Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K Rowling, salvo los que no os suenen, que son sacados de mi improductivo cerebrito.

LA HISTORIA JAMÁS CONTADA DE LA VIEJA GATA DEL CASTILLO.

Porque Minerva Mcgonagall también tuvo una hermosa historia que merece ser contada.

Un castillo, un sombrero, un banquete… y nuevos amigos.

La visión del castillo la impresionó tanto que olvidó lo que le estaba diciendo a una chica rubia con la que había viajado el tren, sus miedos y preocupaciones, y desde ese momento supo que aquello le iba a gustar.

El imponente castillo se elevaba por encima de la montaña con aire majestuoso, con las ventanas iluminadas, reflejándose en el agua que temblaba con la suave lluvia que caía.

-¡Los de primero! ¡venid por aquí!-un muchacho joven, delgaducho y con aspecto huraño, de no mucho más de 20 años los llamaba agitando el brazo- Vamos a hacer un viaje en bote. Sentaos todos, no más de tres por bote.

La corta travesía fue, a su parecer, la más maravillosa de todas las que había tenido oportunidad de hacer en su vida, y eso que solía ir en bote a pescar a un lago cerca de su casa. La oscuridad que lo envolvía todo, el castillo, enorme y solemne, con el aspecto de algo que ha visto pasar miles de historias entre sus paredes, el bosque que se apreciaba a lo lejos, las montañas cuya silueta se recortaba en el horizonte con dada uno de los lejanos relámpagos, y la fina lluvia que caía casi con cuidado sobre ellos. Se esforzó en recordar cada uno de los detalles, olores, y colores: "Nunca olvidaré este momento"-pensó.

Cuando llegaron y entraron al espacioso vestíbulo, lo que más le llamo la atención fueron los cuatro relojes de distintos colores que había junto a la puerta.

-Vengan todos, reúnanse a mi alrededor- llamo un mago muy anciano de voz rasposa-todos son de primero ¿cierto? Bien, ahora , antes de cenar en el Gran Comedor, van a ser seleccionados para pertenecer a una de las 4 casas de este colegio: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin. Yo, personalmente soy el jefe encargado de la casa Ravenclaw, y profesor de Historia de la Magia…profesor Binns-el anciano mago siguió hablando de forma monótona, aunque afable y Minerva supuso que las clases con ese hombre debían ser autenticas pruebas de capacidad de atención-Muy bien, en fila entren todos por esa puerta.

Entraron al gran comedor, con sus mesas de madera alargada donde ya estaban sentados los estudiantes de cursos superiores que charlaban y reían en el reencuentro con sus compañeros.

Pero Minverva solo podía mirar el techo y la fina lluvia que caía y desaparecía antes de llegar a las mesas.

Y las velas flotantes. Increíble.

¿Quién le iba a decir a ella, hace unos meses, que iba a estar en un lugar como ese? Era alucinante. Si su madre pudiera verlo…un fugaz sentimiento de tristeza la cogió por sorpresa. Echaría de menos a su madre y sus hermanas, el colegio, las carreras con los chicos…a Aidan…

Una voz grave acalló sus pensamientos al mismo tiempo que las cientos de voces que hablaban y reían.

-Bienvenidos a Howgarts un año más-empezó un hombre robusto que se presentó como Armando Dippet, el director del colegio- Tenemos ante nosotros la promesa un nuevo año de clases y de sorpresas. Como cada año, antes de comenzar con el banquete tendrá lugar la selección de los nuevos alumnos-terminó con una sonrisa dirigida a los asustados niños.

El profesor Binns colocó delante de la mesa un taburete sobre el que dejo un sombrero negro ajado.

-¿Un sombrero?-le preguntó a Minerva la chica rubia con la que había venido en el tren- Mi hermano me había asustado con que me harían pruebas para ver mis capacidades…por eso yo ya había estudiado varios hechizos…Espero quedar en Ravenclaw, como él-la chica puso los ojos en blanco- es un estudiante modelo, un cerebrito…por cierto, no te he preguntado ¿en qué casa te gustaría quedar?

-Yo…esto…- vaciló ante la interrogante mirada de la locuaz rubia mientras observaba como el profesor se apartaba a un lado-la verdad es que no sé en que se dif…-no terminó, pues la interrumpió una nueva voz, esta vez entonando una melodía:

Nunca juzgues por lo que ves

Pues si ajado y viejo estoy,

De la sabiduría ancestral participo.

El Sombrero Seleccionador de Hogwarts soy

Y puedo escudriñar en tu cabeza,

Tus secretos escondidos ver,

Tus habilidades sopesar.

Así que pruébame y te diré

Dónde debes estar.

Puedes pertenecer a Gryffindor,

Donde habitan los valientes.

Su osadía, temple y caballerosidad

Ponen aparte a los de Gryffindor.

Puedes pertenecer a Hufflepuff,

Donde son justos y leales.

Esos perseverantes Hufflepuff

De verdad no temen el trabajo pesado.

O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,

Si tienes una mente dispuesta,

Porque los de inteligencia y erudición

Siempre encontrarán allí a sus semejantes.

O tal vez en Slytherin

Harás tus verdaderos amigos.

Esa gente astuta utiliza cualquier medio

Para lograr sus fines.*

¡Así que no esperes más!

Ya, en las mesas, todos esperan con deseo

Recibir a sus nuevos compañeros.

¡Siéntate y ponte el sombrero!

¡Vaya! Un sombrero que cantaba. Eso sí que no se lo esperaba. Así que en cada casa tenían unas habilidades distintas. La verdad es que no le importaba mucho a cual la mandaran. Tal vez Ravenclaw, le gustaba sentirse inteligente. El profesor Binns extendió una hoja de pergamino y empezó a llamar a los alumnos.

-¡Carl Albert!- llamó. Un chico delgado y pálido subió y tras saludar con una apagado susurro al profesor, se sentó en el banco de tres patas. El profesor le colocó el sombrero en la cabeza, y tras unos segundos, exclamó con fuerza: ¡ Hufflepuff!

-¡Cedrella Black!-llamó de nuevo. Esta vez subió una niña morena y pequeña, con los ojos de un excepcional color azul muy abiertos por el miedo. Se sentó y se colocó el sombrero. Esta vez el sombrero se detuvo unos minutos antes de anunciar su decisión: ¡Ravenclaw!

A Minerva no se le pasó la mezcla de tristeza y miedo que se reflejo en los ojos de la muchacha mientras se levantaba para ir a su mesa, y por primera vez se pregunto si realmente importaba la casa.

-¡Dorea Black!- La niña de aspecto mimado y algo presuntuoso, también morena, pero con los ojos marrones chispeantes, carentes de cualquier atisbo de temor, subió y se sentó en el taburete sonriendo hacia la mesa de su derecha, donde otra chica mayor la saludaba con la mano. La decisión del sombrero no se demoró: ¡Slytherin!.

La selección continuó de esa guisa, y Minerva casi olvidó que en algún momento también la llamarían a ella, mientras observaba a los nuevos seleccionados. La chica del tren, Mary Edegecombe fue a Ravenclaw.

-¡Minverva Mcgonagall!- llamó el profesor. Ella subió vacilante, algo desconcertada, y se sentó en el taburete, ahora con una mezcla de temor y curiosidad. Al ponerle el sombrero, comenzó a oír una voz suave y se preguntó si solo ella podría oírla.

-Desde luego que solo tú puedes oírme-le dijo con suavidad, sobresaltandola- Ávida de conocimientos estás, una mente brillante, estarías muy bien en Ravenclaw…Aunque tal vez… Eres osada, resolutiva y muy orgullosa ¿me equivoco? Fiel a tus ideas, una gran defensora de causas perdidas. Definitivamente…¡Gryffindor!-gritó. La mesa de la izquierda estalló en aplausos mientras iba a sentarse.

Así que ahora era una Gryffindor, pensó emocionada. Aunque no entendía muy bien porque, le pareció que eso sería importante para el resto de su vida. Otros muchos fueron seleccionados, entre ellos algunos que se sentaron en su mesa, como un tal Septimus Weasley, pelirrojo y pecoso, que se sentó a su lado y la hizo reír durante toda la noche. También una chica alta y rubia, llamada Maggie Smith, con la que conecto enseguida.

Septimus, según le contó, era el menor de siete hermanos, todos igual de pelirrojos. Dos de ellos estaban aún en Howarts, Sextus y Quintus, y eran prefectos, que según le contó, eran una especie de ayudantes de los profesores.

Tras el banquete los prefectos , entre ellos Quintus, que le removió cariñosamente el pelo a su hermano ,los guiaron a la Torre de Gryffindor. El primer recorrido por el castillo también fue memorable. Tras ver que los cuadros no solo se movían, sino que también hablaban, y que la gran escalera era cambiante a la par que interminable, Minerva se dio cuenta de que se acababa de introducir en un mundo nuevo en el que le esperaban sorpresas a cada rincón. Estaba viviendo algo que hasta ahora había pertenecido al mundo de sus sueños, un mundo fantástico y mágico.

Al llegar a la habitación compartida buscó su cama, justa al lado de la ventana, por donde entraba la tenue luz de la luna que las nubes dejaban pasar.

-Magia- susurró mirando por la ventana- Esto me va a gustar.


* He utilizado parte de la canción original del primer libro.

Queridos lectores: Lamento mucho el retraso en actualizar, pero he de advertiros que soy terriblemente inconstante a la hora de escribir, entre otras cosas porque de mi estado de ánimo depende el que sepa escribir o no, y últimamente no estoy del todo en condiciones.

Intentaré actualizar pronto, ya os digo el el fic no es demasiado largo, si no un pequeño repaso a algunos momentos importantes para ella.

Muchas gracias por leer y especialmente a Sorita Wolfgirl y Nimue Tarrazo por sus comentarios.