El Príncipe de la Dulce Pena

Capítulo 4: La Sombra del Amanecer

Summary: Sasuke es un diestro cazador de vampiros destinado a proteger al portador del Kyuubi. Naruto es obligado a cargar con un destino del que apenas comprende su grandeza. ¿Ambos podrán lidiar con sus sentimientos encontrados?¿Podrá Sasuke contener su sed de sangre cerca de Naruto?... SasuNaru. Varias.

Advertencia: Éste fic contiene Shone-ai/Yaoi (relación hombre/hombre), en caso de que no sea de tu agrado o seas una persona sensible, te recomiendo NO leerlo Ya están adevertidos NO se quejen después!

Disclaimer: Naruto no es mío, todo es obra del maestro Masashi Kishimoto-sama. Los derechos de Naruto pertenecen a Shonen Jump, Pierrot y TV Tokio. Nada de lucro.

Dedicator: ¡Si, ya lo he puesto! ¡Esta historia va dedicada con todo mi cariño a mi hermanita! ¡Viri-kun! (Sachiko en los bajos mundos xP). ¡Imöto-chan, los verdaderos amigos son aquellos que te levantan cuando los demás ni siquiera saben que te has caído (y en un gran hoyo)! Gracias. Sin ti, esta historia ni siquiera exisitiría! =)


- Al fin se ha quedado dormido – informó Suigetsu con languidez llegando al lado de Sasuke quien meditaba recargado en el balcón de la silenciosa habitación de Naruto, disfrutando de la fresca placidez nocturna. Al fin estaban de regreso en el majestuoso Palacio de Konohagakure y el terrible incidente que había sucedido hace unas horas había quedado atrás como una desagradable pesadilla. – Si Orochimaru se entera de lo que ha pasado, seguro te castra – comentó burlón el militar.

- No volverá a suceder – declaró Sasuke con firmeza, sus negros ojos miraban hacia el negro horizonte que se abría delante de él y más allá. – Le enseñaré a cuidarse solo –concluyó decidido, su mirada era más adusta de lo normal. – Estaré ausente esta noche. Cuídalo con tu vida – ordenó.

- No tienes ni que decirlo, Uchiha. ¿A dónde te vas tan de repente? – Sasuke emitió un suspiro lleno de frustración sin apartar su mirada de la negra lejanía. Aquella noche el firmamento no albergaba muchas estrellas y la luna se hallaba menguando.

- A cazar – respondió a secas. Suigetsu emitió una involuntaria exclamación de sorpresa, se encontraba desconcertado y esta contrariedad se plasmaba limpiamente sobre su rostro.

- ¿Hace cuánto que no lo haces, Uchiha? ¿Dos años? ¿Tres años? – cuestionó atónito el militar.

- Cinco años – aclaró sin titubear. Suigetsu emitió un largo silbido de asombro. – No resisto el aroma de la sangre de ese niño –

- ¡Ese diablo de Orochimaru dijo que odiabas el olor que desprendía la sangre de Naruto! –

- Y es verdad, no lo soporto – confirmó, girándose grácilmente para mirar hacia donde descasaba plácidamente el rubio sobre su cómodo futon blanco – Porque despierta en mí aquel instinto vampírico que tanto repudio –


Sasuke apartó sus labios de aquella grasosa y sudorosa piel, emitiendo sonoros jadeos. El cuerpo de aquel asesino se hallaba inerte, apresado entre sus poderosos brazos. Hacía un par de segundos su víctima aún forcejeaba contra él con ahínco, pero finalmente había sucumbido. El pelinegro escupió asqueado, pues durante el sorbo final había probado la desagradable piel de su víctima. Finalmente Sasuke soltó el cuerpo y éste cayó sordamente sobre la húmeda tierra del bosque, justo a un lado de una fogata.

Sasuke observó el crepitante fuego, cuyas llamas danzaban apaciblemente sobre la leña incandescente. Hace unos momentos, aquel asesino descansaba a un lado de la fogata, regodeándose por su última 'travesura'. Dentro de su sucio y viejo morral aún descansaba su desafilado y oxidado cuchillo lleno de sangre fresca y, además, el Uchiha había mirado lo suficiente a través del alma de aquel sujeto como para conocer los detalles de su último asesinato. Sasuke no se sentía mejor que aquel pobre diablo, de igual modo él también era un homicida, pero era un asunto que le malhumoraba discutir consigo mismo.

No planeaba beber sangre humana en un principio, simplemente tenía que tomar todas las medidas adecuadas para resistir un viaje con Naruto hasta la Cima del Mundo.

Aún sentía aquel metálico sabor deslizándose sobre su lengua. La reconfortante sangre fresca comenzaba a quemarle las venas deliciosamente como si se tratara de un bálsamo que las reviviese de un largo y seco letargo. Sentía a su corazón latir eufórico por tanto exceso después de todo el tiempo sin abrazar el pecado carmesí.

Híbrido, aquel era el nombre de su estirpe. No era un vampiro, tampoco un humano. Él era él, nada más. La sangre para los suyos era un lujo, poder y herejía.


Aproximadamente una centena de guerreros quienes cubrían sus rostros con máscaras de animales se reverenciaban ante su líder con absoluta entrega. Se hallaban en el amplio patio delantero de una rústica mansión abandonada que alguna vez fue espléndida. Su fachada blanca se hallaba deprimentemente corroída rematada con un desgastado y sucio tejado artesanal. El caserón se hallaba totalmente en penumbras, lo único que iluminaba aquel lugar eran los suaves matices rosados del alba que comenzaba a despuntar en el cielo. Los guerreros se hallaban perfectamente alineados con disciplina marcial.

- Maestro Itachi, partiremos en cuanto usted de la orden – informaba con solemnidad el capitán del escuadrón al líder.

La expresión del líder era impávida, sin modificar aquella belleza inusual que poseía. Se acomodó la larga y lacia melena negra hacia atrás al mismo tiempo que dirigía sus poderosos e hipnotizadores iris carmesí hacia sus hombres. El suspiro general que soltaron todos los presentes al mirar aquel hechizo rojo sangre fue palpable. Sus rasgos eran delicados y varoniles al mismo tiempo, un contraste en perfecta concordancia. Su expresión imperturbable y afable a la vez competía con aquella mirada roja que imponía tremendamente.

- Kisame – la voz de Itachi era un susurro aterciopelado - ¿Vendrás conmigo? –

- Ya conoces la respuesta, Itachi-san – replicó una áspera voz – Pero, sabes, te gusta armar alboroto. Tú y yo sabemos que contigo basta para traerlo -

Ambos, Kisame e Itachi, iban ataviados con elegantes ropas grices muy novedosas para la época semi-feudal donde vivían. Vestían estilizados pantalones de lana y suéteres de cuello de tortuga del mismo material y color. En la parte superior de la manga derecha ambos portaban la insignia de una nube roja bordada ricamente. En la otra manga, la izquierda, Itachi lucía la figura de un poderoso fénix rojo y Kisame una estrella amarilla.

- Ino, quedas al mando durante mi ausencia – Itachi se dirigió a una hermosa y esbelta joven de ojos celestes delineados por espesas y largas pestañas negras, vestía un modesto y corto vestido violeta que contrastaba espectacularmente con su pálida piel. Llevaba su cabello rubio platinado recogido impecablemente en un moño del mismo color que su vestimenta.

- ¡Tráeme un buen recuerdo de Konohagakure! – exclamó Ino. - ¡Me lo debes por arruinar nuestra vacaciones, Itachi! –

- Órdenes son órdenes, Ino-chan – justificó Kisame. – Estamos más cerca que ningún otro Lord –

Itachi ya se había alejado de ellos dirigiéndose hacia sus hombres. Ino permaneció de pie, mirando con anhelación la fuerte y atlética espalda de Itachi alejándose de ella. Kisame puso su mano sobre el hombro de Ino en señal de despedida para después alcanzar a su colega.

- Itachi, hermano, cuídate – susurró la dulce voz de Ino.


- ¡Lo sabía! ¡Ya había predicho esto antes, Sarutobi-dono! ¡Ese desobligado de Jiraiya nunca llegará! – Orochimaru no paraba de quejarse y replicar la ausencia de ese tal Jiraiya. Naruto no había visto al maestro de Sasuke tan encolerizado e inquieto.

Los tres, Naruto y sus guardianes, se encontraban en una de esas ya habituales juntas de Consejo.

- Esperaremos cinco minutos más, Orochimaru – habló la paciente voz del Rey.

-Suigetsu – llamó Naruto a su guardián a modo de secreto. -¿Quién es Jiraiya? –

- Es un viejo guerrero poderoso. Fue discípulo del Rey Sarutobi y es parte de los Sanin Legendarios. El problema es que Orochimaru lo odia, antes él y Jiraiya se calentaban la cama a gusto ¡Puaj!– el militar esbozó una mueca de repugnancia. – No me hagas decir más, por favor –

Uzumaki soltó un par de risas, pero se detuvo al sentir la mirada de desaprobación de Sasuke sobre él. El rubio se encaprichó y le enseñó la lengua de modo infantil.


Naruto fue obligado a obedecer aquella orden definitiva en contra de su voluntad. Nadie hizo caso a sus oposiciones y no se molestaron en darle la razón. Sasuke le dijo que ser un Jinchuuriki traía responsabilidades descomunales y consecuencias inimaginables, pero no tenían porque pasar tan rápido. No quería, no lo asimilaba y no podía dejar todo lo que conocía y amaba tan repentinamente.

El viejo Rey Sarutobi, el Consejo de Ancianos y Orochimaru habían decidido que Naruto sería llevado a un país lejano, la tierra donde Sasuke se había entrenado muchos años atrás. Le darían el entrenamiento adecuado para controlar al Kyuubi. Lejos de su hogar, sus recuerdos y la gente que conocía. ¡Si, era todavía u niño inmaduro! ¡A sus dieciséis años no tenía el valor para madurar, le temía al cambio y a la nueva e inmensa carga que conllevaba como portador de un Bijuu!


- Naru, quita esa carita ¿Si? – pedía Suigetsu con voz cómica, intentando conseguir una sonrisita de parte de Uzumaki, sin éxito alguno.

Los tres viajaban a bordo de un carruaje escoltado comenzando su larga travesía mientras se alejaban rápidamente del vívido paisaje de Konohagakure cuya hermosa tarde concluiría pronto trayendo tras de sí el manto nocturno.

- Uchiha me contó que el lugar donde entrenó es muy bonito y que había unas chicas de ensueño. ¡Ah! – el militar suspiró soñadoramente. – No he tocado a una mujer desde que me mandaron al País del Viento. Debo cog... –

- Suigetsu, no quiero saber sobre tus necesidades – le interrumpió Sasuke con frialdad. – Uzumaki, no te pongas así, no te irás para siempre de aquí. Algún día volverás. – Naruto no contestó aunque deseara reprocharle al pelinegro porque, a decir verdad, aquello fue la frase más amable que Sasuke le había dicho durante todo el tiempo de conocerse.

Inesperadamente el carruaje se detuvo abruptamente. Suiegstu se golpeó la cabeza con el techo y comenzó a maldecir floridamente. El rubio cayó de su asiento lastimándose las rodillas dolorosamente, gruñó molesto e imitó las palabrerías de su guardián.

- ¿¡Qué diablos?! – continuó quejándose Suigetsu. Se levantó de su lugar impacientemente y abrió la puerta. – Iré a ver qué rayos pasa – el militar bajó de un salto y ambos oyeron el firme paso de sus botas pisando el pedregoso camino alejándose, pero al poco tiempo escucharon sus pasos regresar velozmente. - ¡Uchiha! – vociferó Suiegtsu. - ¡Llévate a Naruto de aquí ahora! – rugió con autoridad. Sasuke no titubeó y tomó al rubio por la muñeca, arrastrándolo fuera del transporte, enseguida se toparon con un guerrero quien escondía su rostro bajo una máscara de animal. El enmascarado iba armado con unos chacos que movía con habilidad en contra de ellos.

- No tengo tiempo – protestó fastidiado Sasuke al mismo tiempo que sacaba una pistola que guardaba dentro de su gabardina negra y le disparó directo al cráneo, el guerrero se desplomó al instante.

-¿Pero qué…? – Naruto fue tomado por los fuertes brazos del Uchiha y colocado bruscamente sobre su hombro como si fuera un costal. - ¡Oye que te pasa, Sasuke! ¡Bájame, temee, ahora! – el rubio comenzó a patalear y forcejear encima del pelinegro.

- Tenemos prisma y eres muy lento. No encuentro otra solución a ese problema –

- ¡Eres un fastidio! – se quejó Naruto frustrado.

A unos cuantos kilómetros de distancia Itachi observaba la escena. Se encontraba en un territorio elevado, a orillas de una pronunciada barranca. Miraba los sucesos nítidamente, a una distancia tan lejana que los ojos humanos jamás podrían alcanzar a ver con tan perfecta claridad aquellos sucesos, era humanamente imposible.

La expresión de Itachi lucía ligeramente afanosa y sus rojos ojos se encontraban encendidos como fuego. Su compañero Kismae se encontraba a su lado.

- Que coincidencia tan desafortunada. El guardián del Kyuubi no es nadie más que mi hermano menor. – declaró suavemente al mismo tiempo que acariciaba el par de espadas que descansaban detrás de su cintura enfundadas en sus elegantes vainas gemelas.

- Hace tiempo que no te veía tan entusiasmado, Itachi-san – comentó su camarada divertido.

- Las reuniones familiares siempre provocan expectación, Kisame –


Sasuke corría con paso sumamente acelerado pero increíblemente liviano, apenas parecía que sus pies tocaban el suelo. Muchos centinelas los seguían rodeando cualquier escapatoria posible. Parecía que aumentaba el número de sus enemigos a cada segundo. El anochecer se acercaba ahogando los pocos minutos que le quedaban a la luz del día y a su manto anaranjado.

El Uchiha tenía que hacer tiempo para tomar ventaja en aquella batalla. Debía tener la mayor parte de las cartas a su favor, sabía en qué clase de combate se iba a enfrascar, adivinaba quien estaba detrás de todo eso y el conocerlo no le era más conveniente. No, aquello le advertía sobre el inminente peligro que los acechaba. En esos momentos el cielo se bañó gloriosamente con tonos violáceos.

- No voy a poder huir para siempre ¿Verdad? – comentó el pelinegro al aire sonriendo retorcidamente y un brillo de lucidez se apoderó de sus ojos negros. Detuvo su paso en seco ya la sombra de todos aquellos guerreros rodeó a ambos creando un ambiente totalmente amenazante a su alrededor. Eran demasiados, decenas de ellos. Naruto sintió desasosiego absoluto y se le formó un nudo del la garganta. – Naruto, escúchame. Cierra los ojos y no los abras hasta que esto termine – le exigió Sasuke al mismo tiempo que sacaba un gordo rollo de hilos de acero que guardaba dentro de una bolsa de accesorios atada a su cinturón. – Confía en mí porque no tienes opción – le murmuró finalmente al oído.

Uzumaki cerró sus ojos con fuerza y durante todo el tiempo que los mantuvo cerrados pudo escuchar claramente el metálico sonido del alambre en tensión, notó como chocaba contra las armas de acero y percibió aquel sordo sonido que producía el hilo en tensión al chocar contra el aire. Naruto, aún en la incómoda posición de estar sobre el hombro del pelinegro como si fuera un costal de azúcar y con los ojos cerrados, podía sentir como los brazos de Sasuke se movían artística y habilidosamente, siguiendo complicadas rutinas como si se tratara de una exótica y maravillosa danza sin igual, pero esta danza era mortal pues no tardó en escuchar decenas de gritos y alaridos agudos llenos de dolor. El olor de sangre derramada con violencia envolvió el ambiente por completo.

Aproximadamente después de tres minutos Naruto abrió lentamente los ojos temeroso. Miró como los extremos de los hilos estaban asidos a los dedos de Sasuke como si fuera un titiritero. Los hilos de acero estaban empapados de sangre y las ropas de ambos también se hallaban salpicadas con el líquido carmesí. A su alrededor todos sus enemigos habían sido derrotados atrozmente, muy pocos habían sucumbido en los brazos de la muerte rápidamente y la mayoría agonizaba lacerantemente, el sonido de sus lamentos era estremecedor. El Uchiha se desasió de los hilos, tirándolos al suelo para después bajar a Naruto.

- Das miedo, temee – masculló Uzumaki quedo.

Un par de manos comenzó a aplaudir pasmosamente a unos cuantos metros lejos de ellos, a orillas del tumulto de cuerpos acribillados. El exorcista dirigió la mirada a ese lugar y al encontrarse con el autor de estas parsimoniosas palmadas, el rostro de Sasuke se contorsionó violentamente, sus ojos se desorbitaron con locura. Naruto guardó cierta distancia de su guardián.

- Te has vuelto fuerte, Sasuke – felicitó insípidamente el sujeto sin dejar cesar de aplaudir de aquel modo tan monótono. – Ahora, apártate y déjanos llevarnos al chico, hermanito –

- ¡Itachi! – bramó fúrico el exorcista. - ¡Tú! – Sasuke se encontraba fuera de sí. Desenvainó su espada y el arma comenzó a emitir chispas y poderosos destellos blancos como si estuviese viva y dentro de ella se llevara a cabo una auténtica tormenta eléctrica. El pelinegro se lanzó hacia Itachi dispuesto a arremeter contra él.

-¿Chidori? – exclamó con curiosidad el mayor. Enseguida desenfundó una de sus espadas y detuvo fácilmente aquel ataque tan directo y empujó a Sasuke, obligándole a ceder. Las chispas y centellas de su espada comenzaron a cesar.

- ¿Por qué no despiertas tus poderes, hermano? Así nunca podrás vencer a un vampiro jamás - le retó Itachi. Sasuke rugió colérico y volvió a lanzarse hacia su hermano con más fuerza, pero fue repelido con facilidad nuevamente.

- Creí que ya no podrías revolcarte más en tu miseria, Itachi – gruñó el menor lleno de ira después de darse cuenta de la insignia que portaba Itachi en la parte superior de su manga derecha. - ¿Ahora eres parte de ellos? ¡Me enfermas! –

Sasuke blandió su espada con habilidad y se debatió contra el sable de Itachi, ambos se envolvieron en un arrebatador combate.

- No puedo creer que algo tan enano como tú sea el portador del Kyuubi – dijo Kisame a Naruto con desfachatez. – Bueno, que se le va a hacer – suspiró el mayor.- Vas a venir con nosotros pequeñuelo, claro, después de que Itachi-san machaque a tu guardián – este comentario provocó que el rubio se llenara de enojo. ¿Sasuke derrotado por esos tipos? ¡No! Él no perdería

- ¡Uchiha! ¡Ni se te ocurra perder! – vociferó el rubio.

- ¡Oye oye, enano, quieto! – regañó Kisame

Ambos guerreros sostenían su espada contra la contraria sin retroceder ni un centímetro, las armas temblaban por la tensión.

-¿No te parece irónico el azar? Siempre poniendo el escenario perfecto para odiarnos y destruirnos – puntualizó Itachi.

- ¡El azar no tiene nada que ver! ¡Todo tiene origen en tu asquerosa ambición! – al escuchar la respuesta, el mayor esbozó una media sonrisa cruel.

- Puedo saber lo que sientes sin necesidad de leer tu mente y te daré un consejo fraternal. Deshazte del Jinchuuriki al que proteges o pronto será tu todo y tu nada –

- ¡Tú no eres mi hermano! ¡Al diablo con tus consejos! –

Itachi tocó su segunda espada que descansaba en su vaina, detrás de su cintura. Sasuke inclinó su sable defensivamente, pero aquello fue sólo una distracción. El mayor nunca desenvainó otra espada y distrajo la vista del menor para atacar el punto descubierto de su defensa, todo esto sucedió a una velocidad invisible. Itachi estocó al menor justo en medio del pecho, cerca del corazón, y finalmente sacó su segunda katana y con ella tumbó a Sasuke en el suelo.

- Si no despiertas tus poderes te mataré ahora. En estos momentos no eres mejor que un débil mortal - manifestó con prepotencia el hermano mayor. El menor se limitaba a apretar los dientes hasta hacerlos rechinar. Comenzó a respirar dificultosamente y apretaba el rostro soportando el dolor el silencio. La espada de Itachi se hallaba enterrada en la mitad de su torso, sentía un dolor atroz que lo partía en dos, pero aún así jamás le daría el placer al mayor de escucharlo doblegarse ante él.

- ¡Vamos, Sasuke! ¡Eres un híbrido, el experimento perfecto! ¿Así lo llamaron tus creadores, no es así? - Itachi comenzó a deslizar su espada sanguinariamente dentro del cuerpo del menor, rebanando la carne con facilidad, acercándose poco a poco al corazón. La sangre comenzó a manar de la larga herida a borbotones y Sasuke continuaba sin ceder al dolor, únicamente soltaba un par de gruñidos ahogados. Dolía ¡Vaya que dolía, maldita sea! ¡Pero no se doblegaría! ¡Jamás!

- ¡Sasuke! – gritó desesperado Naruto siendo aprehendido por Kisame con fuerza. El rubio pataleaba y luchaba vigorosamente. ¡No soportaba mirar y no hacer nada!

- Si yo soy un híbrido – masculló débilmente el menor comenzando a sangrar por la nariz y a escupir sangre por la boca. - ¿Qué eres tú? –

- ¿Yo? – el rostro de Itachi se tornó ligeramente perverso. – Soy parte de Akatsuki. La luna que se tiñe de rojo en las noches de cacería. Somos tinieblas ante el resplandor. Somos sombras del amanecer –

Ambos hermanos fueron interrumpidos por la repentina explosión de energía y poder que Naruto comenzó a liberar. Esta energía nueva era maligna y rodeó el cuerpo de rubio como una capa rojiza de protección. Sus iris azules se volvieron rojas y sus pupilas felinas, sus colmillos crecieron aceleradamente dándole un aspecto feroz y las marcas de sus mejillas se remarcaron notablemente. Kisame no podía contener a Uzumaki por más tiempo, el rubio luchaba por desasirse con una fuerza tremenda, ya no era más el chico torpe e hiperactivo, todo eso parecía haberse desmoronado para darle paso a esa poderosa criatura de aspecto salvaje.

- ¡Naruto! – exclamó Sasuke al mismo tiempo que tosía sangre copiosamente. El dolor que sentía había pasado a segundo plano y su máxima prioridad era la seguridad de Uzumaki.

Kisame no pudo retener más a su prisionero y lo soltó, para después desenfundar una extravagante espada de grandes dimensiones envuelta con vendas. Sasuke se alarmó de sobremanera y entonces tomó con sus propias manos la espada que hallaba enterrada en su cuerpo sin importarle el daño que comenzó a hacerse en las manos. Itachi quedó desconcertado al admirar como su hermano lograba desencajarse él mismo el cruel sable dentro de su pecho. Sasuke comenzó a vencer la terrible fuerza del mayor, obligándolo a retroceder. Finalmente el hermano menor emitió un agudo grito de dolor al mismo tiempo que liberaba a su cuerpo del arma.

- No queremos que el Kyuubi despierte, enano, sería muy problemático – Kisame levantó su extraña katana y con un ágil movimiento rozó el cuerpo del rubio cortando la circulación de aquella inmensa y malévola energía que desprendía el cuerpo de Naruto. Aquel poder comenzó a decrecer hasta hacerse nulo y rápidamente Uzumaki regresó a la normalidad con un aspecto debilitado y febril.

- ¿Y si te corto las piernas y los brazos para ahorrarnos problemas? – sugirió emocionado Kisame.

- ¡No te atrevas! – bramó Sasuke con arrebato.

El pelinegro se puso de pie dificultosamente, desangrándose críticamente debido a la terrible herida que yacía en medio de su torso empapando sus ropas abundantemente. Entonces se llevó la muñeca a los labios, mordiéndola con urgencia, enseguida comenzó a beber con avidez la sangre que brotaba directamente de su propia vena recién agredida. El cambio que sufrió Sasuke fue increíblemente notorio. Las hemorragias de su nariz, boca y pecho comenzaron a cicatrizar a un ritmo aceleradamente imposible. El Uchiha menor se llenó con una grandeza y una fortaleza inexplicables, su cuerpo recuperado desbordó potestad, sus facciones se tornaron lúcidas y sus ojos ¡Ah! Esas iris negras desaparecieron devoradas por un fuego rojo seductor e imponente.

- Por fin nos ponemos serios, Sasuke – dijo Itachi satisfecho sosteniendo sus elegantes espadas gemelas a ambos lados de su cuerpo.

- Voy a matarte Itachi, a cualquiera de los dos que se atreva a dañar al portador del Kyuubi – rugió Sasuke con altivez. Un segundo después arremetía contra su hermano con destreza. Nuevamente ambos se enfrascaron en una sublime batalla, pero esta vez era de un nivel titánico, imposible de seguir con ojos humanos, agitando sus espadas continuamente sin descanso.

- Sasuke… - musitó débilmente Naruto quien fue aprehendido de nueva cuenta.

Una súbita explosión cortó la tensión de la batalla con estrépito, seguida de la aparición repentina de una barrera de humo impenetrable. La exagerada risa de un hombre turbó el ambiente y un hombre mayor apareció enseguida en medio de la cortina de humo.

- ¡Su salvación ha llegado! ¡Jiraiya-sama está aquí!– se presentó escandalosamente el recién llegado. Sinceramente no causó impresión alguna a los presentes a pesar de haber sido su objetivo principal. Más bien originó un sentimiento de vergüenza ajena.

- ¿Llegó quien? – se extrañó Naruto confundido y Kisame comenzó a reír abiertamente; sin embargo ambos Uchiha permanecieron serios y ofendidos uno en frente del otro.

La visibilidad comenzó a regresar paulatinamente en medio del humo.

- Kisame, hora de irse – decidió Itachi serio al mismo tiempo que guardaba sus espadas salpicadas con la sangre de su hermano, devolviéndolas a sus fundas con un movimiento grácil.

- ¡Tú no vas a ningún lado, Itachi! – Sasuke le atacó con la espada insistente, pero esta vez su ataque fue detenido con humillante facilidad por su hermano quien utilizó únicamente dos dedos de su mano izquierda para bloquear el ataque. La expresión del menor era expectante, llena de frustración. El mayor aprovechó este momento de confusión para atestarle un golpe fatal.

Utilizando solamente los otros dedos dedos de su mano libre, el mayor atravesó nuevamente el pecho recién cicatrizado milagrosamente de su hermano. Sasuke miró atónito la escena de su contrincante atravesando su cuerpo con dos dedos, el menor comenzó a emitir exclamaciones de horror. Itachi atrapó el corazón palpitante dentro del cuerpo de Sasuke, rompiendo un par de costillas en su camino. Los ojos carmesí del mayor brillaron peligrosamente y una corriente de feroz fuego negro circundó su brazo izquierdo.

El terrible alarido estentóreo que Sasuke emitió debió haberlo desgañitado antes de que sus pupilas rojas se hundieran en la oscuridad y su brillo de vida parpadeara por última vez antes de extinguirse por completo.


Suigestu abrió lentamente la rechinante puerta de la habitación de aquella modesta casita de huéspedes para después asomarse con discreción y luego entrar sin hacer ningún ruido. Naruto le sonrió débilmente desde la silla donde permanecía sentado, a un lado de la cama donde yacía recostado Sasuke. El rubio mojaba una toalla en una bandejita de latón llena de agua fría que se encontraba sobre una vieja mesita de noche. Naruto cambiaba el lienzo por el que ya había sido entibiecido por la ardiente frente del Uchiha.

- ¿Cómo sigue? – susurró bajo el militar mirando con mucho pesar a su amigo inconsciente quien se hallaba en un estado terriblemente enfermizo. Sasuke respiraba dificultosamente, sudaba frío en gran cantidad y su rostro dormido estaba contorsionado en una indeleble mueca de profundo sufrimiento. Su pálida piel ya no poseía aquella belleza deslumbrante, ahora era descolorida como la cera.

- Peor – contestó Naruto con franqueza. – La fiebre no se le ha bajado para nada. El doctor dijo que si seguía así… Sasuke… - Uzumaki desvió su mirada azul de los ojos de Suigetsu, mirando hacia el suelo con mucho pesar. Un terrible malestar inundaba el pecho de Uzumaki. Suigestu lo sabía y suspiró abatido

- Lo detesto – musitó el rubio repentinamente. El militar lo miró pensativo. – ¡En cuánto ese Sasuke-temee despierte le daré un puñetazo por haberme preocupado tanto y haberme hecho cuidarlo como si fuera su mamá! – juró Naruto levantando su brillante mirada azul triunfante al mismo tiempo que esbozaba una gran sonrisa.

Suigetsu fue acorralado por el entusiasmo del rubio y finalmente contagiado por el ánimo implacable que poseía Uzumaki. Su guardián se echó a reír rendido.

- Ese Uchiha cabrón, también me cobraré un golpe por preocuparme a mí también – concluyó el peliblanco. – Ahora, Naru, ve a descansar mira que ojeras tienes – el rubio intentó oponérsele con vehemencia, pero Suiegtsu no dio su brazo a torcer para nada. – No te lo estoy pidiendo, Naru. – le riñó. – Y antes de que vayas a acostarte, Jiraiya-sama quiere verte –


Naruto llegó a un concurrido establecimiento donde los hombres podían beber sin preocupaciones mientras eran acompañados por bellísimas edecanes ataviadas con ceñidos y cortos vestidos rojo manzana. Sólo le era permitida la entrada a hombres mayores de edad, así que al principio el rubio tuvo problemas para entrar. Fastidiado, Naruto decidió regresar a la casa de huéspedes, pero un hombre mayor acomodado en una mesa cerca de la puerta le llamó y le hizo una señal al portero para que lo dejase pasar.

- Pasa, muchacho, pasa. Siéntate – invitó la alegre voz de Jiraiya quien bebía sake contentísimo. El viejo maestro ya estaba sonrosado por tanta bebida y abrazaba indecorosamente a un par de guapas chicas de compañía por la cintura, una para cada lado. El rubio tomó asiento mirando incrédulo al maestro ¿Sería mentira eso de que era un magnífico guerrero y un grandioso sabio?

-Tenemos que hablar sobre algo serio… Eeehm… ¿Nayuro? –

- Naruto – corrigió comenzándose a irritar, la actitud del viejo ese no le gustaba para nada.

- Claro, claro – Una de las chicas le guiñó el ojo coquetamente y él se limitó a ignorarla. En verdad era una joven bonita y le gustaba, pero aquel día tenía demasiados problemas encima como para distraerse en esa clase de asuntos. – Ahórrate las fiestas, chavalín, no tienes que hacerme un carnaval por haberlos salvado. Fue mi deber, fue mi deber. - ¿Qué? ¿Salvarlos? Naruto sintió una peligrosa cólera nacieno desde su estómago. ¡¿Salvarlos?! Desde que ese sujeto se metió en la batalla, todo empeoró hasta que todo salió muy mal, terriblemente mal. – Ahora el problema es tu noviecito ese ¡Vaya aguante que tienen los de su estirpe! –

- ¡No es mi novio! – aclaró Uzumaki sintiendo su enojo hervir. La otra chica rió tontamente.

- Bueno, tu amigo – corrigió Jiraiya con desgana. – Si no lo tratamos rápido, pronto morirá – Naruto apretó los puños con fuerza ¡Cómo se atrevía a tomar tan a la ligera la muerte de Sasuke! – Lo mejor sería encontrar a Tsunade, ella es la mejor médico actualmente en todo el Viejo Imperio, pero para cuando la encontremos el híbrido ya habrá muerto hace mucho. Así que lo he pensado y lo mejor será llevar a tu nov… eehm… amigo al País del Sonido – al rubio le pareció haber escuchado el nombre de ese País hace poco. – Iremos a donde el Clan Kaguya, Nayuro –


¡Buonasera, carissimo lettore!

¡No, no, no! ¡Semejante retraso con el capítulo 4! ¡Sucedió un terrible incidente! ¡Terrible! ¡Horrible! La semana pasada estaba todo listísimo para actualizar, pero mi Word se volvió loco y se borró TODO el capítulo! _. He aquí mi excusa! Me tomé una semana para rescribirlo! Fue pesado, hice tantos corajes! xP… Jeje! Y al final quedó más largo de lo que había quedado antes. La ventaja es que tengo un borrador a mano que me guió de nuevo! (suspiro)

¡Muchísimas gracias por leer mi historia, de verdad! Espero que este humilde trabajo continúe siendo de su agrado y continúe así por muchos capítulos más! (=D)

¡Saludos a: Shanty, hijadelaluna, sakura1402, Uchiha Em, kryn hoshi, .kill, Umi-Reira, catunacaty, luna, sxn-lady, miko0, chetza, Ale-are, Laila-chan OwO, Nelira y sasuke uchiiha. (Utilizé negritas y subrayado en sus nombres únicamente con fines estlísticos, nada más!)

Especiales agradecimientos a todos ellos, quienes se molestaron en dejarme un review! ¡Gracias! ¡Me hacen sonrojar! ¡Son los mejores! n _ n

¿Ya han visto Cirque du Freak: The Vampire's Assistant? ¡Es magnífica! ¡Buenísima! ¡Es mi recomendación! El guión es atrapante desde el principio, los actores son fabulosos, la fotografía es bastante buena y los efectos Pff! ¡Gracias Darren Shan-sama! Por haber creado tan espectacular historia (Me trueno los dedos por mandar a pedir los 12 libros en inglés) Ya que en mi lindo México sólo llego el primero hace muchos muchos años y yace olvidado en el fondo de una que otra librería! xP (TÍPICOOOOO T___T).

¡Se acerca diciembre! ¡Vacaciones! ¡Más tiempo! ¡Actualizaciones seguiditas! = O … Estoy impaciente por comenzar a escribir como enajenada como cuando tenía mucho más tiempo libre y menos vagancia social! Xp

¡Escribí demasiado en esta sección esta vez! ¡Mis mejores deseos para todos ustedes! ¡Pásenla bien! ¡Mucha Suerte!

¡Abierta a comentarios, críticas constructivas, puntos de vista, peticiones y observaciones!

"I hate lonely, but she loves me" [Tite Kubo]