Por fín, ahora que Harima ha pasado un día con cada chica es hora de que se vean cara a cara ¿de que serán capaces Eri y Yakumo para llamar la atención de Harima? Lean y descubranlo

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CAPITULO IV. TRIANGULO AMOROSO

-Bueno, ya estamos aquí ¡ah, que refrescante! Allá afuera hace mucho calor pese a ser de noche- Exhaló una acalorada joven de azules cabellos cuando sintió el fresco aire acondicionado del vestíbulo del hotel.

-Basta ya Mikoto, sabes que no estamos aquí de vacaciones- Reprendió Sawachika con una mochila al hombro.

-Lo sé, lo sé, de cualquier manera aunque estemos en Okinawa será difícil encontrar a tú ya sabes quién- Señaló con voz picara logrando que su amiga se avergonzase.

-¡Es tu culpa por no pedir más indicaciones!-

FLASH BACK

Ring ring

-¿Moshi moshi?-

-¿Osakabe sensei? Soy Mikoto Suo, compañera de clase de Harima, podría comunicarme con él-

-Lo siento Suo san, Kenji kun partió esta mañana para Okinawa, y estará allá por un par de días-

-¡¿Okinawa?! ¡¿Qué rayos está haciendo el Hige por allá?!- Escuchó la profesora al otro lado del altavoz

-¿Quieres calmarte? ¿Aló? Gracias Osakabe sensei, después lo buscaré- Y la chica colgó el teléfono dejando a la mujer riendo internamente.

FIN FLASH BACK

-Fuiste tú quien no me dejó terminar y me arrastró al primer avión que volaba hacia la isla- Le reprochaba a su amiga mientras ambas caminaban por el pasillo rumbo a su habitación.

-De cualquier manera no creo que sea buena idea volver a llamar a Itoko sensei, así que será mejor descansar por hoy y comenzar a buscar mañana temprano- La rubia entró en el cuarto seguida de la peliazul quien de inmediato se tiró en una de las camas.

-Sí que eres una chica dedicada para atravesar el país y venir a buscar a tu "no novio"- Intentó burlarse Mikoto, más Eri prefirió ignorar el comentario de su amiga.

-¿Qué rayos habrá venido a hacer ese baka hasta acá? ¡Sería más fácil si cayera del cielo!- Sawachica se paró frente al balcón y elevó sus brazos al techo. Después se escuchó un extraño crujido y algo cayó pesadamente al piso.

Suo se incorporó rápidamente de la cama solo para observar al par de personas que habían aterrizado, tardando en creer que Harima y después Yakumo sobre él pudieran realmente haber caído del cielo.

Lo que realmente ocurrió fue que para suerte de los ocupantes del piso superior las habitaciones del hotel estaban traslapadas en forma piramidal, de modo que al caer por el balcón aterrizaron en el del nivel inferior. Lo verdaderamente delicado era que el vestido de Yakumo se había atorado en la barandilla por lo que terminó desgarrándose en la caída dejando a la bella chica en ropa interior.

Y claro está que para Sawachika no era nada divertido contemplar la escena de Harima abrazando a una semidesnuda Yakumo, por muy especiales que fueran las circunstancias.

-¡ERES UN MALDITO HIGE!- Eri propinó al rostro de Harima un puntapié que envidiaría cualquier campeón de futbol para después salir corriendo a toda prisa sin esperar explicación alguna.

El mangaka, aunque no entendía para nada la situación o que estaba haciendo la rubia en ese lugar, si se percató que cuando esta se disponía a huir, por lo que sin siquiera pensarlo se incorporó lo más rápido que su adolorida nariz le permitía y siguió los pasos de la chica.

-Esa Sawachika, debería tener más cuidado con lo que desea- Contempló Mikoto incrédulamente al verlos salir uno tras la otra.

En el lobby del hotel varios turistas sacaron sus cámaras para abrir paso y grabar al par de jóvenes japoneses que pasaron a toda velocidad rumbo a la calle.

-¡Espera Ojou! ¡Déjame explicarte!- Gritaba el moreno mientras intentaba alcanzar a Sawachika.

-¡No tienes nada que explicarme! ¡Así que deja de seguirme!- Eri intentaba escapar a toda costa del moreno, no entendía porque pero no podía alejar la imagen de Harima abrazando a otra chica, y un punzante nudo en la garganta apenas si podía contener un grito desesperado.

Tanto era su deseo de alejarse que no se percató que el semáforo peatonal indicaba hacer alto antes de cruzar la calle y solo fue cuando dejó la acera que notó el auto que se dirigía hacia ella, y hubiera sido arrollada de no ser por la mano que la jaló de nuevo hacia la banqueta poniéndola a salvo y dando fin a la persecución.

-Mi trabajo, mi trabajo- Comenzó a hablar entre jadeos sosteniendo aún a la chica en sus brazos. -Por fin ha sido reconocido, la editorial ha decidido otorgarme un premio la noche próxima, es por eso que he venido a Okinawa, e Itoko pidió a Imouto san que me acompañara ya que ella me ayudó a terminar mi manga, eso es todo-

-Baka, ya te dije que no tenías que darme explicaciones-

-Esto es algo importante para mí- Volvió a hablar, y tras una breve pausa agregó -Si te lo hubiera pedido ¿me habrías acompañado?-

Sawachika, que durante todo ese tiempo había evitado contacto con la mirada del moreno, por fin volteó a verle directamente a los ojos.

-Sí, lo hubiera hecho-

Después de eso regresaron en silencio al hotel, un trayecto corto pues en su carrera no habían recorrido más de una manzana. Una vez adentro se separaron y cada uno marchó a su habitación, esta vez siendo Eri quien se arrojase a la cama cubriéndose la cabeza con la almohada ante la mirada de su amiga peliazul.

-¿Y bien? ¿Qué ha pasado Sawachika?- Cuestionó de inmediato.

-Nada, el Hige está aquí por un evento de la editorial para la que trabaja, son solo negocios- Respondió perezosamente sin levantarse.

-Bueno, al menos ya lo has encontrado, fue más fácil de lo que imaginé. Pero lo que me sorprende es que lo hayas dejado así-

-¿Qué quieres que haga? Ahora es muy tarde y estamos cansados, mañana podremos hablar más tranquilamente-

-Yo me refiero a que él y Yakumo comparten la misma habitación, lo cual significa que van a pasar la noche juntos… A solas- Mikoto hizo especial énfasis en esa última frase con la cual logró que su decaída amiga se levantara como un resorte y se encaminara con paso firme hacia la puerta.

Unos minutos más tarde la peliazul sigue a su amiga por los pasillos del hotel preguntándose qué demonios pensaba hacer con el bate de beisbol y el par de vasos que había pedido a uno de los botones.

Eri se detuvo frente al cuarto que según le habían informado era donde se hospedaban Harima y su acompañante. Teniendo cuidado de que no hubiera nadie más en el corredor que pudiera observarlas, Sawachika se tumbó al piso intentando ver por debajo de la puerta y sosteniendo el vaso contra su oreja para escuchar mejor. Curiosa, Mikoto imitó a su amiga y echó un vistazo, el ángulo era muy malo, pero se podía distinguir que una figura estaba sentada de espaldas a la puerta, posiblemente Harima, ya que la silueta de Yakumo se encontraba arrodillada de frente al muchacho haciendo algún trabajo con las manos, ayudándose del liquido contenido en una botellita junto a ella y frotando alguna parte del chico.

La escena parecía de lo más sospechosa desde la percepción del par de espías, y lo fue más aún cuando escucharon más detenidamente la conversación del interior.

-¡Ah! Por favor ten cuidado Imouto san, es una parte delicada- Se quejó el mangaka.

-Gomen Harima san- Se disculpó la chica. -Nunca lo había hecho con uno tan grande-

-No- no es grande, es que tus manos son pequeñas- Respondió algo apenado. - si, así se siente mejor, siento haberte pedido que me ayudaras con esto-

-Descuide, es mi culpa que esté así, por lo que debo hacer algo para solucionarlo-

En ese momento la puerta del cuarto cayó estrepitosamente, revelando la mirada homicida de Sawachika. Aunque Mikoto se quedó en blanco cuando comprobó que habían malinterpretado la situación, pues Yakumo solo estaba aplicando un ungüento y vendaje al hinchado tobillo de Harima.

-Harima san se lastimó cuando caímos del balcón- Fue la respuesta de la pelinegra ante la pregunta no formulada. -Intenté atenderlo, pero Harima san tiene el pie muy grande y no salía del zapato-

Mikoto se sintió aliviada al descartar la posibilidad que su amiga cometiera algún crimen pasional esa noche, pero al voltear a verla comprobó que mantenía la misma mirada de pocos amigos que cuando derribó la puerta. Instantes después Sawachika blandió su bate destrozando los adornos que estaban sobre una repisa, provocando el asombro de todos. Pronto algunos otros muebles también fueron apaleados hasta quedar inservibles; lámpara, silla y televisión no se salvaron de la furia de la rubia, una rápida incursión al baño dejó como saldo un destrozo de mármol y porcelana, y por último Sawachika arrojó su arma contra el ventanal que conducía al balcón volviéndolo añicos.

-¡Oh cielos! Parece que su dormitorio no está en condiciones para que pasen la noche aquí- Dijo poniendo cara de niña buena y volteando a ver a los huéspedes originales, para susto de estos. -Pero no se preocupen Hige y Yakumo san. Mikoto y yo planeábamos mudarnos a una suite más grande, así que porqué no vienen con nosotras. Será más divertido si estamos todos juntos- Agregó cambiando su tono de voz por uno más tétrico.

Sobra decir que ninguno de los conmocionados presentes tuvo las agallas para oponerse, así que recogieron sus cosas y siguieron a la rubia hacia una suite de los pisos superiores mientras un pobre camarero se infartaba al descubrir el desastre que tendría que limpiar.

La nueva habitación definitivamente era mucho más amplia y ostentosa que la anterior. En esta estaban ya preparadas cuatro camas y lo suficiente para que los nuevos inquilinos estuviesen cómodos. Las últimas horas del día pasaron sin contratiempos, en parte por la tensión y el incomodo silencio que se sentía en la estancia, solo roto por alguna conversación absolutamente necesaria sobre el acomodo de las camas, resultando sin objeción alguna que Harima ocupara el lugar junto al balcón, y en la cama continua durmiera Suo, dejando a Eri y Yakumo en las siguientes, de manera que se mantuvieran vigiladas la una a la otra.

Las luces se apagaron y la suite quedó en silencio, pero realmente Harima no lograba conciliar el sueño. Tras un par de horas de dar vueltas en la cama sin éxito para dormir, el muchacho se levantó y salió al balcón en busca de un poco de aire fresco que le ayudara a despejar su mente. Estuvo mirando el oscuro mar por un rato cuando sintió una presencia tras él, girose y observó una figura femenina salir entre las sombras, conteniendo el aliento instintivamente a la expectativa.

-Ah, eres tú Suo- Habló cuando reconoció el rostro de la peliazul.

-¿Por qué pareces decepcionado? ¿Esperabas que fuera Eri? ¿O quizá estabas pensando en Yakumo chan?- Cuestionó maliciosamente.

-No sé de qué me hablas- Intentó evadirse el moreno volviendo a mirar las aguas pero evitando apoyarse demasiado en la barandilla, solo por si acaso.

-Pues a mí me parece que estás metido en un verdadero lío, por un lado tienes a la bella y dócil Yakumo, pero por el otro el orgullo y la agresividad de Eri son bastante seductores ¿no lo crees Harima kun?-

-¿Desde cuándo te ha vuelto alguien que se mete en las cosas de los demás?- Recriminó el chico. -Además no es como si la Ojou estuviera interesada en mí, ella me dijo que había un chico que le gustaba-

-¡¿Eso hizo Sawachika?!- Mikoto hizo un esfuerzo sobrehumano para no elevar demasiado la voz y despertar a las otras dos chicas, pero su sorpresa distaba de ser poca en que su amiga hubiera dejado pasar tal oportunidad y más aún del moreno por no entender que aquel chico era él.

-Etto Suo san… ¿Tú sabes quién es el chico que le gusta a la Ojou?- Preguntó Harima intentando no sonar demasiado interesado. Mikoto movió la cabeza en señal de afirmación. -Y dime ¿Ella le quiere mucho?-

Esta vez era Mikoto quien se veía frente a una difícil decisión, en verdad le gustaría ayudar a su amiga y decirle la verdad a Harima, sin embargo sabía que eso no le correspondía a ella, y no sería justo para ninguno de los implicados, aquella novela giraba en torno a Eri, Yakumo y Harima, y ella siendo una mera espectadora solo podía dar su opinión al respecto.

-Ah, Sawachika es una persona complicada- Suspiró largamente mientras se recargaba en la barandilla para empezar a hablar. -Su orgullo rara vez le permite expresar lo que realmente quiere. Ella nunca había estado realmente interesada en algún chico. Pero desde que se involucró con esa persona parece haber cambiado su forma de pensar, se muestra menos como la fría niña rica que era; se alegra, se deprime, se pone celosa y cuanto más. Todo por ese chico, y ella lo sabe, por eso creo que él se ha vuelto la persona más importante para Sawachika-

-Ya veo- Susurró Harima bajando la mirada al suelo ¿acaso parecía preocupado por las palabras de Mikoto?

La chica casi se da de topes en la pared al percatarse que había logrado el efecto contrario a lo que ella quería.

-Bueno, verás, sucede que Imouto san…- El mangaka intentó hablar de nuevo, pero la peliazul le tapó la boca con la mano interrumpiéndolo. Conocía perfectamente la situación, pues luego que Harima saliera en persecución de Eri, ella presenció las lagrimas de Yakumo e intentó consolarla, enterándose de lo ocurrido justo antes que ambos cayeran del balcón, así que realmente no era necesario que Harima le contara nada, sin mencionar que no era ella con quien debía hablar.

-Yo creo que primero debes aclarar tus propios sentimientos como lo han hecho ellas y después enfrentar la situación de frente. Pero por ahora debemos descansar, que mañana será un día importante para ti, no puedes permitirte desvelarte demasiado-

Dicho eso Mikoto se encaminó de vuelta al interior de la habitación, dejando solo a un pensativo escritor, quien después de dar un último vistazo a las estrellas también se internó en la suite un poco más tranquilo y dispuesto a descansar.

-Escucha Hige, hay algo importante que quiero decirte- Eri estaba hecha un manojo de nervios, pero esta era su oportunidad de confrontar a Harima de una vez por todas

-¿Qué sucede Ojou?- Cuestionó sin mucho interés.

-Bueno… la verdad… la verdad es que estoy enamorada de ti Harima-

Un tenso silencio se apoderó del ambiente hasta que el moreno decidió responder.

-¿De qué estás hablando "mitad japonesa"? Sabes que detesto a las personas como tú- Sentenció tajante. -Además ya tengo todas las novias que necesito-

-¡Hola Eri chan!- Le saludó una animada Tenma abrazando a Harima.

-Buenos días Sawachika sempai- Repitió Yakumo sujetando al joven por el lado contrario que su hermana.

Ambas chicas estaban vestidas con kimonos a la usanza tradicional, y Harima como una especie de señor feudal recibía con agrado los besos y las caricias del par de hermanas, sin mencionar que él descansaba sus manos cómodamente en los traseros de las chicas. Eri abrió aún más los ojos cuando detrás del moreno aparecieron también Mikoto y Akira vestidas de manera similar y pasando sus brazos por sobre el cuello de Harima, quien parecía más que complacido.

-¿Lo has entendido? Entonces puedes irte de aquí y nunca volver, "mitad japonesa"-

Sawachika abrió sus ojos exaltada y miró a su alrededor, estaba en la suite del hotel, aún acostada en su cama, afortunadamente todo había sido una pesadilla, sin embargo a su mente llegó una epifanía, una que resolvía la gran incógnita sobre Harima. Siempre se había preguntado por qué el muchacho se había fijado en Tenma, no es que no fuera bonita, pero todo mundo sabía lo mala que era en los deportes y los estudios, sin mencionar que su cocina era fatal, realmente no destacaba en algo más que no fuera doblar cucharas con la mente, entonces ¿Por qué Harima se había enamorado de ella? La respuesta entonces le pareció simple, a Harima le gustaba el manga, el curry y los samuráis, en resumen todo lo que fuera japonés, y Tenma era el ideal de belleza nipona.

Eri casi se da de topes en la pared al descubrir eso, pues significaba que la hermana de Tenma sería la opción obvia para Harima, y lo peor del caso es que ella, al ser mitad inglesa nunca lograría llamar la atención del moreno.

Debido a esos pensamientos Eri no pudo evitar levantarse de mal humor, intentando encontrar una forma de solucionar su situación. Frotó sus ojos para desperezarse y notó como se escuchaba que alguien se estaba dando una ducha, posiblemente Mikoto, ya que su cama estaba vacía y destendida, haciendo contraste con la cama de Yakumo, la cual estaba arreglada e impecable, no le costó mucho encontrar a la menor sentada cerca de la cama de Harima mirándolo dormir plácidamente. Si en algún momento pensó que podría controlar su mal genio matutino, esa escena daba fin a toda posibilidad de tranquilidad.

Sawachika se acercó lentamente y se colocó al lado contrario de la cama de Harima, dedicándose también a observar al moreno y a la pelioscura.

-Sawachika sempai- Susurró Yakumo el percatarse de la presencia de la rubia. -Yo… no puedo escuchar a Harima san-

-¿De qué estás hablando?- Preguntó confundida sin entender las palabras de la menor.

-Yo quisiera poder escuchar a Harima san, pero él continua llamándome "imouto san"-

-No te preocupes, estoy segura de que pronto dejarás de ser "la hermana menor"- Sugirió comprendiendo un poco a lo que se refería. -Escucha Yakumo, yo de ninguna manera pienso rendirme, pero creo que tú tampoco lo harás. De ahora en adelante nada de trucos, ninguna podrá estar a solas con el Hige, dejaremos que él decida con quien prefiere estar y la otra tendrá que aceptarlo ¿comprendes?-

Eri no estaba muy segura de lo que quería lograr al intentar ese acuerdo con Yakumo, únicamente sabía que tenía que cambiar de estrategia, las cosas estaban muy claras, Yakumo se había convertido en su rival de amores y tenía que hacer algo o se arriesgaba a perder a Harima en los brazos de aquella chica de ojos carmesí.

-Lo entiendo Sawachika sempai- Respondió Yakumo tras meditarlo un momento y poniendo se dé pie. -Yo le prometía a mi Nee san que me esforzaría por encontrar mi felicidad-

Eri no pudo evitar sonreír ante la actitud de la chica, definitivamente una digna rival.

-Waaaa- Se escuchó el bostezo por parte del moreno que recién abría los ojos. -¿Qué sucede? ¿Imouto san? ¿Ojou? ¿Qué hora es?-

-Son casi las once de la mañana- Se apresuró a responder la pelinegra.

-¿Cómo? ¿Las once? ¡Pero si es muy tarde!-

De un salto salió de la cama y empezó a rebuscar entre su equipaje un cambio de ropa y entrar apresuradamente al vestidor justo cuando Mikoto salía de asearse. En pocos minutos Harima emergió ya cambiado dando saltitos intentando atarse las agujetas de su zapato.

-¡Cielos Imouto san! olvidé que no tengo un traje para la fiesta de esta noche ¿puedes acompañarme al centro comercial?-

-¡Espera Hige! ¿Acaso piensas dejarnos aquí?- Reclamó la rubia al sentirse ignorada.

-¿De qué hablas Ojou? pensé que tendrías otros asuntos que atender aquí- Respondió el muchacho.

Solo entonces Eri recordó que no le había revelado la verdadera razón de su viaje a Okinawa, y era de esperarse que Harima creyese que tendría algo más que hacer, en ese aspecto Yakumo le llevaba ventaja pues ella estaba disponible pare él en todo momento.

-Está bien, pueden acompañarnos si lo desean- Cedió el muchacho al sentir la mirada inquisidora de la rubia. -Pero dense prisa que no tenemos mucho tiempo-

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Hasta aquí el penultimo capitulo de esta pequeña historia, espero lo disfruten y los espero la proxima semana con el capítulo final.

Gracias por leer, comentarios, sugerencias, tomatazos y amenazas de muerte son bien recibidos.