Aprecié el punto cálido en su pescuezo y retraje los labios para, al fin, comenzar a saciarme.
Capítulo décimo
Pero siendo mi primera caza, debía tener errores y peligros que, subyugada por el instinto, había ignorado. Un aroma me inundó, uno que prometía saciar mi sed por completo. "Humanos" me dije, pero ya estaba corriendo en su dirección. Sentía a alguien intentando alcanzarme, pero no le presté atención, y al abalanzarme ese alguien me interceptó en el aire. Al sentir la espalda, al fin, contra el suelo, me solté de su agarre y tomándolo del cuello me posicioné sobre él. La furia me cegaba y un sabor metálico oprimía mi boca. Antes de dominarme por completo me había arrojado sobre su garganta, el sabor de su piel no era como lo imaginaba y en el fondo podía recordar haberlo sentido antes. Se había quedado quieto y el viento me había calmado. Lo miré como si realmente nunca lo hubiese hecho.
- William…- Suspiré en su rostro y lo sentí estremecerse debajo de mi.
Rocé sus labios con los dedos y también temblé, aun recordaba su textura. Se veía tan frágil y yo tan poderosa como ahora era. Y de repente estalló dentro de mi.
- ¡Mi bebé!- Corrí.
Un venado se cruzó en mi camino y volví a alimentarme. Atravesé el bosque, imparable, desesperada por aquel miedo impulsivo que me había llevado a cazar antes de conocer a mi bebé. Tenía las mejillas levemente sonrojadas y sentía amainada mi sed de sangre. Aun no percibía a William detrás de mi, pero pronto me alcanzaría.
Llegué a la puerta, y como supuse, Edward, Jasper y Emmett me esperaban. Sus rostros estaban serenos, pero claramente me consideraban peligrosa.
- Puedo verlo ahora.
- Queríamos asegurarnos.- Respondió Edward.
- Gracias.
Entré despacio y adentro también estaban en guardia, pero al verme acompañada por los muchachos, y en actitud calmada, no me detuvieron. Me acerqué a Alice, que aun lo sostenía en brazos y lo tomé en los míos. Tocó mi mano y me miró larga mente, serio.
- Tardaste mucho.- Me dijo.
- Lo sé, perdóname, pero debes comprender el por qué.
Al decir todo esto en voz alta, todos me miraron.
- ¿Ya sabías que podía hacer eso?- Preguntó Bella
- Claro, él se comunicó conmigo desde la panza. Así decidió cuando nacer.
- Creí que te sorprenderías igual que Bella, pero no fue así.- Dijo Emmett, sorprendido.
- Por cierto, Carlisle. William venía detrás de mi.
Todos suspiraron mientras él se alejaba a su encuentro. Se notaba que recién habían alimentado al bebé, aun podía oler la sangre en su boca. Su corazón latía cauto y su respiración tenía la misma actitud, era tan obvio que se moría por ver a su padre.
- No estés nervioso, él te amará tanto como yo.
- No es sólo eso lo que me tiene intranquilo.- contestó aferrándose más contra mi pecho, sin soltar mi mano.- ¿Qué sucederá cuando ella llegue?
- Si se nos acerca, le arrancaré la cabeza. Si pude cazar sola, sin muchos problemas, puedo hacer eso también.
- Ella tiene más experiencia que tu.
- ¿Cómo sabes que es ella? Alice no lo dijo en ningún momento.
- ¿No es lo suficientemente obvio? Hay una sola persona en el mundo que vendría a matarte… A matarnos justo ahora. No lo pensaste en cuanto supiste de ella, esa gitana.
- Si ella no pudo darle un hijo sano…- Dije comenzando nuestra epifanía compartida.
- Nadie lo hará, jamás.
El miedo, una sentimiento bastante conocido para mi, volvió a inundarme ¿Cómo sería su ataque? ¿Quién iría en primer lugar? Esperaba ser yo, y que eso le bastara, que dejara al bebé en paz. Aunque no toleraría que intentara robarlo.
- Edward.- Le llamé en mi mente, mientras cortaba el contacto con la palma de mi bebé.- No, no me mires. Quiero que te hagas cargo si algo sucede. No, no repliques. Sigo siendo tu tía Edward, pro extraño que nos parezca. Pero quiero que te hagas cargo de Charles, ese será su nombre. Si esa maldita mujer me extermina, quiero que tu te quedes con él. De esa forma el crecer con Reneesmée no le resultará tan extraño.
Simplemente asintió, sin un gesto en su rostro de mármol. Se mostraba en desacuerdo con mis precauciones, pero no podía hacer más. Debía tomarla.
La puerta se abrió y Carlisle y William entraron. Se inquietaron al sentir la ansiedad en la sala, una que Jasper se había olvidado de dispersar. Carlisle tomó la palabra.
- Esta es mi familia.- Dijo presentándonos. – Esme.- La llamó.
Y ella acudió, estrechó la mano con su cuñado y sonrió. Así uno a uno fueron presentándose y saludando.
- A mi no hay necesidad de presentarme.- Me paré con el bebé en brazos y su rostro en el hueco en mi cuello.- Pero a él sí.
Lo volteé y los sostuve seguro en mis brazos, de forma que no pudiera eludir el encuentro con la mirada de su padre.
- Él es Charles.
- ¿Puedo…?- preguntó perdiendo la voz por la conmoción.
- Claro. Ten cuidado, él, a diferencia de nosotros aún es bastante frágil.
Lo tomó en sus brazos y se miraron mutuamente de aquel modo en que sólo ellos podían hacerlo. Charles apoyo una de sus pequeñas manos en el rostro de su papá, supe de inmediato para qué. Los ojos de Will se abrieron desmesuradamente.
Hola!!
Perdón, el retraso. Esta vez no hay excusas!
Igual me parece que este cap es un poco más largo…
No sé cuanto me tardaré es escribir el resto. Espero que no sea mucho.
Gracias por estar siempre, y por sus halagos y valoraciones.
Adiós!!
