Es cerca de medio día en la Akatsuki cueva. Ha pasado solo una semana y media desde que Hidan fue transformado en un niño de cinco años, ahora se encuentra haciendo la siesta en el regazo de la peliazul mientras esta mira la televisión, es su turno de cuidarlo después de todo.

-Que tranquilo se ve Hidan durmiendo, uhn – llega el rubio para sentarse junto con Konan.

Mira como duerme tan tranquilo, con su respiración pausada y una carita de completa inocencia. En un movimiento inconsciente se acurruca más contra el pecho de la joven.

-Es sorprendente lo tranquilo e inocente que se ve este pequeño bastardito.

-Pues mientras más tiempo duerma, mejor para nosotros – coloca una mano en su espalda para acomodarlo mejor.- Para todos es difícil lidiar con un niño y las misiones.

-Uhn – en un acto de curiosidad, el ojiazul acaricia la albina cabecita, su pelo resulta suave al tacto.

-Deidara.

-Dime.

-¿Adivina que?

-¿Qué?

-Ya te toca cuidar a Hidan – le pasa al niño durmiente.- Su almuerzo es cuando despierte, adiós.

-Joder Konan, no lo voy a tener en el regazo hasta que despierte uhn – se levanta despacio y acomoda a Hidan en cada movimiento para que no se despierte, cuando esta en pie se dispone a ir al cuarto del menor a dejarlo dormir sobre su cama.

-Bien, veamos… Kakuzu, Sasori no Danna, Hidan – abre la puerta y mira el cuarto sin recoger del albino.- Eres un desordenado – lo recuesta en la cama y le deja como sustituto un oso de peluche que tiene desde que entro a la organización, el cual no deja que nadie toque. Nota algo raro, como un rubor en sus mejillas, pone su mano en su frente para sentir su temperatura.

-Genial, se resfrío – sale de la habitación y busca a Konan.

-¿Cómo que se resfrío?

-Pues si – platica con ella en la sala.- Tiene fiebre, seguramente es por que se ha estado saliendo a jugar en la lluvia.

-Ese niño, en cuanto se recupere lo voy a castigar.

-Uhn – Se escucha el sonido de la puerta al abrirse. Llega el tesorero a la cueva junto con un maletín plateado y unas ligeras manchas de sangre en su velo negro.

-¿A quien vas a castigar?

-A Hidan, se resfrío por no hacernos caso.

-Ese mocoso – camina directo a la cocina y se pone a preparar "algo".

-¿Kakuzu esta cocinando? ¡El fin del mundo! – Llega Kisame y su buen humor.

-Chistoso – La voz del mayor suena desde la cocina.- Es para Hidan, se enfermo y con esto – se escucha una pequeña explosión.- Se aliviana antes de mañana.

-¿Qué estas preparando, remedio o veneno?

-Descuida, solo es algo de sopa de verduras con chile y otro poco.

-¿De que?

-Es algo secreto, es una vieja receta de mi familia.

-No sabia que cuando se fundo Konoha ya existía la medicina.

-Jah Jah, chistosito el pez, cállate – sale de la cocina con una pequeña taza humeante, el olor es delicioso pero un poco fuerte.

-Solo espero que Hidan siga siendo inmortal por que con eso se intoxica.

-A ver, Pitufo alfa o te callas o veras como consigo una horda de gatos.

-Ya, me callo.

-Gracias – camina donde su enfermo compañero, al llegar a su cuarto tiene cuidado de no tropezar con nada de lo que se encuentra en el piso.

-Hidan – lo incorpora entre sus brazos. Su pequeña frente albina tiene ligeras gotas de sudor y sus mejillas están rojas.- Vamos, despierta.

-Dime Kakuzu – la parte de sus ojos que debería ser de color blanco, esta roja por la irritación en los mismos, ni siquiera se toma la molestia de ser grosero, esta muy cansado.

-Te traje un remedio para que te sientas mejor – le acerca la taza a los labios, esperando que se lo tome sin protestar, pero vamos, es Hidan de quien estamos hablando.

-No quiero – hace el rostro para un lado, parece un niño mimado.

-Tómatelo.

-No quiero.

-Que te lo bebas.

-No

-Si

-Que no Kakuzu, joder.

-Que si Hidan – el menor solo cierra su pequeña boquita.- ¿Con que esas tenemos, eh? – le tapa la nariz y espera pacientemente hasta que la falta de aire se haga presente.

-¡Ahhh! – respira rápido, intentando recuperar el valioso oxigeno pero un sabor entre picante y salado llega a su boca.

-Bien, ahora trágatelo – cierra la boca del pequeño para que no deje caer o escupirlo, después de todo no se tomo muchos de sus años para aprender a hacerlo.

-Joder, estaba picoso – el moreno lo recuesta en la cama y le cubre hasta la nariz.

-Duérmete, en unas horas te sentirás mejor – sin saber por que, deposita un casto beso en su frente y respira su aroma a lavandas.

-H...Hai – le acerca su osito de felpa y sale de su cuarto.- Kakuzu.

-Dime.

-Llévame a tu cuarto, tu cama es mas grande que la mía – le estira uno de sus pequeños brazos, con la otra sostiene a su osito y sus ojos lila le suplican, prácticamente, que lo cargue.

-Vamos – lo toma con cuidado y le acurruca entre sus brazos.- Trata de conciliar el sueño en lo que hago un par de cosas.

Ambos inmortales salen y van directo al cuarto del moreno, este lo trata de recostar en su gran cama, pero el pequeño se le cuelga del cuello de la capa y no lo quiere soltar.

-Suelta – jalonea un poco, pero el albinito tiene fuerza.- Esta bien, quédatela – lo arropa con su capa para que no sienta frío.

Un par de horas mas tarde, ya es la hora de comer y Hidan sigue dormido cual lirón.

-Oe, Kakuzu, ¿Cómo te va con la amenaza albina? – el líder en general no pregunta mucho, pero esta es una ocasión que espera, no se repita.

-Pues… Bien, ahora esta dormido por que se resfrío pero en unas horas se le pasara – siguen comiendo para terminar.

-Por cierto – interrumpe el Uchiha.- ¿A quien le toca cuidar a Hidan? – todos se turnan para cuidarlo, ya que si se resfrío fue por que, en primer lugar, duerme solo y se puede salir cuando quiera, y en segundo lugar, ahora todos lo tienen vigilado día y noche. Incluso duerme con su cuidador.

-Creo que hoy duerme con…

-Migo – concluyo el tesorero.- Dormirá conmigo, si gusta líder, puedo ser su cuidador oficial, solo déle uno temporal si me voy de misión.

Todos se sorprendieron ante la respuesta del moreno, pero si así lo quería él…

-Adelante – autorizo el líder.

-Gracias – todos siguieron comiendo hasta escuchar el sonido de la televisión.

-¿Hidan ya despertó?

-Eso parece, y con eso de que durmió toda la tarde, se le va a ir el sueño en la noche.

-Mierda – aunque esa es una mortificación, deciden dejarla en segundo plano, ya verán como se las arreglan para dormirlo.

Todos van donde el albino, lo encuentran, se encuentra recostado sobre una almohada de Kakuzu y una ligera cobija le cubre desde la cintura para abajo.

-¿Por qué carajos no hay nada bueno en la tele? – para un momento para toser y cubrirse la boca, justamente acabo en un canal para niños.

-Coño – busco el control remoto, le cambia el canal y andan pasando SAW 2, el menor se queda viendo la película.

-Hidan, te van a dar pesadillas – todos están ahí en la sala, después de todo ¿Qué es un poco de sangre falsa cuando ellos han matado mucho mas que eso?

-No me molestes, Sasori – le saca la lengua. El ojilila está recostado entre las piernas del tesorero, su cabeza esta recostada en parte de su abdomen. La película comienza.

Un hombre despierta en una oscura habitación sentado en una silla. Alrededor de su cabeza hay un dispositivo metálico, una máscara con pinchos en su interior. La televisión se enciende, y aparece el títere del maniático Jigsaw, quién le dice que en 60 segundos la máquina se va a cerrar sobre su cabeza, matándolo instantáneamente. Le dice que la llave está dentro de su ojo, y para obtenerla, debe cortárselo con un bisturí. El hombre, desesperado, comienza a pedir ayuda a gritos, pero nadie acude. Toma el bisturí, pero es incapaz de cortarse el ojo. Finalmente, los 60 segundos pasan y la máscara se cierra.

-Way – aunque la escena es aterradora, no pueden dejar de verla. Inconscientemente el menor aferra su manita a la ropa del mayor.

-¿No que no te daba miedo, eh Hidan? – Kisame estuvo atento de las reacciones del otro.

-Cállate Kisame, queremos ver la película – el líder también esta interesado, puede que saque un par de métodos de tortura de ahí.

Pasadas dos horas, la película termina y curiosamente ya es la hora de dormir. El albino está más blanco de lo normal.

-Vaya, Hidan, estas más blanco que nunca – El Uchiha toca su rostro, esta frío.- Pero, si hasta estas helado.

-Ay Hidan, debiste dormirte a las nueve – lo toma en sus brazos y o carga, el menor se aferra a su cuello.

-Kakuzu, si no puede dormir, dale un poco de leche tibia con miel – le aconsejo la kunoichi.

-Gracias, vamos a la cocina Hidan – y ahí van a darle algo de leche con miel. Es solo cuestión de minutos para que el albino caiga ante Morfeo.

-Vaya, si que es efectivo – la kunoichi esta sorprendida.

-Si, eso y un valium* para dormir también funciona.

-¿De los que le doy a Pein cuando no duerme?

-Esos mismos. Buenas noches Konan.

-Buenas noches Kakuzu.

XP por fin actualice y me salgo con esto?, que onda conmigo xD.

Espero y les aya gustado, yo me voy a cagar de miedo viendo Saw 2.

Bye.

PD: el Valium es un sedante fuerte.