Saludos, he aquí un nuevo capítulo de este incoherente fic, aunque es un poco corto le pone bastante condimento al asunto, jeje, los dejo y que lo disfruten.
.
CAPITULO III. ¿UN VIAJE?
Harima entró al apartamento de Itoko lo más silenciosamente que pudo, no es que fuera demasiado tarde, el reloj marcaba 10 menos quince, pero después de estar varios días ausente, no podía asegurar que su mentora estuviera complacida.
-Así que por fin decidiste aparecer- Habló Itoko prendiendo la luz de la cocina y sorprendiendo a su primo.
-Parece que me atrapaste Itoko, lo siento, no volveré a escapar de esta manera-
La mujer parpadeó un par de veces un tanto incrédula de que Harima se estuviera disculpando, usualmente esperaría un "No te metas en mis asuntos" o algo por el estilo que daría pie a una familiar discusión. Pero esta vez parecía diferente, incluso se podría atrever a afirmar que el chico se veía feliz, cosa que despertó la curiosidad de la profesora.
-¿Acaso te pasó algo interesante, Kenji kun?-
-Algo así- Se limitó a contestar intentando disimular su sonrisa.
-Bueno, no importa si no quieres decírmelo- Itoko pareció darse por vencido y parecía retirarse, más recordó otro detalle y volvió a hablar. -Casi lo olvido, mientras no estabas llegó ese paquete para ti, el que está sobre la mesa-
-¿Eh? ¿Un paquete?- Harima lo tomó y se percató que era por parte de la editorial Dankosha, además del hecho de que ya estuviera abierto, evidencia de que Itoko no había perdido la mala costumbre de husmear en sus cosas. -Me pregunto que será-
Del interior el mangaka extrajo primero una carta y comenzó a leerla.
-"Estimado señor Harima Hario, por medio de la presente se le comunica que su obra School Rumble ha sido elegida como mejor obra manga del año, por lo cual se le felicita y se le invita a asistir a la premiación el próximo día XX del mes XXXX del presente año en las instalaciones de la Editorial Dankosha de la ciudad de Okinawa, donde se le entregará su reconocimiento y el premio por su trabajo.
En este paquete encontrará un par de boletos de avión así como un pase doble para usted y un acompañante. Favor de confirmar su presencia.
Firma el presidente de la Editorial Dankosha"-
-¡¿Una premiación?! ¡¿En Okinawa?! ¡Y es en dos días! ¡Arigatou Kami! ¡Mi suerte por fin está mejorando!-
Harima casi se va de espaldas por la impresión, nunca pensó que su trabajo por fin sería reconocido, y ese día parecía por mucho ser el mejor de su vida. Además tenía la oportunidad de invitar a alguien, y antes incluso de que reaccionara, por su mente pasó la imagen de cierta rubia y cierto "beso de buenas noches".
Estaba a punto de tomar el teléfono cuando notó un pequeño detalle.
-¿Eh? ¿No se supone que deberían haber también unos boletos de avión y un pase a la fiesta?- Se preguntó mirando el interior del paquete vacío.
-Sobre eso- Interrumpió Itoko que lo había estado observando todo el tiempo. -Como no estaba segura de que aparecieras a tiempo le pedía a Tsukamoto san que fuera en tu lugar-
-¿A Imouto san?-
-Así es, tengo entendido que ella te ayudó bastante con tu trabajo, así que lo menos que puedes hacer es llevarla a ella-
-Pero, pero-
-¿O acaso estabas pensando en invitar a alguien más?- Cuestionó la mujer mostrando una sonrisa siniestra. -Si no quieres que Tsukamoto san te acompañe entonces creo que podría ir yo, hace mucho que no voy a Okinawa- Sugirió abanicándose un poco de aire precisamente con los boletos que originalmente venían en el paquete.
Harima solo atinó a dejar caer pesadamente sus brazos y bajar la cabeza, era imposible contradecir a Itoko cuando se le metía algo en la cabeza.
-Muy bien, entonces está decidido, acuéstate ya que mañana debes levantarte temprano, no querrás hacer esperar a Tsukamoto para ir al aeropuerto, ¿verdad?-
Sin más que agregar un derrotado Harima se dirigió a su cuarto teniendo un extraño mal presentimiento sobre lo que ocurriría en los próximos días.
-En verdad espero no incomodar Harima san-
-Ya te dije que no es ninguna molestia Imouto san- Señaló Harima cuando ambos habían llegado a la recepción del hotel. - Después de todo Itoko tiene razón, sin tu ayuda no hubiera podido terminar mis mangas a tiempo ni mucho menos haber ganado el premio, así que es justo que lo comparta contigo-
-Gracias, Harima san-
Mientras el chico se registraba, Yakumo se quedó observándolo y recordó la conversación que tuvo con Osakabe sensei unos días atrás.
FLASH BACK
-Tsukamoto San ¿puedes acompañarme un momento?- Itoko apareció en el salón del club de té cuando la reunión de aquel día había concluido, así que la proximanente alumna de segundo grado se despidió de sus compañeras y fue donde la docente.
-¿En qué puedo ayudarla Osakabe sensei?-
-La editorial Dankosha ha enviado estos boletos para otorgar un premio por el trabajo de Harima, como se que tu lo has apoyado pensé que podrías recibirlo en su lugar- Explicó mostrándole los papeles a la pelinegra.
-Así que Harima san aún no ha aparecido- Yakumo no pudo ocultar su preocupación, por un momento sintió la esperanza de que la maestra pudiera tener información sobre el paradero de su sempai. -Lo siento sensei, pero no creo que sea correcto que acuda yo-
-Escucha Tsukamoto, estoy segura de que ese tonto aparecerá a tiempo, probablemente está pasando por momentos difíciles, pero la mejor manera de sobreponerse es dándose cuenta que su camino debe continuar. Y para eso necesita tener a su lado amigos que lo apoyen, por eso creo que cuando él vuelva tú debes acompañarlo ya que parece que también la estas pasando mal desde que tu hermana se marchó a América. Así que ¿Por qué no apoyarse mutuamente? Apuesto que esa sería una buena manera de sobreponerse-
Yakumo entonces descubrió que la temida y respetada maestra Osakabe también tenía un lado que se preocupaba por su "primo pequeño".
FIN FLASH BACK
-Todo está listo Imouto san- Los pensamientos de Yakumo fueron interrumpidos por Harima que había terminado de hacer el registro. -Ellos llevarán el equipaje a la habitación, así que por qué no salimos a conocer un poco el lugar-
La pareja salió del hotel y se encaminó hacia la zona turística. La verdad es que el edificio era muy grande y parecía ser del tipo al que solo acude gente rica, por lo que el moreno se sentía un poco incomodo en aquel sitio, sin mencionar que el restaurant del hotel seguramente era demasiado caro y no podría pagar algo de comer aún con el dinero que le había prestado Itoko, por lo que decidieron buscar algo afuera ya que por las prisas de la mañana no había conseguido almorzar nada y el tentempié que les ofrecieron en el avión apenas si logró aminorar su apetito.
Por suerte para el presupuesto de Harima a tan solo unas calles encontraron un WacDonalds, donde pudieron conseguir algo de comida rápida e ir a comerla a un parque cercano, ya que el establecimiento estaba lleno de turistas.
Aquel parque era bastante agradable, con muchos árboles e incluso un lago artificial que elevaba una bresca frisa ideal para alejar un poco el calor del verano. Harima y Yakumo se sentaron en una banca cercana al agua y comieron sus hamburguesas. Cuando terminaron permanecieron en el lugar, después de todo no había nada realmente importante que hacer hasta el día siguiente de la premiación, por lo que podían descansar todo lo que quisieran. Harima tarareaba una canción recargado en el respaldo mientras Yakumo ofrecía los restos de las patatas fritas a un grupo de patos que habían salido del lago.
-Se le ve muy animado el día de hoy Harima san- Comentó la chica al percibir el buen humor de su sempai.
-¿Tú crees? Puede que tengas razón- Respondió sonriente.
-Me alegra saber que ya se encuentre mejor. La verdad todos nos preocupamos mucho cuando desapareció hace unos días- Yakumo giró su rostro para evitar que Harima descubriera su sonrojo. - Yo… incluso pensé que no lo volvería a ver. Por eso me alegra que haya vuelto y que se vea tan recuperado-
-¿En serio? Valla, lamento haber causado tantos problemas. Entonces yo necesitaba alejarme de todo y pensar un poco las cosas, eso es todo-
-¿Y lo logró? ¿Consiguió una respuesta?-
-Bien, me di cuenta que aunque Tenma no esté yo debo seguir hacia delante, después de todo fue mi decisión y no me arrepiento de ello. Es cierto que me costó entenderlo, pero al final recibí un poco de ayuda-
-Ya veo. Quizá Harima san hubiera sufrido menos si hubiera aceptado ayuda desde el principio. Aunque no lo vea Harima san tiene muchos amigos y gente que lo apoya. Quizá no entienda cómo es su dolor, pero quiero que sepa que siempre podrá contar conmigo, porque yo… porque yo…-
-Está bien Imouto san, de verdad agradezco poder tener una amiga como tú- Harima colocó su mano en el hombro de la chica como muestra de fraternidad, muy lejos de comprender el intento de declaración de la pelinegra.
-Harima san…-
La inspiración de la chica pareció venirse abajo cuando escuchó la voz del moreno, y terminó por transformarse en sorpresa cuando repentinamente uno de los patos que había estado alimentando, aparentemente insatisfecho saltó hacia el regazo de Yakumo y tomó con su pico la cartera de la chica, echándose a volar después al ras del lago.
-¡Harima san! ¡Los boletos para la fiesta están en el bolso!-
-¡Rayos! ¡No dejaré que escape!-
Harima no lo pensó dos veces para lanzarse en persecución del plumífero, pero el pato demostró ser bastante escurridizo y a cada intento de atraparlo se escabuía de una u otra forma. El moreno corrió hasta llegar al puente que atravesaba uno de los riachuelos que alimentaba al lago, no muy atrás Yakumo intentaba también alcanzarle y observó como parecía acorralar al animalillo.
-Muy bien pequeño, el juego terminó, devuélveme el bolso y te dejaré marchar en paz- Intentó razonar el chico con su perseguido.
-¿Cuac?-
Lo siguiente que Harima supo fue que el pato intentó emprender de nuevo el vuelo, y claro no iba a permitir que se volviera a escapar, así que él también saltó intentando capturarle, sin darse cuenta que de hecho había brincado directamente al agua.
Sin pato ni cartera Harima se zambulló salpicando a Yakumo que había llegado hasta la orilla. Cuando sacó su cabeza del agua se dio cuenta no solo que no había logrado su objetivo, sino que también había mojado a Imouto san, la cual mantenía su cabeza gacha y por un momento temió que estuviera molesta, momento que fue roto cuando la chica elevó su rostro sin poder ya contener la carcajada.
Harima se quedó sorprendido, realmente nunca había escuchado a Yakumo reír de esa manera.
-Etto… Imouto san ¿Qué es tan gracioso?-
-¡Harima san, jaja, el bolso, el pato, jaja!- Le costaba un poco hablar debido a que la risa se mezclaba con las palabras. -¡lo dejó caer hace rato!- La chica mostró entonces la cartera que ella había recogido muchos pasos atrás.
Yakumo entonces dio un leve empujoncito a un recién incorporado Harima, con lo que este de nuevo aterrizó su trasero en el agua. A Harima le costó un poco entenderlo pero ni él podía negar lo gracioso de la situación, por lo que pronto se contagió de la hilaridad de la pelinegra riendo también a todo pulmón.
Cuando pareció calmarse un poco la chica giró sobre sus talones y empezó a correr para intriga de Harima.
-¡Alcánzame sempai!-
Harima continuaba encendido con su espíritu de cazador, por lo que rápidamente se puso de pie y fue a seguir a Yakumo. Esta vez la meta no era alcanzar o ser alcanzado, sino simplemente divertirse un rato. Yakumo entró a una arboleda y hábilmente se colocaba tras la silueta de los árboles para que Harima no la atrapase. El chico por su parte la perdió de vista por un segundo entre los árboles y cuando la encontró ella estaba caminando sobre unas viejas vías ferroviarias que adornaban el parque, sosteniendo sus sandalias en sus manos y dejando que el viento ondeara su vestido. Harima se sentó sobre las mismas vías y la miró detenidamente, percatándose que aquella chica se veía realmente contenta y solo entonces se dio cuenta de lo mucho que estaba divirtiéndose él también.
Yakumo y Harima volvieron al hotel poco después que el sol se ocultase, un poco cansados por el ajetreo pero bastante complacidos de estar en Okinawa. No habían entrado al cuarto antes, recordando que habían salido a la ciudad apenas se registraron. Cuando subieron a la habitación se encontraron con una agradable estancia con baño, balcón y cocineta incluida; un par de camas individuales y un televisor, todo adornado al mejor estilo de occidental.
Realmente a Harima no le daba gran importancia ya que de inmediato comenzó a husmear en el refrigerador del mini bar, sin embargo Yakumo solo entonces se dio cuenta que pasaría la noche en la misma habitación que su sempai y aunque las camas estuvieran separadas no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas y buscó con la mirada al moreno. Ya antes habían dormido en la misma habitación, pero nunca solos, bien en grupo o con su nee-san, por lo que ahora su acelerado corazón parecía querer salirse de su pecho, así como algo quería salirse de la nariz del muchacho.
-¡Achú! Supongo que a pesar del calor no me ha hecho bien caer en el agua dos días seguidos- Razonó Harima tras un segundo estornudo.
-¿Dos días seguidos sempai?-
-¡Ah! No es nada Imouto san. Creo que mejor tomaré un baño y me cambiaré las ropas húmedas. ¿Por qué no ves la televisión un rato?-
Harima tomó una toalla y algo de ropa seca de su equipaje, entró en el cuarto de baño y segundos después se escuchó el agua correr. Yakumo no tomó la recomendación y en lugar de ver la televisión corrió la puerta de cristal para salir al balcón, donde pudo admirar el cielo estrellado, la luna no se podía ver desde ese ángulo, pero la vía láctea ofrecía un hermoso espectáculo.
Admirando aquella vista la mente de la chica de nuevo fue inundada por un torrente de pensamientos y confusión, por una parte se gritaba a sí misma que debía estar feliz, ya que por fin tenía la oportunidad de estar a solas con el chico que le robaba el sueño, sin embargo aunque Harima en verdad hubiera superado su amor por Tenma, no estaba segura de tener el derecho de ocupar aquel espacio que había dejado su hermana. Entonces recordó algo que le dijo su propia Nee-san cuando ella llamó desde América, Tenma le había pedido disculpas por haberse ido de esa manera y dejarla sola, pero también le dijo que ella lo había hecho porque su corazón así le dictaba y que si ella quería también encontrar la felicidad debía escuchar a su corazón y luchar por ello.
-Arigatou Nee san- Agradeció sonriente hacia el mar, al sentir que por fin había encontrado la fuerza para entregarle sus sentimientos a aquel chico.
-¡Sugoi! ¡La vista desde aquí es impresionante!-
Yakumo casi salta del susto, había estado tan concentrada en sus pensamientos que no notó cuando Harima salió del baño, y menos aún cuando este se posó a su lado en aquel balcón. Aunque lo que casi hace que se infartase fue el descubrir que el muchacho se había cambiado con unos shorts, dejando su torso solo con una toalla en los hombros. Era normal que al ser una zona turística y por el calor que muchos hombres anduvieran vestidos de manera similar, más eso no evitó que la chica posara sus rojos ojos en el cuerpo de su sempai.
-¿Sucede algo Imouto san?- Cuestionó Harima al notar que la chica le miraba.
-Bu bueno… Es solo que…- Yakumo agachó su cabeza intentando ocultar su vergüenza.
-Vamos Imouto san, puedes decirme cualquier cosa, sabes que puedes confiar en mí-
Yakumo elevó su rostro nuevamente buscando la mirada del muchacho, lo que logró que Harima contuviera la respiración al sentir aquellos ojos posados en los suyos, más la conexión se rompió cuando la pelinegra avanzó hacia él y escondió su sonrojado rostro en el pecho del muchacho.
-¿I… Imouto san?- Logró articular el moreno sin poder mover ni un musculo más.
-Harima san… Yo… D… Dai Suki- Yakumo confirmó ese sentimiento elevando su rostro y besando al impactado muchacho.
Lamentablemente la chica se recargó demasiado en Harima, provocando que la barandilla tras él se aflojase de más, cediendo y haciendo que perdiese el equilibrio resbalando por el balcón. Harima consiguió reaccionar a tiempo e intentó sostenerse de algo, con tan mala fortuna que solo logró que el vestido de la pelinegra se enredase en la tambaleante barandilla haciendo que también la chica cayese con él. Definitivamente esa era la confesión más peligrosa que pudiera haber imaginado.
.
Hasta aquí otro emocionante capitulo de esta historia, ya saben, comentarios, tomatazos y amenazas de muerte son bien recibidos.
