Lo que ya nunca sería…

Supo que había llegado tarde cuando vio el cuerpo de James Potter tirado en el suelo del salón; supo que había llegado demasiado tarde. Y ahora se encontraba postrado de rodillas junto a la figura inerte de ella.

Dumbledore le había fallado.

Él le ofreció su lealtad a cambio de que la salvara y ahora, ella…

Sentía se le arrugaba el corazón cada vez que observaba el cabello anaranjado de Lily decorar la moqueta del dormitorio. A su lado el cuerpecillo de un bebé que sangraba débilmente por una herida en la frente y que parecía dormir, porque su pecho se inflaba y desinflaba con suavidad. El niño había sobrevivido, únicamente él. Tragó saliva y dejó de mirar al pequeño que era terriblemente parecido a su padre.

Dumbledore le había fallado.

Ella no debía morir. Y sin embargo lo único que quedaba con vida en aquella joven era la luz verde de sus ojos que aun no se habían apagado.
Le avisó cuando supo los planes de Voldemort, le rogó que la protegiese, le suplicó que no dejase que nada le ocurriese, y ahora ella…

Dumbledore le había fallado.

Cubrió su rostro con ambas manos dejando que las lágrimas de impotencia rodasen sin control por su piel cetrina, consciente de que era tan culpable de lo que había sucedido como el mismo Voldemort; porque él quiso seguirlo, porque lo idolatraba, porque compartía sus mismos ideales, porque era su ejemplo a seguir. Él, el señor oscuro, lo había dejado sin vida al arrebatarle de esa forma tan cruel lo que más amaba. Ya no le importaba nada, ni su lealtad a Voldemort, ni su promesa a Dumbledore. Nada podía lograr ahora que desease seguir adelante con su triste existencia. No tenía motivos para continuar caminando por este mundo si sabía que ella ya no habitaba en él.

Y se fue odiándolo, se fue llena de resentimiento hacia él… era insoportable aquel pensamiento. Lily, su devoción por la dulce Lily, era lo único verdaderamente puro que había sentido y ella se fue aborreciéndolo.

Separó lentamente sus manos del rostro aun humedecido y llevó una de ellas hacia los ojos de Lily. Debía ser él el que los cerrase para siempre, el que apartase aquel hermoso destello de su cuerpo sin vida. Temblando posó sus largos dedos sobre los párpados de la joven y apagó para siempre la luz en los ojos de Lily. Todo se volvió oscuro a su alrededor, toda su vida quedaba a partir de ese instante inmersa en tinieblas.

¿Para qué seguir viviendo?

Sintió deseos de acariciar la piel aun caliente de la mujer y apartando sus manos de los ojos ya cerrados, la acercó tímidamente a las mejillas de Lily. Temblaba; de dolor, de emoción… a pocos milímetros de su piel, de su hermosa y pálida piel. Sin embargo no pudo tocarla, no quiso tocarla…

Él era tan culpable como Voldemort.

No merecía rozar con sus criminales manos la piel inocente de su hermosa y amada Lily. Y paseó sus temblorosos dedos dejándolos a pocos milímetros de ella, trazando la silueta de su rostro sin vida. Una débil y melancólica sonrisa se dibujó en sus finos labios al recordar que una vez pensó que tal vez su sueño de amar y ser amado podría llegar a ser… Su sonrisa se desdibujó, ahora era consciente que ya nunca lo sería.

Bruscamente separó su mano del rostro de Lily, alguien había llegado. Voces familiares: Dumbledore y otra persona. Se puso en pie de golpe, enjugó con torpeza sus lágrimas. El niño despertaba de su apacible e inocente sueño. Nadie debía saber que él había estado allí. Contempló el cuerpo de su amada Lily… ¿Dónde estaría ahora su dulce alma? Las voces se acercaban, debía marcharse…

Cerró los ojos y la imagen de la joven pelirroja se esfumó, al mismo tiempo que Severus Snape desaparecía de la habitación, mientras de fondo escuchaba el llanto del niño que había sobrevivido.


Todo por ahora... gracias Susy snape y NatWizard por leer y por dejarme vuestros comentarios...
Besos,
María.