"Querido William…"

Capítulo sexto

"Querido William:

Primero quiero pedirte disculpas, y no quiero para nada que te sientas culpable por lo que pasó, era lo que debía suceder, y más allá de eso, la disculpa que debo pedirte es por aún ser una niña rencorosa. Sí, porque en vez de decir la verdad, decirte que sí a la propuesta de matrimonio y acabar con el sufrimiento de mis días deseándote, dije que no. Y sólo para saber si rogarías, por simple venganza, culpándote a ti por mi sufrimiento cuando yo misma me tiré al abismo.

Ahora puedo decírtelo, te amo. Te amo con locura, desde que era una inútil adolescente contestando con indirectas estúpidas a tus poéticas frases elaboradas, desde que soy una adulta construyendo un mundo de mentiras a su alrededor. Tu me convertiste en esto que soy, en este volcán de recuerdos interminables e inestables, pero no te culpo, porque yo soy la que forja su destino de esta forma.

Lo segundo que debo hacer es ponerte al tanto de los resultados de esa noche, no creo que supieras lo que podía suceder, y si lo sabías, espero que lo consideraras. Es algo difícil, considerando que nunca nos vimos más allá de esa noche, y a pesar de que se quien eres. No quiero llevar esto sola, aunque tengo quien me apoye sé que no será igual, tu tienes que estar aquí conmigo. Yo… Actualmente llevo en mi vientre un hijo que claramente… es tuyo, esta creciendo a pasos agigantados dentro de mí. No me importa si no lo quieres, porque yo sí, pero quiero que sepas que estamos aquí, esperando.

Nos mudamos a la Península de Olimpic, con una gentil familia. Es una pareja con sus cinco hijos adoptivos, él es médico en el hospital aquí, así que están cuidando de nosotros, pero nos gustaría que nos visites. Sé que podrás encontrarnos.

También sé que no importa cuanto diga que lo siento. Pero quiero que estés aquí, quiero que veas, que sientas como se mueve ya dentro de mí nuestro hijo. Recuerda que te amo y lo haré siempre. Estaremos esperando, te lo repito.

Madeleine"

Con los dedos temblorosos la plegué, aún repasando en mi cabeza las palabras allí escritas. En realidad tendría que haber explicado más, pero quería tener algo para decirle cuando llegase a verme. No le conté la verdad sobre Carlisle, pero lo correcto es que tengan su encuentro como corresponde, con las sorpresas pertinentes y las sonrisas y sollozos, porque ya sabía que los vampiros no pueden llorar.

- Carlisle…- Suspiré, sabía que podía oírme.

Tardó un poco en regresar, supongo que estaba enterando al resto de la familia sobre lo que había pasado. Cuando regresó seguía serio, pero intentaba quitarle importancia al asunto.

- Necesito un sobre, pero eso creo que puedes preparármelo tú. Tengo sueño ahora, después de tanta "comilona".- Dije irónicamente.

Anoté la dirección y el nombre que, supuse, Will había adoptado por un tiempo, junto con mi nombre completo.

- ¿Podrías?- Pregunté mientras le tendía ambos papeles.

- Claro, duerme querida. En realidad… mi cuñada- Se sonrió ante el término.- Estoy cuidando de mi sobrino ahora.- Dijo mientras caminaba fuera de la habitación.

Recosté despacio mi cabeza en la sedosa tela de la funda de la almohada, pensando en todo lo que había pasado en tan poco tiempo. ¿No estaba yendo todo muy rápido acaso? Sólo hasta ayer había pensado en Carlisle como un padre, y ya hoy se convertía en su posible cuñado. ¿Acaso el destino tenía pensada alguna complicación? Dormí intranquila, soñé con cuevas y olores exóticos, demasiado sabrosos.

Pasaron 7 días y no teníamos respuesta de Will. Eso no me preocupaba demasiado pues me había ocupado en descubrir a mi nueva familia. Reneesmée se la pasaba hablándole a mi bebé, Alice vivía preparándome ropa puesto que mi estómago la hacía estallar cada dos horas más o menos, y ambas nos divertíamos haciéndolo, Emmett y yo descubrimos que compartíamos una no tan secreta pasión por las apuestas. Gracias a Jacob la cocina era un territorio que compartía con Esme y había aprendido varias cosas útiles que quizás nunca utilizaría, también Rose era más simpática de lo que parecía y disfrutábamos de una forma casi criminal de molestar a Jacob. Jasper apostaba con Emmett sobre el tiempo que tardaría en quitármelo de encima, mientras se me crispaban los nervios y Edward intentaba, en vano, enseñarme algo de piano. Originalmente fue mi capricho, pero después del primer ensayo me di cuenta de que era completamente nula. Bella siempre sentía cuando la pequeña Molly se movería, claro ella ya había pasado por lo que yo y siempre tenía algo que comentarme. Reneesmée y yo habíamos decidido el nombre, estábamos convencidas de que sería una niña.

El día 23 de mi embarazo, Alice se quedó petrificada frente a mí mientras terminaba de ponerme el segundo cambio de ropa del día. Me alarmé, pero ya me habían dicho que hacer cuando tuviese una visión.

- ¡Jasper!- Grité, aunque sabia que era innecesario y abrí la puerta.

Entró hecho una ráfaga y se paró frente a ella tomándola por los hombros. Esperó a que sus ojos volvieran a moverse.

-¿Qué viste?

- Alguien viene… Es tan… Llegará dentro de 5 días.

-¡¿Qué!?- Me exalté, seguro era él.- ¡¿Tan rápido!? ¡Dios!

- Pero no viene solo, alguien lo sigue y al parecer no tiene buenas intenciones, viene a matarte Madeleine.

Continuará…

Bueno! Al fin pude subir, les comento que estoy de gira por el sur de Argentina y sentarme a escribir en la compu con el calor es terrible, pero bueno lo hice para las que siguen mi peque fic.

Ojala disfruten los dos caps que acabo de subir.

Feliz año para todos/as (tarde pero seguro)

Gracias a los de siempre, como Isis, que hacen que una tenga ganas de seguir juntando ideas.

Besotes!