas sus amigas, expectantes y con los ojitos brillosos ante el nuevo niño.

-Mi nombre es Sai.

-Muy bien Sai, ¿quieres agregar algo más a tu presentación?

-¿Cuál es mi lugar? –había agregado con una vocecita seria

-siéntate en el último puesto, de la primera fila. Y ahora que les parece si para hacer sentir más cómodo a Sai, todos nosotros nos presentamos.

Todos asintieron emocionados, aunque seguramente nadie como ella, era su oportunidad que su principito la notara. Instintivamente se acomodó su faldita y miró sus zapatitos pensando en que decir antes de que llegara su turno.

Sus mejillas se sonrosaron al saber que sería la próxima que hablaría.

-Me llamo Sakura, mmm mi color favorito es el rosa y...-nerviosa le había dedicado una mirada al pequeño Bruno para darse cuenta de que este pasaba totalmente de ella y de todos.

-¡Lo lamento Maestra!, ¿Me deja pasar?¡

Y fue ahí cuando su príncipe había decidido prestarle atención a ese torpe de Naruto, que por quinta vez en la semana llegaba tarde.

Si no fuera porque el papá de Naruto lo acompañaba hasta el salón, seguramente la profesora sería más estricta o al menos le pondría un buen castigo pero claro está que eso no sucedería.

-Siento la interrupción de la clase profesora Anko, se excusaba el rubio mayor- por mi cuenta corre que Naru llegué en el horario la próxima semana-… Y ahí estaba una de esas sonrisas como las que había visto en la telenovela de mamá, en uno de esos señores guapos que tanto le gustaban, y al parecer también a la profesora.

-Descuide Señor Namikaze, no se preocupe además no es tan tarde-…Casi le parecía ver corazoncitos salir de los ojos de su maestra.

-Muchas gracia es usted muy amable profesora, ahora Naru pórtate bien y no causes problemas, nos vemos en casa ¿está bien?-

-Si papá, ya sé-…murmuró inflando los carrillos, para después recibir un sonoro beso en la frente, de su padre y sonrojarse, al instante en que los demás se reían por el gesto, sin mencionar los suspiros que provenían de su "seria" profesora.

Sus ojos verdes se posaron nuevamente en el niño nuevo al final del salón, que miraba atento al rubio que murmuraba cosas ininteligibles aún sonrojado. ¿¡Cómo era posible que su príncipe lo mirara a él, y no a ella!?

-En fin, como sea Naruto toma tu lugar y preséntate con Sai-

-¿Sai?, ¿Y quién es ese?-… dijo mientras avanzaba a su puesto,

-"Anko ...Paciencia, paciencia, recuerda a ese rubio buenorro que viene en el paquete con el mocoso"-… Frase que mencionó lo suficientemente fuerte, como para que todos los niños la miraran interrogantes.

Carraspeo un poco y simplemente lo soltó…- Es el pequeño que está sentado detrás de ti, Naruto-

-oh ya, así pues sí. ¡Mi nombre es Naruto' ttebayo!, me gustan los fideos instantáneos, probar los distintos sabores de fideos instantáneos con mi papá y...-

Atónita y con los ojos más abiertos que nunca, observó como Sai había interrumpido a Naruto para pararse y darle un besito en la frente como antes lo había hecho su padre.

-¡Oye! ¿Qué haces?-… Dijo irritado el de ojos azules para "quitarse el beso"

-Si te lo quitas tendré que volverlo hacer, además creí que eso te agradaba te sonrojaste, y sonrojarse es señal de que te gusta, mira-… Señaló Sai en uno de los cuentos que al parecer había estado hojeando durante las presentaciones.

La primera vez que lo escuchaba hablar de corrido en el día, y era para decir ¿cosas raras?, Y a ¿Naruto?, ese niño tonto y adicto a los fideos.

-El cerdito chocho dice, me gustan las manzanas -…Leyó Naruto, incrédulo

-Ves, el cerdito está sonrojado-…Afirmó mientras le estampaba en la cara el libro con la imagen del cerdito sonrojado al rubio.

-Pero yo…-

-Ya, ya como sea, que les parece si mejor vamos afuera a tomar un poco de aire fresco niño-…. Si, seguramente eso sería lo mejor, por ahora no quería lidiar con mocosos precoces.

Estaba molesta con Naruto, por su culpa había pasado eso, por su culpa, su pequeño príncipe la había ignorado durante todo el día. Odiaba a Naruto.

*****S&N*****

Otro suspiro escapó de sus labios mientras se acomodaba a lo largo de todo el sofá, el teléfono sonó un par de veces pero se daría el lujo de no contestar.

*****S&N*****

Un año había pasado desde que lo había conocido, y aún podía verlo como el príncipe que era, el príncipe que ella estaba esperando. Lo mejor de todo, era que al fin Naruto había sido cambiado al grupo de al lado, y Sai había permanecido ahí, con ella.

Siempre absorto en el pequeño block de dibujo que llevaba consigo, ignorando a todos y metido en su mundo, desde que el travieso niño que siempre seguía quisiera o no, había sido trasladado.

Se separó de sus compañeras con quienes compartía almuerzo para acercarse a él. Nerviosa apretó sus pequeñas manos buscando el valor suficiente para hablarle, mientras Sai permanecía al pie de un árbol observando fijamente a algo inespecífico.

-Hola Sai…mmm me preguntaba, si tú…quieres compartir el almuerzo…conmigo-… Apretó la tela de su falda entre sus dedos, esperando alguna respuesta.

-…..- …Sin embargo los ojos negros y afilados del bruno en ningún momento la miraron, siguieron absortos en aquello que él miraba.

-Mamá me ha hecho muchos emparedados de jalea, ¿No quieres uno?-…Volvió insistir colocando uno de los emparedados al alcance de la mano del otro.

-………-

Ella estaba segura que Sai era el príncipe, SU príncipe, entonces ¿Por qué no la veía?, y fue ahí cuando sus grandes ojos jade empezaron a inundarse, dejando escapar las pequeñas lágrimas mientras su deditos trataban de limpiarlas. Y él, seguía sin mirarla.

Dolida buscó lo que robaba la atención del chico, y la desilusión se vino a ella, cuando vio a Naruto siendo abrazado por sus nuevos amigos; mientras Sai, lo observaba con algo que a ella le pareció tristeza.

Incapaz de poder entender que sucedía corrió al baño de niñas, y lloró hasta que sus hermosos ojos verdes se enrojecieron e irritaron por tallarse tanto los ojos.

*****S&N*****

Adoptó una posición más relajada, mientras el dorso de su mano cubría sus párpados y una sonrisa melancólica se dibujaba en su rostro.

Otro año más y Sai permanecía a su lado, o al menos, en el mismo salón.

-No me gustas, Naruto- había pronunciado en medio del patio de recreo. Detestaba a ese rubio más que a nadie, sobre todo por humillarla de aquella forma, ¡Y todo en frente de su aún príncipe!

-Pero...Sakura, yo…-

Le dio la espalda, esperando que entendiera lo poco que le importaba su ridícula declaración, lo ignoró.

Cuando continuó con su camino, buscó a Sai entre todos los que la miraban, esperando que entendiera que ella aguardaba por él. Pero el de cabellos negros no apareció.

Cuando regresó al salón aún sus demás compañeros no volvían, pero extrañada se fijó que en el último pupitre -el lugar de "él" desde que lo había conocido-, se encontraba el block de dibujo que tan celosamente cuidaba.

Dudó unos instantes y después lo tomó, impresionada por el detalle y lo hermosos que eran los dibujos que contenían hasta llegar un poco antes de la mitad del cuaderno, encontrándose con el rostro de Naruto, bosquejos de él en distintas posiciones y acciones, hasta casi terminar el block a no ser un par de hojas en blanco que aún quedaban.

Visiblemente decepcionada volvió a dejar el block en el mismo sitio donde lo había encontrado, suspiró y se dirigió a su pupitre, ¿Qué significaba todo eso?, tal vez si le preguntara a mamá le ayudaría a entenderlo, a entender porque seguía siendo invisible para su príncipe.

La segunda ocasión que le había dado un No por respuesta a Naruto, sucedió al año siguiente e inexplicablemente, en el mismo escenario que la primera.

-Entiéndelo Naruto, tú no me gustas, no me agradas, jamás tendría un novio como tú, yo espero a otra persona-…Lo había dicho de la forma más fría posible observando a Sai a la distancia, esperaba que él pudiera entender, que lo esperaba a él, únicamente a él.

El flequillo algo largo del rubio cubrió sus ojos, impidiéndole ver si al fin, había logrado romper el corazón de ese cabeza hueca, estaba tan cansada de seguir rechazándolo.

Naruto desapareció por el resto del día, o al menos no había coincidido con él durante el transcurso de este.

Pese a que sus salones se encontraban uno frente al otro.

Las clases habían terminado, y recogía sus cosas, en quince minutos cerrarían la escuela y no deseaba perder más tiempo. Sai la esperaba al final del pasillo, lo supo en cuanto lo vio. Arreglo su larga cabellera rosa mientras caminaba decidida, hacia él.

-No lo comprendo-… Dijo con la voz baja.

-¿A qué te refieres?, Sai –…Cuestionó mientras sostenía su estuche de lápices entre las manos.

-Es decir, no comprendo porque Naruto te ha pedido eso de ser "novios"-

Una mueca burlona se dibujo en su rostro al darse cuenta que su príncipe si había notado lo que había pasado…- Naruto es un…-

-Es como pedírselo a un hombre; es decir he leído que las mujeres son lindas, delicadas y virtuosas pero si tú eres una, -aunque tengo mis dudas- no cumples con esas cualidades, eres fea y violenta, además tienes una frente inusualmente grande, mmm es por eso que te dicen ¿Frente de marquesina?, ya veo. Entonces es tal y como dice en el libro, los apodos si se basan en las características de las personas-… Afirmo más preocupado por su descubrimiento que por la persona al frente de él.

Dejó caer su lapicera y corrió hasta que llegó a su hogar, donde había pasado el día encerrada en su habitación, sus ilusiones habían sido rotas de una forma tan cruel, que no pudo evitar pensar en Naruto, ¿Eso habría sentido él?

Ahora no tenía una clara idea de cómo actuar.

Después de aquello había evitado verlo, y poco después Sai había desaparecido, sin haber vuelto a saber de él hasta ahora.

*****S&N*****

Se estiró sobre el sofá, pronto Ino llegaría de su cita y seguramente le contaría los pormenores de su salida, no debía ponerse sentimental por algo que hace mucho había pasado, algo que había quedado más que en simples recuerdos, limpio el rastro de furtivas lágrimas que se escaparon en algún momento y volvió a guardar la fotografía donde estaba.

El pasado estaba representado por Sai, pero el presente y futuro era Naruto. Eso estaba más que claro.

Sería mejor preocuparse por sus prioridades presentes…

Necesitaba verlo…

*****S&N*****

Sus ojos avellanados se movieron lentamente hasta encontrarse con los suyos, estudió cada uno de sus movimientos como siempre solía hacerlo, desde el gesto elegante al tomar el café y los bocadillos, hasta la recta postura que conservaba su espalda al sentarse. Mientras él, se mostraba inexpresivo ante la misma evaluadora mirada de Sasori, destilando toda la arrogancia y altivez que naturalmente poseía.

Hacía escasos cinco minutos, que se habían quedado solos en la amplia y majestuosa estancia, y pese al poco tiempo que había transcurrido, era ya perceptible y casi palpable el ambiente tenso en el que ambos se habían sumergido, siendo rodeados por el aura de desagrado que mutuamente se tenían.

Sasori mantuvo fija su mirada sobre él por unos minutos, para dedicarle una sonrisa despectiva, clara y sin disimulos.

-¿Tienes algo que decirme Sasori?-…Pronunció con voz más fría de lo normal, manteniendo la misma pose inexpresiva.

-A decir verdad, si; Itachi, me permitiré aclarar unos puntos contigo, después de todo ya te has inmiscuido-

-No sé de que hablas-

-Tú y yo, poseemos cualidades en común Itachi, incluyendo el afecto por Deidara, después de todo estás consciente de que para mí, va más allá de la relación maestro- alumno ¿no es así?-…Hizo una pausa…-Pero a diferencia tuya, Deidara para mí es una prioridad, la primera y la única-

-Di lo que tengas que decir, y déjate de rodeos innecesarios-

-Sólo busco establecer un punto…dime Itachi, ¿Quién es tu principal prioridad Deidara o tu querido hermanito?-

-No tengo motivos para contestar a tu pregunta-…Sabía que probablemente, había cometido un error al responder de aquella forma, Sasori poseía una mente más retorcida que la suya, y contaba con la inteligencia para convertir cualquier situación a su favor. Y lo confirmó al ver la sonrisa de satisfacción en el tranquilo rostro del mayor.

-Como sea, en realidad sólo era curiosidad -….dijo despreocupadamente…- Como bien dices dejaré de dar rodeos, supongo que estás al tanto de lo importante que es Sai para Deidara ¿o no?-

-…..-

-Tomaré eso como un sí, imagino que estás al tanto de que, él aún se culpa por haber dejado a Sai tanto tiempo solo con Danzou, y por ende cualquier cosa que afecte a ese chico se volverá su problema; ahora me pregunto, ¿Cómo es que Itachi Uchiha el "genio" de su clan, no investigó adecuadamente, quién es Uzumaki Naruto?, de haberlo hecho sabrías que él es la razón de ser de Sai -… Sasori rió cínicamente…- Ah lo olvidaba, debías complacer a tu hermanito-

Supo que aquello no sólo era una provocación, pese a las enormes ganas que tenía de partirle la cara al hombre frente a él, había algo más, y de cualquier forma él no se permitiría la humillación de caer bajo el control de Sasori, que viéndolo en cualquier sentido, ya lo había permitido.

-Te has inmiscuido en un asunto que sólo concernía a tu hermano-

-Lo mismo podría decir de ti, y tengo la impresión de que tu sobrino también lo está-

-Siempre me ha sorprendido tu perspicacia, pero estás equivocado, en ningún momento me he metido en esa relación, Gaara por su propia cuenta ha tomado la decisión de irse, tomando en cuenta cada una de las posibles consecuencias y las personas involucradas, él sí hizo su tarea Itachi-

-¿Acaso estás tratando de amenazarme Sasori?-

-Desde luego que no, sólo quiero advertirte, no te entrometas sé de lo que eres capaz, te conozco más de lo que crees, por ahora ha sido sólo una dirección sin importancia, pero eres incapaz de decirle NO a Sasuke-

-Entonces tengo que hacerte la misma petición-

-Gaara tiene la suficiente madurez para manejar la situación, no conozco los pormenores que rodeen la extraña relación que lleven Sai y Naruto, o el papel de Gaara en ella, pero si llega a ocurrir algo en lo que Deidara se vea afectado, y averigüe que tú estés en ello debido a tu más que obsesivo hábito por cumplir el mas mínimo capricho de tu hermano, no dudaré en intervenir no sólo por Deidara sino también por esos chicos-

-Creí que alguien como tú aprovecharía la oportunidad para recuperar a Deidara-

-Soy un caballero y ante todo, te di mi palabra de aceptar su decisión, aún si al final te escogiera. Al igual que Tobi te la había dado, pese a que tú no respetaste nuestro acuerdo-

-Perdonen la demora, cuando Konan empieza a hablar de origami no hay nadie que la pare…eh ¿Qué sucede?-

-No es nada Deidara, ya es algo tarde y debo retirarme; mañana tengo una larga jornada de trabajo en la galería-

-Te acompaño a la puerta-

Sólo pudo ver los cabellos rojos del Akasuna cuando salió de la estancia, él siempre llevaba el control de absolutamente todo y esta vez no sería la excepción, en el pasado reconocía haber cometido muchos errores, pero había renunciado a muchas cosas por permanecer a lado del ojiazul, incluyendo a su hermano, él no permitiría que Sasuke cometiera las mismas equivocaciones que él, no si podía evitarlas. Y Deidara tal vez lo entendería…

-¿Te sucede algo Ita?-

-No es nada Deidi-

*****S&N*****

Serían cerca de las ocho de la noche cuando regresó a su apartamento en el Blue Building, se encontraba realmente agotado después de haber visitado todas las tiendas que se toparon en el SoHo de Manhattan. Incluyendo aquel pequeño establecimiento donde Gaara y él, en un absurdo arranque de idiotez, habían entrado a probarse diversos conjuntos de ropa "vintage", aún recordaba cómo había tratado de emular a una olvidada estrella de rock de los 70´s, murmurándole en una sobreactuada mueca un "I love you baby" a su amigo pelirrojo.

Y Gaara había dejado escapar un risa fresca y jovial… amaba hacerlo reír.

Despeino aún más sus rubios cabellos, para sacar la pequeña instantánea de su chaqueta. Se vio asimismo sonriendo radiante, abrazando fraternalmente a Gaara que al igual que él sonreía. Ambos vestidos con jeans y remeras de aquella época, y luciendo accesorios que probablemente en su sano juicio no usarían.

Los ojos claros de Gaara, sobresalían pese a los peculiares lentes de brillantes que usaba.

-Me veré ridículo Naruto, de ninguna manera me pondré eso-

Siempre le había sorprendido la forma en que "ridículo o no" Gaara lucía atractivo con cualquier cosa. La facilidad con la que podía abordar cualquier tema con él, y la estabilidad que le brindaba cuando lo necesitaba.

Una persona como esa, ¿Qué podría encontrar en alguien como él?

Es decir, ser idiota, lento para algunas cosas y adicto a los fideos instantáneos, no serían cualidades que personalmente buscaría en alguien. ¿Qué clase de desviado las buscaría?

Pero como fuera, por sobre todo aquello, e incluso por los desfogues carnales que tuvieron, el afecto que tenía por el de cabellos fuego era sincero, si, probablemente gracias a sus "estupideces" había complicado las cosas. Por muchas veces que Gaara le dijera que tarde o temprano pasaría, no podía evitar pensar en que estaba cometiendo error tras error.

Y Sasuke había sido el más importante.

¿Por qué no sólo había podido continuar con su vida?, o simplemente ¿Por qué no se había enamorado de alguien más?

Pero no, como la cabeza dura que era, no había podido alejar de sus pensamientos al bastardo engreído, sonriendo con su típica pose sexy de "Soy lo más bueno que has visto" y su mirada sugerente de "yo sé que quieres". Y ahí iba de nuevo, su mente lo traicionaba, empezaba con una minúscula cosa y el tren no se paraba, seguía y seguía enumerando cosas asociadas al Uchiha.

-Tengo que dejarme de estupideces, esto no es un Dorama, ¡ja! como si el bastardo fuera a dejar su espléndido futuro por mí…-

Lo quisiera o no Uchiha Sasuke formaría parte del pasado…

-Yo puedo ser tu novio-

-Estúpido Sai- …murmuró para sí mismo dejando escapar un abatido suspiro… –Me pregunto ¿Porque siempre apareces hasta en mis pensamientos?, tan inoportuno-…- ¿Dónde estarás idiota?-

*****S&N*****

Atravesó con elegancia las puertas automatizadas de cristal del imperioso Mandarin Oriental Hotel, aguardando afuera hasta que Naruto había desaparecido en la multitud citadina.

Aunque las enormes masas de gente solían ponerlo de mal humor, cuando se encontraba en la compañía del rubio, todo parecía mejor. ¿Seria así como se sentían las cursis jóvenes enamoradas?, seguramente.

Después de todo, la atmosfera rosa que lo rodeaba cuando estaba con él, parecía real. E incluso por mucho que su coraza fuera impenetrable, había logrado sacarle sonrojos que inmediatamente trataba de hacer desapercibidos.

Se ha había convertido en una colegiala enamorada, eso estaba más que claro desde el principio. Eso ya daba igual si el único que lo sabía era él mismo.

Caminó por el vestíbulo despreocupadamente, dispuesto a tomar el elevador, presionó el botón de llamado y mientras esperaba, se dedicó a observar la actividad de los alrededores.

Frente a él se encontraba Uchiha Sasuke, seguramente firmando alguna documentación por la habitación. Y a su lado una pequeña maleta.

"Menos mal, que Naruto no entró"

El ligero timbre del elevador sonó, haciendo que despegara su mirada de la nuca de Sasuke. Al ingresar sonrió complacido, vaya casualidades…

*****S&N*****

Por su bien mental había decidido rechazar la "amable" invitación de Sai, su paciencia estaba en las últimas como para obligarse todavía a permanecer más tiempo del recomendable, con aquel que podía hacerse pasar por alguien del linaje Uchiha.

No podría soportar más comentarios directos sin ninguna clase de consideración a las buenas costumbres. El sólo compartir un taxi con "él" había sido exasperante. Estuvo a punto de salir del auto en movimiento cuando comenzó a abordar el tema de " la actividad sexual de Sasuke-kun ", aunque permaneció en silencio todo el trayecto, eso no había impedido al subnormal de Sai, hablar y hablar y hablar. Hasta que el susodicho se bajo en un edificio con fachada de cristales azules, en distintos tonos. El Blue Building…

Suspiró aliviado, Indicándole al taxista que lo llevara a cualquier hotel de categoría más cercano. Y ahí estaba en el MOH*, estaba sumamente agotado física y mentalmente, lo único que necesitaba era una buena ducha, una cena ligera y descansar.

Cuando la recepcionista le dio los papeles a firmar por unos minutos sintió que alguien lo miraba, lo supo cuando sintió en su nuca aquella pesadez característica pero cuando volteó a ver de dónde provenía, no había encontrado a nadie. Seguramente Sai ya lo había convertido en un paranoico.

Ahora lo más importante era encontrar a Naruto.

******S&N*****

Después de escuchar por una hora entera las tonterías de Ino, había tomado una ducha y se había ataviado con un lindo vestido verde lima que encontraba favorecedor y un delgado suéter blanco. Aunque ya era algo tarde para una visita, suponía que Naruto no se molestaría.

Era un alivio contar con un pequeño auto, después de todo no era la gran cosa pero le permitía darse el lujo de salir a la hora que quisiera.

Caminó directamente hacia los elevadores, escuchando el leve sonido que hacían sus tacones al caminar.

Estaba nerviosa, sus dedos jugaban una y otra vez con los delgados cordones de cuero de su bolso.

Cuando el elevador abrió sus puertas frente a ella, se apresuró a ingresar. Y poco antes de que las puertas volvieran a cerrarse, un joven había ingresado.

Sus ojos verdes se mantuvieron fijos en su rostro - "Sai"-

Estaba frente a ella, tan alto y con ese atractivo que daba el tiempo. Tan inalcanzable como lo recordaba, sus cabellos negros aunque seguían siendo cortos como en la infancia, las puntas se encontraban desalineadas dándole un aspecto "seductor".

Llevaba un par de maletas y una pequeña mochila de viaje. Podría jurar que su boca se había secado al instante que lo reconoció, y no podía despegar sus ojos del rostro inexpresivo del mayor, que al igual que ella la miró fríamente por un segundo al percatarse de la insistente mirada jade en él.

-¿Fea?-

Y ella simplemente se había quedado muda.

*****S&N*****

-Mikoto, ¿Por qué has permitido que Sasuke se halla quedado con él?-

-Fugaku, Itachi es nuestro hijo lo quieras o no-…Dijo la mujer con decisión.

-Te he dicho que él, hace mucho que dejó de ser hijo mío. No, cuando deshonró el apellido Uchiha con sus "depravaciones"-

-Pero...entiéndelo cariño, Sasuke, está a punto de dar un paso importante en su vida, no crees que le gustaría pasar tiempo con su hermano…-

Le dio la espalda a su esposa, buscando paciencia para no perder la compostura, algo indigno de una persona refinada como él…- Escucha Mikoto, no quiero discutir por una cosa sin importancia, así que deja el asunto por la paz, ahora lo único que me interesa es que Sasuke se case y punto-… Tomó el pequeño móvil que descansaba en el amplio escritorio para marcar el número de uno de sus subordinados.

-Zetsu, tráeme a Sasuke…-

*****S&N*****


Bueno por lo menos espero que les halla agradado un poco, después de que tarde una eternidad n actualizar XD. y ahora es cuando puedo decirlo, kishimoto empieza a volver a subir al pedestal donde lo tenía, gracias kishi *0* (que jashinsama te mantenga iluminado)por esas señales obvias sasunaru en los últimos mangas¡¡ y x darme la oportunidad de volver a ver a Dei-chan T0T.

Anjitzuh, nataliaclow, Dark ekin , Lira Raven-k , Luna y Nekomata-Mizu, arigato por sus rr XD, en verdad que me levantan el ánimo. También a los xics que han agregado este fic a sus favoritos XD y desde luego a los que simplemente se pasan x aqui para leer.

MOH* Es el hotel donde se hospeda Gaa, es que me dió flojerita volver a escribirlo- Mandarin Oriental Hotel

Ropa vintage , son esas ropas pasadas de moda o bien lo que algunos consideran "retro", pero que hoy se consideran algo "clásico".

SoHo: es un barrio de Manhattan, donde abundan las tiendas , galerias, boutiques y restaurantes exclusivos entre otras cosas.

Bueno, esta vez tengo fé en no tardar tanto para la prox, u_u, cuidense y nos leemos pronto. me voy a dormir ahora si, en unas horas empiezan las clases T-T.