Lo que llegaría a ser…
Sus párpados ya no obedecían las órdenes y lentamente se cerraban. Era el final, el único final que parecía merecer. A través de ellos aun podía ver de forma borrosa la luz verde de unos ojos que no eran los de ella, pero que brillaban con la misma intensidad.
¿Adonde iría ahora?, ¿qué iba a ser de él sin esa luz verde?
Ella dejó ese brillo esmeralda en los ojos del niño para que él siempre pudiese recordarla, para que nunca consiguiese olvidar que prometió cuidarlo y protegerlo.
Y ahora, ¿qué le esperaba a partir de ahora?
La luz se apagó una vez mas, como aquella vez dieciséis años antes. Era la segunda vez que su mundo quedaba a oscuras. Ya no escuchaba nada, no sentía ningún dolor. Había dejado de existir para siempre. De repente notó como se despegaba de su propio cuerpo, flotaba…
¿Adonde iría ahora?
"Al infierno" se dijo a sí mismo, "al maldito infierno"…
"No, Severus, vendrás conmigo"…
Aquella voz, aquel susurro dulce y pausado. Sería capaz de reconocer aquel sonido en cualquier lugar. Porque era música en sus oídos, y únicamente había una persona capaz de hacerle sentir música… su dulce Lily.
La buscó con sus negros ojos, entre las sombras, que dejaban de serlo y paulatinamente se iban volviendo luz suave y armoniosa ¿Dónde estaba ella?
"Aquí, Severus, ven conmigo."
Una imagen caminaba hacia él. Era ella, su cabello anaranjado flotaba y una sonrisa surcaba su rostro.
¿Por qué si su corazón se había parado para siempre él podía sentirlo latir?, mas fuerte que nunca.
"Lily…, lo siento."
"No lamentes nada Severus."
"No pude protegerte."
"Lo protegiste a él."
Estaba tan cerca que casi podía tocarla, y no se atrevía a hacerlo. Era tan hermosa como la recordaba. Y aquellos ojos, regresaba la luz que le daba la vida ahora que ya no la tenía.
Miró hacia abajo, contempló su cuerpo sin vida y a su lado Harry cubierto con su sangre, completamente consternado.
Ya era hora de marchase…
"¿Adonde vamos?"
Pero Lily no le contestó, únicamente extendió su blanca mano hacia él, invitándolo a que la sujetase. Y cuando lo hizo, cuando la alcanzó al fin, Severus entendió que no le importaba hacia donde o hacia quienes lo arrastraba; él la seguiría durante el resto de la eternidad sabiendo que todo había merecido la pena para llegar a ese momento, para poder al fin tocarla, sin sentir de una maldita vez que él era el culpable.
Eso es todo.
Gracias a los que lo leyeron, sobre todo a Susy Snape y a fatty73 por sus comentarios en el drabble anterior.
Espero que os haya gustado...
Besos
María.
