Tema: Debes salvar a…

Resumen: Los papeles se invierten y Alisa va a salvar a Lars que quedó atrapado en un lugar lejano luego de una pelea con Kazuya.

OoO

— ¡Debes salvar a Lars!

— ¿Yo?

Lars había caído en una trampa al acudir a una pelea clandestina con Kazuya Mishima. Lee lo sabía pero no contaba con qué el sueco terminará en manos de Devil.

Alisa se encontró en medio de un bortex en el universo de la Mishima Zaibatsu. De repente los papeles se invirtieron. Alisa era el caballero con armadura, lista para rescatar a Lars de las manos de un malvado demonio.

No esperó mucho, al terminar las advertencias de Lee y el lugar dónde se encontraba, se fue volando rumbo a su destino. Pensaba en como Lars terminó en esa situación. Se enfado con él, tanto que no sabía a quién darle su merecido primero. Nunca imagino rescatarlo. Una cosa fue proteger a Jin por qué fue creada para eso y otra muy distinta salvar el pellejo de Lars. Al mismo chico que la salvó muchas veces y la regresó a la vida.

Después de volar un rato, encontró el sitio. Un lugar apartado de la civilización. Vio a Kazuya golpeando a Lars. De inmediato lo atacó y comenzó a pelear con él.

― Vaya… no sabía que Jin te había regalado su muñeca barbie que lo protegía— Kazuya se echó a reír y se marchó, luego de asegurarle a Lars otra reunión familiar.

― ¿Por qué viniste?— Lars estaba herido, no sólo en el cuerpo, si no su orgullo. Y todo frente a Kazuya.

― Lee me dijo que estabas en problemas, qué un demonio te había atrapado.

— No vuelvas a venir a rescatarme. No soy tan débil, qué seas un robot no significa que seas inmortal, recuerda lo que paso la última vez— Estaba molesto. Se levantó de mala gana y caminó al auto.

― Yo sólo quería ayudarte. No hice nada malo…― Alisa agachó la cabeza.

— Puedo con Kazuya, con Jin, con quien me rete.

― No olvides qué eres mortal. Kazuya es un monstruo. ¿Por qué tienes que ser tan orgulloso? No sé si es por qué te rescate o por que Kazuya se burló de ti. ¡Eres horrible!

Lars la vio desaparecer en el cielo. Con dificultad llegó al auto. Al encenderlo, descubrió que no tenía gasolina. Tomó el celular.

— Lee… me quedé sin gasolina.

A los treinta minutos regresó Alisa un poco mal humorada y resignada. Lars sonrió sin muchas ganas. No tenía otra opción. Alisa se acercó y pesé a las quejas de Lars lo cargó como si fuera una novia recién casada.

― ¡Oye! ¿Quieres bajarme?, no soy una chica.

— Está es la única manera en la que puedo llevarte de regreso a casa. Deja de quejarte, nadie lo sabrá.

― Es ridículo. Me siento tan patético siendo llevado por una mujer.

— Si te hace sentir mejor, soy un androide Lars― ignoró las quejas del sueco y voló hasta llegar frente a Lee que no pudo contener la risa.