Los ojos de Will se abrieron desmesuradamente.

Capítulo undécimo

Miré a Edward. No quería perder las precauciones que desde un comienzo había tomado.

- Está bien, sólo es sorpresa.- Moduló.

Me acerqué un poco más a ellos, y extendió su mano hacia mí.

- ¿Aun te preocupas mami?

- Sí, no me quedaré tranquila. Al menos no por ahora.

Extendió ambos brazos en mi dirección y lo tomé. Ahora si pude sentir la influencia de Jasper en el ambiente, eso me animaba a intentar hablar a solas con Will. Fui hacia Alice y le di a Charles.

- Carlisle necesito hablar con tu hermano ¿Dónde sería más privado?

Ni siquiera le miré, aún no le mostraría debilidad, al menos no mientras estuviesen allí todos tensos y aguardando.

- Vayan a nuestra casa.- Propuso Bella.

Salí corriendo, y sabía que él me seguía entré y me senté. Lo sentí entrar y sentarse en el sofá enfrentado al mío. Medité unos segundos que decir, pero se interpuso en mis pensamientos.

- Yo lo siento, de verdad. A pesar de intuir tus intenciones, te ataqué.

- No, tenías razón, fui cruel, me lo merecía. Pero ese no es el problema ahora.

- ¿Hay un problema con Charles?

- No con él, sino con esa gitana tuya, que no pretende dejarlo vivir.

- ¿Acaso ella se presentó antes?

- No, Alice la vio cuando decidió seguirte luego de mi carta.

- Se supone que esta muerta, no puede ser ella.

- Pues no lo está, porque es la única persona que se me ocurre que quiere matarme en este momento.

Suspiré, ya no podía seguir resistiéndome, su aroma era el mismo, y ya había recordado antes la textura de sus labios. Ya no podía dominar con facilidad mis pasiones, mis emociones eran extremos, blanco o negro, y la verdad ya no quería resistirlo más. Me acerqué despacio y me senté a su lado, ante su cara de incredulidad.

- Quiero estar conciente esta vez.- Dije mientras le rodeaba el cuello.

Lo besé, como ahora podía hacerlo, con fuerza y sin ningún reparo. Sentí sus manos subir por mi espalda, ya no eran frías, eran completamente cálidas, y esa misma calidez me excitaba. Bajaba el cierre del vestido que Alice me había puesto. Me lo quitó y comenzó a tocarme, no la esperaba, pero la excitación estaba ahí. Gemí, aunque podría medio traducirse en un rugido apagado.

- ¿Pu-pueden oírnos a esta distancia?- Pregunté algo nerviosa.

- Supongo que no por eso nos enviaron aquí.

Eso fue todo, yo no tenía tanto autocontrol, así que su camisa se hizo harapos, por suerte había rescatado su saco, cuando se lo dejó en el sillón. El no necesitar oxígeno era una ventaja, puesto que tanta pasión contenida de años necesitaba un medio. Sentí sus manos apretarme contra su pecho, y me dejé llevar de nuevo. Quizá… No, no era, definitivamente, no era el momento adecuado para tener sexo. Pero que mejor forma de relajarse antes de que la perra llegara y nos arruinara el cuento de la familia feliz.

Pasaba el tiempo no queríamos ni necesitábamos detenernos, pero por lógica, en algún momento debíamos ocuparnos de cosas más importantes.

- Ba-basta.- Dije entre un ruego y una resignación. – Suficiente. Hay cosas más importantes.

- Es extraño.

- ¿Qué?

- Pensé que no sería tan fácil reconciliarnos. Siempre fuiste tan obstinada.

- Es difícil resistir conociendo la historia, sabiendo cual es mi lugar como recién llegada a tu mundo, pero eso sigue siendo accesorio. ¿Qué vamos a hacer con tu ex?

Continuará…

Waaaaaaaaaa, después de tanto actualizar!! Extrañaba estoo. Ojalá sigan leyendo mi fic!