- Pero no viene solo, alguien lo sigue y al parecer no tiene buenas intenciones, viene a matarte Madeleine.

Capítulo séptimo

- Matarme… - Posé mi mano donde sentí que presionaba la suya.

Ambos sentimos el peligro de la misma forma, alguien quería deshacerse de nosotros.

- No bebé, no temas. Estaremos bien.- Pensé.

"Estaremos bien si puedes defendernos."

Había escuchado una frágil vocecita en mi cabeza, fue tan clara, casi musical. Cerré los ojos y suspiré, era una posibilidad, pero aún lo sentía tan pequeño dentro de mi que no podía creerlo. Miré a los que serían mis sobrinos con cara de sorpresa, no podía alejarla de mi rostro.

- ¿Lo oyeron?- Pregunté lentamente, evitando exaltarme demasiado.- ¿ustedes también lo oyeron?

- ¿Qué cosa Madeleine?- Preguntó Jasper, y otro vez intentó, de forma inútil, calmar mi ansiedad.

Automáticamente alejé la calma de mi, ya no necesitaba calmarme. Me senté en la cama y como prueba, pensé dirigiéndome a él.

-¿Fuiste tu bebé?

"Sí, yo fui madre"

- Entonces eres un niño ¿cierto?

"Sí… Sé que Nessie quería una compañera de juegos. Espero no se decepcione… Y tu tampoco. "

- Claro que no me decepcionaría de ti, eres mi hijo y es lo que realmente importa.

"Yo… Creo que estoy listo para salir, para que nos veamos, madre."

- ¿Llevas tan poco tiempo dentro de mi y ya quieres estar fuera? No creo que estés listo.

"Lo estoy, en verdad lo estoy. Si quien viene por nosotros llegará junto con mi padre, necesitamos estar listos para enfrentarnos a eso. Necesitas tiempo para volverte capaz de protegernos."

Claro que ya conocíamos todo el proceso, y yo estaba lista para ello, pero no quería apresurarlo. A eso claramente le ganaba mi orgullo y el miedo por mi nueva familia, no quería causarles ningún tipo de problema. Si tenía a mi bebé ahora en unos 3 o 4 días estaría lista, claro que había dos posibilidades, puede que al estar preparada tuviese una especie de resistencia ante la sed, que fue lo que sucedió con Bella, o que no pudiese controlar mis instintos nuevos ni siquiera para acercarme a mi hijo. Quería estar segura de que la primera opción sería para mi, estaba preparada para soportar, además el poder desviar lo que siento hasta alejarlo de mi era un punto a favor.

- ¿Estas completamente seguro de eso? No quiero arriesgarte.

"Sí, claro que lo estoy, sé que estoy listo."

- Así que estas listo.- Dije en vos alta.

Suspiré largamente, tenía que buscar la forma de decírselo a Carlisle de una forma simple y segura. Jasper y Alice seguían allí, esperando una explicación a toda esa meditación, algo que Alice de seguro ya había visto.

- Chicos… Mi hijo nacerá hoy.

- Lo sé, ya está listo.- Comentó

- Que no se inquiete, podría hacerte daño.- Advirtió Jasper.

- Ayúdenme a bajar, debo hablar con Carlisle.

Me tomaron uno de cada brazo, últimamente me había negado a que me cargaran, y me ayudaron lentamente a bajar las escaleras hacia el living, donde todos esperaban que dijera lo que venía a decir, a pesar de haberlo escuchado ya.

- William está en camino y el bebé y yo estamos de acuerdo en que es el momento para su nacimiento.

- ¿Quiere estar a tiempo para ver a su padre?

- No exactamente, el problema es quien viene siguiendo a su padre. Al parecer alguien se enteró de nosotros y quiere hacernos daño. No quiero estar indefensa ante nadie.

-Básicamente, no lo estas. Todos nosotros estamos dispuestos a protegerte.

- Es que no quiero involucrarlos más en esto. Soy una persona independiente a pesar de mis malas decisiones, aprendí a ser autosuficiente.

- ¿Por qué eres tan terca? Te he advertido de las consecuencias de tentar al destino, parece que hablara con la pared. Me solté de Alice y Jasper y tomé las manos de Carlisle entre las mías de forma suplicante.

- Por favor… Siempre he forjado mi destino yo sola, y he tomado decisiones muy estúpidas, pero desde que tengo a mi bebé sólo han sido aciertos. Te encontré a ti y me relacioné con tu familia, todos seres maravillosos y especiales, hasta un poco complicados e incomprensibles, pero son las mejores personas con las que he tenido el placer de compartir.

Todos se acercaron y colocaron sus manos sobre las nuestras, me sonreían de forma comprensiva. El silencio se extendió por la habitación, como un consenso general, y fue roto por Alice. Ella había visto ya las consecuencias de nuestra decisión.

- Ambos estarán bien y cuando llegue William todo estará listo.

Suspiró y otra vez el silencio se extendió, pero este era distinto, era un silencio de resignación. Lo meditó un poco más, mirando todas las manos entrelazadas frente a él.

- Prepararemos mi estudio como para el parto de Bella. Madeleine sube con Alice a cambiarte de ropa y que te vuelva a explicar como procederemos.

Continuará…