El Príncipe de la Dulce Pena
Capítulo 3: Jinchuuriki
Summary: Sasuke es un diestro cazador de vampiros destinado a proteger al portador del Kyuubi. Naruto es obligado a cargar con un destino del que apenas comprende su grandeza. ¿Ambos podrán lidiar con sus sentimientos encontrados?¿Podrá Sasuke contener su sed de sangre cerca de Naruto?... SasuNaru. Varias.
Advertencia: Éste fic contiene Shone-ai/Yaoi (relación hombre/hombre), en caso de que no sea de tu agrado o seas una persona sensible, te recomiendo NO leerlo Ya están adevertidos NO se quejen después!
Disclaimer: Naruto no es mío, todo es obra del maestro Masashi Kishimoto-sama. Los derechos de Naruto pertenecen a Shonen Jump, Pierrot y TV Tokio. Nada de lucro.
Dedicator: ¡Para mi hermanita, Viri-kun! Quien me ha levantado cuando los demás ni siquiera sabían que había caído. Te aprecio muchísimo, amiga. =)
Toda su vida había dado un giro inesperado desde que aquellos dos extranjeros arribaron a su existencia. Ahora su mayor deseo era despertar de aquella desagradable pesadilla y darse cuenta de que todo había sido una gran mentira.
Cuando se miraba al espejo temía encontrarse con otro rostro que no fuera el suyo. Por momentos prolongados se quedaba mirando su propio cuerpo incrédulamente. ¿Era posible que en su interior durmiera un ser tan increíblemente terrible?. ¡No, no lo era! Todo aquello era una farsa. Una de la que esperaba salir riendo, si, una pésima broma… por favor.
La imponente y ancestral sala de audiencia se encontraba en movimiento constante. Sus grandes dimensiones permitían a todos los presentes - entre consejeros, generales de guerra y sabios ancianos- transitar con fluidez a lo largo de la sala. Todos discutían un tema en común: El destino del Jinchuuriki.
En el fondo de la sala se hallaba una plataforma grande a la cual se llegaba subiendo varios escalones y no se era permitido subir sin antes descalzarse debidamente. En aquel estrado, el viejo Rey Sarutobi se encontraba sentado entre vistosos, elegantes y lujosos cojines verdes y rojos. Fumaba su habitual pipa. Reflexionaba en silencio.
Algunos miembros del consejo se encontraban a su alrededor arrodillados. Orochimaru y Sasuke también estaban presentes.
-Está decidido.- declaró al fin Sarutobi exhalando suavemente el humo de su pipa por la boca.-… Uchiha Sasuke, la misión de proteger Uzumaki Naruto será tu única prioridad desde ahora hasta que el Consejo reúna nuevamente a la guardia indicada. No te apartarás de su lado con el fin de custodiarlo día y noche. ¿Protegerás al Jinchuuriki de nueves colas?-
-Con mi vida.- aceptó Sasuke sin titubear.
Sasuke entró a las nuevas habitaciones del rubio con parsimonia. Eran demasiado grandes y lujosas para el rubio que hacía un par de días se conformaba con los modestos y acogedores cuartos que compartía con otros sirvientes.
El Uchiha pisó con vehemencia las esteras tatami del cuarto. Se arrodilló a un lado del nuevo, blanco y gran futon sobre el cual descansaba el rubio. Una estilizada lámpara de aceite que descansaba sobre una pequeña mesita cerca del lecho iluminaba apaciblemente la habitación.
-Levántate…- Uzuamki era zarandeado de una forma exagerada mientras se despertaba adormilado. Abrió lentamente sus soñolientos ojos, encontrándose con la mirada negra de Sasuke. Se sintió irritado porque hace unos momentos dormía plácidamente y lo más irritante de aquello fue que la persona que menos deseaba ver lo había arrancado de su profundo sueño.
- ¡Temee! ¿Qué quieres? ¡No me molestes!.- le insultó el rubio con voz ronca dándole la espalda aún acostado en su cama, pero el Uchiha le destapó todas las sabanas con un solo movimiento y con otro lo levantó de la cama sin cuidado. En un segundo ya estaba arrastrando el rubio hacia el baño escuchando todas las quejas, insultos y reproches que el rubio le dedicaba iracundo.
- Tienes que seguirme a todos lados, fue una orden del Rey Sarutobi- le informó monótonamente. La verdad era que a Sasuke le habían ordenado seguir a Naruto a todas partes, pero para negociar con el rubio lo veía muy difícil con lo terco que era. – Vamos a recibir a alguien importante y a discutir tu futuro. Te vas a poner presentable aunque me tenga que meter al baño contigo.-
Sus brillantes y hábiles reflejos apenas le permitieron esquivar el tremendo patadón que Naruto dirigió bruscamente en contra de su entrepierna.
- ¡Aparte de idiota eres un maldito pervertido! – le gritó el rubio escandalosamente, cerrándole la puerta del baño en la cara.
Sasuke permaneció de pie y con los ojos cerrados. Una venita de rabia palpitaba peligrosamente sobre su sien.
- ¡No tienes absolutamente que yo quiera ver, dobe!-
Sasuke y Naruto arribaron a la concurrida sala de audiencias, uno al lado del otro. No se habían dirigido la palabra para nada, todavía seguían enfurruñados el uno con el otro.
Todos los presentes estaban dispersos a lo largo de toda la sala, pero cerca del Rey, quien caminaba a lo largo de todo el lugar, se hallaba una persona que despertó muchísimo la curiosidad del rubio. Vestía un pantalón café sumamente desgastado y sucio, calzaba botas muy rudimentarias igualmente desaliñadas y llevaba puesta una curiosa playera negra exageradamente adherida a su bien trabajado torso, aquel parecía el uniforme militar de los ejércitos extranjeros. Lo acompañaba Orochimaru a quien Naruto guardaba distancia desde aquel episodio en la sala de té.
Sasuke al reconocer al acompañante de su viperino maestro, esbozó una maliciosa sonrisa de lado o eso era lo que parecía aquel gesto tan ajeno al Uchiha
El joven militar pareció reconocer la presencia de Sasuke y giró su rostro para encarar a ambos. Sus facciones eran intimidantes, poseía unos ojos maliciosos violetas y una afilada mandíbula cual tiburón. Llevaba en el rostro la misma expresión retorcida que el pelinegro.
- Uchiha, Uchiha, Uchiha…- le nombró el militar socarronamente. - ¿Así que ahora el hijo prodigio de Hebi la hace de niñera? – se burló con soltura soltando unas fuertes carcajadas.
- No creo que jugar a los soldaditos sea mejor que esto, capitán.- contestó Sasuke con un tono insoportable. Las sonoras risas del comandante entonces aumentaron.
- ¡Pedazo de exorcista! - exclamó radiante el militar. Sus ojos de un exótico violáceo eran muy atrayentes formando un conjunto interesante con su azulado cabello, casi blanco. El militar se acercó a Sasuke y lo tomó del rostro, inmediatamente le plantó un rápido y violento beso sobre los labios, el moreno se dejó hacer sin oponérsele para nada. Naruto se quedó sorprendido ante aquel apresurado saludo, no se lo esperaba.
- Suigestu, NO es un placer verte de nuevo.- saludó Sasuke
- ¡Ah, Uchiha!. Claro que te complace. Sin mi te mueres.- alardeó el militar. Suigetsu miró de pronto al acompañante de del pelinegro quien lo miraba intrigado.
- ¿Quién es esta lindura, Uchiha? ¿Tu novio?- Naruto detestó rotundamente que lo llamaran 'lindura' y más que lo emparejaran con el bastardo de Sasuke.
- Creía que ustedes dos eran la pareja.- contestó el rubio encaprichado.
- ¿Uchiha y yo?- el rubió asintió, el militar miró al moreno y volvió a reír estrepitosamente, parecía que ese tal Suigetsu se reía con bastante facilidad. - No realmente, a veces es mi puta y yo la suya, pero nada más…-
- ¿Y el beso?- Naruto comenzó a contrariarse, las fuertes carcajadas del militar, que desde ahora serían cotidianas, volvieron a resonar.
- Es un saludo formal entre Uchiha y yo. El beso de la muerte.-
- ¿Cómo? - ¿Por qué Suigetsu no era más explícito?
- Verás…- el militar pensó por un par de segundos. - Larga historia, simplemente nadie va a matar a ese cabrón Uchiha mas que yo.- y unos afilados colmillos se asomaron con malicia sobre su labio inferior.
- ¿Y cómo es que vas a poder matarme después de que yo te asesine?- bufó Sasuke
- ¡Naruto!- la ronca voz del Rey Srutobi interrumpió la conversación. Uzumaki prestó toda su atención al viejo rey.- Te presento a tu segundo guardián…-
El militar se colocó en posición de firmes con un sonido sordo y saludó al estilo de la milicia extranjera con su palma extendida a la altura de la frente.
- Houzuki Suigetsu, Capitán de las Fuerzas Secretas del Ejército de la Niebla y antiguo miembro del Clan Hebi.- declaró el militar con orgullo y severidad. Extraordinario cambio si hacía unos momentos Suigetsu no parecía nada serio.
Suigestu ingería grandes cantidades de comida, en especial carne, como si hubiera pasado muchísimo tiempo desde que probara alimento alguno. De un solo sorbo terminaba sus fideos y sopas y de tres mordidas engullía filetes enteros. Un gran número de platos se acumulaba a su alrededor. Sasuke y Naruto estaban con él en algún pequeño comedor de las mazmorras, a un lado de las cocinas.
- Suigetsu-san… ¿Acabas de regresar de alguna guerra? - quiso saber el rubio atónito.
- Hnhn…- respondió sin si quiera mirar al rubio o molestarse en dejar de comer.
El Uchiha se levantó de golpe y miró a Naruto con desdén. Aún seguían dolidos por el incidente de la mañana en el baño.
- Uzumaki, quiero ir al pueblo.- Sasuke utilizó un tono muy imperativo.
- Pues ve.- respondió el ojiazul sin mucho interés.
- Tú vienes conmigo. Es elemental que tengas a un guardián a tu lado.-
- Aqui está Suigetsu.-
- Y te pone mucha atención. Si no vienes, voy a llamar a Orochimaru para que esté contigo.-
- ¡Eres un maldito chantajista!- le reprochaba Naruto resentido. Odiaba que Uchiha se saliera con la suya. Se dirigían al pueblo a bordo de un elegante y bonito carruaje que pertenecía a la guardia de Sarutobi. Al rubio se le bajó la rabia porque estaba maravillado con el transporte en el que viajaba, nunca había estado a bordo de un carruaje. Al final terminó golpeándose en la cabeza porque no podía estarse quieto debido a lo emocionado que se encontraba.
Llegaron en seguida a su destino. Sasuke le dejó un par de monedas al cochero después de darle algunas instrucciones. Minutos después caminaban entre el pestilente mercado que casi terminaba su jornada diaria, pasaban ya de las cinco de la tarde. Muchas personas se quedaban mirando con sumo interés al moreno pues su forma de vestir era completamente diferente a la usual y los extranjeros no frecuentaban ese lugar, un par de jovencitas suspiraron a su paso. Finalmente Uchiha lo condujo a través de callejuelas enredadas y tenebrosas cual laberinto, enlodadas y totalmente desconocidas para él. A decir verdad ese lugar daba miedo.
Llegaron a un local tan lúgubre y solitario como aquellas callejuelas. El lugar despedía un tufo insoportable parecido a los orines de gato. Los aparadores de la tienda mostraban un montón de antigüedades, armas, amuletos y demás extravagancias fuera de lo común. Destacaban las filas de cabezas disecadas y tarros con líquidos de diversos colores llenos de ojos de distintas formas y tamaños que lucían vivos. Había también garras y colmillos que daban la impresión de estar rebosantes de veneno en su interior.
El rubio no tenía intención de entrar para nada, pero Sasuke lo empujó adentro.
Detrás del mostrador se encontraba un anciano que le recordaba a un sapo viejo. No tenía mucho cabello sobre su cabeza llena de manchas cafés y unos pequeños lentes asomaban por debajo de sus verdes y saltones ojos. Dentro del local la cantidad de artefactos de ultratumba eran muchísimo más sombríos colgados a lo largo de todo el pequeño local lleno de telarañas y polvo.
- Rai-chan…- la arrastrada y reptil voz del anciano-sapo nombró así a Sasuke. - ¿Qué es lo que me traes hoy? -
- Colmillos de hematófagos…- en su cintura cargaba una bolsita de cuero que soltó encima del mostrador sin cuidado y su contenido tintineo como si llevara piezas de mármol en su interior. - Venenosos. Segundo grado, los extraje hace menos de una semana.- el tendero se frotó las manos con impaciencia y abrió la bolsita complacido.
La campanilla que anunciaba la llegada de un nuevo cliente sonó acompañada de una presencia encapuchada.
El recién llegado despedía un olor verdaderamente intolerable, a Naruto le pareció mucho peor que los perros del palacio cuando pasaban mucho tiempo sin bañarlos acompañado con el desagradable e insoportable tufo de cadáveres pudriéndose. Naruto se tapó la nariz con la manga de su kimono discretamente, pero Sasuke arrugó su gesto en una mueca de repugnancia y atrajo el cuerpo del rubio hacia sí mismo súbitamente.
El sujeto jadeaba ruidosamente y se inclinó a la altura del ojiazul con descaro, unos temibles ojos grises brillaron con maldad bajo la capucha. Naruto frunció el ceño, renegando que aquel apestoso sujeto le respirara encima.
- Dier Wünted Hound.- pronunció la desafiante voz de Sasuke en un idioma completamente desconocido para el rubio quien sintió un repentino bochorno cuando el moreno le envolvió en un ligero abrazo protector, Naruto detestó aquella sensación.
- ¡Hybrid Verflucht!.- rugió el desconocido y su asqueroso aliento les dio de lleno en la cara.
-Rai-chan…- carraspeó el anciano-sapo incómodo. – Tu pago. Vuelve pronto, por favor.- masculló soltando la bolsita de cuero ahora rebosante de monedas tintineantes. Sasuke y Naruto se retiraron y el pelinegro no dejó de mirar con desafío al encapuchado.
Caminaron sin detenerse y sin aminorar su contacto físico hasta salir de aquellas callejuelas infinitas. Por fin saliero de entre aquellos lóbregos y altísimos edificios que impedían deliberadamente a la luz del sol pasar. Salieron a una despejada y tranquila calle central. Naruto sintió que respiraba de nuevo y enseguida se soltó violentamente del protector abrazo del pelinegro.
- ¡No vuelvas a llevarme a un lugar así! - le espetó con furia. La fría y pesada mirada negra del Uchiha caía sobre él sin emitir ningún sonido de su boca. - ¡Se supone que tienes que protegerme! – Sasuke permanecía mudo, no tenía nada que replicar.- ¡Y no vuelvas a tocarme de esa manera! –
Un bufido cruel escapó de los labios del Uchiha.
- Para la próxima vez procura no abochornarte mientras lo dices, entonces podré creerte. Las personas como tú me ponen de mal humor.-
- ¡Pues ya está! ¡Aléjate de mí y yo de ti! ¡Nunca creí poder odiar tanto a alguien!.-
Naruto se echó a correr enseguida, escapando de la presencia de Sasuke, esa que tanto repudiaba y detestaba.
Lo único capaz de calmarle la cólera y el resentimiento llegó puntual. Era lo único que no le fallaría. ¿Verdad?. No, el cielo nunca caería y el sol ni la luna terminarían aquel exquisito y perfecto ciclo de luz y obscuridad, no al menos el tiempo que siguiera vivo. Finalmente aquella línea de luz incandescente sobre las montañas que el sol dejaba al final de su jornada desapareció. Naruto suspiró complacido ante aquel cielo negro con matices rojos comenzándose a tachonar paulatinamente de estrellas reflejándose sobre sus lagunas azules. Se sintió reconfortado y listo para enfrentar a Sasuke.
Se puso de pie y comenzó a caminar a no sé donde, tendría que empezar a buscar a Sasuke o al menos facilitar el asunto para que el pelinegro lo encontrara a él.
Un inmundo olor a perro se percibió en el ambiente, idéntico al de aquella espantosa tienda. Naruto levantó su mirada e inspeccionó aquel solitario campo…nada. El instinto de Naruto le gritaba salir de ahí, del peligro que parecía inminente, entonces comenzó a sentir un vacío en el estómago. Aceleró el paso intentando huir, pero aquel desagradable aroma se intensificó, el rubio se echó a correr. De repente, una abominable manaza le tomó de la cintura con brusquedad, sacándole el aire. Uzumaki soltó un gemido de dolor siendo callado inmediatamente por una grande y sudorosa mano, era peluda y algunos pelos se le metieron en la boca, haciéndole retorcerse de asco.
- Quieto… ¿Tienes idea de lo rápido que corren los rumores, portador del Kyuubi? – su voz desbordaba un éxtasis ronco.
La nauseabunda presencia del desconocido provocó que Naruto quedara inconsciente por un par de minutos. Despertó recostado sobre una larga y lisa mesa de bambú. Una diminuta vela casi derretida por completo era lo único que iluminaba el lugar con su flama azul casi extinta. El sitio despedía un enfermizo aroma a carne podrida. Naruto no pudo resistirlo más y vomitó a un lado de la mesa, la cabeza le dolía punzantemente.
- Tu carne es tan tierna y tan fácil de desgarrar.- manifestó una voz a su lado. Aquella áspera voz se hallaba excitada y el rubio sintió los nervios de punta sólo con escucharla. - Dime, portador del Kyuubi. ¿Ese asqueroso híbrido te ha probado alguna vez? ¿Ha infectado tu sublime esencia con sus repulsivos colmillos? – Naruto no tenía la más mínima idea de lo que hablaba y negó con la cabeza, estaba aturdido. Esos diabólicos ojos grises se salieron de sus órbitas y su rostro desencapuchado apenas visible por la escaza luz se deformó aún más de lo que parecía, remarcando sus fuertes facciones de una manera atroz, debajo de su poblada barba brilló una filosa hilera de dientes sucios y amarillentos.
- ¡Lo has escuchado, Clarisse! ¿Querida?... Podré curar ese padecimiento tan brutal que esos malditos cazadores te hicieron – el sujeto levantó en brazos a un cadáver sentado lejos del alcance visual de Naruto. Su captor comenzó a dar vueltas mientras abrazaba con afecto a aquel cuerpo inanimado, festejando con él su enfermiza felicidad y ese muerto llevaba días pudriéndose. El rubio soltó una exclamación escandalizada al mirar la azulosa piel de lo que supuestamente antes era una mujer, los globos oculares que eran devorados por mosquitos y sus inertes extremidades moviéndose de una manera grotesca a voluntad del hombre como si fuesen de trapo. Naruto sintió arcadas en le estómago y quiso vomitar de nuevo.
- Clarisse… Cuando devore al portador del Kyuubi…- la emoción no lo dejaba hablar, incluso rompió en lágrimas .- ¡Tendré el poder de curarte, Clarisse, amor mío! - Y acarició el tieso cabello negro del cadáver para después depositarlo nuevamente en una silla y la cabeza del cuerpo se columpió hasta caer sobre su pecho.
El pavor que el rubio sentía comenzaba a erizar todos los vellos de piel, sudaba frío y temblaba de miedo. ¡No quería morir!. ¡No así!. Naruto se levantó de la mesa con torpeza, dispuesto a huir, pero la manaza lo detuvo, azotándolo contra la mesa y tomándolo con creuldad por el cuello. El sujeto le apretaba los músculos indicados para inmovilizar y causar daño al mismo tiempo. El rubio jadeaba e intentó resistirse, pataleó y se retorció, pero todo fue inútil, sólo aumentaba el dolor físico y la humillación. ¡Sasuke!. ¡Aún tenía que gritarle por lo que le había hecho!. ¡Debía vivir!. Las lágrimas se deslizaron tibias por sus mejillas… Tenía pánico… Quería vivir…
- Si no te estás quieto te desangrarás rápido y tu carne ya no sabrá bien…- gimió el sujeto enseñando su afilada dentadura dispuesto a dar el primer mordisco fatal, pero la puerta fue derribada con un ruido seco y el hombre se sobresaltó.
- Y si tú no te estás quieto, maldito perro. ¡Te volaré la cabeza! Y ya no será divertido mandarte al infierno.- ¡Sasuke! Naruto sintió un reconfortante alivio absoluto recorrer su cuerpo y ahora sus lágrimas eran de felicidad, pero esto no duró mucho pues el sujeto le encarnó sus filosas garras en el cuello de manera superficial, el rubio gimió de dolor y la sangre comenzó a manar de las heridas que acababa de provocarle.
- No estás en condiciones de negociar. ¡Híbrido blasfemo!.- rugió colérico el sujeto. Sasuke apuntaba directamente a su cráneo con su arma de fuego.
- Mal…mal…mal.- las firmes botas golpeaban el suelo con fuerza, Suigetus entró a aquel cuarto en una actitud de completa desfachatez. Naruto percibió como a su opresor se le pusieron los pelos de punta. - Eres una ruina…- el militar se dirigía al hombre quien no soltaba al rubio para nada. - ¡No mereces llamarte Servidor de Selene, hijo de perra! Los hombres lobo no se revuelcan en su propio mierda, no te atrevas a ensuciar es honor o yo mismo te aniquilaré.-
- ¿Quién… Q-Quién diablos eres tú? – tartamudeó muerto de miedo el sujeto y en el siguiente segundo Suigetsu estaba detrás de él apuntándole con un sable directo al cuello.
-Las Leyes de Selene te prohíben comerte a este chico. ¡¿No te queda claro, bastardo?!.- incluso a Naruto el militar le inspiraba temor.
- Cla-clarisse.- y miró hacia el cadáver. Suigetsu lo notó y soltó unas carcajadas cargadas de crueldad.
- Está muerta, perro… ¡MUERTA! – al sujeto las facciones se le deformaron de una manera exagerada, Naruto gimió por el dolor que comenzó a aumentar en su cuello.
- ¡Mientes! Ella sólo está enferma. ¡Muy enferma! – la voz del sujeto era un murmullo sordo y en sus ojos enrojecidos por el llanto brillaba la locura.
- ¡Ahora si está muerta! – con el sable en mano, Suigetsu cortó la cabeza del cadáver inerte que cayó en seguida y el cuerpo despidió un olor horrible. El hombre soltó un chillido desesperado, el dolor era palpable en aquellos irregulares sonidos roncos. Suigetsu sonreía con crueldad, enseñando su afilada mandíbula amenazante. Naruto fue liberado por su captor, pues éste se había llevado las manos a la cabeza desconcertado, parecía que el cerebro le iba a explotar en cualquier momento.
- ¡Maldito!. ¡Cabrón!. ¡Animal!.- rugía encolerizado.
Sasuke se movió ágilmente y en un segundo estaba al lado de Naruto. Mirándolo desde arriba acarició su herido y sangrante cuello por mera inercia. El pelinegro se estremeció al sentir aquella cálida y blanda piel palpitante bajo sus dedos y aquel tibio y viscoso líquido vital debajo de sus yemas. Palpitaba…palpitaba aquella extasiante y reanimante…Sangre…Vida…Naruto…Placer…
- ¡Sasuke-temee!.- Naruto se echó a sus brazos, rompiendo enseguida el hechizo que lo envolvió por un segundo. - No vuelvas a dejarme solo… Eres un idiota, te detesto.- Uchiha sintió tibias gotas mojando su pecho, su corazón dio un vuelco de dolor. Devolvió el abrazo a Naruto.
- Fue mi error. Es imperdonable.- le susurró.
Ambos sólo alcanzaron a escuchar tres crueles estocadas del sable de Suigetsu que terminaba el trabajo sucio.
¡Tercer capítulo arriba!
¡Mis más sinceros agradecimientos a todos los lectores de esta historia!. ¡Me es gratificante saber que este relato es de su agrado!
Muchas gracias a: Ai-chan, Aki_Uchiha, Mia-chan, sxn-lady y Laila-chan OwO. Quienes dejaron review en el primer capítulo (Me sentí tan avergonzada de no haberlos mencionado el capítulo pasado u_u)
Especiales agradecimientos también a: Mireya Humbolt, catunacaty, sxn-lady, luna, kryn hoshi, Akira_taicho, sasuke uchiiha, Umi-Reira, 5Hikaru no Yami5 (Vaya mujer, me dejaste abochornada por todos tus cumplidos! n_n), tenma-chan, nenekotuki y Laila-chan OwO. Quienes comentaron en el capítulo pasado.
Abierta a dudas, comentarios constructivos o demás.
¡Saludos y mis mejores deseos a todos ustedes!
"Aquel que compare el amor con la belleza, no lo conoce [...] " -Tite Kubo
