- Él… Él es… Mi hermano.
Capítulo quinto
- ¿Có-cómo dijiste? ¿Tú… hermano?
¿Su hermano? ¿Acaso era el maldito destino? ¿Esa cosa existía, podía pegar nuestras historias con tanta facilidad? Mi vida se había ligado a William y luego de quedar embarazada de él, me encuentro así, por casualidad, con su hermano. Era un maldito juego, era una historia salida de una telenovela, al menos el dolor actual de mis piernas me decía claramente que no estaba soñando. Seguí esperando allí parada una respuesta, una explicación. Cuando pudo fijar sus ojos en un solo punto, fui victima de su mirada por unos instantes. Se paró de forma abrupta y me condujo hacia el mismo sofá del día anterior. Iba a contarme la historia como yo le había contado la mía, claro que él sería más breve.
- Mi hermano mayor, William. Huyó de casa cuando yo tenía más o menos 13 años, fue toda una decepción para nuestro padre. Comenzó a viajar con un circo ambulante, se había enamorado de una adivina y no había encontrado mayor solución que escapar con ella, su nombre era Yasmine. A los pocos años de su huida recibí una carta, fue la primera.
»Me relataba sus aventuras recorriendo el mundo, había aprendido artes y ciencias de muchos lugares de Europa y medio Oriente, también eran su fuerte el trapecio y los malabares. La gente del circo se había convertido en su nueva familia, la devoción con la que los describía me daba nauseas. Claro, aún era joven y odiaba a todo aquello que había atraído a mi hermano lejos de mi.
»Nos comunicamos por mucho tiempo. La última carta que recibí venía de China, estaban allí hacía varios meses perfeccionando sus técnicas. Ella había concebido una niña hacía poco, pero estaban temiendo por su salud, parecía haber contraído un virus extraño. Me avisaba que pronto regresarían a instalarse en el pueblo, quería recibir el perdón de mi padre, que conociera a Yasmine y a la pequeña Alexa. Luego de eso fui transformado y no supe nada más de él.
»Sé que es ilógico, pero quizás fue transformado al llegar a la ciudad. Yo había encontrado al aquelarre que vivía en las alcantarillas y había provocado que abandonaran su escondite. Es muy posible que hayan rondado por allí hasta encontrar otro lugar donde refugiarse. Pero es claro que es William, no puedo confundirme. Ese dibujo que comparaba con el tuyo, yo mismo lo hice antes de que él se fuera, no puedo saber con exactitud cuanto tiempo habrá pasado hasta que lo transformaron, pero no creo que haya cambiado demasiado.
Respiré, sumando toda la nueva información al perfil que yo tenía de mi William. Su inmortalidad era innegable contrastando lo que yo había visto de él y del resto de los vampiros, las similitudes eran muchas. Sentí como la impaciencia de mi bebé hacía que se revolviera, que aplastara todos mis órganos hacia arriba con sus fuertes manitas. Aprecié la presión en mis pulmones y me eché hacia atrás, respiré profundo esperando que pase, pero no pasaba. Me retorcí un poco, intenté pensar en otra cosa, mientras sentía las manos de Carlisle buscando detenerlo. Traté de enfocar mi energía en desviar el dolor, como solía hacer cuando era imposible de tolerar, automáticamente sentí un ligero alivio en algunas zonas y ya nada en otras. Dejé de temblar y a los pocos segundos se detuvo, como si se hubiese dado cuenta de lo que estaba haciendo, o simplemente se hubiese cansado de estrujarme por dentro.
- Cada vez lo hace más seguido, ya debería saber que te hace daño.
- Es un bebé, no puede saber nada hasta que no se lo enseñe, y no estoy dispuesta a contener su naturaleza aún. Si quiere estirarse que lo haga, no es un dolor peor a los muchos que ya he sufrido.
- Eso es irracional, si te lastima demasiado como para que sobrevivas hasta que lo saquemos puede que no lleguemos a transformarte a tiempo. No podemos hacer magia, ni milagros, no somos dioses Madeleine.
- Lo sé, lo sé. Es sólo que confió demasiado en mi destino, hasta ahora me ha ayudado bien, me unió a Will y ahora te puso a ti y a tu maravillosa familia en mi camino. No puedo más que seguir confiando en mis decisiones.
- Te entiendo, pero no juegues con eso, no es correcto.
Una pausa se generó entre nosotros, uno de los dos iba a decirlo pero no quería ser yo, no quería proponerlo luego de lo que había sucedido, mi historia aún estaba fresca en aquellas paredes. Pero no tuve otra opción, sus ojos me imploraban, me pedían, rogaban que lo hiciera.
- Podríamos…- Tragué, para poder forzar a las palabras para que salieran de mi boca.- Podríamos comunicarnos con él. Supongo que no debe haberse mudado otra vez.
- Gracias.
- No me agradezcas, ambos queremos verlo. Y es una excusa perfecta para mi, además podría ser una sorpresa, estoy segura de que piensa que estas muerto.
- ¿Le escribirás ahora?
- Sí, sino ya no podré expresar las cosas con la urgencia que necesito cuando lo que siento ahora se amaine.
- De nuevo, gracias querida.
- En verdad no es nada Carlisle, no me cuesta hacerlo.
Me levanté y él lo hizo a la vez, como si estuviera pegado a mi. Me acompañó a la habitación y se fue, dejándome sola con el papel. Ese era el momento que tenía para hacer bien las cosas. Tomé un bolígrafo y una hoja de papel, me senté en la cama y comencé.
"Querido William…"
Continuará…
